Somos víctimas de noticias  falsas

Las noticias falsas las define la wikipedia como un tipo de bulo que consiste en un contenido seudoperiodístico difundido a través de portales de noticias, prensa escrita, radio, televisión y redes sociales y cuyo objetivo es la desinformación.

Permítaseme emplear aquí esta denominación, o la de noticias falseadas, en vez del innecesario anglicismo, aunque tremendamente extendido, de “fake news”.

Las noticias falsas son tan frecuentes hoy en día que suponen un cáncer que pone en peligro los mismos fundamentos de la democracia y facilita la manipulación de la población y el crecimiento de los populismos. ¿Somos capaces de detectar estas manipulaciones? Varios estudios indican que no es así, lo que aumenta la preocupación que provoca este problema.

Las noticias falsas no son un invento actual. En el libro de Néstor F. Marqués titulado “Fake News de la antigua Roma. Engaños, propaganda y mentiras de hace 2000 años” se describen a modo de ejemplo algunas de estas noticias falsas que han llegado hasta nuestros días, como la imagen de Nerón tocando la lira mientras observaba el incendio de Roma que difundió la película Quo Vadis. Resulta que Nerón no estaba en Roma en ese momento y la arqueología ha demostrado que el incendio fue fortuito.

Lo que hace posiblemente diferente a esta era de Acuario que nos ha tocado vivir es el enorme volumen de noticias que nos llegan y la facilidad con la que se difunden. Esto hace que estemos mucho más expuestos ante las consecuencias negativas de la información manipulada.

El empleo en política de las noticias falsas está aumentando de manera importante. Hay numerosas informaciones que tratan del efecto que ha tenido en la última elección del presidente norteamericano Trump o en el referéndum sobre el Brexit en Gran Bretaña. Son muchas las opiniones que apuntan a que la participación de empresas de Análisis de Datos como Cambridge Analytica o el uso de “bots” por parte rusa tuvieron un efecto decisivo en el resultado de estas votaciones.

En el caso español tenemos el ejemplo de los debates en la reciente campaña electoral. Varios medios analizaron en detalle las afirmaciones hechas por los políticos en las que abundaron las inexactitudes y las falsedades claras.

Es una noticia reconfortante que este tipo de estudios es cada vez más numeroso. Son los denominados “Verificadores de hechos” (“Fact Checking”) que se encargan de comprobar la veracidad y exactitud de las afirmaciones hechas en los medios de comunicación, principalmente por los políticos, pero también las difundidas por la red, en general por personas anónimas, que adquieren una apariencia de verosimilitud a base de que nos lleguen por distintas fuentes muchas veces (eso que dicen que una mentira dicha mil veces se convierte en verdad).

Visitar estos verificadores de información me parece muy saludable y una manera de tener una idea más veraz de lo que está pasando. La verdad absoluta no existe, ya lo sé, pero a éstos les doy el mérito de hacer un esfuerzo por comprobar las fuentes de información y no creérselo todo según les llega.

Aparte de los medios de comunicación convencionales que realizan esta labor me gustaría recomendar entre los verificadores de hechos más destacados en España Miniver, Maldita con su web asociada Maltidobulo, y Newtral (asociado al programa El Objetivo de la Sexta). Entre los internacionales destacan FactCheck y PolitiFact (este último incluso puntúa el grado de inexactitud de las afirmaciones de los políticos).

¿Cuáles son las motivaciones para emitir noticias falsas? Eliot Higgins (fundador de la red de investigación Bellingcat) considera que hay 4 motivos para ello y constituyen las cuatro “P”: Pasión, Política, Propaganda y Pago. En este último caso de las motivaciones económicas no me resisto a contar el caso, aunque parezca anecdótico, de los adolescentes de un pueblo de Macedonia que hicieron pingües beneficios inundando las redes de noticias falsas a favor de Trump en las anteriores elecciones. Tuvieron un alto seguimiento en EEUU y por tanto consiguieron importantes ingresos a través de los anuncios de Google. Esto no es más que un síntoma de la degradación a la que se somete la objetividad.

