En su maravilloso libro Auge y Caída de las Grandes Potencias, Paul Kennedy cuenta que el Imperio otomano consiguió su supremacía militar sobre la base de tres pilares fundamentales: un respeto, superior al de cualquier reino cristiano, hacia otras razas y religiones; lo que atrajo a griegos, gentiles y judíos de gran talento que sirvieron al Imperio. Una élite burocrática eficiente y bien organizada que fue capaz de gobernar a los 14 millones de personas que vivían en el Imperio (frente a los 5 millones de habitantes de España o los 2 millones y medio de Inglaterra). Y unos impuestos no excesivos y predecibles que animaron a la economía a crecer con vigor.

La decadencia del Imperio coincidió con la aparición y crecimiento de la rama chií dentro del Islam, procedente de Persia y enfrentada a la rama suní entonces dominante. El rechazo a los chiitas por parte del Imperio hizo que radicalizara su oposición a toda divergencia religiosa, incluida por supuesto la de otras religiones. Pronto la vida empezó a resultar incómoda para el talento de otras creencias. Incluso a los suníes de valía se les limitaron las posibilidades de pensar en aras del mantenimiento de la ortodoxia religiosa. Frente al florecimiento de bibliotecas y universidades de la época de auge del Imperio, con el conservadurismo religioso llegaron prohibiciones como la de los textos impresos, por el riesgo de que a su través se diseminaran peligrosas opiniones. El conservadurismo y la disminución del nivel de las élites burocráticas vinieron acompañados de la mala gestión de lo público, comenzándose a exigir impuestos excesivos e imprevisibles que fueron lastrando la economía.

La explicación de por qué la China del siglo XV -con una población de 100-130 millones (frente a los 45-50 millones de Europa), una cultura avanzada y una burocracia educada- no se convirtió en la sociedad dominante de la época tuvo que ver también con el conservadurismo intelectual y las prohibiciones. La burocracia confucionista se fue haciendo más conservadora y cerrada sobre sí misma, llegando a restringir la construcción de navíos, a mirar con sospechas el comercio y a limitar la imprenta.

¿Qué podemos aprender de estos ejemplos? ¿Qué hace que una sociedad se desarrolle y crezca con vigor? En primer lugar, debe de ser capaz de crear un espacio en el cual pueda florecer la inteligencia, de forma que resulten atraídos los mejores intelectuales del momento. Da lo mismo que ese espacio sea público o privado, universitario o empresarial, con tal de que presente los rasgos necesarios para que la semilla de la inteligencia pueda plantarse, crecer y dar sus frutos.

Hace poco leí una entrevista con uno de los gurús de Silicon Valley que explicaba por qué el sector de la tecnología ha avanzado tanto en los últimos años frente a sectores como el farmacéutico. Las razones que daba estaban relacionadas con que el primero es un sector liberalizado en el que la iniciativa privada puede hacer y deshacer, imaginar, investigar y desarrollar con entera libertad; mientras el segundo es uno de los sectores más regulados, en el que la densidad normativa y los controles administrativos constituyen un importante obstáculo para la investigación.

Es decir, el primer y esencial elemento para que una sociedad se desarrolle es que no exista un clima de conservadurismo que persiga al que piense diferente ni al que explore nuevas líneas de investigación en cualquier disciplina. El segundo sería un Estado que no ahogue, con una normativa excesiva y/o con una burocracia saturante, las iniciativas que pudieran surgir de esta libertad de pensamiento.

Si miramos a la España del s. XXI con ojos críticos veremos una sociedad paralizada y conservadora. Y no me refiero a un aspecto político, sino más bien intelectual. Desde el colegio se nos enseña a vivir en el miedo al error. No se nos potencia la idea de que la evolución científica se basa precisamente en el ensayo y en el error. Mientras tanto, en las modernas escuelas y universidades de Silicon Valley se aplaude el error como camino imprescindible hacia el descubrimiento. Nada que ver con lo que mamamos en esta sociedad algo casposa en la que el que se equivoca una vez ya no levanta cabeza.

