Aproximadamente 135 millones de entradas en cualquier buscador al uso. Unos 745 mil videos alusivos. Más de diez millones de noticias al respecto, y otros dieciséis millones de libros directa o indirectamente alusivos. Es el auténtico estandarte de todos los cambios, las revoluciones de todo tipo, el primer eslogan de cualquier opción política de todo signo, el ideal por antonomasia del mundo occidental.

Más allá de las viejas acepciones de la libertad de expresión, de prensa, sindical, de asociación o de opinión, todas ellas nacidas de la oposición a totalitarismos de diferente tipo, como herederas de la sublevación contra el absolutismo monárquico, la libertad sigue siendo  cacareada como el apelativo al que le cabe casi todo.

¿Se refiere solo a los aspectos sociales, políticos, o a la economía? ¿Adquiere, por tanto, una mera connotación en relación con lo colectivo y público? ¿Es simplemente una negativa a aceptar la decisión de un individuo o grupo sobre el resto del conjunto? ¿Es solo una condición necesaria para cualquier planteamiento democrático? ¿Cómo es que opciones políticas de signo radicalmente distinto la utilizan como el principal argumento para la defensa de sus tesis?

Sin duda, no hay otro concepto tan utilizado, manipulado y contaminado como este. Si acaso el de “amor”, aunque esté cayendo en desuso.

La sensación que desde la reflexión le sobreviene al observador, contemplando como esas viejas acepciones lo que dan lugar es a grandes empresas de opinión y prensa controladoras del flujo de noticias, a grupos políticos infestados de las peores prácticas democráticas y con un inmenso lastre de corrupción, o a sindicatos que se comen con marisco el dinero para el fomento del empleo, es que se trata simplemente de una cuestión de reparto, en el que es más importante reivindicar que haya más grupos y personas que se repartan la tarta del espacio público, que intentar cristalizar las diferentes y múltiples miradas que conforman la realidad.

Es de suponer que esto es un avance respecto a un planteamiento dictatorial o totalitario, ¿pero realmente se está haciendo un uso significativa y cualitativamente más profundo del sentido de la libertad? La impresión es que es un avance, pero superficial y leve, si se contemplan todas las posibilidades que ofrece el sentido amplio de la libertad.

De las corrientes filosóficas modernas que han entrado en el complejo y versátil mundo sobre la libertad, seguramente no haya habido pensador más profundo que A. Schopenhauer, quien a partir de su afirmación “A excepción del hombre, ningún ser se maravilla de su propia existencia”, desarrolla su teoría sobre la libertad, en sus escritos recogidos en “El mundo como voluntad y representación”. A diferencia de Hegel, Schopenhauer entendía que la libertad no es un factor relativo a la relación del hombre con el exterior, sino en su relación consigo mismo, e intrínsecamente vinculado al hecho de estar vivo (“la Voluntad de vivir” que recogió posteriormente Nietzsche). Entendía que solo se puede plantear la búsqueda de la libertad desde el compromiso radical, más allá de las intenciones, con la vida.

En realidad, en nuestro entorno se están produciendo constantemente intercambios de las dos acepciones, generándose una cierta sensación caótica en la manera en la que se están manejando.

No sé qué pensarían ellos, que entendían que para cualquier ser humano la vida es el escenario de una profunda voluntad expresa de vivirla, si confrontaran la realidad actual respecto a la práctica del aborto. Tampoco imagino su respuesta, cuando el estándar de ser humano es lo parecido a quien legisla sobre ello, yendo para el desecho el resto de vidas no similares.

La libertad personal, en su estadío más elemental, se concibe como la posibilidad de elección propia sobre un conjunto de cosas a las que optar. De esta forma, la libertad y el deseo personal se vinculan de forma directa e inmediata, de manera que ser libre es conseguir lo que quiero, y no serlo es no poder lograrlo. La psicología del deseo es múltiple, y se puede desear tener cosas materiales e inmateriales. Casi siempre los deseos que más importancia tienen son los relacionados con las emociones, añadiendo a la cuestión aún más complejidad. Y si la consecución o no del deseo es lo que se relaciona con la libertad, llegaremos a una conclusión muy próxima a los parámetros por los que transita en la actualidad el mundo socio-político, en el cual los programas electorales son la expresión partidista de la carta a los reyes magos que el cuerpo electoral envía a sus majestades cada cierto tiempo, y en el que algunos hacen auténticas y sustanciosas peticiones de regalos.