¿Cuál es el efecto en los receptores de esta información? El historiador Timothy Snyder, en una entrevista, indicaba que “Una de las formas más fáciles de manipular a las personas, de mantenerlas lejos de los datos, es dividir el mundo entre ellos y nosotros. Y a Internet eso se le da fenomenal: haz clic en esta dirección y te sentirás estupendamente. Eso, por supuesto, nos devuelve al fascismo, que se basa en esa idea de ellos y nosotros”. Javier Marías, en otra entrevista, decía que “Hay un afán desmedido por creer lo que a cada uno le conviene, o lo tranquiliza. Hay una fortísima tendencia a negar lo desagradable.”

En definitiva, tendemos a dar más peso a nuestras emociones que a los datos objetivos, somos propicios a creer lo que nos conviene o lo que es coherente con la idea que teníamos prefijada. Si la noticia cuadra con nuestras opiniones previas, le damos credibilidad, en caso contrario tendemos a desconfiar de ella.

Estamos en la era de la posverdad, es decir de la distorsión deliberada de la realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales.

Y mientras tanto personajes como Donald Trump descalifican de forma reiterada a la prensa considerada seria, acusándola de emitir noticias falsas. Curiosamente lo hace una de las personas que es famosa por la cantidad de noticias falsas que publica, especialmente a través de su cuenta en Twitter. ¿Cuál es el objetivo de estas descalificaciones? En mi opinión se trata de desautorizar a los periodistas que contrastan sus datos e intentan dar información veraz a fin de que, en la desconfianza a todo lo que se publica, optemos por creer cualquier comunicación, especialmente si es la que a él le interesa.

Por otro lado, según varios estudios, se nos engaña con facilidad. Precisamente porque tendemos a dar credibilidad a aquello que confirma nuestra forma de pensar y nos sentimos incómodos con lo que no nos da la razón. En algunas investigaciones incluso se difundieron noticias falsas a propósito y se comprobó que gozaban de la misma credibilidad que las verdaderas. También se ha comprobado que las noticias falsas tienen más difusión en la red que las verdaderas. Los bulos inspiran más morbo, más indignación y somos más propensos a propagarlos.

En mi opinión lo más preocupante es que las noticias falsas, aunque sepamos que son falsas, no tienen efecto apreciable en nuestra intención de voto. Somos muy indulgentes con las falsedades. En un interesante artículo de Marta Garcia Aller se incluyen frases lapidarias que lo dicen todo: “Mi candidato miente, pero tiene razón”, “Será un mentiroso, pero es nuestro mentiroso”. Según el estudio de M. Barber y J.C. Pope saber que tu candidato miente no te hace cambiar el voto sino que incluso puede reforzarlo si el bulo confirma una idea preconcebida.

¿Y qué podemos hacer ante esta situación? Ya he comentado antes lo interesante que es revisar de vez en cuando lo ofrecido por las webs de los Verificadores de datos. Me identifico además mucho con el término acuñado por el periodista Craig Silverman de fomentar un escepticismo emocional, es decir enseñar a las personas a dudar de sus reacciones instintivas, de que si te molesta un contenido o coincide excesivamente con tu punto de vista previo, revísalo otra vez.

Nota: En consonancia con lo indicado y aunque haya tratado de ser lo más objetivo posible, recomiendo al lector revisar concienzudamente lo expresado en este escrito y tomar su propio criterio.

10 comentarios

10 Respuestas a “Somos víctimas de noticias falsas”

  1. pasmao dice:

    Discrepo apreciado Francisco

    El problema es que los proveedores de noticias, las que luego vemos en periódicos (digitales o no), y televisiones son 4-5 (cómo mucho) . Luego los medios tradicionales (donde incluyo el replicado digital de la prensa escrita).. se proveen de las «noticias» allí disponibles y fabrican su parrilla informativa. Y ello es así con el 90% de los contenidos que nos llegan.

