En mi clase, como en todas, había un par de niños a los que les gustaba estudiar y sacaban siempre buenas notas (los típicos niños extraterrestres). Se ponían en las mesas de delante y atendían al profesor mientras los demás nos dedicábamos a perder el tiempo alegremente. Si esto hubiera quedado ahí, bueno, pero era aún más perverso, porque no solo nos molestaba no aprobar nosotros sino que los empollones sí lo hicieran. Podíamos haber cambiado el rumbo de nuestros días de estudiantes esforzándonos un poco e intentando, al menos, aprender algo, pero era mucho más fácil atacar a los estudiosos y hacerles sentir en falta por saber más que nosotros. Los acosábamos para sentirnos superiores y que los pobres niños casi se avergonzaran por querer aprender. Y entonces salían a la pizarra atemorizados porque sí sabían resolver el problema expuesto por el profesor, mientras los demás salíamos a la pizarra sin saber nada, hacíamos un poco el tonto y nuestros compañeros nos reían las gracias.

La vida no ha cambiado tanto; hay una parte de la población que ha decidido cultivarse y hay otra parte que ha decidido perder el tiempo alegremente. Pero la perversión se repite; el que ha decidido vivir estoicamente como un ignorante, suele sentirse amenazado por el que ha tomado otro camino. Por eso, si estás en un grupo de gente en el que alguien pronuncia bien una palabra en inglés, siempre habrá alrededor quienes se burlen, probablemente, porque ninguno sabe inglés. Si alguien lee poesía, resulta que es un snob y también hay risas a su costa. Sin embargo, si no sabes idiomas, apenas has viajado, por mucho que tengas la posibilidad de hacerlo, no has leído en tu vida y te pasas las horas viendo magazines matinales, nadie se atreve a cuestionarte por miedo a quedar como un reaccionario. Porque por lo visto uno es más libre, más simpático, más divertido y más tolerante si se entrega a la anestesia catódica y además lo vocea con suficiencia. Se ha dado todo la vuelta y no consigo recordar cómo hemos llegado hasta rendir culto a la ignorancia y encima reírle las gracias a los invitados de Jorge Javier Vázquez cuando salen a la pizarra.

No creo que la definición de “ignorante” se sujete en no haber leído o no haber viajado, sino en haber desistido de hacer cualquier cosa que implique un mínimo esfuerzo. Hablo de la ignorancia de quienes teniendo todo a su alcance no son capaces de mostrar curiosidad por nada que no presente Mercedes Milá en un plató. La incultura es una actitud vital que además se fomenta conscientemente desde los medios de comunicación y cuyas víctimas, para colmo, reivindican con orgullo, como diciendo: “Hey, yo no soy esclavo de nada, vivo en este zulo porque quiero”.

Hubo épocas en las que daba mucha vergüenza reconocer que eras un inculto, y ahora da vergüenza que se note que no lo eres, porque por el simple hecho de querer ampliar tu conocimiento, te conviertes en una amenaza para quienes han decidido que prefieren quedarse así, regodeándose en su desidia y convenciendo a todo el mundo de que esa es la mejor forma de vivir. Es mucho más fácil arrastrar a los demás hasta engullirlos en tu sofá, que hacer el esfuerzo de levantarte de él. Pero ya sabemos cómo funciona esto; los alcohólicos prefieren beber en compañía.

En todo ser humano existen instintos oscuros, y lo único que nos diferencia a unos individuos de otros es la voluntad para seguir alimentándolos o para intentar aniquilarlos. Pero lo que más me preocupa no es que atendamos a nuestros instintos más bajos, sino que nos justifiquemos con todo tipo de tretas psicológicas con tal de no poner un mínimo de energía en superarlos.

No es elitista intentar elevar nuestro desarrollo en vez de reducirlo. No implica superioridad moral pretender ampliar nuestro conocimiento. No es condescendiente criticar las tendencias sociales que creemos perjudiciales. No nos convierte en moralistas despreciar formatos y rechazar slogans de supuesta libertad.