Este virus perverso, que afecta a todo el mundo político occidental, es el que está propiciando el renacer de los populismos, los nacionalismos y a toda la caterva de políticos cuya principal visión de ella estriba en el razonado sin sentido de prometer un “cuanto más mejor” con el que seducir a un electorado en el que, por encima de todo, destaca su voracidad ansiosa y consumista, adaptándola a las circunstancias psicosociales de su electorado. Marketing y más marketing. ¡Qué lejos está esto de aquella política cuya mayor preocupación estaba en la consecución de un Mundo mejor!

Seguramente ambas realidades de la libertad, la social y la personal, son complementarias y en ambas se deben producir trabajos, avances y logros, pero también es probable que la libertad individual, en el sentido del mayor desarrollo personal, tenga mucho más recorrido que la libertad social. Esto es así, entre otras cosas, porque el margen de actuación sobre uno mismo es mucho mayor que el que un individuo tiene sobre los demás y el conjunto. En este sentido, al liberalismo se le ha asociado siempre con un planteamiento puramente económico, sin que realmente se haya desarrollado un auténtico planteamiento de la libertad como paradigma mental de los colectivos sociales, un liberalismo filosófico que potencie la autenticidad de la libertad en un marco social, y se zafe de las miserables etiquetas decimonónicas de izquierda y derecha, y de las usurpaciones que todo poder político pretende hacer del carácter más sublime del término, devaluando la naturaleza del espíritu que la anima.

En cualquier caso, además de todo lo expuesto, la libertad es esencialmente una experiencia personal. Una experiencia propia que abarca la libertad de pensamiento, la libertad de acción, la de palabra, pero sobre todo la libertad sensitiva. Esa que se anhela cuando empieza a producirse en la adolescencia la tenaza de esquemas y estereotipos de conciencia, la mordaza con la que el poder de cualquier tipo, incluido el doméstico y el cotidiano, atemoriza, y la que, a partir de las estratagemas del miedo y de la angustia, va haciendo cada vez más difícil sentir las diferentes formas de amor, tanto en la dirección externa como interna.

Ese conjunto de sensaciones “liberadoras” son solo el principio elemental de la experiencia de libertad, que debería cultivarse progresivamente en formas de vida que fomentaran la aventura del conocimiento y la búsqueda de experiencias que nos ponen en la frontera de nosotros mismos, y aún más allá, a través de una cultura y un arte que se negara a ponerse al servicio del interés común.

Es por este motivo por el que es absolutamente imposible creer a ninguno de los políticos de la actualidad en sus discursos y proclamas, porque desde sus palabras e ideas transmiten que no han vivido la libertad en ninguno de sus aspectos importantes, y por lo tanto son incapaces de acercarnos, aunque solo fuera parcialmente, a sucesivas experiencias de libertad.

14 comentarios

14 Respuestas a “La libertad”

  1. Manu Oquendo dice:

    Me ha parecido muy acertada la reflexión que cierra del artículo: “………desde sus palabras e ideas transmiten que no han vivido la libertad en ninguno de sus aspectos importantes, y por lo tanto son incapaces de acercarnos, aunque solo fuera parcialmente, a sucesivas experiencias de libertad”

    Como todos los términos usados con relativa frecuencia para la manipulación emocional, la Libertad no se suele definir con claridad.

    En el diccionario filosófico Ferrater-Mora esta palabra ocupa desde la página 2,135 hasta la 2,147 de letra muy pequeña. Doce páginas. No hay forma humana de sintetizarlo.

    Por simplificar suelo usar esta que es bastante correcta y se parece bastante a otra idea del texto.

    Libertad, aplicada al ser humano, es la capacidad de elegir entre opciones alternativas en ausencia de coacción o frente a coacción superable.

    Es interesante la distinción clásica entre Libertad Positiva y Libertad Negativa. La propia elección de los adjetivos es significativa.

    Libertad Positiva sería la libertad de poder Obligar a Otros a través de Leyes o de Órdenes. Para Isaías Berlin es la Libertad del Poder.

    Libertad Negativa sería la ya descrita: La capacidad de elegir ante coacción superable o ausencia de coacción.

    Es evidente que los adjetivos no son inocuos.