El entorno natural en el que debería estimularse la inteligencia y el ansia por descubrir e investigar tendría que ser primero la escuela y luego la universidad. En los múltiples artículos que este blog ha dedicado a la educación hemos visto como las escuelas de hoy están lejos de servir a ese fin. La situación de las universidades españolas es parecida o peor. ¿Sería tan difícil imaginar universidades abiertas en las que dieran clases los mejores profesionales de la materia? Aunque no lleven toda la vida en esa universidad y no estén apadrinados por el catedrático de turno. La endogamia tan característica de este país y que tan fácil nos resulta percibir y criticar en los partidos políticos también contamina nuestras universidades, organizadas para proteger los derechos de los que llevan mucho tiempo en la institución y no para proporcionar los mejores estímulos a los alumnos que pasan por sus clases. Como ya señalé en otro artículo, hasta la OCDE está hablando ya de universidades que superen la concepción de la clase magistral y la división de los saberes en pequeñas parcelas del conocimiento. Resulta una verdadera emergencia nacional avanzar en esta línea, al margen de los pequeños reinos de taifas conquistados en cada universidad.

Tampoco los controles legales y administrativos favorecen el desarrollo de la iniciativa individual. No nos podemos resignar a que nuestro país se haya convertido en uno de los que tienen mayor densidad de leyes y reglamentos por habitante. El legislador estatal y los 17 autonómicos, todos ellos desbocados, han creado una malla espesa en la que la aventura de la inteligencia y de la imaginación no deja de encontrarse con obstáculos.

Tampoco ayuda el tejido burocrático-administrativo. Con excepciones, la característica común de nuestra Administración es la capacidad para poner trabas -seguramente muchas justificadas por la protección del interés general o de terceros- pero otras tantas a las que, sencillamente, resulta difícil encontrarle sentido. Nos cuesta asumir el enfoque de que la Administración está al servicio del ciudadano. Que está para facilitarle la vida y no para pillarle en la falta de un trámite irrelevante.

Y, por último, nos queda el sistema impositivo. Cualquier economista sabe que un sistema tributario mal concebido puede suponer un fuerte desincentivo para la actividad privada. Una excesiva progresividad puede hacer, por ejemplo, que yo me pregunte para qué voy a asumir el riesgo de emprender un proyecto personal (que puede dar empleo y riqueza al país) si, al ganar un poco más de lo que gano ahora, la mayor parte se lo va a llevar Hacienda. En un sistema así la decisión “lógica” es quedarme como estoy. Es decir, la actitud conservadora del funcionario o del asalariado indefinido.

Veíamos que una de las causas de la caída de algunos Imperios fue el efecto económico pernicioso de impuestos que variaban de forma imprevisible y que estrangulaban la iniciativa privada. Aunque sé que camino contra corriente, pienso que hay algo de esto en nuestra España. Es lógica la voracidad recaudatoria cuando necesitamos combustible para la mayor organización político-administrativa jamás conocida en nuestra historia. ¿Realmente nos compensa mantenerla? Los prometidos recortes de estructura han sido más estéticos que otra cosa: sí se han reducido el número de sociedades, fundaciones y agencias estatales, pero fusionándolas con otras para crear superestructuras que mantienen el personal, los sueldos y los gastos. Además, como se ha apuntado en otro artículo nuestro país es de los que tienen unos impuestos y cotizaciones más altos y de los que, sin embargo, menos recauda. Ecuación difícil de cuadrar si no tenemos en cuenta la economía sumergida, en la que también debemos ser campeones. ¿No sería más lógico bajar los impuestos y cotizaciones creando incentivos para que quienes hoy se mueven en la economía B pasen a la A?

