Los hemos llamado derechos cuando en su vertiente individual en realidad son deseos. Los hemos cubierto de un barniz de legalidad, y lo que en realidad esconden son el ánimo de satisfacción. Los hemos colocado en el centro de nuestras vidas y nuestros discursos, y lo que hemos logrado con ello es simplemente que sean la tarjeta de presentación de los anhelos personales y de la forma de posicionarme en relación con el mundo en el que vivo. Esto multiplicado por “n” es un colectivo que pide y desea mucho, sin que se sepa que hace para alcanzarlo, ni se explique cómo conseguirlo.

Si analizamos la declaración de los derechos humanos encontramos que lo que se solicita son cuestiones que se alejan de las posibilidades reales de lograrse por el mero hecho de pedirlas. No solo no son universales, ya que obedecen al estilo puramente occidental del primer mundo, sino que en sí mismos contradicen de facto las condiciones en las que se desenvuelve ese mundo, especialmente en lo concerniente a lo relativo a la propiedad privada y a la realidad de los mercados. Sería mucho más honesto presentarlo como la “Declaración de las intenciones del hombre” (y de solo unos pocos).

Son una carta a los Reyes Magos, que a la sazón es Papá Estado, en la que se hacen las peticiones más hacendosas para el “conseguidor”, porque ¿cómo se puede reclamar una vivienda como un derecho, si el mercado en el que se puede conseguir es privado? O es público y la administración se encarga de la gestión, o no se ve otra explicación posible. En el ámbito de la salud y la educación conviven la fórmula pública y privada, y ambos se han tocado en diversos artículos en este blog, con el resultado de serias y severas dudas sobre la eficacia de lo público, sin que esté claro que lo privado sea una alternativa completa a todos los aspectos que a ambas competen. ¿Cómo arreglamos el problema?

La estatalización de todos los servicios, eliminando la oferta privada y creando entidades para que los gestionen, es una fórmula ya intentada en otros ámbitos (banca, alimentos básicos, transportes, comunicaciones, etc.) que crean instituciones de gran dimensión y no menor burocracia, de una eficacia muy dudosa, y que están sujetas a la gestión del poder político con el consiguiente sistema de control de la población a la que van destinados, y los modelos de facto de corrupción ideológica que se suelen producir favoreciendo a los afines.

El funcionamiento de los mercados ha revelado en las últimas décadas, con demasiada frecuencia, que se convierte con suma facilidad en un tiburón insaciable, con vistas a la mejora de la cuenta de resultados de las sociedades que dominan esos mercados. Un funcionamiento que pone en evidencia la pérdida de la vocación de servicio con la que se crearon, al tiempo que demuestra como los mecanismos de control público o son ineficaces, o son perfectamente susceptibles de crear alianzas favorables a aquellos, anulando el sentido para que estaban destinados.

Al final, ante las evidencias de que nadie hace las cosas conforme a como surgieron, y de que no tiene visos de haber una salida adecuada, parece que estamos viviendo el final de un ciclo en el que la perversión del sentido del sistema es su síntoma mayor. Personalmente no creo que tenga salida el problema, porque la experiencia me ha enseñado que ante este tipo de fenómenos la única posibilidad es un cambio, que debe ser tan radical que su semejanza con la estructura anterior pareciera no existir.

Mientras tanto mucha gente se entretiene con esta ilusión de los derechos, que catalizada como una petición a voces a la clase política, carece de una base sólida y de unos cauces adecuados para su instrumentación. Y henos ahí en el mundo de las reclamaciones, las quejas, las peticiones, creciendo exponencialmente uno de los mayores problemas con los que cada ser humano se puede encontrar: sus/mis deseos.

¿Derecho a una vivienda o deseo de una vivienda? ¿derecho a la educación o deseo de educación? ¿derecho a una vida digna o el deseo de ella? ¿deseo estar sano o derecho a la salud? Y este aparente pequeño matiz lingüístico hace cambiar todo el estilo de una sociedad, en la que pudiendo luchar entre todos para alcanzar el mayor nivel de satisfacción colectivo, lo convertimos en un continuo de demandas, reclamaciones, quejas y peticiones individuales al unísono, de las que estamos absolutamente convencidos de que nos corresponden.