    Esto nos lleva a tener en cuenta que si no tenemos opciones para elegir entre ellas no existe el concepto de libertad puesto que nuestra conducta vendría “determinada” y no requeriría el ejercicio de algún grado de libertad. La idea de gradualidad es siempre necesaria al hablar de libertad.

    El debate clásico entre liberalismo (libertad) y socialismo (igualdad) se amortigua significativamente cuando una persona carece de los medios para llevar a cabo la elección que más le convendría. Esta carencia se convertiría por tanto en una forma eficaz de coacción.

    Por ejemplo: Dos estudiantes capaces, uno con los medios para un curso o universidad cara y otro sin ellos.

    Es evidente que el primero tiene más grados de libertad que el segundo que se ve obligado a tener su limitación en cuenta.

    A la inversa, si la restricción proviniese de sus calificaciones académicas o de los tests de inteligencia que se exijan, dispondría de mayor libertad el de mejores calificaciones. Simplemente porque tiene más opciones viables.
    Hoy el sistema se inclina hacia la igualdad también en este aspecto: desaparición del mérito como factor crítico.

    Un difícil y a la larga peligroso equilibrio.

    La perspectiva de Tocqueville acerca de la democracia como un sistema en equilibrio inestable entre igualdad y libertad con tendencia a reducir la segunda a expensas de la primera resultó ser muy acertada.

    Buenos días
    .

  2. Alberto Donaire dice:

    Desde un desarrollo neuronal y glandular reducido, nuestras opciones de libertad se limitan a la posibilidad de funcionar a discreción dentro del ámbito de realidad que somos capaces de percibir, en definitiva, a ir donde queramos y hacer lo que queramos dentro del gallinero.

    En estas circunstancias, puede que lo único que pudiera proporcionarnos una sensación auténtica de libertad sea la incorporación del concepto de responsabilidad, que necesariamente nos conduciría a trabajar en el desarrollo de nuestro potencial capacitivo.

    Según esto la libertad no sería hacer lo que se nos ocurra sino lo que debamos según nos dicte nuestro sentido interno de responsabilidad.

    Por otra parte, no debiéramos olvidar que la libertad entendida como un derecho sólo genera más esclavitud mientras que la libertad entendida de manera ontológica como ejercicio progresivo de la responsabilidad, como cultivo, genera evolución.

    Gracias.

  3. Franc dice:

    Interesante artículo e interesante comentario. Gracias.

  4. Lucas Montes dice:

    ¿No es la libertad una mezcla de ideal e ilusión; un anhelo del ser humano?;¿Cuánta gente en nuestra sociedad podría decirse que es -más o menos- libre? Por todos lados veo restricciones y determinaciones que hacen que la realidad apenas tenga contacto con el día-a-día de la gente. Las hay puramente físicas, como la necesidad que pueden generar la pobreza o la enfermedad, pero otras son más sutiles, como la ignorancia, que pueden convivir con una cierta conciencia de libertad. ¿Qué libertad tienen los que se tienen que echar al mar, los refugiados, los fanáticos de cualquier signo, los pobres de solemnidad, los parados sin prestaciones…

  5. Loli dice:

    Entiendo que la incorporación del sentido de la responsabilidad a la que elude Alberto en su comentario está ligado, de manera determinante, al aumento de la capacidad de consciencia.

    Y la consciencia aumenta en función de todos los aspectos que infieren en el conocimiento, principal y fundamentalmente, como ya se aludió en otros artículos en este blog, la emoción.

    Posiblemente la responsabilidad esté también exponencialmente unida a la emoción del descubrimiento de ese círculo, que planteaba Heráclito,se hacía mayor a medida que éramos conscientes de que siempre es mucho más lo que desconocemos que lo que creemos vamos sabiendo.

    Porque, entiendo que aumentar la consciencia de esa ignorancia, es lo que realmente alimenta la responsabilidad, pues nos hace alejarnos de “presuntuosidades” y “prepotencias” al colocarnos en la frontera de la ignorancia, y por tanto, también, a tener presente que nuestros actos y decisiones deben mantener en su esencia este desconocimiento, y obligan a la atención, y al cuidado…y creo que eso lleva, de algún modo a potenciar la sensibilidad, la sensorialidad, a destituir de su tirano protagonismo a la razón “per se”.

    Carlos lo denominó, en otro artículo, “emocionar a la inteligencia”.

    Y creo que es fundamental.

