Suele decirse que, entre otras cosas, una democracia se caracteriza por garantizar la libertad de pensamiento y de opinión. Según eso, en España, donde hemos pasado no hace tanto de una dictadura a una democracia, esa libertad se debería notar en una proliferación de ideas distintas. El caso es que, pasados los primeros años tras la muerte de Franco, en los que sí hubo una cierta eclosión de ideas e ilusiones, sobre todo de estas últimas, con el asentamiento de la democracia nos hemos acostumbrado a vivir con las cuatro ideas de siempre.

Los estudios sociológicos señalan que se ha alcanzado un gran consenso en la opinión de los españoles en torno a las cuestiones fundamentales de nuestro sistema político. Esto suele interpretarse como que la sociedad española ha alcanzado un alto grado de madurez política y que eso es muy positivo porque el respaldo mayoritario a un conjunto de valores clave da estabilidad a nuestra convivencia. ¿Significa eso que, cuando una sociedad llega a la madurez política, ya no necesitamos que surjan nuevas ideas? ¿O que estas ideas solo se precisan para cuestiones “accesorias”?

Que la estabilidad social es positiva parece evidente; que haya un amplio consenso en torno a los valores clave también es positivo. Pero esto tiene su reverso. Por ejemplo, cuando el alineamiento con esos valores y el apego a esa estabilidad llega al extremo de atrofiarnos la capacidad crítica, la capacidad creativa y, en definitiva, la capacidad de pensar, algo huele mal. Máxime teniendo en cuenta que, justo ahora, para salir de esta crisis, es cuando más necesitaríamos tener bien engrasadas estas capacidades.

En realidad, no es difícil identificar las causas, por lo menos algunas de ellas, que explican esa atrofia a la que hemos llegado en nuestra capacidad de pensar, pese a la flamante libertad de que gozamos. Para empezar, no hay que ser un lince para darse cuenta de que, al haber hecho del crecimiento económico uno de nuestros principales valores políticos, sociales y hasta personales, el largo período de desarrollo económico que ha vivido este país –que pocos dudarían en calificar como un gran éxito- nos ha convertido, en gran medida, en una sociedad de “estómagos satisfechos”. En otras palabras: el éxito económico nos ha anestesiado.

En segundo lugar, por mucha libertad que tengamos para hacerlo, no pondremos el “músculo” de pensar en tensión si no tenemos una razón o un estímulo para hacerlo. En general, es más fácil que esa motivación nazca cuando estamos insatisfechos con la realidad que nos rodea. Nos ponemos a pensar cómo arreglar determinadas cuestiones cuando nos disgustan cómo están y, a partir de ahí, queremos “empujar” de alguna manera para cambiarlas. Si estamos básicamente conformes con lo que hay o, aunque no lo estemos, nos sentimos incapaces de pensar en cómo arreglarlo o creemos que no va a servir de nada que lo intentemos, nuestra motivación para ponernos manos a la obra será prácticamente nula y seguiremos nutriendo el ejército de anestesiados.

Ahora bien, no somos los únicos responsables de este estado de adormecimiento general. No cabe duda de que, a quienes tienen que dirigirnos, ya sea desde la política, la economía o las organizaciones sociales –eso que, simplificándolo mucho, suele identificarse con el Poder– les resulta tanto más fácil hacerlo cuanto más uniformizadas estén nuestras opiniones en torno a los valores que sustentan el tipo de estabilidad social que a ellos les interesa. No hay que ser un fervoroso de las teorías conspirativas para entender que esto es de simple manual.

Por ejemplo, ¿es razonable pensar que la reciente eclosión del sentimiento independentista en Cataluña no tiene nada que ver con el interés de su Gobierno por disimular las enormes dificultades que están teniendo para cuadrar las cuentas públicas? ¿Alguien cree que ese Gobierno (y todos los anteriores) no ha realizado campañas de “mentalización” de la población para que desarrollen un sentimiento nacionalista que apoye las reclamaciones que a ese Gobierno le convienen?