Se está fomentando la tendencia hacia una actitud vital absolutamente pasiva que nos condena a convertirnos en espectadores de las emociones de los demás, mientras nuestro cerebro parece rendirse ante la imposibilidad de generar estímulos propios.

Y para mí, sentarme una tarde entera a tragarme Sálvame equivale a aminorar la marcha cuando paso junto a un accidente en carretera para ver si avisto algo de sangre.

6 comentarios

6 Respuestas a “Espectadores”

  1. Rafa dice:

    Ilustre Don Gay, de acuerdo. La miseria del
    pueblo español, la gran miseria moral, está en su
    chabacana sensibilidad ante los enigmas de la
    vida y de la muerte. La Vida es un magro
    puchero; la Muerte, una carantoña ensabanada
    que enseña los dientes; el Infierno, un calderón
    de aceite albando donde los pecadores se
    achicharran como boquerones; el Cielo, una
    kermés sin obscenidades, a donde, con permiso
    del párroco, pueden asistir las Hijas de María.
    Este pueblo miserable transforma todos los
    grandes conceptos en un cuento de beatas
    costureras. Su religión es una chochez de viejas
    que disecan al gato cuando se les muere.

    ” De la conversación entre Max Estrella y Gay Peregrino en la libreria de Zaratustra, en la novela Luces de Bohemia, de Ramón del Valle Inclán”.

    Un abrazo, Barbara

  2. Julie Pardo (@Julie_PardoZ) dice:

    Como siempre otro gran tema y otro excelente artículo. Debéis considerar escribir artículos mucho más largos. Al tratar temas tan excelentes es importante tratarlos en profundidad. Por ejemplo, se puede añadir que no todos los que saben mucho en todas las materias son “empollones” ni son “nerds” (decir freaky a alguién en Estados Unidos te puede costar la vida) ni son asociales.

    En relación a este artículo puedo decir que existen personas populares en sus entornos educativos pero que han hecho muy mal intentando sacar muy buenas notas pero dejando espacio para, inútilmente, aplacar las iras de los envidiosos. Los “malos” estudiantes suelen ser también envidiosos y esto se hace extensivo a los padres.

    Yo llegué a estudiar en la misma clase con un hermano 3 años mayor que yo. Me daba verguenza ser muchísimo mejor que él.

  3. ABH dice:

    La cultura y la educación son, además de vehículos para elevar el espíritu hacía dónde cada uno decida, herramientas para desenvolverse en la realidad cotidiana. Civismo, fluidez de comunicación, perspectiva y previsión…etc.

    No hace falta ser pretencioso o pedante para sacar provecho tangible de un enriquecimiento personal a través de dicho adoctrinamiento personal y suma de conocimientos…en fin, que siendo la vida tan dura como puede llegar a serlo, ay de aquel que no se procure un desarrollo equilibrado y continuado en estas facetas personales.

  4. Angel dice:

    Estupendo artículo.

    La tendencia natural del ser humano es la entropía (moral, cultural, etc) y está claro que si no se hace un esfuerzo continuado es imposible salir de ahí. Por otro lado, poco se puede hacer si de este hecho no se da cuenta cada individuo, en el fondo lo único que se puede hacer es intentar llevar este camino uno mismo, tener paciencia con los demás y esperar que más gente despierte.

  5. Manu Oquendo dice:

    La Entropía es natural.

    El universo que conocemos funciona degradando sus niveles de energía y esta ley afecta a todo lo que existe. No solo a nosotros y no solo en conocimientos o en interés por adquirirlos.

    Hay otra palabra griega que significa lo contrario y que también existe y opera: la Sinergia. Ésta reconstruye niveles energéticos.