    La emoción es imprescindible para buscar, aprender, encontrar la ignorancia…y con ella también la responsabilidad inherente a ella, pero desde ese impulso que implica la emotividad y está avalado por la “ilusión”….por la búsqueda de lo que “ilumina”.

    Y el conocimiento…es lo que aumenta la capacidad de “libertad”….

    Al parecer, la tradición de las “castas intocables” en la India, aludía, más que a su categoría social enmarcada en determinadas tareas, a su condición de “aforados”, es decir, si bien no podían acceder a tareas o estudios más altos, tampoco eran responsables y sus actos y las consecuencias de los mismos, recaían sobre aquéllas que castas “más altas”, con más acceso a conocimientos, y por lo tanto con la responsabilidad inherente a ellos.

    Quizás entre esas responsabilidades, estuviera también la de procurar elevar los niveles evolutivos de aquéllos que eran “intocables”.

    Quizás la responsabilidad de todos nosotros, sea ahora, procurar que la ilusión por la libertad, por el descubrimiento de la sensibilidad, de la emoción y por tanto del aprendizaje y el conocimiento, por reconocer que nada nos es ajeno, por lejos que se nos antoje, o nos quieran mostrar,…. por trabajar de algún modo por ello….se vaya haciendo notar.

  6. Carlos Peiró Ripoll dice:

    El artículo no versa expresamente sobre el sentido de la libertad individual, y no desarrolla sus contenidos en base a posibles acepciones y significados.

    Lo que pretende mostrar es la doble realidad de la libertad en su plano social y en el individual, y cómo los políticos al uso y los populistas utilizan el segundo para hacernos creer en la falsedad de que estamos avanzando en el primero, como principal estrategia electoral.

    Por eso, cuando habla un político, una de las primeras cosas que se me cuestionan es la capacidad individual que demuestra y trasluce personalmente de ejercer su propia libertad como ser, con bastantes respuestas negativas en la gran mayoría de los casos.

    Por otro lado, cuando habláis de responsabilidad o de consciencia, se me suscitan un gran número de dudas, porque no estando tan contaminados como el concepto de libertad, sí creo que pueden significar cosas muy distintas dependiendo del tipo de acepción al que se quiera referir o del ámbito en el que se manejen, volviendo con ello al galimatías conceptual del que sería necesario salir.

    Saludos y gracias por vuestra colaboración.

  7. Pablo dice:

    La libertad no es mas que una ilusión, no existe. Ni en el plano social, ni en el individual, ni en ninguno. No existe. Por que estamos hechos de los mismos átomos que el resto del universo y por tanto estamos sujetos a las mismas leyes físicas. Si se considera que el ser humano es libre, entonces también hemos de considerar que cualquier agrupación de átomos lo es, una piedra por ejemplo.

    Pero veamos el problema desde un punto de vista mas lejano que el de la física y la química. Como humanos, estamos preparados para generar respuestas a estímulos, como todos los animales. En nuestro caso, ademas también podemos almacenar esa información y utilizarla en un futuro. Por tanto, cualquier pensamiento, idea no sera mas que la acción de una repetición que ha ocurrido. Somos por tanto nada mas que un cumulo de ideas no originales, con lo que nuestras acciones no son libres, sino que están determinadas por aquellos que han estado en nuestras vidas

  8. Juan Teruel dice:

    Y según usted, que es el pensamiento y la consciencia que nos diferencia de los animales? Un baile de átomos?

    Si todo es lo mismo, porque no hay una sola cosa en el universo que sea igual a otra?

  9. Rosae dice:

    En un mundo Enconsertado- y Adoctrinado desde el “capital”, donde se tiene libertad si la ‘compras’,
    Qué libertad es esa?-

    Salir de todos esos “meollos” sería como internalizar- mucho e ‘intencionar’ Qué queremos para nosotr@s realmente,
    Trabajo arduo en un mundo de ‘profunda’ manipulación y burdos ‘intereses’.

    Es mucho pedir a los políticos algún grado de libertad cuando están vendidos a las transNacionales- y han hipotecado al país que dicen ‘gobernar’ a Años Luz: son parte del “lote”, y después tienen SU recompensa… (puertas giratorias, sillones en orgns internacionales etc);

    La verdad es que con poca “libertad” podemos hablar de esta TimoDemocracia – si saber qué es lo que ocurrió Realmente al otro lado del muro (caído), alguien sabe?- alguien se ha interesado acaso?-

    A ver si Democracia no es sólo elegir ‘Partidos’ (Cómo si de una guerra se tratara), sino entre diversas Opciones ELegir con libertad, lo que conviene a la mayoría.