    En la práctica se reduce a que la diferencia entre unos y otros es la misma que entre el Burguer King y el Mac Donalds, o la Coca y la Pepsi.

    El cómo y porque se selecciona lo noticiable en esas 4-5 agencias internacionales de noticias es un misterio. O quizás no tanto.

    Por ejemplo: No hay nada mas fake que esta cumbre de la cosa climática que nos ha caido en Madrid. Y nada mas fake dentro de ese fake, que la pobre niña utilizada para vender histeria colectiva en dosis obscenas.

    Pero tenga la seguridad de que los medios y los verificadores de datos callaran cómo puertas.

    Hay muchos mas ejemplos. Podríamos añadir el montaje periodístico de la Guerra de Cuba y lo del Maine o de cómo el lanar salió a la calle espantado con lo de la Guerra de los Mundos (cuando se radió). Paso de hacer un prontuario que aburriría.

    El problema es que una parte creciente de la población ya no compra esa mercancía averiada y esos medios tradicionales han perdido la influencia que tuvieron antaño. Dado que que cómo usted bien ha relatado existen desde el principio de los tiempos.

    Y la única manera de retener algo de poder en dichos medios es retirar toda la parte lógica de las noticias (dado que se vería el tocomocho) y saturarnos con cuentos emocionales hasta el paroxismo.

    Sería interesante analizar un medio tradicional, prensa o tv, de hace 30 años y ver cuales eran sus fuentes (muchos mas diversas que las de ahora y con mucha mas investigación propia) y cómo se hacía su parrilla; y que enfoque (si racional o emocional) había y comparalo con los de ahora.

    un cordial saludo

    1. Francisco Diaz-Andreu dice:

      Hola «pasmao». Gracias por su comentario.

      Lo que indica daría como para otro artículo que profundizara en la veracidad de los medios de comunicación convencionales. Tiene razón en que no podemos garantizar la imparcialidad de los medios. De hecho es conocido que algunos están mediatizados por intereses económicos o ideológicos. Es cierto que las redes sociales permiten oir informaciones y opiniones que, de otro modo, sería difícil que nos llegaran.

      No obstante el artículo estaba centrado en las noticias falsas que aparecen principalmente en las redes sociales ya que, en este medio han proliferado, a la vez que honestos intentos de destapar noticias que los medios convencionales no quieren publicar, muchas noticias que no sólo son falsas, sino que están puestas directamente para engañar. La abundancia de las mismas es tan elevada que supone un fenómeno nuevo en nuestra sociedad y merece nuestra atención y vigilancia ya que se utiliza de manera descarada para manipular.

      Lo fundamental es que los responsables públicos aseguren la pervivencia de medios independientes (sean de los convencionales o a través de redes sociales) formados por profesionales que verifiquen sus fuentes y cuya vocación sea la de ser objetivos. Como lectores nuestro trabajo es leer y apoyar esos medios para que sigan existiendo.

      1. pasmao dice:

        Hola Francisco

        En efecto.

        Pero el problema de las noticias falsas en las redes sociales no es su falsedad, allá cada uno cuando da crédito a noticias sólo porque le hacen la pelota, si no la «potencia» que tienen estas noticias, su capacidad de desestabilizar.

        Y esa capacidad existe porque los medios convencionales no informan adecuadamente, mas bien hacen marketing para terceros. Si los medios convencionales informaran de verdad, o por los menos un poco mas de verdad, las mentiras difundidas por las redes sociales tendrían mucho menos peligro.

        Porque el problema se agrava cuando los medios convencionales mienten/desinforman de manera descarada y luego resulta que entre ese grano y paja de las redes uno va y se entera de la verdad, o de parte de la verdad (que los medios han tapado).