A muchos líderes políticos se les llena la boca prometiendo que van a cambiar el modelo de productivo de España. Que vamos a evolucionar de la economía del ladrillo a la de la innovación. Que nos vamos a convertir en la Silicon Valley de Europa. Sí, sí, todo eso está muy bien. Pero se queda en palabrería si no cobramos consciencia de que eso requiere un cambio profundo de mentalidad y de concepción de la vida. Requiere el salto del conservadurismo intelectual a la aventura del pensamiento. Es decir, hacia una verdadera actitud científica que impulse a la sociedad en el camino de la innovación y el descubrimiento. Para eso, sin duda, hace falta emprender los cambios que se proponen en este artículo y seguramente muchos más. Eso, o nos acostumbramos a un paisaje de grúas.

12 comentarios

12 Respuestas a “¿Qué hace que las sociedades crezcan?”

  1. Manu Oquendo dice:

    El artículo de Isaac de hoy apunta a un aspecto de la cuestión de los valores necesarios cuando el Poder se prepara conscientemente para el gobierno de Imperios.

    Isaac se detiene y analiza un aspecto del imperio Otomano que consiguió mantener Oriente en una cierta paz y prosperidad hasta principios del siglo XX. Recupera parte de las ideas de otro artículo suyo del 2012 porque es un tema amplísimo que no se agotaría en una buena biblioteca.

    Nosotros, los descendientes del Imperio Romano de Occidente (Roma)– ignoramos casi todo de “la otra parte de Roma” (Bizancio) que sobrevivió 1100 años más y terminó en brazos del Islam. Se dice pronto. Mil cien años más. Tengo la suerte de tener un compañero de internado que –aunque profesionalmente se dedicó a las finanzas– su hobby fue y es Bizancio y hoy me cuenta cosas una vez al mes.

    Hay una especie de olvido freudiano en nosotros. No pensamos en ello ni nos hacemos demasiadas preguntas que nos muestren ese milagro histórico que da origen a Rusia y la posiciona como heredera cultural de la primera Roma tras pasar por muchos sitios.

    Tras la crisis del 29 y la Segunda Guerra mundial sucedió algo parecido en EEUU que poco a poco se fue preparando para sustituir globalmente al Imperio británico cuyo final se acordó con Churchill antes de decidir participar en el escenario de guerra en este continente.

    Hay un personaje poco conocido pero que me parece fascinante, el rector Conant de Harvard. Es muy instructivo ver cómo fue buscando y atrayendo talento (Kuhn, Rawls y muchísimos otros) para disponer de las ideas y las élites intelectuales necesarias en la nueva situación.
    En algunos campos bucearon en detalles poco conocidos de las normas administrativas de otros imperios anteriores, como el nuestro.

    Con frecuencia pienso en esta generación de hombres que hicieron una gran guerra –algunos dos guerras– y a pesar de ello tuvieron la energía para construir el encaje de bolillos que es un Imperio. Hoy se les echa mucho de menos porque no se ven en occidente.

    Esto, como podemos imaginar, no es algo que se le ocurriese a gente como Conant al azar, sino que correspondía a muchísimas actividades y políticas –públicas y privadas– que a partir de una idea, la imperial, tuvieron que irse desarrollando en muchos campos y a gran nivel de detalle.

    ¿Qué grupo de hombres construyó esto desde el anonimato? Porque resulta evidente que muchísimos de ellos trataron de pasar desapercibidos y no buscaron la luz de los focos.

    Esto es algo que desde fuera no se percibe de la sociedad americana ( o de otras anteriores) , el papel, la extensión y el nivel de sus élites que, –aunque degradados hoy en relación a las de hace unos 40 y más años–, sigue siendo muy superior a cualquier cosa que tengamos en Europa.
    Quizás con la excepción del grupo industrial de raíz germánica –no circunscrito a la actual Alemania– que opera discreta y constantemente para el sostenimiento y desarrollo de su poder industrial desde hace bastante más de un siglo.

    Temas para no soltarlos.
    Enhorabuena a Isaac por retomarlo.

