Sus vehículos se identificaban con la letra griega Alfa, de color blanco sobre un fondo circular rojo. Tenían prioridad absoluta para desplazarse entre el caos de la invasión aliada, perdidos  en el inmenso despliegue que supuso el desembarco de Normandía. En el interior de los jeeps se trasladaba un grupo de élite dentro del ejército americano, un pequeño operativo a cuyo servicio tenían órdenes de ponerse todos los oficiales del ejército de ocupación al menor requerimiento: eran los hombres de la misión Alsos.

Enmarcada dentro del Proyecto Manhattan, el que creó la bomba atómica estadounidense, esta unidad estaba compuesta por apenas un puñado de hombres bajo el mando del físico Samuel Goudsmit, y tenía un objetivo muy claro: ayudar a garantizar la hegemonía norteamericana en el nuevo mundo de postguerra y ahorrar a los americanos miles de millones de dólares y años de investigación. Para conseguirlo la misión Alsos tenía la orden de capturar al mayor número posible de científicos alemanes, fundamentalmente aquellos dedicados al estudio de la energía nuclear, antes de que cayeran en manos de los rusos; los hombres de Alsos tenían la orden de apropiarse del conocimiento porque sus propias investigaciones les estaban demostrando que el arma definitiva para ganar la guerra nacía del conocimiento.

La Alemania de entreguerras había dado lugar a una de las generaciones de científicos e ingenieros más brillantes de la historia, y a pesar de que el régimen de Hitler obligó a muchos de ellos a abandonar el país, cuando estalló la Segunda Guerra Mundial la superioridad técnica de Alemania sobre los aliados aún era abrumadora, con gran cantidad de nuevos inventos muy cerca de poderse producir industrialmente; así, en 1939 los alemanes ya habían hecho pruebas de aviones a reacción y en 1940 fabricaban en la Noruega ocupada agua pesada (necesaria para fabricación de armas atómicas). Ese mismo año desarrollaron un submarino de gran autonomía indetectable para la época y un poco más tarde, en 1942, probaban con éxito prototipos de la V2 (el primer misil de largo alcance). Por fortuna, en 1943, haciendo gala de una ceguera ante la importancia de los avances científicos y técnicos que parecen compartir por igual los más terribles dictadores del pasado y nuestros más recientes políticos elegidos democráticamente, Hitler ordenó parar todas las líneas de investigación. Gracias a ello, y aunque luego se retractó de esa decisión, las V2 solo volaron sobre Londres al final de la guerra y los aviones a reacción alemanes poblaron los cielos cuando ya era demasiado tarde para decantar la contienda a su favor.

No obstante, aunque estos avances tecnológicos aplicados a la guerra no sirvieron para cambiar el curso del combate, sí valieron para que tanto rusos como americanos dieran absoluta prioridad a localizar a los científicos e ingenieros que los habían creado: en las zonas conquistadas por los soviéticos, los laboratorios y universidades eran tomados por regimientos del NKVD (precursor del KGB) y en las zonas aliadas los hombres de la misión Alsos, primero, y del operativo “Overcast”, después, trataban de localizar y capturar a todos los científicos en fuga, temerosos muchos de ellos de ser castigados por los aliados debido a su colaboración con el régimen nazi.

La misión Alsos no consiguió su objetivo primario: localizar a los científicos nucleares alemanes, pero a cambio llevó al hombre a la Luna, ya que aunque el grueso del equipo que fabricaba las V2, las bombas voladoras, cayó en manos soviéticas, un pequeño contingente con alguno de los más reputados ingenieros, entre ellos Wernher Von Braun,  fue localizado por los hombres de Alsos y obtuvo refugio en Estados Unidos.

Así, uno de los grandes hitos del Siglo XX, la Carrera Espacial, tanto en el lado soviético como en el americano, fue posible gracias a estos científicos, que primero fueron capturados y luego adoptados por las potencias vencedoras, y la Ciencia que floreció a la sombra de la conquista del espacio, sustentada en el conocimiento de esos investigadores expatriados, no solo permitió llegar a la Luna, sino que también posibilitó el desarrollo de los ordenadores, la existencia de satélites meteorológicos y el desarrollo actual de las telecomunicaciones, cambiando el mundo para siempre.