Veamos otro ejemplo, este ya más sutil. El modelo económico en el que vivimos se basa, entre otras cosas, en el consumo. De hecho, es un componente fundamental en el PIB. Si a los españolitos nos diera por dejar de consumir, las empresas no venderían, se destruirían empleos, el Estado ingresaría menos… y la economía se pararía. Es más, si hubiera una contracción generalizada del consumo a escala mundial, nuestro modelo económico se derrumbaría. Así de sencillo. Por tanto, es esencial que consumamos, y cuanto más mejor. Y para evitar que caigamos en la tentación de no hacerlo ahí está la industria publicitaria, con sus métodos cada vez más sofisticados (¡sorprende que no se discutan!), para animarnos a consumir. Y, casualmente, la publicidad contratada por las empresas es la forma de financiar a los medios de comunicación. En estas circunstancias ¿no es razonable pensar en una “convergencia” de intereses entre gobiernos, empresas, sindicatos y medios de comunicación para animarnos a consumir como sea? La creación de gustos comunes y modas masivas, ¿no es una especie de “lavado de cerebro? ¿No va eso en contra de la libertad? ¿No es eso contrario a la democracia?

Como estos, hay muchos más ejemplos. Y esta tendencia a aceptar opiniones mayoritarias, sin pasarlas rigurosamente por el filtro de la crítica, posiblemente tenga mucho que ver con el tipo de educación que hayamos recibido (ver, por ejemplo este post)  ¿Acaso creemos que al convencimiento de que vivimos en el “mejor de los mundos posibles” hemos llegado solitos, sin que nadie haya hecho nada desde “arriba”?

Es decir, la uniformidad de ideas en nuestra sociedad en torno a unos pocos conceptos muy elementales, con el empobrecimiento cultural e intelectual que ello implica, obedece a varias causas y, tanto quienes están en el Poder como los ciudadanos de a pie, tenemos nuestra buena cuota de responsabilidad en ello: unos por manipularnos y, otros, por dejarnos tranquilamente que lo hagan. La consecuencia es que, entre unos y otros, hemos vaciado de contenido uno de los pilares fundamentales de nuestra democracia. Porque, ¿para qué nos vale la libertad de opinión si no salimos de los tres o cuatro tópicos que repite todo el mundo? Como ya he hablado de esto (aquí y aquí) no me extenderé más.

El caso es que, ahora que estamos inmersos en una crisis colosal, donde no solo cruje la economía sino también nuestro sistema político, nuestro sistema educativo, nuestros referentes culturales e incluso nuestros valores personales,  ahora que es cuando más necesitaríamos tener engrasada y activada nuestra capacidad para pensar y para dar con nuevas alternativas, nos encontramos completamente oxidados y sin capacidad para ello. Sin embargo, si algo tiene de bueno esta mega crisis es que nos está obligando a ponernos las pilas y a espabilar.

Parece evidente que el modelo que hemos construido en los últimos decenios está siendo, en gran medida, destruido por la crisis actual, a pesar del apego que le tenemos. Nos hace falta una buena dosis de creatividad para empezar a construir otro modelo que tenga futuro porque, en mi opinión, se equivocan quienes creen que la salida de esta crisis pasa por volver al pasado, sin más que cambiar uno tras otro a todos los gobiernos hasta que demos con uno que consiga devolvernos a nuestra “época dorada”. La única forma de salir es intentar, aunque sea a ciegas, concebir otros valores y otro tipo de sociedad. Lo demás es marear la perdiz. Me temo.

24 comentarios

24 Respuestas a “¿LIBERTAD DE OPINIÓN? ¿PARA QUÉ?”

  1. Adam Smith dice:

    Discrepo profundamente de todo lo que usted dice. Nunca antes la humanidad ha visto tantas personas, en términos absolutos y relativos a la población mundial, dedicadas a generar nuevas ideas de todo tipo y sobre todas las cosas. Todos querríamos que los demás estén de acuerdo con nosotros y que este acuerdo se manifieste en acciones que nos benefician, pero en los últimos cientos de miles de años la humanidad ha aprendido que nuestra grandeza está en nuestra diversidad y que el mayor enemigo a nuestra diversidad ha sido y sigue siendo la ambición de unos pocos para colectivizarnos, para volvernos manada fácil de controlar y manipular. Disfrute su libertad y contribuya a nuestra grandeza con nuevas ideas que beneficien a usted y ojalá también a muchos otros.

    1. colapso2015 dice:

      “unos pocos para colectivizarnos”
      “Disfrute su libertad y contribuya a nuestra grandeza”

      Yeah!


      – Hi Barbie!
      – Hi Ken!
      – Do you want to go for a ride?
      – Sure Ken
      – Jump in!

      I’m a Barbie girl, in a Barbie world
      Life in plastic, it’s fantastic
      You can brush my hair, undress me everywhere
      Imagination, life is your creation.