  2. RBCJ dice:

    Entiendo que las sociedades crezcan como que las personas crezcan. Primer punto :¿cómo conseguimos que los profesores de primaria y secundaria sean excelentes?. ¿Es un tema de dinero?,, dependemos de decisiones en 17+2 comunidades…¿oposiciones , concursos?. Sin duda hay que generar estímulos para que personas de elevado perfil intelectual y humano afronten ese reto, enseñar a los más jóvenes. Un proceso lento pero que no se afronta en ningún programa electoral en estas elecciones, sólo que hay que conseguir educación universal y gratuita, aunque sea mala , a los resultados nos remitimos (ni-ni). Pues bueno. Pero claro en estas elecciones autonómicas quién va a lanzar el mensaje de que tenemos gobiernos autónomos para unos cientos de miles de personas que sin duda ofrecen muy escasa eficacia en términos de educación y sanidad. Por supuesto que un Consejero de Educación en una pequeña CCAA podría hacer maravillas pues mejor que lo haga para varias , sino todas las CCAA. Habrá que suponer que es un debate diferido a las próximas elecciones centrales. Si nos referimos a la Universidad , la endogamia es perfecta.Los profesores actuales fueron los doctores hace unas décadas. Habría que prohibir como en determinadas universidades internacionales de prestigio que un doctor por una U.pase a ser contratado por esa misma U. Aunque el problema presupuestario hoy sea que tenemos demasiadas universidades con demasiados profesores que luchan por mantener su universidad y su puesto de trabajo. Sin duda no es prioritaria la búsqueda de excelencia en la enseñanza.¿Esto se corregirá por cada CCAA de forma independiente?. No hablo ya de traer talento de fuera cuando desgraciadamente se nos está escapando muy buen talento nacional. Que alguien se dedique a ver dónde están los premios extraordinarios de los últimos tres años en todo el panorama educativo. Sacaremos alguna conclusión interesante. Debemos ser sinceros , humildes , pragmáticos y reconocer estos errores graves e inmediatamente abordar soluciones y no creo que sea un tema de un partido u otro sino de casi todos los partidos y los ciudadanos con ellos. El problema es potente y demanda consenso.No siempre Alemania va a ahorrar y prestarnos eternamente para devolver los intereses, que no la deuda. O quizás queremos seguir vendiendo patrimonio barato a China que tampoco tiene la culpa de tener capacidad de compra.
    Saludos

  3. duende dice:

    Abordas un tema complejo que realmente creo que tiene solución desde el ambito de la gestión publica bien enfocada a la creación de excelencia pedagogica,me explico.

    Yo crearia un organismo independiente como el Tribunal Supremo pero INDEPENDIENTE que se ocupara de la gestión educativa de todo el estado,algo asi como la RALE pero con poder ejecutivo, este organo deberia ser elegido por el congreso y los ciudadanos y tendria la responsabilidad en legislaturas de 10 años de velar por la creación de un modelo posible y sobre todo bueno para mejorar la educación de este trozo de mundo que han considerado en llamar España.

    El siguiente paso para mi seria la construcción del sistema de selección, formación y remuneración económica de los maestros del Estado, que en mi opinion deberia ser COMPLETO, INNOVADOR, Y PERSEGUIR LA EXCELENCIA DEL MAESTRO, bueno esto es solo un pequeño apunte de como veo este tema, abrazos.

  4. Manu Oquendo dice:

    Entre las muchas cosas que el artículo de Isaac trata y sugiere –es un tema de gran complejidad- no quiero dejar de comentar alguna en particular así como aportar fuentes históricas y recientes para tratar el asunto del Crecimiento.

    Comenzaría diciendo que hemos de definir el concepto porque no es evidente que lo que hoy miden los Estados sea verdaderamente Crecimiento. Creo que esto mismo ha surgido hace poco en otro artículo.

    Crecimiento –en términos económicos– debe medirse con la evolución temporal de dos parámetros.

    1. Renta o ingresos netos corrientes.
    2. Patrimonio Neto (Activos menos Deuda)

    Voy a dejar un tercero –Cash flow– porque es complementario y no esencial a estos efectos.

