¿Un muro contra los inmigrantes?

Uno de los resultados más sorprendentes de las recientes elecciones en Andalucía ha sido el ascenso de Vox, un partido marginal hasta ahora pero que puede tener un peso decisivo en las decisiones del nuevo gobierno andaluz.

Analistas curtidos le auguran un notable ascenso electoral para las próximas elecciones generales, gracias, principalmente, a su duro posicionamiento contra el independentismo catalán y, en general, contra la actual configuración competencial de las Comunidades Autónomas. Sin embargo, en el programa de este partido también llama la atención su postura en otros asuntos especialmente sensibles.

Desde un punto de vista estrictamente económico, parece evidente que este país va a necesitar que vengan muchos inmigrantes en las próximas décadas.

Concretamente, a uno de los que más espacio le dedica es al de la inmigración. Y, teniendo en cuenta la enorme incidencia que, previsiblemente, va a tener este asunto en la transformación futura de España (y de Europa) así como la carga de sentimientos contradictorios con la que solemos afrontarlo, sería muy conveniente que el árbol no nos impidiera contemplar el bosque y lo pudiéramos analizar con la mayor racionalidad posible.

Desde un punto de vista estrictamente económico, parece evidente que este país va a necesitar que vengan muchos inmigrantes en las próximas décadas. Tanto por el envejecimiento de nuestra población y la bajísima natalidad, que inciden en una progresiva disminución de la gente en edad de trabajar, como por la despoblación de la mayor parte de nuestra geografía.

Aunque los análisis y predicciones varían, un organismo tan cualificado como la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) estima que España recibirá entre 7 y 10 millones de inmigrantes hasta el año 2050, siendo su previsión central de unos 270.000 netos (llegadas menos salidas) anuales, en promedio.

Junto a esta previsión numérica, la AIReF añade una interesante valoración: “A pesar de que el impacto económico de la inmigración en los países de destino suele ser positivo, el peso creciente (real o percibido) de la población inmigrante suele provocar un sentimiento de rechazo y desconfianza en la población nativa y alimenta la aparición de partidos y políticas anti-inmigración. Este rechazo tiene menos que ver con los costes económicos reales que con factores sociales, relacionados con la distancia cultural, y surge en muchos casos de una percepción errónea sobre la magnitud, naturaleza y efectos de la inmigración”.

En países de nuestro entorno, como Alemania, Portugal o Canadá, sus gobiernos están planteando que, por el interés de sus propias economías, necesitan recibir más inmigrantes. España, en cambio, con un nivel de desempleo muy elevado, tardará todavía en llegar a esa misma conclusión, aunque la despoblación ya sea alarmante en muchas zonas.

Hay políticos que, de una u otra manera, dan a entender que la llegada masiva de inmigrantes se puede controlar y frenar, mucho más de lo que ya se viene haciendo.

Sin embargo, dadas las dificultades que plantea la integración de inmigrantes de diversas culturas, costumbres y actitudes, es lógico que mucha gente vea este fenómeno como una amenaza, más que como una oportunidad. Sobre todo cuando hay políticos que, de una u otra manera, dan a entender que la llegada masiva de inmigrantes se puede controlar y frenar, mucho más de lo que ya se viene haciendo.

Más allá de alguna declaración aislada, apenas hay políticos con responsabilidades de gobierno que propugnen una política migratoria de “puertas abiertas”. Las diferencias se sitúan en lo que están dispuestos a hacer –y puedan realmente hacer– para frenar los flujos migratorios y para seleccionar a los que están dispuestos a recibir –por su cualificación profesional o su mayor facilidad de integración–.

Los acuerdos con los gobiernos de Marruecos, y de otros países, para que sean ellos los que hagan el trabajo sucio de impedir que los inmigrantes lleguen a nuestras costas, son una realidad desde hace años. Políticas de devolución de inmigrantes a sus países, también se vienen aplicando desde tiempo atrás. También estamos familiarizados con las restricciones para acceder a determinados servicios públicos básicos para los inmigrantes que, pese a todo, han conseguido instalarse en nuestro país. Y así podríamos seguir repasando las políticas anti-inmigración al uso.

La mayoría de los inmigrantes irregulares no llegan en pateras, sino en avión, haciéndose pasar por turistas, o en autobús desde Francia.

Apenas se menciona, en cambio, los “agujeros” que siguen teniendo esas políticas. Como, por ejemplo, que la mayoría de los inmigrantes irregulares no llegan en pateras, sino en avión, haciéndose pasar por turistas, o en autobús desde Francia. O que la mayoría de los que son detenidos no pueden ser expulsados, y devueltos a sus países, porque no se puede demostrar su nacionalidad.

Un partido anti-inmigración, ¿podría llegar más lejos y ser mucho más “eficaz” en este ámbito? Difícilmente. Salvo que estén dispuestos a dar un salto cualitativo en la dureza de esas políticas. Mientras, en Europa, algún político de extrema derecha ha sugerido la posibilidad de expulsarlos a una isla –y así obviar el escollo de demostrar su nacionalidad–, en Australia se está aplicando esa medida desde el año 2011, sin el más mínimo pudor. ¿Queremos emular a los australianos en esto? Sin llegar tan lejos, también ha habido quien ha sugerido la posibilidad de obligar por ley a que todos los ciudadanos –si no quieren verse ante un juez- colaboren con la policía denunciando a los “sin papeles” cada vez que den un paso, ya sea cuando van a alquilar un piso, van a llevar a sus niños al colegio o quieren ingresar en urgencias en los hospitales. Desde luego, esto no es nuevo pero se podría ir mucho más allá, hasta acabar convirtiéndonos a todos los ciudadanos en confidentes policiales.

La consecuencia de esto es que, para lograr que la sociedad –la parte que es contraria a este tipo de medidas– no se sienta con “mala conciencia” por el maltrato que esas políticas dan a unos seres humanos, cuyo único “pecado” es querer vivir como nosotros, y reaccionen en contra de los políticos que las promueven, estos políticos tendrían que convencer al grueso de la sociedad, con una “adecuada” campaña de manipulación mediática, para que las aceptasen como algo lógico, natural y hasta saludable.