      ¿nuestra grandeza? 🙂 ¿también LLEGAMOS a la luna? ¿Yo no y usted? Hay muchas formas de social-ismo, una de ellas es la de mercado otra la de Estado.

      Que co-existan más “productos” en el mercado, no significa sean radicalmente distintos (generalización apresurada). La radicalidad de las ideas conforman occidente (relativamente simples), tienen una antigüedad casi es vergonzoso recordar para esta civilización tan “alienígena”,…

      De hecho, afirmo sin miedo a equivocarme, la producción de nuevas ideas ha disminuido drásticamente en relación al número de individuos.

      Confunde usted erudición e inteligencia. La inteligencia es la capacidad para indagar LA VERDAD, se habrá dado cuenta no es saber de aeronáutica, derecho, química o telecomunicaciones, no es tampoco de criptografía simétrica ni asimétrica; ni blake, ni sha512, no es tampoco de spin, potenciales, ni fibra multimodo, atractores de lorenz, política, ni manipulación de alimentos, ni plomos, ni ladrillos, hierro pretensado, o peinado a lo quemado, Robespierre el Gran Miedo o la revolución de los claveles, …. ni de celdilla de abeja a 4.9mm y no 5.2, …., como algún iluminado popularizó en el mercado para desgracia del apis melifera; 150 millones de años de adaptación, …
      Las respuestas no están en ningún isótopo radiactivo, ardiendo en ninguna iglesia, o apedreada por la escoria que arroja la piedra. No está en el botón de un puñetero mandado, un perro del poder que ha dejado de pensar de donde esa basura de apretar un botón ha salido; mientras ve saltar unos “Target” en mil pedazos. Esa pequeña caja demoníaca y su teatro.

      La erudición/profesionalización es una aptitud plenamente robótica, la inteligencia es , ¿qué es la inteligencia? ¿algo nos adapta al éxito? Deben ser pues, las bacterias de los seres más inteligentes del planeta.

      La respuesta robótica ya me la sé, pero me interesa la otra,…,

      Repetid, repetid, los surcos que os han marcado. Arada en la ignorancia, maravillosa huerta de abundacia. Repetid, repetid, de plato en dulce postre presentado. Seguid el camino marcado, siendo elegir, a ese pedreste letrero bifurcando vías para lombriz de estómago agradecido.

    2. José María Bravo dice:

      Adam Smith puede tener parte de razón. El mundo esta plagado de ideas pero cual es su orientación?

      Es cierto que la diversidad de opiniones enriquece. Pero usted, Adam Smith, no cree que estan muy focalizadas a la tecnica?

      Bautista habla de la importancia del consumo. Pero pregunta, creo yo, sobre la finalidad y finitud de ese gran consumo. Nos propone pensar en nuevos modelos, quizas en una creatividad más cercana al crecimiento del hombre, a su fortaleza frente a la adversidad. Creo que todos estamos de acuerdo que esta crisis esta erosionando ciertos pilares de este Sistema.

      La pregunta es repensar, recrear. Volver a la Magia de sacar de la chistera nuevas formas de desarrollo. En cierto sentido evoluciona, dar un paso más en el desarrollo de nuestra capacidad

      1. Alicia Bermúdez dice:

        Me llama la atención de usted, Sr. Bravo, que siempre que surgen discrepancias entre comentaristas, o de algún comentarista con cualquiera de los autores de los distintos artículos, usted aporta una especie de toque de ecuanimidad, o de equidistancia entre posturas dispares. Es una característica curiosa y bastante desconcertante, al menos para mí.
        Un saludo

        1. José María Bravo dice:

          Estimada Sra. Bermudez:

          No me creo ecuanime. Quizas, al contrario, he confrontado opiniones.

          En esta ocasión he creido que Bautista no niega la diversidad, ni la ebullición de ideas en el mundo contemporaneo. Creo que pone el dedo en la llaga en el problema del consumo de esas ideas.

          Todos tenemos ideas, ponerlas en practica es dificil. Aqui hay un asunto esencial. En la filosofia se considera el acto y la potencia. Es el principio de la Voluntad.

          En el consumo la voluntad se adormece, se estereotipa. Yo creo que lo que señala Bautista esta en relación a la acción que potencia la voluntad. A las ideas que transforman la sociedad. A la potenciación del individuo en una sociedad masificada.

