Buscando la mujer

“Cuando te conocí, mi idea sobre las mujeres era escasa y se basaba poco más que en las sensaciones y sentimientos que me inspiraban en una infancia en la que siempre estuvisteis presentes. Aunque las que habían estado a mi lado, cuidándome y criándome, las interpretaba más por el rol asignado que por ser representantes del género femenino. Hasta ahí llegaba mi ignorancia e ingenuidad.

En realidad, el interés sobre vosotras, que se nos suscitó casi al unísono a todos los compañeros de juegos, peripecias y aventuras, estaba tan ligado al despertar de lo sexual que costaba entender a qué atribuir tan explosiva atracción, si al propio deseo interno de experimentación de lo nuevo o a un deseo de acercarse a otro mundo, distinto y desconocido, que explorar.

Se tarda bien poco en darse cuenta de que aquel acercamiento era bastante más que eso, y que se trataba de una dinámica compleja, intensa, excitante y no exenta de ciertos riesgos para todos. El inevitable paso hacia la carnalización del encuentro de nuestros  géneros supuso entrar, a pálpitos y puñaladas, en la cuerda floja que une el mayor de los éxtasis en un extremo y la intensa esclavitud en el otro. Ese juego de imágenes múltiples e interminables que se genera cuando dos espejos se enfrentan es lo que sucede cuando el deseo y el miedo se miran a la cara. Esa experiencia jalonará inconscientemente el resto de nuestros días.

Pronto supe que lo que yo esperaba de ti no coincidía necesariamente con lo que tú estabas dispuesta a ofrecerme. Al igual que sentía desconcierto al comprobar que lo que tú me demandabas pocas veces tenía que ver con lo que yo quería y creía que querrías de mi. Así que fue fácil entender que no solo había un amplio espacio entre los vínculos que nos unían, sino que ni siquiera dábamos con un lenguaje común con en el que expresar esas diferencias. Desde entonces sentí como una tarea imprescindible sumar a mi entendimiento el de tratar de descifrar las claves del tuyo.

La visceral sensibilidad con la que te acercas y vives las experiencias me resultaba abrumadora y alejada de mi naturaleza. Una vivencia cargada de emocionalidad que siempre mira más lo que se lee entre las líneas del texto que el texto mismo, dotando de verdad  y otorgándole importancia a la intención, la dirección y la fuerza de quien escribe lo que escribe, a la vez que detectas el objeto de lo mirado.

Tardé en percibir el peso que adquieren en ti los vínculos que mantienen más tu vivencia que tu propia vida. La poca importancia que adquirían los pactos en tu forma de relacionarte resultaba desconcertante y hasta desalentadora para construir cualquier proyecto, y sin embargo siempre hacías presente el compromiso como la mejor forma, e incluso como la única, desde la que se puede avanzar conjuntamente. Un compromiso que se entiende como la actualización permanente de una promesa, y como garantía de un futuro al desnudo. La tónica era muy diferente y respondía a la consideración y constatación de los nutrientes que nos unían o distanciaban, sustancias que de una u otra forma estaban relacionadas con el amor.

Sí, sí, el amor. No sé si como sentimiento, ni sé si como las emociones que le acompañan de forma permanente, pero sí como lazo que hace posible una vivencia poliédrica en varias direcciones simultáneas. Quizás sea lo que más terror puede dar al hombre cabal. Fuerza, impulso, energía, holograma o resultante, da igual, en cualquier caso es un atentado directo contra el monolito de la verdad y de la razón. Demostrando que la verdad solo puede descomponerse en varias miradas, sucediéndose a si misma casi hasta el infinito. Y que la razón es el férreo escudo de la impostura de una vida dedicada a la supervivencia. De esta manera al Dios monotemático le van sucediendo otra serie de divinidades, no menos sagradas, que se construyen al instante para desaparecer al segundo siguiente. Algunos le dicen poligamia, o cosas aún peores, pero tú bien sabes que el Amor o el amor no admite a los registradores de la propiedad.