Por este camino, quizás se podría limitar el ritmo de avance en el proceso de mestizaje y multiculturización que está experimentando nuestra sociedad, pero es difícil creer que se pudiese frenar y revertir.

El precio que pagaríamos –en términos de degradación, moral y democrática– asistiendo impasibles, e incluso aplaudiendo y colaborando, al rechazo o expulsión de estas gentes, sería muy peligroso.

Aun suponiendo que realmente no nos interesara incrementar sustancialmente nuestra población con nuevos inmigrantes y dejando al margen del debate –que no se puede– asuntos tan espinosos como, por ejemplo, quiénes van a pagar nuestras pensiones, lo más grave, lo verdaderamente preocupante, es que el precio que pagaríamos –en términos de degradación, moral y democrática– asistiendo impasibles, e incluso aplaudiendo y colaborando, al rechazo o expulsión de estas gentes, sería muy peligroso. ¿Qué valores éticos o morales nos quedarían después de eso?

12 comentarios

12 Respuestas a “¿Un muro contra los inmigrantes?”

  1. Alicia dice:

    Un muro contra los inmigrantes, sea en sentido real o figurado, por supuesto que no. Ni denunciar a los “sin papeles” ni enviarlos a una isla desierta.
    ¿Pero no es un poquito alarmante, y raro, que constantemente tengan que acudir barcos a rescatar barcazas, cargadas de centenares de personas, abandonadas en medio del mar?
    Llega a parecer que se ha convertido en un deporte, “nos echamos al mar y alguien acudirá a recogernos”.
    ¿Son realmente tantos los que voluntariamente deciden emigrar de sus países, tantos los que huyen de guerras, o los hay también manipulados por mafias que les cobran por traerlos a una Europa que les pintan como la tierra prometida?
    Y, los que vienen en avión, de alguna parte habrán obtenido el dinero para el viaje, o alguien (¿mafia?) se lo habrá proporcionado; y llegarán con un pasaporte, imagino, en el que figure un país de origen ¿O también el país de origen y sus respectivas compañías aéreas los meten en los aviones sin documentación alguna? En tal caso sí que podrá saberse de dónde llega el avión. Y, si entran como turistas, todos los países tienen reglamentado el tiempo en el que han de regularizar su situación o salir del país.
    Por otra parte, y si, como se dice, gran parte de los que llegan son personas cultas y preparadas, qué expectativas contemplan en una Europa, o en España concretamente, que ya tiene muchísimo paro.
    Además el problema, aparte de todo lo que pueda contener de aspectos económicos, está no ya en cuestiones raciales, que da lo mismo si los que llegan son de nuestra raza o de cualquier otra, y que el rechazo muy posiblemente no sea hacia una raza u otra sino motivado por cuestiones culturales y mayormente religiosas.
    Los de religión musulmana. Los hay entre ellos bastante fanáticos de su religión, que quisieran imponer el islam al resto del mundo y a toda costa; y enormemente reacios a adaptarse y convivir con culturas y que no sean la suya, ni a aceptar costumbres que no sean las suyas.
    Alguien se preguntaba en una ocasión, en este mismo blog, por qué esas gentes, al emigrar, no lo hacen a países donde se profesa su misma religión y les quedan además mucho más cerca.
    En cuanto a partidos que se declaran abiertamente contrarios a la inmigración, cabe dar margen a suponer que no sean tan radicales como a sí mismos se pintan, y que sólo estén pretendiendo se una especie de contrapeso a la actitud buenista de “puertas abiertas” que tiene serias contrapartidas, y luces y sombras que sí, se pueden pasar por alto, pero que ahí están queramos reconocerlo o no.

  2. O'farrill dice:

    La emigración siempre ha existido, pero nunca se la había “utilizado” como ideología sino como la cosa más natural del mundo. Los españoles somos un ejemplo de cómo era posible este fenómeno con dos motivaciones: la primera el legítimo deseo de instalarse en otro lugar a vivir, la segunda el desplazamiento forzado por circunstancias de diferente índole. En todos los casos, la hospitalidad es una cualidad intrínseca del ser humano al igual que debería serlo la generosidad. Pero nos llevaron al egoísmo actual con aquello de “no me cuente su vida….” y en eso estamos.
    El tema que toca Manuel es importante pero, en mi opinión habría que ir -como apunta Alicia- a conocer los recovecos del mismo. Por ejemplo: qué tipo de personas son las que deciden dejar la seguridad (relativa a veces) de sus lugares de origen, para enfrentarse a la inseguridad (esta es total) de una emigración sin horizonte ni destino. Recuerdo la magnífica novela de Dominique Lapierre sobre el campesino que emigra a la ciudad de Calcuta para morir arrastrando un “rishaw”. Deja su campo, su agricultura, sus necesidades cubiertas, para ir en pos de un falso paraíso en el que morirá. Hay que saber lo que conocen sobre la vida de verdad (los 600 euros al mes rompiéndote la espalda de muchos miles de españoles y de inmigrantes) y cuanto hay de efecto “llamada” en lo que se les ha mostrado por los medios de comunicación como formas de vida de lo que llamamos primer mundo.
    Para seguir, hay que profundizar en qué manos mueven la cuna de la inmigración. Quienes se benefician de transportarlos por todos los medios y cómo se “monta” la emigración en origen. Alguien pagará camiones, pateras, barcos, combustible, etc. ¿o es puro altruismo y generosidad?
    Para continuar hay que saber quienes han obligado a desplazarse a poblaciones enteras para, por ejemplo, quitarles sus recursos naturales, someterlos a la condición de parias apátridas y destruir sus culturas y su dignidad……. Quienes corrompen a sus gobiernos, a sus políticos, a sus jefes tribales que se quedan con cualquier ayuda externa. Podemos encontrarnos con sorpresas desde el “buenismo” político y mediático….. de momento en Andalucía alguien se quedaba con las ayudas a los trabajadores…. ¿hablamos de las guerras y conflictos programados desde el imperio Obama (o Clinton) para recibir luego el premio de la paz? ¿quienes se han levantado en la ONU para señalar a los culpables?
    La emigración es un drama social y humano al que se le pretende sacar rendimiento económico a costa de lo que sea. Cómo es el simple hecho de pensar quién pagará las pensiones occidentales…..
    A eso es a lo que se oponen muchos ciudadanos que ven el asunto un poco más allá de la simple manipulación mediática y política. No es una cuestión de ética personal (que ya damos por amortizada) sino de no seguir engañando desde las tribunas a quienes quieren creer que vivimos en paraíso y los que sabemos que lo más vil es utilizar a los seres humanos para intereses económicos, geoestratégicos o de mero “postureo” frívolo como está haciendo el gobierno actual: recepción mediática del “Aquarius” para seguir devolviendo en caliente a los demás. Irresponsabilidad se llama esa postura.
    Un cordial saludo.