          Pero en que puede ser novedoso lo que plantea Bautista?. Pues en la forma, en el impulso. Hay una frase popular que dice “a Cristo no lo conocieron por partir el pan sino por la forma de hacerlo”

          No es el simple hecho de tener ideas sino en como activarlas. Y eso hace al individuo. Esa es su evolución. En definitiva su acción. La puesta, o forma, en marcha de su Voluntad

          1. Alicia Bermúdez dice:

            Pues ese es el caso; que usted da al mismo tiempo la razón al Sr. Smith y, él mismo lo dice, discrepa totalmente de Manuel Bautista. Es por lo que encuentro que en la actitud de usted hay algo que no resulta del todo comprensible. Pero, en fin, no tiene importancia; es tan sólo una apreciación mía.

  2. Victoria dice:

    Sr. “Adam Smith”,
    Quisiera saber a qué se refiere Vd., con “ideas de todo tipo y sobre todas las cosas” y qué entiende Vd., por “beneficio”. Su texto me sugiere utilidad y provecho material, y no creo que la grandeza de la humanidad, a parte de la diversidad que Vd., apunta, sea únicamente el producto de un esfuerzo racional para hacernos la vida más longeva, sana y cómoda.

  3. Méndez dice:

    Oiga, señor Smith, ¿usted de dónde ha salido?.

  4. Adam Smith dice:

    Hoy el mundo goza su mayor grado de libertad, aunque muy desigual a lo largo del mundo. Y gracias a esa libertad nunca la humanidad ha tenido la mesa tan llena de ideas muy distintas, esas que Manuel niega que hayan proliferado. Nuestro problema es qué hacer con tantas ideas no si mañana habrá nuevas ideas, que si las habrá porque muchos se dedican a generarlas. Mi discrepancia con Manuel parte con su idea inicial. Nuestro desafío es aprovechar esas ideas y transformarlas en acciones individuales y colectivas que nos beneficien.

    Los que tienen dudas sobre lo llena que está la mesa de ideas pueden revisar diariamente las secciones de opinión de muchos medios y los blogs de opinión, algo que hoy resulta mucho más fácil gracias a internet. Algunos alegarán que no tienen tiempo para hacerlo pero ese es precisamente el problema cuando hay tantas ideas distintas, y subrayo distintas. El mundo moderno nos fuerza a tener que elegir y nos frustra tener que sacrificar muchas cosas para disfrutar las que más nos gustan. Sí, muchos quedan atrapados en esa frustración y si ya pasaron de los 30 años decimos que no maduraron. Sí, hay muchos inmaduros.

    1. Manuel Bautista dice:

      Estimado Adam Smith

      Es evidente que nos movemos en el terreno de lo subjetivo y que usted puede tener también razón.

      Porque, ¿a qué llamamos una idea “nueva”? ¿A algo que no hayamos oído antes? Obviamente, nadie tiene la posibilidad de enterarse de todo lo que han opinado los demás, así que forzosamente tenemos que sobreentender que nos estamos refiriendo a ideas que se hayan hecho públicas y que nos parezcan relevantes.

      Pero, claro, eso sigue siendo muy subjetivo: ¿cuándo una idea es relevante? ¿Y es pública cuando nos la cuentan en Telecinco o en la SER?

      Pues dependerá de la cultura que tengamos cada cual, de lo que hayamos buscado y de cómo filtremos entre el grano y la paja.

      Hablando, por tanto, desde mi subjetividad: estoy acostumbrado a leer y a escuchar muchas opiniones en libros, medios de comunicación, blogs y charlas con amigos, y la verdad es que rara vez me llega una opinión que de verdad me sorprenda, que me resulte realmente nueva y distinta a todo cuanto había escuchado o leído antes.

      Es verdad, como usted dice, que hay mucha gente opinando. Pero la mayoría de las veces unos y otros repetimos y repetimos las mismas cosas.

      Pero, más allá de la experiencia personal, cuando hablamos de la crisis, de cómo salir de ella, de qué alternativas hay, de qué horizontes se nos presentan, de por dónde debería encaminarse esta sociedad, etc., etc., ¿usted no tiene la sensación de que estamos a ciegas, de que vamos sin ningún rumbo, de que en realidad nadie parece tener claro qué respuestas dar a esas preguntas?

      Para las preguntas que de verdad nos inquietan, yo no veo que proliferen las respuestas y que nuestro problema sea solo elegir las más adecuadas. No. Yo veo muchas ocurrencias, sí, pero ideas bien meditadas en relación con estas cuestiones, no veo. O, al menos, a mí no me llegan.