Lo que parece claro es que mientras andamos atareados con este juego de peticiones, concesiones, restricciones y consecuciones, entre políticos y sociedad civil, por la puerta de atrás se nos están birlando constantes oportunidades de que, sumadas al deseo, aparezcan las voluntades. Voluntades de cambio, de movilización, de acción y de organización, que pese al pesimismo reinante son las viejas y eternas fórmulas con las que el hombre y la humanidad ha cambiado siempre, y lo seguirá haciendo como algo consustancial a su naturaleza.

Esta sociedad y su cuerpo social deberían preguntarse con fruición por los derroteros por los que anda nuestra voluntad como individuos, y empezar a redescubrir los mecanismos internos para rescatar este afán sobre lo que nos es propio. Y al hacerlo lo primero que deberemos reconocer es que hemos dejado que nos la hagan pequeños pedacitos, que podremos encontrar entre los medios de comunicación, entre los partidos políticos, entre los hipermercados, en las casas de citas, en las farmacias y en los ambulatorios. Un hombre con deseo y sin voluntad es un pelele sobrexcitado a merced de los vendedores de humo.

Y así con sus idas y sus vueltas, se recuperará un poco el “tono vital” de una sociedad reprimida por depresión, que es el moderno sistema que se ha inventado para resolver los dilemas actuales del escritor ante la hoja en blanco. Porque desfasada la manera en que te decían que tenías que vivir en el dictado, nos hemos inventado una forma más sutil y perversa de hacerlo, esa que consiste en: “Escribe tú lo que yo te diga”, y de esta forma no me podrás decir que he sido yo quien te lo impone. ¿Dicta dura interactiva?

Y no hay más que abrir los ojos para ver que los que vienen no nos van a dejar seguir manipulando la radicalidad de su anhelo profundamente sublime.

16 comentarios

16 Respuestas a “MI DESEO Y EL CONSEGUIDOR”

  1. Adam Smith dice:

    Acabo de leer un artículo que termina con estas líneas

    “Su talento hecho de improvisación, destreza, instinto, desmesura, encontró un auditorio a su medida en una sociedad que parecía estar cambiando desde sus raíces la historia de la humanidad y creando un mundo nuevo, tan original, perfecto y coherente como la mejor poesía. Eso le inspiró poemas, manifiestos y espectáculos sobresalientes, así como una vida de libertinaje y excesos temerarios que, a menudo, atropellaban la vida de los otros, como sus puños desbarataban la cara de los críticos que se atrevían a negarle la genialidad. Todo aquello era el resultado de un malentendido. Cuando Maiakovski lo descubrió, fiel a su amor por el ruido y la truculencia, se pegó el pistoletazo en el corazón con que se cierra esta intensa novela.”

    http://elpais.com/elpais/2014/04/04/opinion/1396621007_434663.html

    Muchos se ilusionan con cambios radicales, y cuando estos cambios se han producido –no por sus acciones, sino por la ambición ilimitada de otros– algunos no han tenido el coraje de reconocer primero su egoísmo (sólo querían que el mundo fuera lo que ellos querían) y segundo su error (no aceptaron que se los acusara de vulgares títeres de los nuevos dictares). Por supuesto, el suicidio siempre ha sido una alternativa mejor que ser vulgares títeres de los dictadores (me llama la atención que Vargas Llosa no haga referencia a que Neruda optó por esta alternativa).

  2. Juan Teruel dice:

    No entiendo a algunos que siempre se empeñan en esconderse en su capa – razón, para justificar el inmovilismo al que parecen abonados desde el pesimismo destructor. ¿Algún argumento?

    1. Adam Smith dice:

      Siendo el único que ha comentado, me doy por aludido y le respondo que si hay algo que he criticado a todos los autores de este blog es el pesimismo que alimenta sus sueños de cambios revolucionarios. Critico ese pesimismo porque yo tenga una visión optimista de cómo ha evolucionado y de cómo seguirá evolucionando la humanidad y ese optimismo se basa, entre otras cosas, en que ya quedan muy pocos ingenuos dispuestos a la revolución. La pregunta es por qué ya son pocos y la respuesta es fácil: la historia ha enseñado que la revolución es una excusa para las peores dictaduras. En otras palabras, el cambio seguirá ocurriendo pero por la acción de millones de personas que diariamente buscan superar situaciones difíciles o límites que definían lo posible.