He comenzado con el ejemplo de la “caza” de los científicos alemanes al final de la Segunda Guerra Mundial porque es, a mi entender, muy ilustrativo de como las dos superpotencias, que sabían que el futuro de su posición hegemónica en el mundo se sostendría en la técnica y en la ciencia, hicieron todo lo que pudieron por captar el talento de esos científicos e ingenieros. Por eso, ante lecciones de la Historia como esta, resulta tan ciega, estúpida e indignante una política como la seguida en España, que permite que los mejores investigadores y los ingenieros más preparados tengan que huir de este país porque aquí no se les deja hacer su trabajo. No solo no buscamos el talento fuera (aquí solo se buscan fuera futbolistas) sino que no hacemos nada porque se queden los que ya están aquí, a los que nos ha costado tanto como sociedad formar. No nos damos cuenta de que con la reducción o el estancamiento de los presupuestos en Ciencia y Tecnología no solo no vamos a atraer talento, sino que lo que estamos haciendo es fomentar la marcha del que ya tenemos.

Un coste altísimo el de dejar escapar a la generación mejor formada de la historia por una recompensa ridícula, ya que el dinero “ahorrado” en los recortes en investigación en realidad supone un porcentaje despreciable dentro de los gastos del Estado. Así, en los Presupuestos Generales de 2014, se destinan a subvenciones para investigación, desarrollo e innovación civil 2.250 millones de euros, una miseria, sobre todo si se tienen en cuenta que, por poner un ejemplo, este mismo año, solo el AVE, una infraestructura muy discutible, se lleva 3.194 millones, o que el rescate de Bankia nos habrá costado a todos unos 24.000 millones de euros, el equivalente al presupuesto en Ciencia para casi 11 años.

Con estas políticas no hacemos nada para que los científicos investiguen en España; porque, al margen de otras motivaciones, la mayor parte de los científicos buscan ampliar las fronteras de la Ciencia y poder vivir de ello, y a la postre lo que necesitan es de un sitio que sea “fértil” para poder desarrollar sus investigaciones. Y aunque no hay ciencia americana, rusa, alemana o española, porque los científicos son una comunidad que está por encima de las estúpidas fronteras nacionales y se van a mover allá donde les faciliten hacer su trabajo, lo cierto es que los países que fomentan el desarrollo de la Ciencia son los que más se benefician de los avances que traen los científicos que trabajan en sus instituciones.

Las patentes resultantes de los avances tecnológicos, los nuevos compuestos y materiales, las mejoras en las técnicas, las nuevas teorías que amplían el conocimiento humano… es en esto en lo que se tiene que basar, en lo que se basa ya de hecho, la economía. Pero nuestros políticos no se dan cuenta de que la batalla de la economía del futuro es la del Conocimiento, no se percatan de que un país no es más productivo porque tenga los salarios más bajos y los horarios más dilatados, eso es pan para hoy y hambre para mañana, sino porque es capaz de desarrollar productos de mayor valor añadido, y que este valor, en el siglo XXI, lo aportan la Ciencia y el Conocimiento.

Los científicos y los ingenieros españoles que tienen que huir al extranjero para poder hacer Ciencia, los que aspiran a curar el cáncer o mandar un robot a Marte, los que quieren buscar tratamientos para el Alzheimer o desarrollar software de última generación en lugar de tener que trabajar de camareros en un chiringuito playero, lo van a hacer allá donde les acojan, le guste o no a nuestros ciegos dirigentes.

Y harán Ciencia pero, señores políticos que los destierran, los beneficios que traiga su Ciencia también se quedarán fuera.

9 comentarios

9 Respuestas a “¿POR QUÉ DEJAMOS ESCAPAR EL TALENTO?”

  1. Santiago Tíscar García dice:

    Buenos días, mi felicitación a Raul Pérez Ponce por este artículo, tan descriptivo de la realidad que está viviendo el país y angustioso por la impotencia de miles de científicos que, sin quererlo, tienen que buscar nuevos lugares donde poder trabajar a cambio de sus conocimientos e investigaciones.
    Estamos asentados en el cortoplacismo, la mayoría de empresarios y políticos de nuestro país solo tiene sus miras en el beneficio inmediato de sus acciones. Los primeros el económico que encuentran facilmente utilizando las herramientas que se van diseñando a medida para este fin. Los segundos el rédito político que les asegure su nueva presencia en el poder o sus aledaños, y en un “rien ne va plus” la superposición de los dos intereses, traspasando a menudo los límites legales y habitualmente los morales y éticos, como podemos comprobar cada vez más en los medios de comunicación.
    Es devastador para el país tener que asistir a la expatriación de miles de jóvenes y no tan jóvenes investigador@s que han supuesto una enorme inversión, económica y de esfuerzo individual y colectivo. Ver renunciar al estado al legítimo beneficio de esta inversión es demoledor para estas personas, es decirles que no nos importan, que renunciamos a la inversión realizada por que no nos interesa lo que pueden ofrecernos. Es despreciar su enorme esfuerzo, sostenido durante años de formación y mejora, y decirles que aquí no hacen falta, que sobran, que mejor se hubieran dedicado a otros menesteres con rendimientos más jugosos….
    Es la ignorancia del soberbio, que convencido de su verdad, insiste una y otra vez en su error, sin darse cuenta del ridículo tan espantoso que está haciendo, por que todos sabemos que el traje del emperador es invisible y muestra a todo el mundo sus vergüenzas.