    Con estos dos parámetros mide a sus súbditos el Estado Moderno. Personas físicas y jurídicas son milimétricamente medidas por la Inmensa Burocracia estatal. Nota 1.

    Lo lógico sería que el Estado midiese su Rendimiento de la misma forma que nos mide.
    Su Renta y su Patrimonio sería la Renta y el Patrimonio Suma de todos nosotros.

    Esto exigiría que la primordial función del Estado fuese crear un entorno en el que cada ciudadano tuviese un trabajo “productivo” que le permitiese ganar una Renta y Construir su Patrimonio.

    Esto es tan duro y tan exigente que el Estado moderno lo ha Olvidado y se ha buscado la Vida en lo Fácil. “Corregir” las Limitaciones que el Mismo estado Acepta. Cinismo a raudales y trampas por doquier.

    Por ello la Principal Función del Estado (autoasignada porque tontos no son) consiste hoy en Redistribuir desde unos Súbditos a Otros Súbditos y ha organizado su Contabilidad en torno a este concepto y no en torno a lo que sería auténtica Creación de Riqueza Económica: Renta y Patrimonio Neto para cada ciudadano.

    Este engaño es mucho más importante de lo que parece porque resulta en que los números que el Estado usa para “Medirse” no miden ni riqueza ni crecimiento. Miden Flujo, circulación bruta.

    Por eso hoy puedes endeudarte sin límite y decir que creces cuando en realidad te empobreces.
    Por eso pueden tener el mismo PIB alguien que se Produce lo que consume y alguien que Consume porque le Prestan y no produce.

    Esto hay que pillarlo pronto porque si no se pilla se pasa uno la vida sin entender lo más importante de lo que sucede. Y no se va a enseñar en las universidades porque si lo intentas nunca te fichará ningún gobierno de los existentes y a lo mejor ni te renuevan el contrato.

    Esta forma de engaño está tan arraigada e interesa tanto a todos los aspirantes al poder, que apenas se comenta, pero en realidad lo que el estado mide no significa nada más que hay más o menos “flujo circular” a efectos económicos.

    Y qué es el “Flujo circular” pues la velocidad de circulación del dinero y bienes para el consumo siendo el Estado el factor esencial en dicha circulación.

    El Flujo Circular es por tanto la función que Maximiza la Función del Poder. Optimiza los ingresos contables del estado y su capacidad de “redistribuir” para tratar de compensar……………. su incapacidad de que los Ciudadanos tengan un Trabajo digno, una Renta ganada por su trabajo decente (a living wage) y un Patrimonio neto que les proporcione una cierta independencia y una cierta seguridad.

    Nota 1: En algún momento deberíamos pensar en el Inmenso coste de Medirnos y qué intereses sirve esta gigantesca actividad.

    Para quienes quieran una visión rápida de lo esencial pueden recurrir a un economista marginado por el sistema: Eric Reinert. Tiene obra traducida al Español y es claro y conciso. “La globalización de la pobreza”.

    Los Países con Industria –actividad de rendimientos crecientes por captura de escala– propenden a ser Sociedades Ricas.
    Los Países sin ellas se ven condenados a actividades de rendimientos decrecientes (extractivas, servicios, etc) y paulatinamente se ven camino de la pobreza y el endeudamiento.

    Es un mensaje tan revolucionario –y tan conocido desde la edad media, por ejemplo por Antonio Serra, Nápoles 1613, PDF en Internet– que el Poder lo ha proscrito.