      Para sacudir su tranquilidad le cuento que yo soy de la idea que España debe dividirse en varios países (también otros países europeos) y que la UE debe transformarse en una simple Liga de Países (quizás hasta 50 países). Por supuesto, esas dos ideas son radicales y cualquier intento de llevarlas adelante generaría conflictos graves porque los nuevos conservadores (esto es, los progres que quieren una UE fuerte con unos pocos países centralizados a la Francia) están dispuestos a morir por defender lo que han logrado. El problema es que lo que han logrado es algo que condena a Europa a la mediocridad y quizás peor. Para mi es una cuestión de tiempo para que esa Europa cambie aunque no pueda predecir cuánto tiempo tomará.

      1. colapso2015 dice:

        ” la revolución es una excusa para las peores dictaduras”
        http://es.wikipedia.org/wiki/Revoluci%C3%B3n_de_las_Trece_Colonias

      2. colapso2015 dice:

        ” la revolución es una excusa para las peores dictaduras”
        http://es.wikipedia.org/wiki/Revoluci%C3%B3n_liberal_espa%C3%B1ola

        Etc…

        1. Adam Smith dice:

          Los casos que usted menciona, y hay muchos otros, son procesos largos de búsqueda de libertad. El hecho que se los considere revolución no cambia el punto de mi comentario referido a las revoluciones que buscan exactamente lo contrario, limitar la libertad de la mayoría. No pretendo enseñarle historia en un comentario a un post, pero sólo los ingenuos creen que el éxito en la búsqueda de la libertad es cuestión de una gesta heroica que tiene un principio y un fin bien definidos.

    2. Teresa Cabarrush dice:

      Muy llamativo su comentario, Señor Teruel.

  3. Juan Teruel dice:

    ¿Y lo que dice en su comentario lo llama usted optimismo?

    Nos dice que las revoluciones han traído consigo las peores dictaduras, que es totalmente cierto, pero luego nos afirma que es partidario de dividir Europa en un montón de países, sin percatarse de las “revoluciones” que eso supondría.

    El problema de Europa no solo son sus dirigentes, sino que toda la realidad social ha dado la espalda a la cultura, su gran valor, y esto es así especialmente por sus bien instalados promotores y defensores. El reparto y partición sería la mejor manera de convertirnos en las tribus locales de Zambia.

    Y dicho esto ¿no nos estamos apartando del artículo de marras? Lo digo sobretodo por el pobre del autor.

    1. Adam Smith dice:

      Por favor, vuelva a leer lo que digo en el segundo párrafo. Y por si no lo entendió se lo escribo de otra manera. Precisamente porque los grandes cambios solo pueden resultar de largos procesos de gestación y aceptación, yo no ando pregonando revoluciones. Pero el hecho de que no pregone revoluciones no quiere decir que no tenga ideas que implican cambios profundos.

  4. Manu Oquendo dice:

    No creo que el tono del artículo sea tan pesimista como dice el Sr. Smith aunque entiendo que visto desde la orilla pacífica del optimismo global mucho de lo que los europeos expresamos suene o bien incorrecto políticamente o quizás algo deprimente.

    Vistos desde América los europeos no brillamos por nuestro vitalismo. Es posible que vivir en una UE en la que se producen 18 leyes, decretos normas y reglamentos DIARIOS tenga algo que ver. O Estados y AUTOCTONÍAS que en conjunto pasan del millón de páginas de BOE al año.

    Esto es inevitablemente depresivo es como una castración masiva cotidiana y nos pone en nuestro lugar si nos queda un átomo de sensatez.

    El caso es que resulta difícil hablar de problemas concretos y no transmitir la sensación de que las cosas se están viendo con gafas de color oscuro porque casi todo tiene su lado bueno. Incluso la muerte.

    En los últimos setenta años, –justamente desde la década de los 30 en la que tantas cosas sucedieron–, unos cuantos pensadores de referencia trabajaron muy duro y con éxito para sembrar las ideas y la lógica que necesitaba el entorno geopolítico correspondiente al diseño.