  2. Adam Smith dice:

    Su análisis ignora qué se requiere para aprovechar lo que usted llama talento. En todas las actividades humanas, siempre hay jóvenes maravillas, esto es, jóvenes que nacieron con habilidades especiales para algunas cosas y que tuvieron la suerte durante su período de desarrollo personal que sus padres con ayuda de otros pudieran realizar el potencial de esas habilidades. En otras palabras, siempre hay Messis y la humanidad entera debe alegrarse de que así sea, no solo los rosarinos (esto es, los nacidos en Rosario, Argentina) o los argentinos o los americanos. Uno puede volver atrás y preguntarse qué hizo posible a cada Messi porque sabemos que se requiere mucho más que alguna habilidad innata para que un día se reconozca a un nuevo Messi.

    Pero ahí no termina la historia de los jóvenes maravillas. Sabemos que muchos pronto se frustraron, mientras que otros que no parecían tan maravillosos tuvieron mucha mejor fortuna. Si un joven maravilla tuvo la mala suerte de haber nacido y crecido en un país totalitario, lo más probable es que no abandone su país porque si lo hace el dictador matará a sus parientes y amigos. Si nació y creció en un país no-totalitario, el joven sabe que su mercado natural es el mundo entero y que en gran medida su futuro depende de sus decisiones. Pero en este segundo caso siempre habrá los que apelen a argumentos emotivos para evitar que emigre y pidan al joven maravilla que sacrifique algo que quiere para contribuir al orgullo nacional (Messi debe jugar por la selección argentina y sólo por Argentina). Los jóvenes que optan por emigrar quizás se equivoquen en sus decisiones como se puede equivocar cualquier otro que no es maravilla. Pero lo importante es que el joven decida y no otros.

    ¿Qué debe hacer un país no-totalitario cuando algunos jóvenes maravillas emigran? Primero aplaudir y luego preguntarse si su gobierno debería haber dado incentivos positivos para que no emigraran. El caso de Leo Messi es bien ilustrativo. Sabiendo que le gustaría vivir en Rosario, algunos piensan que su club favorito debería pedir al gobierno municipal que ayude para que Messi vuelva pronto. Otros piensan que el gobierno de la Provincia de Santa Fe debería ayudar y otros que el gobierno nacional debiera hacerlo. Pero cualquier análisis concluye que el beneficio de la ayuda no justifica su costo porque ese beneficio es ridículo ya que consiste sólo en alimentar el orgullo rosarino, santafecino o argentino. Y si no le gusta el caso de Leo Messi, le podría contar los casos de René Favaloro y otros científicos argentinos, algunos emigraron pero otros no, que tuvieron éxito profesional con baja contribución al orgullo nacional independientemente del lugar de residencia y trabajo.

    Por último, el desarrollo económico de cualquier sociedad se basa no en lo que se descubra en el territorio de la sociedad (sea oro, talento o tecnología). Ese desarrollo se basa en la capacidad de sus habitantes para cooperar en atraer y aprovechar el capital disponible en el mundo (sea oro, talento o tecnología).