      Quizás yo idealice, pero tengo la sensación de que en las primeras décadas del siglo XX, en España (y perdóneme usted que me refiera a mi país, pero es el que más conozco) la elite intelectual (y hasta me atrevería a decir la cultural) era mucho más potente que la que hoy tenemos. Quizás, el nivel medio de la población sea ahora superior al de entonces, y en eso sí hayamos ganado.

      Otra cosa es que, como usted muy bien señala, qué es lo que hacemos con las ideas (pocas o muchas) que tenemos, cómo las aprovechamos. Ese es el otro problema.

      Si, como yo creo, la “oferta” de ideas distintas es más bien escasa y a eso le añadimos que la “demanda” también lo es, porque la gente esté muy ocupada o sencillamente porque esté tan a gusto con lo que hay, el resultado de la ecuación solo puede ser deplorable, en cualquier caso. Y lo peor es que la escasez de oferta y demanda se realimentan mutuamente.

      La cara positiva de esta situación es que, sumergidos en esta crisis, tengo la sensación de que cada vez hay más “hambre” de ideas y de que oferta y demanda pueden empezar a realimentarse positivamente.

      Un cordial saludo

      1. Adam Smith dice:

        Estimado Manuel, gracias por su comentario. La impresión que me deja su post y varios otros de este blog es que usted y sus colegas sueñan con distopías, esto es, con utopías negativas donde la realidad transcurre en términos opuestos a los de alguna sociedad ideal. Le sugiero que lea esta columna que ayer publicó Cass Sunstein

        http://www.bloomberg.com/news/2014-01-12/-her-is-the-perfect-movie-for-our-time.html

        Espero extender este comentario con otro sobre la relevancia de esa columna pero me tomará unos días hacerlo.

        Respecto de su punto sobre ideas, desde 1980 he usado en varios cursos de pregrado y postgrado el libro Knowledge and Decisions de Thomas Sowell (entiendo que no está traducido al español) que en su capítulo 1 (The Role of Knowledge) plantea las relaciones entre ideas, conocimiento y decisiones. Mis afirmaciones se basan en los conceptos que usa Sowell, pero si usted tiene un planteamiento alternativo le agradeceré me lo haga saber.

        Por último, algo sobre Cass Sunstein, el autor de la columna antes mencionada. Sus datos biográficos se pueden leer en el medio que circula su columna. Cass ha sido y sigue siendo un académico muy prolífico, y por lo tanto quiero aclarar que no comparto muchas de sus ideas (hayan sido autenticadas o no en el sentido de Sowell).

  5. Alicia Bermúdez dice:

    Esta frase en uno de los párrafos de Manuel Bautista “Quizás yo idealice, pero tengo la sensación de que en las primeras décadas del siglo XX…” me trae a la memoria cómo, algo más cerca, en los últimos años de la dictadura, primeros de la década de los 70, cuando teniendo yo veinti…(bastantes) asistía a una academia para estudiar COU, bajábamos a media mañana a tomar café en un bar cercano y, muchos años después recordaría, y sigo recordándolo a veces, cómo chicos de menos de veinte años discutían, argumentaban con cierto fervor, mencionaban con soltura y como cosa cotidiana escritores, libros de economía y de filosofía y de… muchas cosas. Y, sin embargo, ahora… Ahora no me codeo con gente tan joven, pero tengo la sensación de que los jóvenes hoy, en su mayoría, son infinitamente más superficiales, les importa menos todo lo que no sea su inmediatez y sus pequeños caprichos y placeres. Los seducía el saber cuando había bastantes restricciones para alcanzarlo; hoy, con tantas posibilidades como parece ofrecer el mundo “democrático” en el que vivimos, y con tantos derechos, ellos, los jóvenes, parecen haber caído en una especie de letargo.
    Quizá es algo que va con el ser humano. Y así como el tipo de dificultades y cortapisas con que se encontraban los jóvenes de esos años los incitaban a moverse en busca de algo diferente, las dificultades de hoy estén siendo un incentivo para buscar algo que, de tan distinto, aun no se sabe qué es, ni qué nombre darle.
    O lo mismo es que tengo yo hoy uno de esos días tontorros en que le da a una por sentirse optimista.