    Saludos

  5. Psellus dice:

    Un amigo me ha referido a esta ilustrada concurrencia o tertulia de nivel que me ha sorprendido gratamente, a Isaac Salama me gustaría estando básicamente de acuerdo con el planteamiento general que hace en una cuestión previa, el Imperio Otomano (que no Turquía como muchos confunden) era precisamente eso: un imperio y la característica organizativa de un imperio es precisamente pasar por alto el tema de las nacionalidades y religiones – que al fin y al cabo es una creación europea y proyectada al mundo debido a la preeminencia occidental de los últimos tres siglos- como lo fueron el Imperio Romano tanto en su concepción occidental como en la oriental, también China fue un Imperio, al igual en ocasiones la India, en fin el elemento aglutinante de esa sociedad no nacionalista es la pertenencia a esa entidad superior que rige políticamente los destinos comunes. Hoy la idea de imperio esta denigrada pero en el fondo es la única forma de convivencia que ha generado el mundo en el que pueden convivir personas de tradiciones diferentes y creencias dispares. En cierto modo EE.UU. tiene las características de un imperio. Lo malo es que dichos imperios tradicionalmente se forman generalmente mediante la conquista sucesiva y el predominio militar, cada grupo lucha por una primacía hasta que uno prevalece y desde luego normalmente no rigen las reglas de la democracia universal, suele ser una lucha para defender intereses particulares en un medio geográfico grande y competitivo. La pregunta es por qué se produce indefectiblemente, si observamos la historia, la decadencia de dichas organizaciones en todos los casos. ¿Qué razones acaban por erosionar al poder imperial? La pregunta la contesta el profesor Toynbee ya en los años 20: Degeneran, se ablandan pierden la capacidad de inspirar a sus habitantes y vecinos, se derrumban desde dentro, no por agresiones externas, las clases dirigentes se derrumban, pierden la fe en su misión… La pregunta es ¿Occidente esta degenerando? si la contestación es afirmativa difícilmente pueden servir fórmulas de prosperidad alternativas no serán más que recursos técnicos sin alma, si no creemos en nosotros mismos y despreciamos nuestros logros y principios, lo que no impide que se critíquen abiertamente los grandes errores y se defienda la verdad de la historia, hay que educar en valores así crecimos y así triunfamos en cuanto esto se abandona nos vamos al diablo…
    Las universidades españolas padecen de endogamia como toda la sociedad española, la industrial, la oficial, la burocrática,la profesional…todos los aspectos de esta sociedad están infectados de endogamia, corporativismo, proteccionismo, propios de una sociedad insegura que busca la seguridad por miedo, todos buscan una estructura en la que refugiarse partidos políticos o de futbol, sindicatos, patronales, nacionalismos románticos y eso conlleva el clientelísmo (viejo vicio latino). Sin embargo no es incapacidad, varias escuelas de dirección y gestión de empresas privadas españolas figuran entre las mejores de Europa mientras la Universidad se hunde. ¿Por qué? otra gran pegunta a la que en el fondo todos sabemos la contestación pero nadie se atreve a dar el paso, nadie se quiere enfrentar, en el fondo una sociedad decadente tiene unas clases dirigentes cobardes.

  6. Loli dice:

    La verdad es que estoy sorprendida, siempre se nos ha relacionado el concepto de “imperio”, con el del ejercicio del poder prácticamente absoluto y déspota, de una nación o pueblo determinado sobre otros, donde, las leyes y la regulación de las sociedades se daba en función de los intereses de la nación que “imperaba”.

    Bueno, esta es la idea simplista con la que nos manejamos en general, como de “andar por casa”, y nos quedamos tan contentos cuando la tenemos que aplicar para reforzar o apuntalar comentarios “ideológicos” o “doctrinarios”….

    Sin embargo, como en todo, es posible llegar a conclusiones más amplias, y lo que sorprende es cómo, con la accesibilidad de acceso a esa información…cultura..no sé, no nos llame ni un poquito la atención el hecho de que las cosas no son como, de forma generalizada, se divulgan.

    He buscado la etimología de la palabra “imperio”, y me he encontrado con “imperar”, que, viviniendo del latín “imperare”, significa “mandar” y también…”ordenar”.

    ¿Es posible que el origen de los “imperios” fuese una intención de dotar de una organización social favorecedora, a pueblos de diverso origen y costumbres para propiciar su desarrollo y crecimiento, en forma enriquecedora?.