        Y se agrava aún mas cuando uno busca en otros medios convencionales algo al respecto y resulta que lo único que ve son variaciones sobre el mismo tema, con el mismo trasfondo de mentira/desinformación. Básicamente:
        1/Responden a los mismos intereses
        2/El sitio de donde se surten para elaborar su menú de «noticias» es el mismo. Esas pocas agencias que dicen que es lo que es noticia y que no lo es.

        Con este panorama las redes sociales que quieran infectar lo tienen «chupao»

        Con el añadido de que hasta hace no mucho las redes sociales cuando mentían muchas veces lo hacían (dominadas por la corriente dominante, eso que llaman «mainstream «) confirmando la desinformación de los medios convencionales. Y esos mismo medios decían, «ven ustedes, no lo decimos sólo nosotros, si no que también está en las redes». Dando credibilidad a quien a priori no tenía porque tenerla.

        El problema es que se les ha ido de las manos, ya hay información que si es cierta (no sólo falsa) circulando por las redes que desafía la credibilidad de los convencionales y «ese lío hay que arreglarlo» .

        Espero ahora haberme explicado mejor.

        Un muy cordial saludo y garcias por contestar

        Otro ejemplo:

        Todo lo que ocurre en las moarquías del golfo pérsico y de cómo se las intenta blanquear. O es que toda esa cantida de eventos deportivos ¿para cuando unas olimpiadas? desde fórmula 1, golf, atletismo, mundiales de futbol, torneos que se tendrían que jugar en España (o en el páis que ticara) que se juegan allí, … es por casualidad.

        Mientras no sabemos nada de ese periodista que convirtieron en hamburguesa en un consulado, de la guerra en Yemen, de los derechos de minorias religiosas, mujeres o homosexsuales allí….

        El mismo muro de silencio que les impide informar del porque toda esa emigración musulmana que va de Asia y África a Europa no se dirige a esos paises de manera masiva, dado que por renta podrían acogerlos, por tradición cultural tendrían mas fácil su integración y además no tendrían que subirse a embarcaciones precarias con el riesgo que conlleva.

        Luego saltan con que en las redes se difunden mensajes racistas e islamófobos.. cuando precisamente mucha de la información sobre lo que he comentado viene de redes que de racistas e islamófobas nada, porque el periodista es musulman y e tez no precisamente caucásica.

  2. O'farrill dice:

    En primer lugar mi felicitación al autor al que no había tenido ocasión de leer en este blog. El tema de su artículo es recurrente en cuanto a los relatos (Hillary Clinton) o cuentos (León Felipe) con que se trata de manipular a una sociedad cada vez más adicta a la información «low cost» que surge en los operadores de redes sociales (muy importante lo de «redes») o del mundo mediático afín al poder. La cuestión es conseguir «moldear» opiniones según los intereses que correspondan en cada caso. La política ya es sinónimo de «mentiras» y, naturalmente, aunque solo sea para defenderse, muchos optan por seguir el mismo camino.
    Recuerdo otra vez el librito de Edward Bernays «Propaganda» que tanta influencia tuvo en diferentes regímenes políticos (como ahora ocurre) donde la frase atribuida a diversos autores «una mentira repetida un millón de veces se convierte finalmente en verdad». ¿Cuantas de estas mentiras repetidas y divulgadas por los tentáculos mediáticos están constantemente circulando? La mayor de ellas es la llamada «emergencia climática» planteada como una novedad en la vida del planeta Tierra. Hoy se dice que el mar subirá 2,3 cms. su nivel (las mareas suben mucho más dos veces al día) sin tener en cuenta que, por ejemplo, la isla de Zanzíbar frente a la costa africana y la propia costa se ha elevado más de 1,5 metros sobre el nivel del mar. Claro que, a cuenta de la mentira ya se prevén negocios de hasta 200.000 millones de dólares que, como siempre, pagaremos los mismos. La «cumbre del clima» (una más de las celebradas) ya nos costará unos 86 millones de euros aunque el «turismo» que generará no llegará en el mejor de los casos a 17 millones de euros.
    En el mundo de la inteligencia se conocen las «operaciones de falsa bandera» consistentes en crear un estado de opinión que justifique determinadas reacciones del poder. Como se ha señalado ya muchas veces en este blog, existen muchos medios dedicados a investigar en ingeniería social y, desde luego, no lo hacen para beneficiar a los ciudadanos, sino para sacar rendimientos económicos (desde la guerra de Irak a las primaveras árabes, Ucrania o las manifestaciones en diversos puntos del mundo). Los móviles geoestratégicos ayudan a la industria militar (H. Clinton) mientras que los objetivos de crecimiento interno y mejora de vida de los ciudadanos (Trump) no venden cañones, aviones y bombas, sino industria civil.
    Termino con una pregunta sobre la propuesta de verificación de noticias ¿quién verifica a los verificadores?
    Un saludo.