    Emergía un gran imperio “benévolo” enfrentado a dos imperios “malévolos” y todos los imperios exigen filósofos, políticos, ideologías y valores que permitan a la metrópoli gobernar desde lejos, sin que se note excesivamente. Como si nada hubiese cambiado.

    Entre ellos se encuentra gente como John Rawls y algunos de los miembros y descendientes de la Escuela de Frankfurt. Desde el “marxianismo” social y civilizado de Adorno y Horkheimer a la figura señera de Jürgen Habermas. Pasando naturalmente por una reescritura de Keynes y de Hayek, y la llegada de Dworking, Hobswabm y algunos otros a las escuelas . Sublimados, naturalmente.

    Quizás algún día uno de los editores podría explicarnos qué sucedió en la Psicología profesional para que surgiese en el mismo periodo el revival inesperado y oportuno del conductismo cognitivo.

    No son probablemente ni los únicos ni los mejores pero son los que el sistema cultural del imperio ha decidido preservar. Son, por así decirlo, los supervivientes del olvido.

    ¿Acertó Keynes cuando decía aquello de que tras lo que hoy acontece suelen estar las ideas olvidadas de algún filósofo fallecido?

    El caso es que visto desde aquí, esto tiene mala pinta y convendría hacer algo al respecto. Mejor que sea pacífico y templado, claro. Porque de no ser así pasaremos de Guatemala a Guatepeor.

    Buenos días

    1. Carlos Peiró Ripoll dice:

      Estimado Manu. No soy experto ni en historia ni en economía para poder aportar algo relevante a las apreciaciones que planteas. Pero si he estudiado algo sobre movimientos filosóficos, artísticos y humanistas, y he llegado a la conclusión “keynesiana” -parafraseándole- de que lo que emerge y se manifiesta en un tiempo es consecuencia de lo sembrado y germinado en el anterior. Así los movimientos que se dieron sucesivamente en la primera mitad del siglo XX en Europa, que tenían un claro matiz bicéfalo en relación a lo puramente humano (liberador-individual vs aglutinador-social), se gestó sobre el binomio filosófico decimonónico entre las corrientes exploradoras de una realidad humana más completa y expansiva en la que incluir el componente irracional de lo humano (véase Schopenhauer), y aquellas que fascinadas por el recién descubierto potencial de la razón que nos ofreció Kant en los albores del materialismo dialéctico binario (véase Baumgarten).

      Lo ocurrido en el pasado siglo no fue sino una constante de enfrentamiento de la segunda contra la primera, donde la Guerra inicial no fue suficientemente cruel y mortífera para evitar la segunda. La Psicología, pese al carácter científico con el que nos la han pintado, y como ninguna otra disciplina del conocimiento por definición, no ha sido en absoluto ajena a este dilema en el nacimiento de la consciencia individual que se produjo en el XIX, y ha replicado con inusual eficacia los paradigmas del problema aquí solo meramente mencionado.

      El planteamiento inicial de la Psicología desde el centro de Europa (Wundt, escuela de Leipzig, Charcot, etc.) era sobre la investigación de la mente y los fenómenos humanos no comprensibles, aunque partieran de las anormalidades y de la locura en sus estudios. Fue la escuela soviética heredera de Pavlov y su réplica estadounidense con B.F. Skinner, los desproveyeron a la psicología de profundidad y del “alma” filosófica con la que partieron por ejemplo el psicoanálisis o el movimiento jungiano, para operativizar la base de la conducta humana más próxima a su animalidad y con ello servir en bandeja a las nuevas formas de poder (la publicidad es básicamente eskinneriana).

      No creo que haya en relación con la Psicología mucho más misterio que lo expuesto, y aunque la de carácter transpersonal o la sistémica nos ofrece versiones más poliédricas, es la neuropsicología la que me parece que va a ofrecer aspectos más sorprendentes sobre la realidad humana. Hasta que nos volvamos a encontrar con el mismo dilema: manipulación del conocimiento para fines privativos (colectivos o individuales) o respeto, admiración y sublimación de la grandeza humana.