  3. Manu Oquendo dice:

    He sido emigrante varias veces a lo largo de mi vida. No excluyo volver a serlo. Siempre me he integrado en la cultura local y siempre–excepto la primera vez, que estuve “sin papeles” unas dos semanas– me sentí muy cómodo haciéndolo.

    El tema que hoy nos trae D. Manuel es muy complejo y voy a abordar solo uno de sus muchos aspectos: el relacionado con la afirmación de que “vamos a necesitar emigrantes” para subsistir. Yo creo que no. Japón y Corea subsisten divinamente con mínima si alguna emigración laboral. Ambos países son muy “Industriales” lo cual es una importante diferencia de la que debiéramos tomar nota.

    Tan divinamente subsisten que ambos países –por separado — producen incluso muchas más patentes y registros de Propiedad Industrial que toda la UE y eso que tienen menos de la tercera parte de la población europea.

    En realidad los Estados Occidentales –todos ellos ex-potencias o potencias imperiales– tienen que meter emigrantes para que parezca que sus economías crecen (más consumo es más PIB aunque se financie con Deuda en vez de surtirse con Producción propia) cuando en realidad sus poblaciones se empobrecen y disminuyen a causa de las Políticas Públicas desarrolladas desde la 2ª guerra mundial. Es terrible, se oculta, pero así es.

    En esta y otras cuestiones es muy importante entender que las Métricas Públicas raramente son neutras. Nacen con sesgo y de acuerdo con los diseños del poder social de cada momento histórico. Además las publica el Propio Poder y son manipulables y manipuladas.

    Por ello creo que tenemos que dedicar algún tiempo al Re-estudio Histórico de una métrica tan difusa y tan manida como el PIB. Ya comienza a haber trabajos que se lo cuestionan. Unos por una cosa y otros por otra, pero se está cuestionando por equívoca y por imprecisa.

    La primera pregunta que muchos futuros economistas hacen al profesor de Macro es esta.

    ¿Por qué los Estados usan el “PIB” para medir la riqueza –cosa que esta métrica no hace– y no se centran en medir, como cualquier otra economía privada, Rentas Netas y Patrimonios netos?

    La respuesta de mi ya lejano profesor fue esta: “Es que el Estado se ocupa de Redistribuir y para esto no le sirven las métricas contables”. Es decir, pensé entonces y pienso ahora, el Poder se ha buscado una labor cómoda –yo Reparto– y una métrica “Tranquilita”. Genial.

    Voy a tratar de explicarlo en algún detalle.

    Al hablar del PIB debemos recordar la obra “National Income and its Composition”, de Simon Kuznets, 1942 NBER. Dice Kuznets, en el prólogo de la obra citada, que es un indicador más político que económico . De hecho la NBER, a pesar de su ostentoso nombre National Board of Economic Research, era una institución privada presidida entonces, si no recuerdo mal, por una Rockefeller.

    Pues bien, la riqueza económica y su evolución se miden, desde Luca Pacioli (1445-1517) , a través de mediciones precisas de:

    Activos (Bienes de todo tipo),
    Pasivos (Deudas de todo tipo), y
    Patrimonio neto (diferencia entre los dos anteriores),

    Renta (Ingresos de un periodo)
    Gastos y Costes (Costes incurridos en la obtención de los ingresos) y
    Rendimiento Neto (la diferencia entre ambos).

    Esta es la forma en la cual nos mide el Estado a las personas físicas y jurídicas. Al céntimo.

    Pero a la hora de Medir su “Performance” Económica, el Poder se ha buscado una Trampa y ha creado otras Métricas más facilitas. El PIB o GDP en inglés. Hace mucho el PIB medía la Producción (cuando fundamentalmente los estados producían su consumo) y ahora mide su Consumo (Consumo Privado, Público y Saldo neto de la Balanza de Comercial)
    Con esta métrica el PIB crece simplemente aumentando el Consumo. Incluso si para consumir te endeudas con dinero sin respaldo como sucede hoy.

    Y es lógico que un país que meta emigrantes dentro crezca porque, afortunadamente, los emigrantes todavía consumen y según nuestras curiosas métricas consumo=riqueza incluso si para comer pides prestado.
    Lo cual sabemos que es rotundamente falso desde Pacioli, pero la Disonancia Cognitiva (otro Simon, este Festinger, 1957) nos impulsa a ignorar lo desagradable y a aceptar los intereses del poder.

    Tengo a medio leer varios textos sobre esta cuestión. Los más numerosos provienen de la Izquierda del buen rollito (Onu…sina) que no quieren el PIB porque es “demasiado económico” y no mide el “bienestar humano”. Otros, menos políticamente correctos, dicen “Oiga, me está usted engañando con su métrica, no lo haga y explíqueme por qué somos más pobres cada año mientras su PIB crece”.

    Vuelvo al tema general porque la emigración es, como todos los grandes temas, muy polifacética.

    Otros aspectos relacionados con la cuestión y que no tratamos suficientemente son los siguientes.

    1. Qué políticas públicas derivadas del Sistema de Poder hacen que, en general, los países occidentales hayan llevado a sus poblaciones autóctonas a situaciones de “no crecimiento y disminución”. La pregunta tiene mucha más miga de lo que parece.