    1. Francisco Diaz-Andreu dice:

      Hola O’farrill:

      Sobre el tema de quién verifica a los verificadores pasa como con otros temas similares. Por ejemplo, ¿Quién verifica a las agencias de rating?

      En mi opinión hay varios mecanismos que facilitan tener cierta confianza en los verificadores:
      – Son instituciones que revisan las afirmaciones de los políticos, las fuentes, contrastan datos. Esto forzosamente tiene que dar una imagen más objetiva que afirmaciones dichas sin esos datos.
      – Han nacido para ser objetivas. Al menos hay que reconocerles esa intención
      – Hay varias instituciones por lo cual podemos comparar sus conclusiones y sacar las nuestras propias
      – Como en otros casos van ganando prestigio aquellas instituciones que mejor lo hacen

      No obstante aconsejo tener ese escepticismo emocional que comentaba en mi artículo y que observo que Vd ya sanamente lo cultiva.

      1. O'farrill dice:

        Efectivamente. El control de los controladores debería basarse en algo imposible: el altruismo, la ética y la honestidad. Mientras los incentivos sean siempre económicos o supongan un beneficio de algún tipo, estaremos sin saber «la mano que mece la cuna».
        Por eso finalmente el control sólo es posible individualmente desde el conocimiento o la preparación intelectual en una sociedad realmente libre y democrática, algo que aún suena como una utopía de la que (los hechos demuestran) cada vez nos alejamos más. Pero es la pelea de David contra Goliath. Ellos tienen todos los medios, se dedican a intoxicar y manipular durante las 24 horas del día y previamente han preparado a la población para ser sumisos (tecnologías).
        Por mucho que pretendamos confiar en los «responsables públicos» éstos se empeñan en demostrar lo contrario. ¿Ha visto la declaración de «emergencia climática» realizada nada menos que por el Parlamento Europeo? «¡Dios mío! estos son a quienes votamos….» era el comentario del ciudadano que ha pasado del Bachillerato (antiguo por supuesto). Esa es la cuestión más importante ¿en manos de quien estamos y porqué eso ocurre? No es nada inocente el sistema o régimen establecido como nuevo «movimiento nacional» en toda Europa nacido desde las fundaciones de la costa este y el postureo político de supuestas elites intelectuales. Sí, esas que controlan el dinero y con el dinero las voluntades y los diagnósticos científicos. NI es nada inocente el actual mundo de la información o mediático (en muy pocas manos). Se trata de asustar para someter, miedo para reclamar seguridad y, con ello, autoridad…. Un saludo.

  3. Rafa dice:

    Efectivamente, como bien expresas en tu artículo, las noticias falsas por su contundencia y rapidez en la difusión a través de distintos medios son un cancer que atenta contra nuestro modelo occidental y ademas son cada vez mas frecuentes.

    Estas noticias como también comentas afortunadamente empiezan a ser detectables por nuevos métodos.