Será a lo mejor por eso, o quizás como su consecuencia, de la complejidad de actuar desde la voz pasiva. Y es con el círculo o con el rizo, en una cifra geométrica, con lo que no cejas de que el otro gire en torno a ti, en una suerte de gravedad casi dramática. Asumiendo el riesgo de quedarte tu misma atrapada, lo que con frecuencia te sucede, tratas de manejar la escena y su dirección con la mayor de las habilidades posible, aunque a veces la directora actúe y la actriz dirija.

Aprendí que tus referentes estaban siempre ligados a ti misma, en una forma de sujeción imposible de romper, desconsiderando sin ambages ni rubor la objetividad vista como la quimera de la razón. Nada tenía más sentido que uno mismo como punto de partida, y hasta como punto de llegada, y la conversación solo se podía centrar en el recorrido, si se cumplía con este requisito. A veces el sentido de la discusión no era el desarrollo, sino el hecho mismo de tenerla, como escena necesaria para dotar a ese futuro previsto de la emoción que considerabas imprescindible. Desde esa nueva realidad aprendí que la auto-referenciación no necesariamente es un acto egoísta o egocéntrico, sino que también puede ser la plataforma desde la cual escenificar como actor la obra de la vida.

Supe de la maestría de la transformación que hacías de la realidad, y averigüé que esto sucedía casi desde el inicio de tu infancia. ¿Realidad, que es eso? Pareces decir como conclusión de la nítida percepción de los fenómenos, y mediante arrebato tornas a modificarla sin pudor. Manejo o manipulación, tornar o retornar, emular o simular, son algunas de las partituras con las que muestras o engañas, para luego demostrar o desengañar, desoyendo una ética ya minúscula y caduca.

Una de las cosas que más me sorprendieron de tu sensibilidad  ha sido la importancia que adquiere el propio cuerpo, negando por sistema esa absurda disquisición con la mente. Matarías sin piedad, por hereje, a cualquier cartesiano que pretendiera apartarte lo más mínimo de él, porque para ti, uno simplemente no puede ser entendido sin él. ¿Cómo osan dividirte a ti, que eres simultáneamente el vehículo de llegada a la Tierra, la fuente y nutriente de la vida, de aquello que los obsesos llaman mente? Casi solo eso, se  entiende como el mayor crimen que pudiera cometerse contra la especie humana, y el germen de todos los conflictos posteriores. Porque ¿cómo puede alguien entenderse si no es desde su cuerpo, al mismo tiempo que entender al otro desde el suyo? ¿Hay acaso mejor forma de entenderse que desde la autenticidad de los cuerpos?, pareces decir.

Desconocía que los sentidos, como tú los practicas, tienen esa otra variante que los hace infinitamente más atractivos y aventureros. Cuando estos no solo son la vía para que lo exterior sea captado, sino también para percibir lo interior y que pueda ser expresado y proyectado, los colores abandonan su uniformidad, el tacto se hace olfato y este sabor y los sonidos bordean los límites de los movimientos danzantes. Y si me permites la licencia, ¿no será la mirada intemporal del rosario de tus óvulos la que marca el pulso que os anima? A mi se me presenta todo ello como la relación solemne del sacerdote cuando se gira para recoger el cáliz del sagrario, que duda entre temblar por el tesoro o reclinarse ante el misterio.

En fin, que siendo todos profundamente desconocedores de nosotros mismos, y por tanto nuestras propias víctimas, quiero que sepas que me sublevo contra la mirada patriarcal que te condena porque te teme, y quisiera aconsejarte que no permitas la venganza como forma de reivindicarte ante esa razón que por impostora se quiere imponer. Y yo me prevengo para no caer en el error de esas mujeres que te quieren hacer hombre.”

16 comentarios

16 Respuestas a “Buscando la mujer”

  1. Gema. dice:

    Busco en la noche…
    tus suaves caricias…
    no tengo alegría en mi corazón, donde está..la mujer..que yo amé…
    donde está?…yo quisiera saber.. (Los Amaya)…ay!!-que románticas las canciones de antaño..más acordes a lo Natural..
    Y…claro…resistirse a ese fenómeno natural llamado mujer.
    nada fácil debe ser.
    La mujer. .no es un “objeto” ni algo a consumir..
    La mujer porta en su interior un corazón. .que nadie debería “romper”…
    Pero..a pesar del Texto. .”precioso como pocos”..en ese corazón también porta un bien muy preciado: su Querer que quiera, su libertad vital sin “miramientos”, “prejuicios” u “obstáculos” de cualquier índole…
    La mujer tendrá un espacio en este siglo o…el planeta junto a sus queridos seres quizás se “extingan”.
    Bonito texto…para leerlo muchas veces.
    Si hubiera erratas, desde mi guarriMovil no puedo revisar texto, gracias…

  2. Miguel Ángel dice:

    Precioso texto.