    1. Santiago Tíscar dice:

      Buenos días Sr. Adam Smith, viejo conocido.
      No acabo de comprender su argumentación, después de leerla detenidamente no termino de saber cual es su postura ante esta problemática, me inclino a pensar , influido por su apodo, que su visión del fenómeno económico se basa en el absoluto libre comercio entre naciones e individuos buscando la especialización de la mano de obra en aquellas partes del mundo en las que el rédito es el mayor posible, y como fuerza impulsora de este intercambio comercial, el egoísmo individual que facilita el acuerdo, para mutua satisfacción de los deseos y necesidades de los actuantes actuantes, a grosso modo, por supuesto. Mi concepción es distinta a esta. El hecho de que en el momento histórico en el que fue formulada significó una revolución, puesto que ponía en cuestión las prácticas monopolísticas de los estados que practicaban el mercantilismo, y la imposición por la fuerza de las reglas comerciales, tanto a nacionales como a extranjeros, negando los beneficios de los intercambios económicos libres entre individuos o naciones, también grosso modo, no quiere decir que más de 200 años después tengamos que seguir considerando esta visión de la economía como un paradigma insuperable y debamos plegarnos a seguir con esta concepción. El talento de muchos estudiosos de la cuestión económica durante la nada desdeñable cantidad de tiempo de más de 200 años a convertido este planteamiento en el principio de una corriente que ha progresado y evolucionado con el paso de este largo tiempo, por lo que ya no se puede considerar que tenga una gran vigencia, al menos para mi y para una gran mayoría de personas preocupadas y ocupadas en estas cuestiones. Intentar encajar el papel del estado en las relaciones comerciales actuales en los planteamientos de Adam Smith es intentar vestir a un hombre maduro con su traje de bautismo. Lo mismo sucede con la concepción del interés egoísta del individuo como fuerza motivadora y creadora de sanas relaciones comerciales, es una idea que hoy en día tiene poca o ninguna vigencia, si además intentamos justificar la desaparición de la regulación económica por parte del estado con el argumento de que, como compuesto de individualidades egoístas, no puede escapar a este carácter intrínseco que como consecuencia domina toda actuación que pueda realizar, es una falacia que unicamente intentan utilizar los que todavía ven presididas sus relaciones, comerciales y de otro tipo como la fuente que satisface sus supuestamente legítimos deseos egoístas, que supongo que no es su caso.
      En cuanto al ejemplo del Sr. Messi que nos propone, creo que no es congruente con lo planteado en el articulo que amistosamente comentamos. La práctica deportiva nada tiene que ver con el negocio que en realidad es el espectáculo del fútbol, las motivaciones primigenias de los jugadores de gran talento son evidentemente legítimas, el disfrute de su afición y convertir esta en una enorme y desproporcionada fuente de ingresos, que en la actualidad roza lo grotesco, se parece mucho a las variadas burbujas que hemos visto florecer y explotar a lo largo de la historia, empezando por los tulipanes en Holanda y las más dolorosas que hemos hecho padecer a nuestros conciudadanos más desfavorecidos, gracias a las desrregulaciones que ciclicamente reclaman aquellos que más se benefician de estas prácticas, que supongo no será su caso. El talento del deportista es solo la excusa para la especulación a la que se le somete, no suele suceder esto con las personas que dedican sus esfuerzos al estudio y a la práctica ciéntifica, entre otras causas por la sana competencia que pone coto a las desmesuradas pretensiones económicas, incluso entre las élites de cada disciplina. El talento en la mayoría de los casos es ofrecido por quien lo posee de forma altruista, por que el ejercicio del mismo y la observación de los efectos que produce en los que no lo poseen suele ser suficiente, lo que no excluye el disfrute de una pequeña parte de los beneficios que puede producir a la colectividad.No es el caso que ud. comenta como ejemplo. Esta forma de actuar de los talentosos suele ser ejemplo de generosidad que la población general reconoce en algunos casos, con distinciones y honores, no al nivel de los futbolistas, por supuesto. Pero es la constatación de que no es el egoísmo la fuerza que impulsa a los seres humanos en sus actuaciones cotidianas. Por lo menos a la mayoría.