    Pero me gustaría reseñar otros métodos de manipulación mas sutiles, y que he observado como supongo también muchos de los lectores, y que también afectan a la independencia de los medios, pues aparentemente las «fake news», al no contrastarlas tienen exito por entender que se difunden a través de canales independientes y no existen organismos que velen por la distorsion que producen.

    Últimamente, despues de una noticia que pudiera crear alarma social, se dá una batería de noticias que difuminan la primera.

    Cuando se habla del incremento de la pobreza en España por ejemplo, se intercala la noticia con otras sobre la pobreza endémica que sufre la India, los desastres de la guerra en Siria, o las carencias en determinados paises con gobiernos claramente dictatoriales.

    O por el contrario se dá una noticia excelente, un exito deportivo, etc, que contraste con la anterior.

    Efectivamente como tu señalas este tipo de noticias no solo falsas sino tendenciosas o encubiertas. son históricas.

    Los que tenemos edad suficiente, recordamos como en época franquista, cuando se daba un hecho controvertido, se simultaneaba radiando o televisando un partido del Real Madrid, o una corrida de toros del Cordobés, aunque algunos intentáramos informarnos del contenido de la noticia por radios o prensa independientes, generalmente del extranjero.
    A mi entender esta práctica se sigue realizando, con la diferencia de que antes el gobierno era inamovible, y ahora determinadas noticias podrían cambiar el signo de unas elecciones (recordemos en el gobierno de Aznar el atentado del 11M).

    Si el gobierno de turno, es partidario e interesado en determinada propuesta, vamos a suponer una ley a favor o en contra del aborto, la eutanasia etc., a renglón seguido o a los poco días emiten las televisiones y radios nacionales una película, o un coloquio, que potencie esa propuesta.

    En definitiva como tu también mencionas, tendemos a dar mas autoridad a nuestras emociones que a datos objetivos, lo cual no estaría tan mal si tuvieramos un control sobre estas emociones, pues este tipo de manipulaciones cala antes en los ciudadanos que no tenemos un criterio formativo claro de discernimiento, tanto es asi, que ya nos es dificil diferenciar la fantasía de la realidad.

    Un abrazo

    1. Francisco Diaz-Andreu dice:

      Hola Rafa.

      Me parece muy interesante tu comentario sobre las sutiles maneras en que se puede manipular a la opinión pública, mezclando noticias que distraigan la atención sobre aquella que menos interesa que la gente conozca.

      Además de ésta que mencionas hay muchas otras maneras de manipular a través de la información y éste es un tema en el que merecería la pena profundizar.

  4. Manu Oquendo dice:

    Hace unos días hablamos de este tema en este blog. Aquí: https://www.otraspoliticas.com/politica/tenemos-que-claudicar-ante-la-manipulacion-electoral/

    Reproduzco parte.

    Cita

    Hasta la aparición de la Sociedad Digital el sistema de información social era casi exclusivamente vertical. Desde arriba hacia abajo. Cualquier noticia, evento o idea era comunicada desde unos pocos Medios a su numerosa audiencia. Estos “Medios” vivían fundamentalmente de Publicidad –privada y pública—y, cada vez más, de subvenciones públicas. Los medios fuera de este ecosistema, eran marginales.

    Por estas razones –verticalidad y dependencia de la publicidad- el público no podía dejar de ser una masa meramente RECEPTORA, sin capacidad de RESPUESTA eficaz. Podíamos elegir entre los medios dominantes o abstenernos, pero en todo caso nuestras fuentes de información y opinión estaban muy fuera de nuestro control.
    Con tales mimbres, nuestro sistema de Información Social y sus Modelos de Negocio explican por sí mismos por qué la información veraz, completa y objetiva nunca ha sido su principal objetivo.