  3. Jose Maria Bravo dice:

    Carlos, me encanta el final. Quizas en el temblor de la oscuridad se funde lo otro, lo desconocido,

  4. Gema. dice:

    En la oscuridad puede pasar de todo, encontrar algo quizás no se pueda, pero..las manos continúan su movimiento que para algo sirven..
    y, fundir..todo se quema para ser una nueva Persona, con otra calidad- o calidez..
    y, cómo esto se está poniendo ya, como algo “subidito”..mejor callarse, (que este blog es serio, de personas muy academicas)..y, ale!! A seguir buscando A la mujer,..que, tan difícil no es, o no debiera ser!!;
    Conviene saber que en respeto y en derechos, la igualdad en ambos géneros es total..a mi parecer. (Cómo personas que somos…razas?..distintas?..)-

  5. Gema. dice:

    Aclaro que con la palabra “subidito” me refiero al tono del comentario, y no a segundas o terceras interpretaciones; que a ver que con eso de se es libre un@, se puede interpretar lo que se “quiera”..en este comentario no!- vale?-

  6. O'Farrill dice:

    Coincido con los comentarios sobre este texto preciosista que acabo de leer. Muy actual por otra parte cuando la lucha de géneros forma parte de esa sociedad dual que, en lugar de complementarse y fundirse, se empeña en agredirse. Me preocupa especialmente la violencia en que desemboca el enfrentamiento. Es un tema que me interesa especialmente por los intentos vanos que, desde las normas, tratan de “normalizar” lo que resulta por derecho natural incapaz de ser encorsetado en el lenguaje jurídico: los sentimientos. Comprender que no se pueden atar “hasta que los separe la muerte” según la fórmula matrimonial al uso. Esto crea dependencias mutuas y éstas, a su vez, son contrarias a la libertad irrenunciable de las personas porque, quizá sin pretenderlo, implican sometimiento y posesión de quien se considera más fuerte sobre el más débil. En fin, es un debate muy importante todavía pendiente pero extremadamente urgente por el sesgo que las nuevas generaciones adoptan sobre esta cuestión. Un saludo.

  7. Goyo dice:

    Yo también sigo buscando a la mujer del estanque que dejó prendidas en el aire tres cruces como tres rosas de core, madre y diosa. Mientras, paso el tiempo quitando berrazas del estánque esperando que un día sus aguas se tornen cristalinas y reflejen esa mujer.
    Gracias, Carlos, por tu artículo.

  8. Gema. dice:

    Cómo no se animan más mujeres para comentar, continúo en esta noche de consumismo Real, mientras duermen al raso uno/as cuantos miles de personas…

    Las parejas en las que hay relaciones de “poder”, fortalezas vs debilidades..mal asunto si se mantienen en el tiempo sin cambiar “ambos”..esto se convierte en una “depredación” tremenda de uno u otro..creo;
    En realidad las relaciones debieran darse para compartir: sonrisas, juego, placeres etc..cuando se dispara el instinto de “posesión” es Real?- o es una deformación por “creencias” aprendidas en este Sistema tan utilitario de Usar y Tirar?-..una palabra muy cerca de Matrimonio es la de Patrimonio y, el amor? – donde queda?- detrás de la puerta, envuelto en lágrimas?-..Quizás!!!
    Enlazando con Violencia de Género..tema candente de este siglo, lo de irse al otro lado del péndulo (las mujeres), tampoco valdrá!!!, pero que nosotras Ya no tenemos que dar el 10 en casi todo, por si cae Tormenta!!..ni el 5..ni tenemos que “querer” pase lo que pase, ni cargar con todo incluido el “honor” familiar..
    no!!..todo esto pasará;
    Una frase que “resuena” con estos temas (de VdeG) es: *Poco antes poco se va perdiendo la autoestima y la confianza, tu mente NO despierta* (para la Mujer);
    Se habla ya de una mujer muerta por VdeG de unos 43años..Estas cosas..se ven venir, y aún siendo el trabajo de ambos, hombres y mujeres, la mujer ha de despertar: una cosa es el amor y otra la Manipulación Emocional, ahy que saber verlo..y..si alguien no te “quiere” ya..lejos!!!
    Por otra parte, estaría bien se miraran ellos, algo más y “entendieran” algo de ellas, sin la mirada “social” en la que estamos Inmersos..y..Sus subliminales mensajes bastantes degradatorios siempre..
    es cómo quitar las berrazas del estanque para poder ver de una vez a la mujer: una Persona más en este mundo..que casi siempre por “amar”…prácticamente se queda a veces sin nada, ..sin vida..en fin;
    Qué el 2016 traiga más entendimiento social y de “parejas” y se democratice la vida en General.