  6. Gabi dice:

    Señor Smith, me parece que su planteamiento sobre la abundancia y diversidad de ideas de la época en que vivimos no está construido desde la reflexión, el conocimiento ni la madurez que no ve en toda esa gente. Sí creo que desde el arrebato iracundo, la autoafirmación y la condescendencia típica del ignorante que no está enterado de que lo es.

    Yo diría que a juzgar por la contundencia con que enmienda así, de una pedrada, la totalidad de lo que ha escrito aquí el señor Bautista, está usted efectivamente convencido de que gozamos de la más amplia libertad creativa y de pensamiento de toda la historia. Pero a mi modo de ver, a tal convicción sólo se puede llegar tomando por real, en el sentido de auténtico y verdadero, lo que sólo es imagen y apariencia. Y no hay que profundizar mucho en las artimañas que emplea el poder -que más o menos retorcidas siempre son las mismas- para comprender que es precisamente esta la confusión que más y mejor se cuida de generar, potenciar y reforzar desde todos los frentes alienadores a los que tiene acceso. Entre ellos y por supuesto, la red de redes.

    Por otra parte, ¿cómo ha llegado usted a la conclusión de que esta es la época en que más y diferentes ideas tenemos sobre la mesa?. Para poder afirmar algo así es imprescindible conocer la historia -completa- de la humanidad. ¿Usted la conoce detalladamente?. ¿Por qué nuestra grandeza está en nuestra diversidad y no, o antes, en el misterio de nuestro origen o en el objetivo por el que nacemos, por ejemplo?. No sé por que me recuerda usted a uno de esos “tertulianos” que últimamente superpueblan las cadenas televisivas, y, a la vez, al espectador que se acaba identificando con la imagen que proyectan de experto imprescindible en todo.

  7. Santiago Alarcó dice:

    Hola a todos los lectores, gracias además a los escritores,

    interesante y calentito debate, yo no puedo sino ponerme al lado de Adam Smith. Ser contestatario está muy bien, lo digo sin ironía. Pero hoy hay más contestatarios que nunca, y la libertad de que gozamos es causa y prueba al mismo tiempo.
    Además de eso la cantidad de gente informada y deseosa de informar sobre cualquier tema es abrumadora, a mi me sorprende y me encanta.
    Otra cosa es la vida que todos, o muchos, llevamos. Ocho horitas dedicados a menesteres no siempre bienvenidos que nos hacen ver que formamos parte de una maquinaria que no nos deja muchas opciones. O conmigo, o…no lo tienes nada fácil.
    Pero es que este conmigo no es con un enemigo dictatorial, conmigo no es con Mammoth, conmigo es con todos. Si no trabajamos y consumimos, esto se para queridos.
    La buena noticia es que podemos consumir productos muy interesantes, pero debemos saber que ninguno es gratis, por ejemplo un disfrutar leyendo un blog online no es gratis, empezando por la electricidad que tanto cuesta generar.Y cuando las facturas no las paga alguien, el producto desaparece. Queremos realmente que nuestro mundo tal y como lo conocemos desaparezca ( no es una frase nueva)

  8. José María Bravo dice:

    A veces me pregunto si podemos medir la edad de los tertulianos de estos blogs. Si podemos saber los jovenes de dan sus opiniones, que exponen sus ideas en estos blogs.

    Que pensaran, esos jovenes, de nuestras controversias?. Diran que nos enfrascamos en debates cargados de frustración, de pasado, de rencillas entre egos?. De ideas sobrecargadas? De ideas que no respiran en cada latido?.

    En politica se habla mucho de ideologia. En la idea y el logos retorico, con animo de convencer. Pero queremos convencer o queremos renovarnos?.

    Algún verso famoso dice: ” el mundo no necesita de mi literatura, necesita de mi amor”.

    Los Beatles, a su manera, cambiaron el mundo. Su musica abrigaba las letras de sus canciones. Sus letras repetían amor, imaginación, amanecer, etc. Esas palabras traducidas del inglés pueden parecer “soft” sin peso. Pero tenían ritmo. Y el ritmo es la magia del hombre porque el ritmo modifica, transforma, olvida y sueña. Respiran las ideas, abren las ventanas celulares, se esfuma la ideologia y vienen las ideas, las nuevas

  9. Manu Oquendo dice:

    Espinoso asunto porque el Sr. Bautista analiza fundamentalmente España desde la transición y el Sr. Smith, que conoce España, me parece que habla desde otros lugares. Desde una perspectiva global.