    La llegada de las telecomunicaciones digitales –a partir de los años 70– permitió progresivamente dos Cosas: “una gran expansión del número de personas con capacidad de emitir” y “bidireccionalidad”. El lector podía responder.
    Los que éramos sólo «receptores” nos convertimos en emisores de información y opinión en mucha mayor escala que nuestro círculo personal anterior y por lo tanto, el sistema de Poder “Mediático”, comenzó a tener alguna competencia. No mucha, pero bastante más de lo que nunca antes había sido posible.

    La vieja comunicación de “Uno a Muchos” se encontraba con nuevos actores que usaban su nueva capacidad de Respuesta al Emisor (los comentarios electrónicos de lectores a los artículos de prensa que los permiten, los Tweets, SMS`s, etc.) y también su capacidad de ser Emisores Primarios y “repetidores” (Blogs de texto, video, voz, etc.)

    Al analizar el fenómeno de las “Fake News” nos encontramos con la evidencia de que los principales emisores de las mismas son los Medios “Ortodoxos” actuando por cuenta del Poder o de grupos de poder fáctico importantes. Como siempre había sucedido. Veremos numerosos ejemplos.

    Sin embargo, al observar la mayor parte de lo “publicado” por los medios “ortodoxos”, sobre qué hacer con las “molestas” Fake News vemos que el sistema de poder, al crear el término “fake”, solo estaba pensando en “nosotros”, los nuevos actores con nuevas capacidades, actuando y ejerciendo libremente el Derecho Natural de Pensamiento, Información y Comunicación. Por lo tanto las medidas de contención que se les ocurren nunca van dirigidas a asegurar la veracidad o la verosimilitud de sus emisiones y criterios. Solo de los ajenos. Una situación decididamente peligrosa.
    Hoy asistimos a leyes y censura (incluso por parte de las Redes Sociales privadas de los EEUU que son las únicas que tenemos en Europa), para reprimir esta nueva capacidad que, por así decirlo, “se les había ido de las manos y era necesario ponerle coto de nuevo”.

    El punto de Inflexión fueron los eventos de Ucrania en 2013 y 14. Durante el Golpe de Estado –con intento de asesinato incluido contra el electo Yanukovich–, el posterior alzamiento del Donetsk y la secesión de Crimea.
    En ese momento se produjo un divorcio entre los lectores de prensa globales que se mostraron abrumadoramente en contra de la opinión publicada.
    Estos lectores eran conocedores a través de las “redes” de muchos detalles como los tiradores ocultos de la plaza de Kiev o, en Odessa, el incendio mortal para las decenas de personas encerradas en la sede sindical por los “escuadrones” de herederos de Bandera o incluso, como vimos en nuestras propias televisiones, conversaciones y arengas de ministros de países de la UE implicados en alentar el golpe.
    Esto sorprendió a los directores de varios periódicos europeos que publicaron editoriales, alarmados por el hecho de que la mayoría de sus lectores rechazasen el “relato” del medio. Los artículos de los editores de The Guardian –Izquierda– y Le Figaro –Derecha–, entre otros, fueron los más destacados.
    Poco después, la UE publica una directiva exigiendo a los Estados Miembros que legislasen la retención de todos nuestros mensajes electrónicos durante al menos tres años y cada día son más patentes tanto la vigilancia como el control que, como mínimo, refleja la creciente desconfianza del poder con respecto al supuesto soberano. En países que se dicen libres y democráticos.
    De todo ello vamos a ver ejemplos y a tratar de discernir cómo una sociedad libre y moderna –con aspiraciones de seguir siéndolo– debería gestionar estas cuestiones que ni son anecdóticas ni son banales.

    Los medios modernos otorgan al Estado –y a sus “asociados”– un poder como nunca ha existido en la historia. Es innegable que estamos objetivamente peor que en mi viejo Internado en el cual las cartas a casa las entregábamos con el sobre abierto pero las que llegaban de casa lo hacían con el sobre cerrado. Hoy no solo van abiertas todas nuestras comunicaciones de mensajería electrónica –incluyendo la voz—sino que, por si las moscas—se retienen 3 años y en España 5 años.
    Nada de esto es completamente nuevo, ha existido siempre y los ejemplos son muy numerosos.