    Uno abriga la secreta esperanza de que los agujeros negros sean en realidad los motores capaces de reconstruir las energías galácticas que vamos perdiendo a través de la segunda ley de termodinámica.

    Uno, también, suele quejarse de lo mismo que escribe Bárbara pero a lo mejor ambos tenemos un sesgo de percepción y en realidad hay más gente que nunca leyendo e intentando entender y aprender. No lo sé, pero seguro que mucho depende de nosotros. Depende de nosotros. De nuestra capacidad de crear sinergia.

    He estado unos días en un convento cisterciense. No es necesario asistir a los oficios religiosos y hay mucho recogimiento y silencio. Sin televisores, radios, Internet ni teléfonos…. ni…nada. Paredes de metro y medio.

    Diez días así pueden ayudar a descubrir un poco de la dimensión de nuestro desconocimiento. El caso es que traté de aprovecharlos para profundizar en dos cosas que, dado lo que se nos viene encima, quiero entender mejor.

    Entender el mundo en el cual vivimos no es fácil ni, salvo raras excepciones, nos lo tratan de enseñar.
    Todo lo contrario. La especialización garantiza que la abrumadora mayoría no estaremos nunca en condiciones de entenderlo y es lógico que, dada la gran dificultad “Estructural” para ello, a la gente le entre una inmensa desgana y un cierto cabreo despechado con “El Sistema”.

    No renunciemos a ello porque está en la esencia de nuestra naturaleza ser curiosos y tenaces. Somos capaces de Imaginar y de Aprender. Esto es mucho.

    La complicada y necesaria labor de Discernir es bastante incompatible con la ausencia de tensión y de esfuerzo por remediarlo.Por lo tanto os voy a “dar la vara” y entraré un poquito en los dos libros que me han ocupado estos días.

    El “Libro de Job” y el problema filosófico y teológico del Mal. Entropía del Alma.

    El segundo libro es de un profesor de Filosofía política. Un “ladrillo de oro” apropiado para un mes de Agosto de recogimiento y estudio. “The Neoliberal State” , de Raymond Plant. Oxford UP, 2010.

    Plant es profesor de Jusrisprudencia y Filosofía Política en el King’s College Law School y en el libro se analizan –con profundidad infrecuente– las diferencias entre el sistema de pensamiento Liberal y el Social Demócrata las dos grandes corrientes que estructuran las sociedades occidentales tras el Cristianismo.

    Para abordar cualquier solución a los problemas estructurales que nos acosan es necesario profundizar en ambos temas y hacerlo con constancia.

    Plant, por ejemplo, aborda la cuestión de las “Nomocracias” (Sistemas Jurídicos esencialmente neutros) y las “Telocracias” (Sistemas Jurídicos Finalistas, propios de las doctrinas estatistas como es la Social Democracia que impera en la Europa Continental)

    Es sabido que Hayek no concede a los sistemas Telocráticos la calificación de Rechtsstaat –estado regido por el principio del “Rule of Law” o Imperio de la Ley que es cualitativamente distinto del concepto Positivista de Estado de Derecho–. Sostiene que estos Estados tienen fines Doctrinales y por lo tanto deben ser Gestionados hacia dichos fines impidiendo de este modo la libre aportación de otras doctrinas, puntos de vista, criterios o intereses.

    Estos sistemas nos llevan, dice, a entornos pre-totalitarios.
    La evidencia empírica es importante incluso para Plant que no lo estudia con simpatía pero que hace un esfuerzo de objetividad.

    El caso es que gracias a la lectura de R. Plant podemos poner el acento en dos cosas sobre las que no solemos pensar: Los Principios y los Grados.

    El Grado es crucial y surge simplemente para diferenciar mejor Nomocracias de Telocracias porque todos los estados tienen cosas de ambas, unos más y otros menos.