    2. Gran parte de la emigración actual en Europa proviene de las famosas guerras que hemos llevado y seguimos llevando a sus territorios. ¿No es sorprendente que estas guerras sean silenciadas y “disculpadas” cuando no azuzadas por nuestros Medios y nuestros Políticos de izquierdas y de derechas y todos nos pongamos llorones con sus resultados?

    3. África tendrá el doble de población en menos de 20 años. 2000 millones de personas y menos de 400 en la UE. Nosotros disminuimos a causa, en gran medida, de nuestras políticas públicas. Una especie de suicidio programado sobre el que nos han alertado gentes tan dispares como Toynbee o Brecht. ¿Podemos no ocuparnos de ello?

    En fin, feliz año nuevo a todos. Hay mucho que hacer.
    Afortunadamente.

  4. EB dice:

    Días atrás las Naciones Unidas emitía un comunicado cuya introducción decía

    “Más de 160 países han respaldado el Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular, en lo que se considera un triunfo del multilateralismo, según indicaron los expertos de las Naciones Unidas en esta materia al cerrar la conferencia celebrada en la ciudad marrueca de Marrakech en donde este acuerdo ha sido adaptado.”

    https://news.un.org/es/story/2018/12/1447771

    Conviene leer todo el comunicado porque no recuerdo que los medios españoles le dieran importancia alguna. EEUU y varios otros países rechazaron el Pacto porque lo consideraron un intento de imponer obligaciones a los gobiernos de los estados-nación. Gracias a la amenaza de rechazo por EEUU y otros se frustró ese intento encubierto de imponer obligaciones a través de un palabrerío grotesco que se presta para que los malos de siempre evadan cualquier responsabilidad (con la complicidad de funcionarios de las Naciones Unidas) o para tratar de forzar a los gobiernos de algunos países pequeños a hacer algo que no quieren. Aquí en Chile hubo discusión porque el Presidente Piñera rechazó apoyarlo, pero en Argentina no hubo discusión porque el Presidente Macri decidió apoyarlo. Ayer el nuevo presidente de Brasil dijo que retiraba el apoyo que había dado el gobierno anterior en diciembre.

    Yo aplaudo el rechazo porque viendo la lista de países que sí apoyan el Pacto no puedo menos que reírme. Para peor ha contado con la bendición de Jorge Bergoglio, sin duda, el más falso de todos los sacerdotes católicos vivos.

    Me alegro que el post no haga referencia a ese Pacto. Pero queda pendiente cómo analizar el problema migratorio hoy día.

  5. EB dice:

    Para analizar hoy las migraciones entre estados-nación uno debe primero y ante todo recordar algo básico. De igual manera que cada estado-nación es soberano para establecer su política migratoria interna (los mentirosos e hipócritas sistemáticamente ignoran lo que ocurre en China y otros pocos países que siguen controlando los movimientos internos de sus poblaciones), cada país es soberano en cuanto a su política de salida de residentes y entrada de no-residentes, y más importante en determinar los criterios de residencia. En la mayoría de los países sus residentes pueden salir y regresar a un precio bajo, pero la gran mayoría de no-residentes solo puede entrar y obtener residencia a un precio alto. Hay países excepcionales en que sus residentes solo pueden salir y/o regresar pagando precios altísimos, y los no-residentes solo pueden entrar y obtener residencia a un precio prohibitivo. Por cierto, algunos políticos y sus cómplices —incluyendo Jorge Bergoglio— prefieren hablar de derechos humanos para denunciar a países cuyas políticas de migración desprecian, pero su mendacidad e hipocresía queda en evidencia cuando ignoran la realidad de los países excepcionales; en particular, quieren “globalizar” el problema de las migraciones para tapar toda la porquería que hay detrás de episodios recientes de grandes emigraciones.

    La mejor manera de analizar las migraciones hoy día es recurriendo a experiencias críticas en curso: casos en que una parte importante de la población ha optado por dejar su país de residencia y buscar residencia en otros países (ejemplo claro hoy es la huida de venezolanos); casos en que un país se opone a recibir un número importante de no-residentes que demandan ser reconocidos como residentes por ese país (ejemplo claro hoy es EEUU cuyo gobierno no está dispuesto a dejar entrar a todos los que demandan residencia); casos en que un país está “dispuesto” a recibir a muchos que demandan residencia pero de “manera segura, ordenada y regular” como dice el nuevo Pacto de las Naciones Unidas (España es buen ejemplo, representativo de otros países europeos). Para analizarlos cambiaré el orden y comenzaré con España donde la mentira y la hipocresía de los políticos respecto a esa disposición causa risa, pero donde sí existe alguna “disposición” a aumentar el número de residentes vía inmigración.

    Como se argumenta en el post una preocupación importante que condiciona la “disposición” a aceptar más inmigrantes es la perspectiva de que el profundo cambio demográfico de los últimos 50 años implicará pronto un número de contribuyentes a la seguridad social menor que el necesario para cumplir las obligaciones del Estado con los beneficiarios futuros. Este argumento es grotesco porque España es un ejemplo extremo de malas políticas públicas que han resultado en algo que se puede llamar la precariedad laboral de parte importante de la fuerza de trabajo (para las estadísticas se considera fuerza de trabajo a todos los residentes que en un determinado momento manifiestan disposición a trabajar, tengan o no un trabajo legal o ilegal). Esas políticas son malas porque han limitado fuerte la creación de trabajo legal y reducido la compensación presente de ese trabajo (esta compensación es el pago que el trabajador recibe hoy, cualquiera sea las compensaciones futuras que podría recibir). Esas políticas incluyen aquellas que afectan directamente a la contratación de trabajo legal pero también a aquellas que reducen indirectamente la demanda por trabajo legal. Si todas esas políticas se abandonaran, sí sabemos que aumentará fuerte el número de contribuyentes a la seguridad social aunque en 20 o 40 años quedará claro que las obligaciones del Estado con los beneficiarios futuros no se pueden cumplir porque son excesivas. En España muchos quieren posponer el reconocimiento de la carga excesiva de obligaciones del Estado con los beneficiarios futuros recurriendo al trabajo de nuevos inmigrantes, pero hay alternativas que en alguno momento tendrán que discutirse porque el número necesario de inmigrantes para esa postergación implica que en algún momento los inmigrantes de primera y segunda generación serán mayoría absoluta —y España no es un país “en construcción” como lo fue Argentina entre 1880 y 1930, sino un país de viejos que quieren controlar lo que pasa “en casa”. No importa cómo se llame este control —si uno es honesto lo llamaría nacionalismo— lo que la inmigración plantea es cuánto tiempo los viejos podrán mantenerlo.