    Vale que esa intención estuvo frustrada y degenerada muchas veces a lo largo de la Historia de la Humanidad, pero la lectura de esos datos históricos parecen dar la clave del porqué del decaimiento de esos intentos.

    Así, en el caso otomano, en cuanto ese “ordenamiento” que intentaba respetar razas y religiones, y por lo tanto propiciaba la posibilidad de contraste de culturas y conocimientos, se quebró al instaurarse la hegemonía de un grupo sobre otro, asímismo, parece que, todo lo que se ponga en función de la segregación y la discriminación es ir en contra del crecimiento de las sociedades…

    Esto me recuerda que la actual situación de Africa, dividida en naciones forzadas, bien pudiera ser consecuencia de la catastrófica idea que de “imperio” ejerció Europa sobre el continente sobre todo en los siglos XIX y XX….disgregando y agrupando artificiosamente pueblos y poblaciones sin tener en cuenta ni haberse preocupado antes de conocer y respetar para poder integrar, costumbres, culturas, religiones, ni siquiera el porqué de las organizaciones nomadista de las tribus a las que forzaron en convivir juntas dentro de fronteras…

    ¿Cuántos conceptos que se utilizan en la Histora nos llegan desprovistos del carácter esencial de su origen?

    Hasta el rastreo de la palabra “rey”, nos lleva a “real”…”realidad”…”verdad”….es decir, quién sabe si en un origen remoto….ese título solo lo podía ostentar alguien que tuviera conocimientos suficientes o más amplios de la “realidad”…un sabio.

    Está claro que ese es un concepto “perdido”…por eso se ha evolucionado a otras formas organizativas de sociedad, pero es curioso que no nos llame la atención. Se supone que la tradición de rodear a los príncipes de la mejor preparación posible podía responder a ese origen quizás arcaico de la palabra “rey”….y en su momento había un esfuerzo en ello.

    ¿De qué manera, si no, se hubieran podido dar figuras como la de Alfonso X “El Sabio”….tan relevante e importante como fue en su época y…ahora también…. en política, artes, ciencia…?

    Es que ahora…ni siquiera podermos aspirar que nuestros gobernantes estén preparados o tengan conocimientos suficientes…y lo que es peor…ni aspiraciones a tenerlos más allás de su ideograma político.

    1. psellus dice:

      En realidad la palabra Imperio tiene mala prensa, es una palabra de múltiples significados que ideológicamente ha sido manipulada convenientemente para defender la ideología deseada. un caso típico es el tratamiento que se le ha dado al término en “Hollywood” por ejemplo, para defender la bondad y justificación de la independencia norteamericana frente al “Imperio Británico” (para que esos mismos británicos independientes de la metrópoli formaran el suyo a lo largo de todo el continente de Norteamérica) y luego proyectan su idea a todos los movimientos “liberadores” del mundo, como si todos fueran igual, los famosos “freedom fighters” lo cual es aberrante en una buena parte de los casos, entre otros los muyaidines afganos cuando luchaban contra la URSS ¡qué tremendo error! inducido por sueños de nacionalismos románticos vistiendo intereses más prosaicos. ¡Hasta la trilogía de la guerra de las galaxias! Los malos son el “Imperio”…Eso cala psicológicamente y obtura la visión de la realidad histórica en la que como muy bien apunta Isaac Salama en el Imperio Otomano hubo un equilibrio social desconocido hasta entonces, como herederos, no nos olvidemos, de otro imperio anterior que fue el Bizantino que a su vez fue heredero del romano y si me apuras leyendo la Biblia se ve como el “Imperio persa” lleva la paz a Oriente medio y devuelve su hogar al pueblo de Israel…
      A los imperios los unen ideas, no territorios ni etnias ni religiones sino conceptos de humanidad más amplios aunque por desgracia se forman a la fuerza y eso tiene un coste de violencia. Margaret Thatcher solía decir que EE.UU. era hija de una idea y que Europa lo era de la historia… La desmembración de Europa Central con el Imperio Austrohúngaro fue el origen de infinitas desgracias y lo sigue siendo, la del Otomano nos deja el desastre de Oriente Medio en las manos, la disolución del británico y del francés no hay más que ver las consecuencias ¿Están mejor los africanos cada uno independiente en sus paisitos que unidos en una realidad política más amplia y comprensiva? y que nos espera del descuadre del Ruso…
      Efectivamente a la opinión pública se la manipula semánticamente para darle a las palabras el sentido que se quiera. por eso el lenguaje es nuestro bien más preciado este no es más que un caso de la grave utilización del lenguaje y la historia para manipular el pensamiento colectivo.