    Lo verdaderamente preocupante es la Incontrolada e Incontrolable capacidad tecnológica de los Estados para vigilar cada minuto de nuestras vidas y la certeza de saber que todos esos datos están no en la Memoria de Dios o en el Fondo Oscuro del Universo, sino en muchas Instituciones nacionales y extranjeras. Públicas, privadas y mixtas. El mundo de Orwell ya hace tiempo que ha llegado y no por casualidad.

    Tampoco podemos caer en el “angelismo” hoy en boga y debemos ser conscientes de que, en un mundo enfrentado, una de las formas de socavar al adversario es usando lo que los militares conocen como Guerras Híbridas y Creación de Territorios Grises, complemento o alternativa a las guerras de destrucción física. Las dos citadas apuntan directamente a la destrucción y manipulación de las infraestructuras cibernéticas y…. a la Destrucción de las “infraestructuras” morales de una sociedad.
    Recordemos que el factor más importante en cualquier conflicto es la calidad de nuestra posición moral. Sin embargo, al analizar estas cuestiones en cierta profundidad, es fácilmente observable que quienes más daño hacen a nuestras certezas y valores morales no son precisamente nuestros supuestos adversarios. Tenemos al enemigo dentro.

    En cualquier caso lo que no debemos ni podemos permitirnos es aquello de consolarnos porque “otros están peor”. Claro que lo están.
    Pero esta actitud es el camino seguro de la muerte de nuestra cultura que, a pesar de nuestros muchos defectos, ha sido la matriz de una visión del ser humano como ser libre, racional y, a pesar del relativismo nihilista que hoy domina, emanación del “Uno” de Plotino.

    Fin de cita.

    Siendo lo anterior grave para nosotros, no debemos olvidar que peor que las mentiras son los silencios.Lo que el sistema de poder oculta. Lo que ni siquiera pasa a ser olvidado porque nunca se supo.

    Estamos en un punto de la historia en el cual discernir la verdad, la libertad y la racionalidad están en horas muy bajas. Tanto que……………. “Se hace tarde y anochece”.

    Saludos y gracias al autor por no dejar que tema tan importante caiga en el olvido.

    1. Francisco Diaz-Andreu dice:

      Hola Manu Oquendo:

      El artículo de Manuel Bautista que mencionas está efectivamente relacionado con el tema tratado en éste aunque el enfoque del mío está más orientado a la manipulación a través de las redes sociales y abarca no sólo a los temas políticos sino a las noticias en general.

      De tu comentario me parece muy interesante el concepto de la novedad que ha supuesto la bidireccionalidad en la comunicación. Efectivamente esto ha supuesto un cambio cualitativo (y cuantitativo) muy relevante que ha cambiado la manera de que nos lleguen las noticias.

      También me parece muy relevante la mención que haces al poder omnímodo de los Estados (incluyendo algunos Estados que no son el nuestro) para conocer (e incluso controlar) nuestras comunicaciones, nuestras acciones en internet y, por tanto, saber cuáles son nuestras preferencias y debilidades. Éste es un tema en el que merecería la pena profundizar.

      Es cierto que los medios de comunicación convencionales no podemos decir sean totalmente objetivos. No obstante yo haría una diferenciación clara entre aquellas personas que se dedican a propagar noticias falsas (fake news) a conciencia por cualquiera de las razones que expuse en mi artículo, y los periodistas en general, entre los que también abundan los buenos profesionales y a los que debemos muchas de las denuncias de inmoralidad en la vida pública en todos los ámbitos de la sociedad, en ocasiones poniendo en riesgo su propia vida. Creo que no sería justo meter a todos en la misma cesta.

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