    Por cierto, en España como en todas partes hay personas preocupadas por el bienestar de los residentes de otros países. Nunca sabremos cuántos son ni lo que cada uno está dispuesto a sacrificar por el bienestar de los residentes de otros países. La reacción tradicional de esas personas es hacer donaciones a organizaciones de beneficencia especializadas en esos otros países. Esa reacción ha fracasado porque se fueron generando cadenas de intermediarios, la mayoría con alto grado de incompetencia y/o corrupción. Los donantes “pequeños” no pueden establecer organizaciones bajo su control para semejante tarea (por eso mismo Bill Gates, donante “grande”, prefirió establecer su propia organización). La adopción es alternativa a la donación, y es parte de las políticas internas de algunos estados-nación. En las políticas migratorias su papel se ha limitado al llamado de parientes de inmigrantes, pero en principio se podría extender al llamado de residentes preocupados. Sí, la adopción nunca tendría una escala que satisfaga a quienes gustan imponer sus preferencias a los demás —nunca la ha tenido a nivel interno de un país, y no podemos esperar que la tenga a nivel global— pero precisamente las soluciones a problemas sociales se construyen a partir de soluciones parciales, comenzando por aquellas que facilitan satisfacer demandas sin imposiciones a quienes no comparten esas demandas.

    1. EB dice:

      Por más de dos siglos EEUU ha sido uno de los pocos países en que un número extraordinario de no-residentes ha intentado obtener residencia. Nunca la entrada y la residencia han sido gratis, siempre han estado controladas aunque los controles nunca han sido muy eficaces. Si se reconoce un exceso de demanda “al precio vigente”, un aumento del precio podría eliminar el exceso. Pero nunca ha habido la intención de eliminarlo subiendo el precio y entonces la pregunta es por qué no se quiere aumentarlo. En el caso de las migraciones, las dos respuestas habituales son aplicables: la naturaleza “especial” del bien en cuestión y las circunstancias “extraordinarias” que generaron un aumento en la demanda. La primera respuesta plantea algo que todavía no estamos preparados para analizar seriamente: aceptando la realidad de los estados-nación, cada uno definido por su sociedad de residentes y su gobierno, cómo extender el tamaño de la sociedad sin poner en peligro el orden social, lo que depende de las características de los candidatos. Puesto que en cualquier estado-nación y en cualquier momento, uno puede suponer que los residentes actuales difieren en su apreciación del peligro de colapso del orden social vigente, agregar nuevos residentes adultos (algo muy distinto de aumentar la tasa de natalidad de los residentes actuales) requiere criterios claros sobre quiénes podrían ser aceptados (no sobre quiénes deben ser rechazados). La larga historia de la humanidad se puede ver como la generación de procesos de inclusión en grupos sociales más complicados por el número de miembros del grupo (¿qué pasará en el año 3000 cuando el Planeta Tierra, transformado en sociedad única, tenga que considerar la solicitud de residencia de un grupo de Marcianos?). La revisión de la historia demográfica de EEUU muestra que sucesivos gobiernos han reaccionado al exceso de demanda según sus lecturas de las apreciaciones del peligro señalado por sus votantes (hay una larga lista de estudios sobre los cambios en las etnias elegidas), algo que habría sido más evidente hasta la SGM (por cierto, esta regularidad de las políticas de inmigración no excluye otros determinantes derivados de variados y variables intereses de distintos grupos).

      La segunda respuesta al rechazo de aumentar el precio para eliminar el exceso de demanda supone que este exceso es consecuencia de algo extraordinario. Este es el caso de los refugiados, es decir, de quienes buscan residencia en otros países porque en su país ha ocurrido una tragedia natural o social. Por siglos las emigraciones masivas causadas por tragedias han sido importantes, pero solo después de la SGM se han transformado en refugiados como categoría especial en las políticas migratorias. En EEUU, desde el término de la Guerra de Vietnam la cuestión de los refugiados ha sido parte importante de las políticas de inmigración.

      Los dos últimos intentos de reforma integral de la política de inmigración, en 1965 y 1986, fracasaron. Hoy se vive el fracaso de la ley de 1986 que facilitó la regularización de muchos inmigrantes ilegales (es decir, de gente que no cumpliendo los requisitos de la ley de 1965 se las ingeniaron para entrar pero sin conseguir residencia legal). Esa facilidad debió haber ido acompañada de controles eficaces para contener la inmigración ilegal, pero los nuevos controles no fueron eficaces. La reforma terminó siendo un incentivo para más inmigración ilegal y hoy las estimaciones del número de inmigrantes ilegales varían entre 10 y 25 millones [Nota: hoy la población total se estima en 327 millones, de los cuales por lo menos 30 millones nacieron fuera de EEUU, pero no es claro en qué medida estas estimaciones incluyen inmigrantes ilegales y sus hijos nacidos en EEUU]. Mucho se ha escrito sobre las consecuencias sociales, políticas y económicas de la inmigración ilegal, pero lo más probable es que estas consecuencias solo son importantes en los municipios en que su número relativo es alto (por ejemplo, algunos municipios de California) y que a nivel nacional su importancia sería significativa solo en mercados de trabajo derivado de la producción de bienes demandados en todo EEUU. Además, la bajísima probabilidad de una nueva reforma integral de la política de inmigración ha llevado a que se hagan modificaciones parciales para satisfacer demandas por trabajo de algunos grupos especiales y más recientemente para “acomodar” a los inmigrantes ilegales que llevan largo tiempo en el país y también a nuevos casos de refugiados. La situación legal actual es que los controles existentes siguen siendo poco eficaces y las modificaciones siguen aumentando en función de los cambios políticos internos.