  9. Gema. dice:

    Errata:”poco antes poco= poco a poco”.

  10. Loli dice:

    Si, Gema, es verdad…no nos estamos animando a comentar este artículo las mujeres.

    También es cierto que no estamos acostumbradas a que un hombre nos abra su descubrimiento de lo femenino de esta forma, y lo haga haciendo hablar a su corazón, sometiendo las tendencias de su razón al lenguaje de lo que ha percibido, haciendo trabajar su sensibilidad, abriéndola.

    Y esto es quizás lo sorprendente.

    No funcionamos así en esta “abierta e igualitarista sociedad”.

    En otro comentario se hablaba del “género de la violencia”.

    Yo hice alusión a la necesidad de, haciéndome eco de otro comentario, mecanismos para prevenir también la “enajenación” masculina…esa que le lleva a utilizar su “fuerza bruta”, para apoyar a su “razón” acosada.

    Sí…pero, ¿y la mujer?, ….funcionamos, nos defendemos desde los espacios tortuosos y escondrijos psicológios a los que nos ha relegado un sistema patriarcal de relación con el mundo.

    Intuímos que no es así, que algo va mal, …. buscamos mil vericuetos para que nuestra “psiquis”, nuestra compleja y diferente forma de percibir, y escuchar la realidad, se amolde a esa forma de sociedad….nos aniquilamos como mujer, si es preciso, en pos de mantenernos en algún lugar….de seguir proyectándonos…aunque ni siquiera seamos conscientes de ello.

    Porque, es muy difícil que las plantas de nuestro pies se apoyen en una femeneidad, que ya con solo nombrarla, se volverá “tópico”, y “tabú” en nuestra “progresista sociedad”, que nos mandará directas a la clandestinidad de resolución de las cosas en la vida cotidiana, a la supervivencia pura y dura, adoptando “roles y estereotipos”, que o, nos acabamos creyendo y nos hacemos cómplices de esa mirada patriarcal del mundo, o acabamos marginadas….y estigmatizadas.

    ¿Y el hombre?….Como ya he dicho antes, la actitud y el trabajo de Carlos hacia el acercamiento a lo femenino…plasmado en su bello comentario…, es prácticamente un “modelo”, es decir algo a lo que tender, como si hubiera esbozado, desde su percepción y funcionamiento psicológico “masculino”, el camino que se puede seguir hacia la sensibilidad como hilo conductor a esa energía aún por emerger de la mujer, intuyendo que forma parte también de la suya propia, intuyendo que forma parte, también, de un maraviloso misterio que envuelve al ser humano, que nos envuelve a todos.

    Pero, desgraciadamente, tampoco es esa la actitud que se tiene en esta sociedad….ni de lejos.

    La tendencia es buscar las normas y los estereotipos de funcionamientos, los pactos y las complicidades para mantener la “paz”, entre dos formas de raciocinio que se saben distintas, aunque no se conozcan, y no solo que se sepan distintas, sino que aún se mantiene una situación de dominio y sometimiento de una sobre otra, después de un cruenta guerra ganada hace,quizás, varios miles de años.