  3. Alicia Bermúdez dice:

    Pero los talentos no siempre adquieren su formación en el país en el que nacieron y crecieron ¿Cuantísimos jóvenes hay que estudian sus carreras, o amplían sus estudios en universidades extranjeras?
    Del mismo modo que decimos que el mundo ha de ser cada vez más un solo mundo, que han de suprimirse fronteras, que deben eliminarse los nacionalismos, ¿no debiera parecernos bien que el talento sea, y esté, sin importar demasiado dónde porque a la larga revertirá en el todo?
    Nos lamentamos con frecuencia del cortoplacismo, de que los beneficios de lo que sea los queremos ya, ¿no es un poco de cortoplacismo quedarnos con el dato puntual y concreto de cuándo y de qué talento sale por la puerta de nuestras fronteras?
    ¿No es también un poco forma de nacionalismo el afán de que nuestros talentos y cuanto de beneficio puedan reportar al conocimiento y a la sociedad se queden en casa, con nosotros?
    Y si no es nada más el beneficio lo que queremos, si es el reconocimiento, el prestigio, ¿no es una forma un poco localista de valorar qué vale?
    Sí puedo entender que se lamente que el costo que acarrea una formación sí se hace aquí, dentro de casa, y que los réditos no se materialicen con la inmediatez que desearíamos, pero, vuelvo a lo mismo, ¿por qué no verlo más a largo plazo?
    Esto no es inconveniente para que el artículo me parezca muy bueno. Y más que objeciones lo que me hago (más quizás a mí misma que a los demás) son preguntas al respecto.

  4. colapso2015 dice:

    Bueno,

    Como sabrá ya existían negociaciones de rendición antes de la bomba atómica.
    Y como sabrá no es para estar orgulloso participar en un proyecto pone en manos de un tipo desequilibrado , Truman, semejante instrumento. Aunque muchos digan el ejecutivo es libre (Truman), no es solamente cortesía consultar al legislativo (Congreso).

    Por otra parte “ese talento”, la bomba atómica, perpetrado por los genios de conciencia retrasada (ej. Einstein) no era el arma definitiva, ni siquiera la más eficaz costo/muertes, de hecho los bombardeos aéreos indiscriminados provocaron mayor número de victimas. Civiles o militares, ¿dónde está la diferencia?, ¿en un uniforme?, esas diferencias son para ignorantes.

    Volvamos “al presente”. En esta, japonizada España, no sólo por la trampa de deuda, rescate de bancos y reminiscencia feudal, sino también por la ansiosa y “sintoísta” admiración del colectivo regulador, con asidua rapiña de toque hispano, todo son juegos de sombras para entretener el toro.
    Eso debe de ser la “fiesta nacional”, entretener al morlaco hasta matarlo.

    Veamos, ¿el talento solo está en los científicos y técnicos?¿Ehh?
    Tremendo error apuntar “a los fondos” a las “ayudas a la ciencia” y similares. Cuando el problema es más profundo, una asfixiante mentalidad de aristocracia por parte del gobierno-votantes para con su con-ciudadanos. Esa intromisión asfixiante que sustituyen el análisis jurídico posterior (parlamento) por la regulación preventiva (ejecutivo aquí mando yo), la mordida y el “aquí mando yo”, no se mueve ni Dios sin el permiso del político de turno. Eso es un pequeño regalo de la carencia de separación de poderes, como sucede en la NO-democracia española. El “uno parte otro elige” no existe en España…

    El problema es que los talentos no se desarrollan, no solamente en “ciencia” (conocimiento) y “técnica”. El problema es político, no precisamente por falta de financiación pública.
    Aunque sí, Google empezó con una beca pública,…, pero la libertad de actuación privada lo hizo despegar. En España imposible,…, a las pruebas me remito.

  5. Manu Oquendo dice:

    El talento, afortunadamente, se puede comprar para complementar o sustituir el autóctono. Se trata más bien de tener ideas para saber qué se quiere o se necesita “hacer” y los recursos para atraer el talento.

    Tras casi cada una de las antiguas cervecerías provinciales había un talento artesano o industrial venido de Baviera, Escocia o las Ardenas. Tras cada nombre actual de la industria conservera de pescado es fácil encontrar un antepasado de Nápoles o de Sicilia. Napoleón destruyó o se llevó a Francia los altos hornos de Sargadelos y los fondos de la fábrica de vidrio de La Granja.

    Tras cada central de conmutación digital USA está desde los setenta el nombre de ingenieros españoles del mismo modo que durante décadas los sistemas ópticos de los bombarderos americanos y los telescopios lunares de la Nasa fueron obra de dos ingenieros españoles, etc. Uno de Murcia y otro de Zaragoza.

    Esto ha sido siempre una de las formas de adquirir talento y know-how: crear las condiciones y los incentivos para que venga o nazca y fructifique.

    Una de ellas es la libertad. Es decir lo contrario de una casta burocratizada y funcionarial metida con cuña en el presupuesto.
    Otra es la exigencia en el proceso educativo de modo que el talento emerja desde el principio. Esto, hoy, hasta Alemania lo ha perdido. La exigencia está en Asia. No se nos vayan a herniar o frustrar los nens.