      Los dos partidos políticos han estado enfrentados por la política de inmigración desde antes de la reforma de 1986. El acuerdo que hizo posible esa reforma fue celebrado como un triunfo por ambas partes. Cualquier reforma integral debe dar solución al legado del gran número de inmigrantes ilegales y establecer un nuevo proceso de selección de inmigrantes legales junto con nuevos controles fronterizos que sí sean eficaces. El Partido Demócrata ha apostado fuerte por una solución “muy favorable” a los intereses de los inmigrantes ilegales pero no por mejorar mucho el proceso de selección y los controles fronterizos. El Partido Republicano ha condicionado cualquier solución al legado de los inmigrantes ilegales a un mejoramiento fuerte en el proceso de selección y los controles fronterizos. Lo que hoy se observa es lo mismo que se ha estado observando por muchos años, tan pronto como quedó claro que la reforma de 1986 había fracasado. George Bush intentó en su segundo período llegar a un acuerdo pero fracasó. Obama se preocupó de que la inmigración ilegal no explotara pero nada hizo por una reforma integral (sí, la sacrificó para conseguir su reforma sanitaria), y al final de su segundo período impuso soluciones parciales a algunos problemas de los inmigrantes ilegales. Trump solo ha reiterado la posición del Partido Republicano pero agregándole algo por demás obvio como es la construcción de murallas o barreras, lo que da a su posición un objetivo inmediato para forzar una negociación en el Congreso sobre una reforma integral. Pero el Partido Demócrata jamás dará el gusto a Trump, como no se lo dio a George Bush que estaba mucho mejor predispuesto a resolver el legado de los inmigrantes ilegales. Como ocurre tan frecuentemente en política, las partes en conflicto intentan centrar sus diferencias en temas concretos tomando posiciones que se plantean como si fueran trofeos para probar que se puede confiar en ellos “para todo”—aunque al mismo tiempo dicen y hacen cosas que dejan en evidencia su mendacidad, hipocresía, y corrupción.

    2. EB dice:

      Intencionalmente he esperado hasta ayer jueves 10 para comentar sobre la situación en Venezuela.

      Aunque mucho se ha escrito sobre las motivaciones de los emigrantes, todo se reduce a dos decisiones: la conveniencia de seguir viviendo en el país de residencia, y en caso negativo, la selección de un nuevo país. Quienes hemos vivido en varios países por períodos prolongados sabemos bien que el “costo de migrar” es una barrera para no cambiar de residencia; peor quienes además hemos vivido en una misma ciudad por un tiempo largo y hemos arrendado vivienda sabemos lo que cuesta cambiar de vivienda. Nos gusta decir que no nos molesta cambiar residencia dentro de un país e incluso entre países, pero la realidad es que el “costo de migrar” es una barrera importante y por eso primero debe decidirse la conveniencia de cambiar. Por supuesto, las tragedias naturales y sociales impulsan a cambiar aunque el “costo de migrar” sea altísimo y la preocupación principal pase a ser la elección de un nuevo país. Parecen decisiones fáciles pero no lo son aunque uno haya acumulado larga experiencia.

      Hoy día, el caso de Venezuela no puede ignorarse aunque muchos lo hagan deliberadamente para proteger sus intereses personales (Rodríguez Zapatero es un claro ejemplo pero los políticos de Podemos no se quedan atrás). La población actual de Venezuela se estima en algo más de 30 millones y el número de venezolanos residiendo en el extranjero ya llegaría a 4 millones (la situación fronteriza con Colombia hace dudar de cualquier estimación). La mayor parte de los venezolanos residiendo en el extranjero abandonó el país durante los gobiernos de Chávez y Maduro. Siguiendo el modelo de Fidel, Chávez intentó que los propietarios ricos abandonaran Venezuela dejando buena parte de su riqueza en el país, pero en AL los ricos ya conocían ese modelo y buena parte de su riqueza la tenían en el exterior (algo similar ya había pasado en otros países de AL entre 1960 y 1980 aunque los ricos venezolanos aparentemente empezaron después de 1975). Eso fue al principio de la Revolución Bolivariana, luego vendría lo peor: durante un buen tiempo ambos pudieron financiar un gasto público creciente con los ingresos extraordinarios del petróleo pero cuando estos ingresos cayeron ya no hubo forma de financiarlos y se recurrió al crédito externo (muy limitado para gente como Chávez y Maduro) y luego al impuesto inflacionario. Por cierto, ese mayor gasto público solo ha sido para redistribuir ingreso y no necesariamente a los más necesitados (se puede decir que hay una nueva clase media formada por los cómplices del régimen y una vieja que cada vez se reduce más por la miseria y la emigración). Las varias experiencias hiperinflacionarias en AL son bien conocidas por sus consecuencias económicas negativas, pero cuando se le agrega el cuento de la Revolución como excusa para la hiperinflación, la historia muestra que la crisis acaba cuando la Revolución se termina (Fidel no es excepción porque pudo financiarse gracias a donaciones de otros países, incluyendo la Venezuela de Chávez, o prestando servicios militares a gobiernos africanos, como fue el caso de Angola por más de 10 años). Mientras la crisis dura, la emigración aumenta, cualquiera sea el nivel de riqueza de quienes perciben que su sueño venezolano se terminó y es hora de buscar un nuevo sueño en otro país.