      Saludos

      1. Manu Oquendo dice:

        Muchas gracias por sus observaciones, apreciado Carlos. He recuperado de casa de uno de mis hijos un libro de historia de la Psicología que seguramente conoce, el Leahey, y estoy tratando entender lo sucedido tras la Segunda Guerra en esta disciplina. Es decir lo posterior a Tolman, Hull y Skinner.

        Tiene usted razón porque la sensación es la de una disputa –aparentemente científica pero en el fondo reduccionista– entre el positivismo lógico y la introspección. A fin de cuentas la misma batalla que se libra aún hoy día entre kantianos y hegelianos. Esta contienda, al menos en el dominio de la Filosofía, tiene evidentes connotaciones políticas y de posicionamiento ante el Poder.

        Un saludo cordial.

      2. Edu dice:

        Carlos

        No puedo estar más de acuerdo contigo sobre lo que dices de la evolución de la psicología.

        Con la excusa de que el inconsciente no era observable, el mundo ha creído falsamente que todo lo que no es empírico es oscurantista acusándolo de religión con una nueva religión animalista que como bien dices, lo que hace es reivindicar la manipulación del hombre por el hombre. Riesgo hay de un neurodarwinismo observable en resonancia magnética y bajo las órdenes de los nuevos neurosacerdotes como jueces de una mente observable pero tan tecnocrátizada que solo podrán hablar unos pocos con lenguaje críptico.

        Así, una vez más, la democracia se vuelve a ahogar con palabras falsas de libertad individual que lo será para cada vez menos gente, claro.

        Es como los partidos populares que son poco populares aunque muchos les voten a veces.

        En nombre de dios se han hecho barbaridades.

  5. Santiago Alarcó dice:

    Hola a todos,

    a mi me parece que el artículo es optimista, y me parece oir una llamada.
    Creemos en el hombre, o no? En mi opinión, Carlos Peirós cree en el Hombre, lo que yo interpreto como optimismo. Además, la intrigante frase final parece decir que el inmovilismo un tanto acongojado de hoy día no será la postura vital de los que vienen: a la fuerza ahorcan (se ruega no interpretar literalmente, aunque nunca se sabe).

    Yo no se mucho de esto, pero, no estará en el fondo la difícil conjugación Libertad-Igualdad? Cuanto más apesebrados, más manipulados, por decirlo así. La postura contraria a la pasividad exigente es la acción. La acción de individuos conscientes y responsables. Fácil de decir, ya sé.

    Saludos

  6. Yo misma. dice:

    Comozco una persona que tiene que renovar un pasaporte y le exigen un papel del país originario que no puede conseguir pràcticamente de ninguna de las maneras, sino lo consigue?, le renovaran el pasaporte puesto que està en otro país diferente al suyo?, la respuesta lógica sería que el consulado DEBE renovarle el pasaporte puesto que está en un país diferente al originario, o así al menos lo creo YO; es decir su Derecho, es que esta persona tenga su pasorte en regla y su consulado así se lo proporcione; así al menos lo entiendo yo!….

    Pues nada!!…luego viene la mercadería partitocracia corprativa y te impone otras reglas y lo del pasaporte, no lo ves venir ni de lejos!!

    Derechos??…si la gente no tiene derechos que tiene, deberes?, y sólo deberes..
    No todos partimos del mismo punto de partida, ni se tienen iguales oportunidades en la vida, ni se cuenta con la misma salud, etc..
    O hay un sistema social que equilibra algo esto o…poco que hacer, los que manejan “el cotarro” por así decirlo..siempre miraran para su ombligo aglutinando lo que ls parezca y sin miramientos de ninguna clase, y los que manejan “los cotarros”.. Que ya sabemos casi tod@s quienes son…haràn y desharàn siempre a sus anchas.

    Esta crisis, que no es tal..no es mas que la continuación del enriquecimiento a mansalva de los mismos de siempre, y eso sólo es posible amordazando como por así decirlo, a los que estàn como por ahí mas abajo..es todo un juego mental-psicomental…
    Nadie està mas arriba ni mas abajo…es todo analizable..