    Si no recuerdo mal anda por Santiago de Chile, capital de un bellísimo país que en superficie es un 50% mayor que España, con una población como de un 35% de la nuestra y cuyo entorno es el del Pacífico.
    En estos momentos están disfrutando del tirón del consumo chino como el resto de América desde hace más de 20 o 30 años.
    Un entorno de relativa prosperidad donde es sensato esperar que mañana sea mejor que ayer. Algo que, también con certeza, nadie puede decir de Europa.

    El argumento de los globalizadores es parecido. “Nunca tantos mejoraron tanto”.
    Es cierto en muchos aspectos.
    Pero no lo es menos que la fiesta va por barrios y a nosotros y a la mayor parte de Occidente toca ahora el lado malo. El mal horizonte.

    Además, lo que plantea M. Bautista dista de ser una cuestión simple. Todo lo contrario. No cabe en un artículo.

    Dice, me parece, que ¿dónde está la riqueza y diversidad de opiniones fruto de nuestra presunta libertad de opinión?.

    Muchas veces uno también se lo pregunta sin por ello pensar que en Australia, o en Chile se encuentren en nuestra situación o con nuestros horizontes. Los horizontes tienen profundo efecto porque entre otras cosas son temidos también por el poder y esto siempre tiene consecuencias.

    Como todos los temas vidriosos hay muchas cosas que discernir antes de caer en las apariencias.

    Por ejemplo: ¿De qué libertad hablamos? ¿De la libertad de elegir entre opciones libres? o ¿De la libertad de algunos para imponer conductas y restringir las libertades de otros? Esta última ha crecido mucho a expensas de la primera.

    Aparte de la mano libre en relación con el sexo y con la droga ¿Qué otra libertad ciudadana o individual se ha expandido en los últimos 30 años?
    De verdad, que no se me ocurre ni una sola.

    Todo lo contrario. Repasen el código penal y verán cuántas conductas que antes eran libres hoy están penadas y prohibidas y cuántas que eran meras faltas hoy son de cárcel. ¿Cómo es posible que nuestra población penal sea la mayor de Europa? Y eso que los grandes criminales están saliendo a la calle como si fueran celebridades.

    Por ese lado lo llevamos bastante crudo y, como estamos viendo, la cosa apunta a peor, no a mejor.
    El sistema tiene miedo y se protege.

    Paso de puntillas por los españoles que en España no pueden conseguir que sus hijos estudien en el idioma oficial del estado o los 200,000 exiliados del País Vasco porque al Estado no le dio la gana de garantizarles sus mínimas libertades. La de vivir, por ejemplo.

    O los profesores cuya renovación de contrato docente pasa porque no expliquen lo que dice Stephen Keen ni unos cuantos más. Esto también sucede en el Reino Unido con testigos presenciales.
    O por los patronatos universitarios de puertas giratorias para las élites políticas o económicas que también se meten en ello.
    Los libros de algún ilustre austríaco español se editan por millares en Moscú y en China para sus postgraduados pero apenas en España y desde luego ni aparecen por USA no sea que se tengan que abrir al público “las cositas” del consenso de Washington o las tripas del pollo bancario y monetario.

    En este entorno esperar que en la universidad florezca la diversidad académica es un chiste.

    Es un tema complicado porque una cosa es que en promedio nos toque a medio pollo y otra, muy distinta, que pinten bastos y ya no haya pollo para algunos.

    Hay mucho más pero lo dejo aquí porque he comenzado a releer despacito, para bien discernir, el prólogo de la obra de Simon Kuznets “National Income and its Composition”.

    Es de 1941 publicado por la NBER. Una joya.

    Es la base de nuestras métricas actuales para medir eso que se llama “crecimiento económico” pero que, en realidad, mide otras cosas de tal modo que podemos estar empobreciéndonos, como realmente está pasando, pero los números nos dicen que “crecemos”.

    Y a pesar de ello hay un tremendo silencio del cual, ya en 1941, nos advierte el bueno de Simon Kuznets en su prólogo. Eso sí, midiendo mucho sus palabras.

    Discernir es complicadillo y son muchos los detalles.

    Buenas noches

    1. colapso2015 dice:

      Veo entra a los temas con ansia. La mención velada al capitalismo-ley , capitalismo de amiguetes, y su relación con el desarrollo del mapa cultural y de conocimiento actual, lo que viene a ser el conocimiento de consumo. Un tipo de conocimiento que se financia a perdida para eliminar competencia. La verdad es lo de menos lo importante es que tenga algún tipo de retorno económico.