    Según este argumento –que afecta de modo esencial a lo que es justo e injusto y al propio concepto de justicia– la Social Democracia construye “un Estado Finalista” y por tanto exige “Gestores que actúen en el cumplimiento de dichos fines” –La Igualdad de “Outcomes”, resultados o de rentas, por ejemplo– negando, por dicha causa, la Justicia del Orden Espontáneo (concepto cercano al hoy proscrito Derecho Natural) que supuestamente vendría reflejada en el acervo del Common Law.

    Por tanto hay ahí un punto de discusión sobre Principios que es Muy Importante y con puntos de vista Irreconciliables.
    No me sorprendería que este fuera uno de los cismas de fondo entre el Reino Unido (Common Law) y la Europa Continental (Estado hegeliano social demócrata)

    Para una Ideología –la Liberal– The Rule of Law no es posible bajo la ideología hoy Predominante en Europa. Hemos corrido un tupido velo sobre ello; pero ahí está, en los cimientos, socavando. Un tema no menor.

    Me gustaría terminar con una referencia al Libro de Job –que según fuentes judaicas debe ser de hace unos 5500 años– que es casualmente afortunada porque explica más claro que muchos tratadistas de los dos últimos siglos las esencias de lo Justo, del Common Law, –que como ya he reiterado no es lo mismo que Estado de Derecho en la mente de un Positivista–.

    Cuando Job se interpela a Dios y manifiesta su sorpresa por las desgracias —sobrevenidas tras lo que él consideraba una vida cercana a la perfección– alega cosas como las siguientes .. (Versículo 31)…………..

    “Si denegué el derecho a mi siervo y a mi sierva en sus litigios conmigo, cuando Dios se levante, ¿Qué haré? …Cuando pase cuentas ¿Qué responderé?”

    “Si mi tierra protesta contra mí y sus surcos lloran juntos, si he comido sus productos sin pagar explotando a sus aparceros………………¡Que en vez de espigas dé espinas, en vez de cebada ortigas”

    Son pues discusiones que vienen de muy lejos pero que al profundizar en ellas y recurrir a nuestra memoria colectiva vemos que sí, que hay un criterio de Justicia inscrito en el código genético y cultural de la Especie Humana y que hacemos mal borrando nuestra memoria y reinventando la rueda cada dos por tres

    En mi opinión, lo peor que ha hecho el Estado Moderno –tiene sin duda otros créditos– es pasar una apisonadora sobre nuestra memoria colectiva suplantándola. Grave error.

    El libro de Plant y el del bíblico Job resultan muy beneficiosos para cimentar la necesaria Transición de Estructuras porque nos permiten visualizar lo permanente, lo importante, lo accesorio así como lo difícil que es encontrar el equilibrio.

    Saludos cordiales

  6. Rosae dice:

    Buenos días, aunque lectora aférrima de Manuel Oquendo en esta ocasión paré de leer en el párrafo: he estado unos días en un monasterio cisterciense (en vacaciones), bien..bien..

    cómo experiencia, desde luego, es de ‘intriga’…. (Umberto Eco..Sus escritos etc..);

    A lo que iba, andaba de marifllori- en mi cocina, y ‘escucho’ una trifulca de gritos y malas palabras, y le comento a mi prole: por favor “bajar telecinco” por favor, que me explota la perola…
    y me contestan de vuelta: mamá, la TV está Apagada…y, yo creyente de los máss-media/ estaba convencida de que esas “luchas intestinas” venían de uno de esos programas…
    1- esta es la Cultura que nos desean transmitir? – entre otras muchísimas cosas que no ‘cabe’ ahora decir (lista infinita);
    2- por programas de ‘baja esencia’ y, trolas Cómo Olas de grandes: encender un TV se puede considerar actividad de “alto riesgo”?- para mí que sí..
    y qué entropía y qué sinergia!!-somos Nosotros los que Hacemos esto: por unos euros..por lo que sea..pero nosotr@s..
    Para cuando unos buenos programas de : ciencia, tecnología, buena política..etc?-

    Para cuando?-..

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