  7. Remedios dice:

    Los imperios cuando se están fraguando es con el trabajo de los héroes, cuando se consolidan dan lugar al tiempo de la cultura, y cuando decaen se llenan de abogados.

  8. psellus dice:

    Efectivamente

  9. Carcasa dice:

    Perdón pero creo que los comentaristas se quedaron viendo el dedo, no a la luna. Me parece a mí que lo del imperio otomano fue mas para meternos en contexto que para tratar sobe el.

  10. Loli dice:

    Es verdad lo que apuntas, Carcasa, pero quizáses debido a que, como también indica Manu en su comentario, el tema es amplísimo y da …para libros.

    Por intentar centrame un poco en la esencia del comentario, parece que cuando un gobierno o un estado decide ponerse al servicio del desarrollo de la sociedad a la que se supone ordena y gestiona, solo lo puede hacer lejos de posturas conservaduristas.

    Si claro… pero creo que ésto debe ser muy matizado, ya que corremos el peligro de irnos al extremo de “liberalismo”…y aquí, y desde una reconocida ignorancia en términos sociológicos, en el aspecto semántico puede llevar a la idea de que “cada cual se las apañe como pueda”. Sé que no se entiende así desde el aspecto político, pero entiendo que el crecimiento de una sociedad solo se puede dar desde la libertad, y que para eso es preciso dotar de protección y medios a los sectores más frágiles.

    Claro un Estado así tendría que ser muy flexible en cuanto a su vocación de continuidad, y prácticamente no tener ideogramas políticos, ideologías, que entorpecieran esa flexibilidad…casi se tendría que llamar de otra manera.

    Pero ¿qué clase de sociedad querría estar gobernada por un estado que se atreviera a plantear otras posibilidades más allá de tenerlo todo asegurado..(no significa que no deba velar por necesidades cubiertas y calidades de vidas), ir más allá de expectivas meramente económicas…contemplar que puede ser importante asegurar una pensión…sí, pero también la cultura, el desarrollo personal, la búsqueda de nuestras capacidades…la aparición de nuevas interrogantes…sin que eso nos haga entrar en pánico.

    Un estado que alentara el fracaso y aventura, (como en el caso de Sillicon Valey, pero que a la vez dotara de medios a esa misma sociedad para que no se cometieran abusos por ello).

    Seguramente tendría que ser una sociedad menos aterrorizada por el futuro y con una mayor demanda de devolución de funciones que se han ido delegando poco a poco a cambio de un bienestar que se va quedando en humo, como ya se apuntó en otros comentarios de este blog.

    Actualmente parece que ni desde la sociedad, y menos desde el Estado (seguramente aterrado con el propio principio de abandonar ese conservadurismo), parece que se den las condiciones para emprender un crecimiento decidido, y que, desgraciadamente, todos los pasos que se dan en ese sentido, llegan de la mano de la crisis…y de forma traumática.

  11. Hola.

    Desde Smart queríamos añadir otro gran libro que sin duda aporta muchas respuestas a la pregunta de este buen artículo.

    La riqueza y la pobreza de las naciones de David S. Landes.

    Sin duda, estamos muy de acuerdo en todo lo que el artículo expone en relación a la forma pretoriana en la que se sigue enseñando en España.

    El proyecto Horizonte 2020 de los Jesuitas nos abre grandes esperanzas por la repercusión que este pueda tener más pronto que tarde en la administración pública.

    Un saludo cordial.

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