    Hay una declaración universal de los derechos humanos que para nada son ni deseosni anhelos, es una declaración debido a las atrocidades cometidas por los humanos contra otros humanos ya conocidas, para no volverlas a cometer…pero……
    Está claro!!—-los humanos no aprendemos o….algo pasa ahí, en nuestro interior que..no nos permite ser de otra forma, porque está claro!, esa declaración casi que no se respeta ni se promueve en ninguna parte del mundo por quienes EVIDENTEMENTE deben hacerlo…
    Cómo para no ir reclamando, y solicitando estaría bueno nos quedaramos mudos ante tantísimas injsticias que se viven a diarío por mil y unos factores..

    Derechos o deseos, yo al menos tengo claro algunos puntos..tengo pleno derecho a vivir con paz, libertad, y justicia!!—-y tengo pleno derecho a dejarlo caer allà donde vaya…en cualquier lugar del mundo…otra cosa es con lo que uno se TOPA con el vivir diario…queee……si lees o te informas algo, mejor pnsar en mariposas de colores porque para “sufrimientos y dolores” una ya no està!!——-

    Por cierto hay un aforismo humanista que dice así, ” Nada por encima del Ser Humano, y ningún ser humano por debajo de otro”.

  7. Loli dice:

    Leo hoy en el periódico “El País que: “El gobierno crea un fichero contra el blanqueo con 34 millones de cuentas corrientes y de ahorro, activos y depósitos bancarios, que podrá ser consultado por jueces, fiscales, policías y miembros del Centro Nacional de Inteligencia, y que es el nuevo instrumento para combatir el blanqueo de dinero y la financiación del terrorismo.”

    En principio uno se rebela contra la idea de ser tan fiscalizado en sus modesto ahorros. Además de obligarte de dejarlos guardados y custodiados por entidades ajenas como son los bancos, además… el Gobierno podrá y vigilar todas las decisiones que uno tome al respecto de qué hacer con su dinero, cuando le venga en gana.

    Bueno, ese uno reflexiona y piensa que a lo mejor el Gobierno está por fin empezando a legislar pensando en el bien común, en proteger las economías de los más vulnerables, no es la mayoría de una población en paro o con contratos precarios y sueldos que cada vez lo son más, los que desvían su dinero a paraísos fiscales o realizan cohechos y prevaricaciones.

    Por otro lado, los ciudadanos estamos expuestos a ser víctimas de atentados terroristas, como desgraciadamente bien sabemos.

    Si combatiendo el fraude fiscal o económico, resulta que se combaten los paraísos fiscales y ésto a su vez es garantía de que se está cortando la financiación a grupos y actos terroristas…pues ..bueno, se podría pensar que es una buena noticia,.

    Pero..sigo leyendo en otro apartado de la noticia, que “el reglamento en el que se basará el funcionamiento de este nuevo instrumento gubernamental, responde al cumplimiento de las recomendaciones del Grupo de Acción Financiera Internacional, del que España es miembro junto con otros 35 países , y que este organismo….combate el blanqueo de dinero y la financiación del terrorismo en todo el planeta desde SU CREACION EN 1989….”

    Pero..¡vamos a ver!…Si es prácticamente desde hace algo más de veinte años donde parece que se han ido creando las condiciones tanto económicas como sociales para que el los últimos años hayamos abocado a una profunda crisis financiera y de crédito,y también en ese tiempo Europa y Estados Unidos han conocido ataques terroristas de envergadura desconocida hasta ahora…al menos en eso que hemos dado en llamar “El primer mundo”.

    España, además ha conocido…y sigue conociendo casos de malversación de fondos públicos, corrupción política….desvío de dinero público a paraísos fiscales de aquí al lado…atentados terrorista…que vienen desde lejos, y desde luego que se cocieron mientras ya formaba parte de ese organismos encargado precisamente de vigilar y denunciar allá donde detectara que se estaban produciendo las condiciones
    para que esas cosas ocurrieran.

    Y ahora resulta que para defendernos el Gobierno va a elevar a condición de normativa legal unas recomendaciones que como mínimo, no han evitado en veintitantos años ni la desaparición de paraísos fiscales…ni siquiera han garantizado que grupos o actividades de índole terrorista dejen de estar subvencionados…ni la malversación de fondos públicos, ni el blanqueo de dinero..ni nada de nada…

    No puedo evitar la preocupación…la verdad.

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