      A pesar de su número y del motivo determinante de la decisión de abandonar Venezuela, los emigrantes venezolanos no son considerados refugiados. Estos emigrantes han estado buscando un país alternativo de residencia principalmente en AL. Pero el flujo sigue siendo alto y en algunos países de AL, incluyendo Chile, ya se notan reacciones (la situación varía mucho entre países de AL). Estas reacciones incluyen la denuncia del régimen de Maduro, algo que quedó reflejado en la posición que los gobiernos de esos países tomaron ayer respecto del nuevo período de gobierno de Maduro, “elegido” en una elección que había sido rechazada. Hoy los medios españoles hablan de la pobre asistencia de delegaciones extranjeras al acto de ayer, pero esta reacción no cambiará la situación porque Maduro cuenta con la complicidad “pasiva” de los gobiernos de Rusia y China (no digo del gobierno de Cuba porque su complicidad fue comprada hace mucho tiempo atrás por Chávez y Maduro). Muchos esperaban una reacción seria pero fuerte de Jorge Bergoglio y de la Sra. Bachelet (ex-presidenta de Chile y ahora Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos) pero ambos se callaron. Ninguna sorpresa porque su comportamiento del último año refleja toda la podredumbre de los socialistas (sin ninguna vergüenza Bergoglio ha seguido hablando de un diálogo imposible y la Sra. Bachelet —sierva de Fidel— nada dijo a la espera de que una comisión “técnica” de las NU visitara Venezuela, visita que bien sabe nunca ocurrirá). Una vez más, la podredumbre de quienes se arrogan superioridad moral para imponerse a los demás ha quedado probada (imagino la alegría de Rodríguez Zapatero y demás socialistas españoles por tanta podredumbre).

      1. loli dice:

        Entiendo, sr. EB, que en el caso de Venezuela sí ve Vd. justificada la salida de su población en busca de mejores oportunidades para su existencia, pero de lo deducido de anteriores comentarios suyos, parece que no utiliza el mismo criterio para las gentes de otros lugares, en circunstancias asimismo adversas y peligrosas para sus vidas y sin expectativas de mejora.

        ¿Qué opina del famoso muro del Sr. Trump?….¿debe colocarse en el mismo un cartel avisando de nadie puede pasar excepto los que huyen de Venezuela (y creo que razones para huir no les faltan)?.

        Eso, solamente, circunscribiendo la cuestión a América Latina, como ha hecho Ud. en su comentario.

        1. EB dice:

          Loli, lamento que usted tenga una mala disposición para entender lo que escribo. En ningún momento sostuve lo que usted presume por la simple razón que toda mi vida he practicado con el ejemplo de vivir donde uno quiera y pueda –así he vivido en 5 países (Argentina, Chile, EEUU, China, España) y quizás todavía emigre a otro (alguno en que no tenga que pagar impuesto a la renta). Ojalá todos los que creen que están mal donde residen quieran y puedan cambiarse, asumiendo los sacrificios que eso implica. Y no se extrañe que siempre denuncie a todos los gobiernos que intentan deshacerse de sus opositores –matándolos o forzando su exilio. Hoy en AL todavía hay gobiernos como el venezolano, el cubano y el nicaraguense que hacen mucho para que sus opositores quieran emigrar (eso sí, llevándose muy poco de lo poco que les queda)

          Por mucho que esté de acuerdo con que cada uno viva donde quiera y pueda y que rechaze las presiones para que los opositores emigren, NO estoy de acuerdo que eso implique una obligación legal para gobiernos de otros estados-nación de aceptarlos. Ojalá la mendacidad y la hipocresía de los políticos –tan claras en 500 y tantos años de historia de España– no sean obstáculo a políticas receptivas de inmigrantes LEGALES, es decir, de acuerdo con la ley que cada estado-nación adopte, y ojalá que cada estado-nación adopte una ley generosa para con todos los que quieren residir en su territorio si cumplen requisitos razonables. Pero mis deseos no son demandas porque yo no voy sacrificar nada para que España y otros estados-nación tengan leyes generosas.

    3. EB dice:

      Para completar los comentarios anteriores sobre migraciones, vuelvo al caso de EEUU. Si un experto fuera contratado para preparar un menú de propuestas detalladas para una nueva política de inmigración, seguramente dividiría su trabajo y procedería de acuerdo con el siguiente orden de prioridades:
      1. Reforma integral de la ley de 1986 sobre inmigración legal
      — flujo anual y su composición
      — acceso a la residencia permanente y la ciudadanía
      — refugiados y otros casos excepcionales
      — regularización inmigrantes legales sin residencia permanente
      2. Control de la inmigración ilegal luego de la reforma integral
      — ilícitos asociados a la inmigración ilegal
      — procedimientos administrativos y penales
      — prevención y control de fronteras
      3. Regularización de inmigrantes ilegales (ya ingresados en EEUU)
      — criterios para clasificar admitidos
      — regularización condicional de admitidos
      — deportación de no-admitidos
      El experto intentará elaborar dos o tres alternativas sobre el primer tema y luego desarrollar cómo el segundo tema queda condicionado por esas alternativas y cómo el tercer tema queda condicionado por el análisis de los dos primeros. Sí, un experto podría hacer ese trabajo, preparar un buen menú dejando claro las diferencias entre las propuestas incluidas, pero se puede apostar que su informe al Congreso de EEUU será archivado.

      Muchos quieren creer que los políticos podrían llegar a acuerdos consistentes con las propuestas racionales de un buen experto —o dicho de otra manera, que toda política pública puede ser resultado de un proceso de decisión basado en los conocimientos de los expertos. Aunque el menú del experto fuera tentador a pesar sus conocimientos limitados, cualquier acuerdo entre políticos para aprobar una política pública refleja otras consideraciones —generalmente, intereses personales o colectivos de grupos pequeños— hasta el extremo de ser suficientes para llegar a “cualquier” acuerdo (su detalle no importa e incluso difícilmente se vaya a ejecutar) o para rechazar cualquier acuerdo razonable (basado o no en el menú del experto). Los acuerdos públicos entre políticos, incluyendo aquellos referidos a una política pública, difieren de los acuerdos entre privados por varias razones, comenzando por diferencias importantes sobre quiénes asumen responsabilidades personales por cumplir o no las obligaciones contractuales durante la vigencia del acuerdo. En los acuerdos públicos los políticos raramente asumen responsabilidad personal. No sorprende que en acuerdos sobre políticas públicas los intereses de los políticos los lleve a introducir “cláusulas implícitas” de escape. Estas cláusulas diluyen la claridad y la precisión del texto acordado, tanto por lo que dice como por lo que no dice y también por lo que se termina delegando en otros.