    El progreso o es libre y para el conjunto humano, o no habrá progreso que valga!-

    Libre, libre quiero ser- quiero ser, quiero ser libre..
    (Los chunguitos y olé!)-

  10. Manu Oquendo dice:

    El artículo de D. Carlos formula una pregunta a la que no es posible responder sin haber ofrecido una definición válida de libertad.

    La pregunta es esta: “¿pero realmente se está haciendo un uso significativa y cualitativamente más profundo del sentido de la libertad?”

    Y viene precedida de otra.
    Ésta.”¿Cómo es que opciones políticas de signo radicalmente distinto la utilizan como el principal argumento para la defensa de sus tesis?”

    La respuesta a la segunda es evidente: Como no definen Libertad hacen con ella lo que les conviene.
    Es como la palabra Democracia de la que hay registradas 650 definiciones.

    Como me he tomado el trabajo de definir la palabra voy a tratar de responder a la pregunta de Carlos y, de entrada, creo que se debe decir que………..no se está haciendo un uso más profundo de la Libertad de Elegir (la libertad llamada Negativa por su ausencia de coacción y posibilidad de elección).
    Cada vez hay porcentajes de la población más completamente Dependientes del Estado y, por definición, si eres dependiente………….no eres independiente y tus libertades son mínimas. Tanto que realmente no hay parcela de nuestra vida que no estén reguladas.

    Por contra se está profundizando muchísimo en la mal llamada Libertad Positiva es decir la Libertad del Poder para Imponer Normas y Modificar la Conducta de sus “Subjects” que diría un súbdito de su graciosa majestad.

    Es decir, como se vaticinó desde su inicio, las democracias reducen libertad para imponer igualdad.
    Lo hacen por diseño –y por la Ley de Ashby que sigue estando oculta por inconveniente para el Poder.

    Esto se acepta a regañadientes en períodos de prosperidad.

    Pero resulta insostenible en ciclos de empobrecimiento como el actual desde 1971.

    El que no se lo crea que repase con cuidado.

    Cuenta con la ayuda de la profesora Warren (Derecho Concursal, Harvard)

    https://www.youtube.com/watch?v=akVL7QY0S8A

    Saludos

  11. pedro perez dice:

    Yo no sé definir la libertad, pero si sé cuando no soy libre.

    1. Loli dice:

      Pues creo que sería de gran interés que nos describiera ese conocimiento, en serio, porque no lo veo tan fácil, sobre todo cuando somos, muchas veces, (no lo digo por Vd. que no lo sé), incapaces de reconocer nuestras carencias y nuestros miedos.

      Un saludo

  12. Yolanda Hdez dice:

    En relación a nuestra supuesta “libertad colectiva” la película documental “Our brand is crisis” de 2005 de Rachel Boynton, que sirvió de base para la película del mismo título de 2015, refleja de forma sencilla y entretenida, la manipulación de la realidad de un país para orientar la libertad del electorado.
    Está basada en el trabajo de consultores americanos de la empresa Greenberg Carville Shurm (GCS), conocida por prestar “servicios” a los candidatos que les contratan en campañas electorales de EE.UU, de Latinoamerica, o de países africanos.

  13. Rosae dice:

    Escucho en los Noticieros que algún o un organismo Africano de cierto poder ha prohibido la ‘ablación’ en el Continente, (mutilación genital femenina);

    La Noticia en sí desde luego es un paso en el “respeto” a los derechos de las personas, sobre todo mujeres;
    Aunque, aclara ya de paso, quien quienes mandan en la Vida/cuerpo/ alma sobre todo de ellas; y, si te Mandan, no hay Libertad que Valga…

    curiosa teoría esa de la “mayoría silenciosa”…a quienes se referirán?-…

    Imagino que ando muy pez, de cómo se mueven las cosas en el mundo,
    Lo imagino, porque estás noticias (entre otras) me impactan de lleno!!- (me sorprende que se me “diga” sobre “MI CUERPO” y con la intención de “MUTILAR ME o no!!!….

    De verdad, no es para Fliparlo y, rebelarse?-…
    Paz y libertad van de la mano, y el mundo va despacito pero va!…
    O al menos, lo parece.

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