      Algo similar a la atribución de derechos políticos a personas jurídicas, algo sin el mas mínimo sentido, pues escapan al principio rector de la asociación. Si bien al considerar un grupo de personas como una persona, los fines dejan de ser definidos y las verdaderas personas dejan de ser fines. De siempre el juego de las oligarquías…

      Me permito recomendarle para articulista de un blog.

  10. Cosmopolita dice:

    En una entrevista hecha a Warrent Buffett, se le hizo una pregunta envenenada a la que no tuvo reparos en responder ; Cree Vd. que existe en la actualidad una lucha de clases ? Indudablemente, y la vamos ganando por mucha ventaja.
    No me gustaria definir la situación como un “capricho” de la vida, pero es que realmente, lo tienen todo de sús lado, hasta la nueva tecnologia esta jugando en “contra”del Pueblo, teniendo a toda la Sociedad adormecida. Y no es por que sean muchos, ni más inteligentes, es que tienen todas las erramientas a sú favor,si es cierto de que tenemos muchas ideas (google, twiter etc..han sido creadas por jovenes emprendedores) pero solo son llevadas a buén puerto, las que la elite creen convenientes, sirvase de ejemplo las nuevas opciones de energia efectiva, que no son bienvenidas por incompatibilidades varias.

  11. Juan Teruel dice:

    Cosmopolita, si fueran erramientas, no serían exitosas sino que conducirían a errar. Como en realidad son herramientas conducen a dirigir el cotarro con hierro.

    1. Cosmopolita dice:

      Soy de la opinion, de que no se le debe desear el mal a nadie, y a sabiendas de que las herramientas que tienen a sus disposiciones las estan utilizando en contra del Pueblo, he caido en la tentación de desear de que al que hierro mata, a hierro muera, solo imaginarme que el sistema computacional especulativo de Black Rock se vuelva en sus contras, me hace divagar en un sueño, que no quedara muy lejos de la realidad cuando todo esto acabe.

  12. Juan Teruel dice:

    Cosmopolita: Y ya que está usted en ello, nos podría explicar que es lo que entiende por “Pueblo”. Pero hágalo bien, como sabe usted hacerlo cuando se pone.

    1. Cosmopolita dice:

      Hola Juan,estoy completamente seguro de que jamás llegaremos los dos a tener el mismo concepto, de, a que Pueblo nos estamos haciendo referencia,debido a que la definición de pueblo es muy compleja y no esta exenta de ambigüedad. Te ruego modestamente,acople el comentario a sú concepto propio de Pueblo. Salud. http://es.wikipedia.org/wiki/BlackRock

      1. Juan Teruel dice:

        Cosmopolita, si es usted quien menciona este concepto y, además, en términos directos, contundentes y solemnes, es usted quien tiene que explicárnoslo. Pero ya se ve como ahora se nos zafa de la cuestión apelando a un desacuerdo que a nadie interesa.

  13. Isi dice:

    Un apunte. Por aquello de discernir, que diría el señor Oquendo. El pensamiento y la opinión siempre han sido libres, lo que no siempre ha sido libre es la libertad de expresar lo pensado o lo opinado.

    Una opinión. Que haya un gran consenso en la opinión de los españoles no es signo de madurez política sino de “aborregamiento”. ¿Cómo entender que se esté torpedeando a la clase media en la mismísima línea de flotación y aquí no pase nada? No es que no haya ideas nuevas, es que estas se pierden en la multitud como “lágrimas en la lluvia”. O se silencian.

    Y un pensamiento. Ni a España, ni a los españoles, que yo sepa, les ha faltado nunca talento, creatividad ni capacidad crítica. Es falaz que todas esas cosas nos vayan a sacar de la crisis puesto que no son esas las razones que nos han metido en ella. Exportamos talento por tierra, por aire y por mar. Y de nuestra capacidad crítica y creativa dan fe siglos de arte, literatura, música y ciencia que llenan las bibliotecas, los museos, las calles y las plazas de cada una de nuestras ciudades.

    La única causa que explica la atrofia a la que hemos llegado, Sñ Bautista, es una oligarquía política, tan corrupta como encantada de haberse conocido, que legisla a medida de sus intereses particulares y está dejando al país en la bancarrota. Si Juan de Lanuza levantara la cabeza…..

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