    Recientemente se decidió que no se podía ser académico sin ser “investigador” y desde entonces perdimos grandes docentes y el sistema político pasó a controlar la investigación al menos en las ciencias sociales. Por el sencillo procedimiento de las asignaciones presupuestarias.

    De esta forma el estamento docente se enrocaba ante la incipiente amenaza audiovisual como transmisora de conocimiento.

    En paralelo fuimos perdiendo industria porque íbamos entrando en tratados de “libertad de comercio” sin calcular las consecuencias al nivel local. De este modo se iba reduciendo lo que “había que hacer aquí” y se pasó a “hacerlo allá”.

    Perfectamente predecible desde Tito Livio o desde Antonio Serra en el siglo XVI. Si te gastas el oro en Samarcanda te quedas sin oro y sin sedas. Nos ha vuelto a pasar.

    La captura del conocimiento por el poder ha alcanzado un nuevo nivel y sus resultados están a la vista. Se ha burocratizado el proceso de adquisición y despliegue del conocimiento y éste en muy buena medida se ha adaptado al medio.

    Hoy, los simples ciudadanos somos impotentes para entender la extensión de nuestro predicamento –porque la academia está discretamente callada y nunca hubo fondos para investigar las consecuencias de las decisiones del poder ni su propia naturaleza– y el poder está dando palos de ciego porque el conocimiento está cautivo y a su servicio.

    El administrador se nos quedado con las fincas y no debemos quejarnos porque es responsabilidad nuestra y hemos de cargar con ella. Habría que espabilar, si no es molestia.

    Buenos días

  6. Adam Smith dice:

    Estimado Manu Oquendo,

    Totalmente de acuerdo con sus dos últimas líneas. Pero por razones distintas a las que usted menciona en los párrafos anteriores a esas líneas. Para mi el problema fundamental radica en que no hemos sido capaces de encontrar mecanismos apropiados para que los poderosos sean responsables personalmente por sus actos. Entre esos poderosos se encuentran primero y ante todo los políticos que precisamente gozan de privilegios porque no podemos hacerlos responsables. De nada vale la información, la transparencia y la claridad (sobre esos términos vea los muchos posts de ¿Hay Derecho?) si esos mecanismos para hacer responsables a los poderosos no existen o no son apropiados. En las democracias constitucionales, los políticos nos quieren hacer creer que sí son responsables porque se someten al juicio del electorado pero demás está decir que ningún sistema electoral ha probado ser un mecanismo eficaz de responsabilidad personal.

    Jamás los poderosos podrán tener cautivo al conocimiento y no porque no lo intenten sino simplemente porque la naturaleza misma del conocimiento es tal que es accesible por otros a bajo costo. Los mecanismos jurídicos y anti-jurídicos que se usan para impedir ese acceso tienen algún éxito pero bastante limitado (recuerde toda la discusión sobre propiedad intelectual). Si el conocimiento no está más expandido entre la masa es porque la gran mayoría de esa masa no le encuentra valor alguno que justifique dedicar tiempo a comprenderlo para sacarle provecho o simplemente para gozarlo. Le doy un ejemplo. Si uno lee El Mundo lo puede hacer en unos pocos minutos porque pronto se da cuenta que PJR publica basura y lo peor es que puede hacerlo porque PJR se considera poderoso y privilegiado ya que no es responsable por sus ilícitos (no importa que los disfrace como goce de la libertad de expresión).

    1. Santiago Tíscar dice:

      Por último, la culpa es de la víctima,” no hemos sido capaces de encontrar mecanismos apropiados para que los poderosos sean responsables personalmente por sus actos”. ¿No hemos sido capaces de encontrar mecanismos apropiados para que los poderosos sean responsables personalmente por sus actos?, quién …yo?. Los mecanismos existen, lo que no hay todavía, y cada momento falta menos para que lo haya, es el valor de ponerlos en práctica. Pero a cada instante se enciende una nueva luz en la mente de los ciudadanos, y ya saltan jueces valientes que ponen sus carreras en juego y hacen frente con el libro de la ley que nosotros les hemos dado, a pesar de los intentos de algunos y la connivencia de otros, recostados en su comodidad, a pesar de eso, es un arma tan poderosa que, a pesar de abatir alguno, otros toman ejemplo y ya están por todas partes, y le aseguro que la impunidad se está terminando, y ellos lo saben.

  7. José Blanco dice:

    ¡¡Que inventen ellos…!!

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