      Por más de 40 años los políticos de los partidos principales han estado enfrentados en cada uno de los puntos de los tres temas mencionados en el orden anterior. Si uno considera lo que cada punto implica y requiere para ser desarrollado, no nos sorprendamos que se prefiera posponer el tema 1 que en un proceso racional sería el primero que debiera acordarse. Para los Republicanos la experiencia del fracaso de la ley de 1986 dejó en claro que el tema 2 es prioritario, mientras que para los Demócratas que intencionalmente debilitaron el control referido en el tema 2, ha sido una batalla continua para permitir mayor inmigración ilegal y su rápida regularización (por cierto, cometer un delito y argumentar que no se está cometiendo delito no es fácil y por eso los discursos de los líderes del Partido Demócrata muestran inconsistencias grotescas a través del tiempo). El fracaso de otros políticos republicanos en avanzar en los temas 1 y 2 como condiciones para luego resolver el tema 3 ha sido importante en la campaña de Trump por la presidencia. Si bien Trump soportó dos años de rechazos a sus planes de control fronterizo por republicanos y demócratas, en el calendario de la política de EEUU es tiempo de posicionarse para la elección presidencial de noviembre 2020, y Trump ha optado por jugársela por esos planes. Hasta ahora ha estado dispuesto a no “abusar” de su poder para hacerlo, pero todo indica que tendrá que hacerlo porque los demócratas saben bien lo difícil que será ganarle a Trump si ceden a sus planes. Esto es competencia entre políticos por el premio de acceder y gozar del poder y no debe sorprender que gente inclinada a la mendacidad y la hipocresía se haya auto-seleccionado para competir, por más que los santurrones inclinados a predicar su superioridad moral lloren.

      Lo más gracioso de la situación actual es que el nuevo Pacto de las Naciones Unidas, en los términos en que finalmente quedó aprobado por unos 150 países, solo podría tener alguna vigencia si en EEUU hubiera una nueva política inmigratoria racional, cubriendo los tres temas en el orden indicado. No hay ningún otro país firmante del Pacto de más de 100 millones de habitantes que algún día siquiera considerará las directrices de ese Pacto para reformar su política migratoria. Peor, la mayoría de ellos continuará alegando la soberanía del estado-nación para impedir que las Naciones Unidas siquiera escriba un informa descriptivo de sus violaciones de esas directrices; pero no importa, Bergoglio y la Sra. Bachelet no los denunciarán.

  6. pasmao dice:

    Complejo tema Don Manuel y apreciables aportaciones

    Es imposible tratarlo a fondo, simplemente añadir que si un tema tan complejo está en las manos en que está, nacionales e internacionales, y vemos como se manipula, por muy exagerado que nos pueda parcer el discurso de VOX, bienvenido sea. Porque guste o no guste tratrá el tema desde posiciones que no son esas nacionales e internacionales, con las que se ha obligado a comulgar a buena parte de la población.

    Porque VOX es mucho mas parecido a una CSU (partido conservador bávaro .. pero en este caso a escala estatal) que a una AfD por ejemplo, mal que les pese a muchos.

    Y si no fuera VOX quien planteara el tema, bien complejo, lo acabaría haciendo un partido de extrema derecha de verdad, y entonces si que serí mucho mas complicado poner algo de mesura en el devate.

    Un ASPECTO PRIORITARIO ES EL TEMA UROPEO-ESPAÑA Y QUIEN MANDA EN LA EMIGRACIÓN

    Debería ser España, en nuestro territorio, pero ello no es así y no es casual:

    1/Existe una problématica cierta en África y paises asíaticos musulmanes DONDE NO TENEMOS NINGUNA RESPONSABILIDAD HISTÓRICA, aunque desde Uropa y ese progrerío de serie B se nos quiera incluir en ese cupo. España NO tiene NINGUNA responsabilidad colonial al respecto. Espropio tratado de Tordesillas dejó África a Portugal, luego se pasaron por allí las diversas potencias occidentales, mientras los árabes-musulmanes hacían también todo lo posible para enmerdar aquello.

    Nuestra responsabilidad se circusncribe a Guinea Ecuatorial, Sahara Occidental, y norte de Marruecos y punto pelota.

    Las potencias Uropeas que quieren seguir jugando a la grandeur que con su pan se lo coman, pero que nos dejjen en paz.

    2/España y Latinoameríca, España-Portugal e Iberoamérica.. esos es lo que culturamente nos atañe y es de donde podría venir una emigración que se adpataría mucho mejor a nuestros usos y costumbres. Pero es no gusta a Uropa.

    Uropa no quiere se profundice en una relacción con quienes culturamente y mas en mundo globalizado pueden dar sopas con onda a franceses, alemanes,… y hacen cómo los nazionalistas catalanes, promocionando emigraciones que culturamete no tienen nada que ver con nosotros, éste de Uropa, musulmanes… y de paso diluyen su responsabilidad histórica (la de ellos, no la de España), por lo que hayan hecho “ellos” en esas zonas, África, Oriente Medio, Asia Menor .. para que parezca que toda la cultura occidental partcipó en una rapiña de la que somos ajenos.

    Al final la culpa de las guerras en el Transvaal será de Isabel la Católica, pueden estar seguros.

    Un cordial saludo y muchas gracias gracias por sacar a la mesa tan comlejo y espinoso asunto

  7. EB dice:

    Volvamos a la inmigración y la hipocresía. Días atrás la oficina de la NU para los refugiados sacó un nuevo informe sobre lo ocurrido con la inmigración a Europa durante el año pasado y curiosamente no hay revuelo alguno. Ver

    https://www.unhcr.org/news/press/2019/1/5c500c504/six-people-died-day-attempting-cross-mediterranean-2018-unhcr-report.html

    donde hay link al informe, “Travesías Desesperadas” título en español.

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