    Y, cuando el hombre, ve acorralada su RAZON, la forma que ha tenido de desenvolverse y crear una identidad en su vida, y no se ha hecho ningún trabajo por romper esquemas, o por acercamiento sensitivos “, mientras ninguna de las dos partes renuncie a las condiciones impuestas desde el aspecto vencedor de esa guerra: posesión y complicidad, el hombre reacciona desde “la violencia”. Esa fuerza que seguramente debería estar en función de proteger, abrir caminos…y facilitar el desenvolvimiento de la vida en un “presente” inhóspito aún para el ser humano, se vuelve “embrutecedora”, e impone el “peaje” patriarcal de su existencia.

    Y ante eso, las mujeres…nos descolocamos…no lo entendemos, y copiamos las fórmulas, las consignas que ese mismo “patriarcado” no da, para sobrevivir….”renuncia a tu femeneidad, hazte “masculina”…y podrás sobrevivir.

  11. O'Farrill dice:

    Llevo muchos años conociendo directamente la cuestión que el artículo plantea y no veo que, a pesar de todo lo que ocurre diariamente en la intimidad matrimonial, nos atrevamos a romper el paradigma social que se nos ha impuesto. Poco a poco, con miedos y temores van surgiendo casos aislados, pero la mayoría sigue aferrada a la supuesta “seguridad” de la pareja casada, de la familia (en estas fechas tan presente) y de los particulares sistemas planetarios de cada uno que representan una trampa mortal para la vida de las personas. Me llamó la atención incluso que el propio matrimonio civil acabe como el religioso en la única separación posible: la muerte. En eso estamos por cobardías, sentimientos mal digeridos y sometimiento a la protección o dependencia de alguien. Hasta los documentales tiene una orientación ideológica familiar. No digamos ya la propaganda multimedia de las producciones cinematográficas o televisivas. Lo socialmente correcto predomina y apabulla hasta el punto de que las propias madres, ante la infelicidad de sus hijas, les aconsejan “no hacer ninguna tontería”. No salirse del guión establecido. Y eso lo aconsejan las propias madres porque ellas seguramente renunciaron a la vida en sus matrimonios. Mientras la situación no se revierta y se prefiera la incomodidad del riesgo frente a la supuesta seguridad de lo conocido, las personas serán sometidas por sus parejas de una u otra forma o, como decía hace un par de días el obispo de Toledo: ” A las mujeres les pasa eso porque no se someten…” Un saludo.

  12. Gema. dice:

    Que las relaciones de pareja duren largo tiempo no es el problema, quizás, matrimoniales o no; De hecho, quien no quiere una relación estable para casi siempre?- alguien en quien confiar y..pasarlo bien-medio bien por largo tiempo?-..El tema o problema es cuando esa pareja No Va!!- y no va ni al tiros!!..cuando la pareja es infeliz- infiel- comitrágica por ambos dos o por alguno/a de ell@s..Mantener esa relación por largo tiempo: mal asunto!!, la factura personal, será costosa..casi es mejor quedarse sol@ a mi entender por duro que suene, o pasar a otro nivel relacional, si fuera posible;
    Las relaciones en las que hay “control, dominio o poder”, por uno de los integrantes, o los dos etc…eso de relación humana tiene poco y..primarán otros intereses seguro..
    Las personas o tenemos un margen amplio de libertad sin “culpabilidad, dar explicaciones, etc etc”..y hay confianza en la “pareja”..o la Relación en sí tiene poco sentido..
    En casi todo lo que hacemos en esta vida hay un encorsetamiento y etiquetado total..a ver si encima en la relación “sagrada o así debería ser” de pareja..la vamos a convertir en un campo de batalla Cómo es casi “la vida”..será mejor que no!!

    1. O'Farrill dice:

      Estimada Gema: estoy de acuerdo que las relaciones personales, todas, deben durar lo que buenamente den de sí. No sólo en el caso de las “parejas” (casadas o no). No creo que sea exclusivo de las parejas el mantener algo que es gratificante, que nos aporta, que nos ilusiona…. Decía un poeta que “la amistad es el amor sin sus condiciones” pero todos sabemos lo difícil que es mantener relaciones reales (no virtuales) en que la interacción sea mutua. Siempre hay alguien que aporta más y siempre hay alguien que hará el reproche correspondiente o se callará con resignación. Estamos en un mundo de hipocresía con miedo a la verdad, a que trascienda nuestra infelicidad o tratando de conformarnos porque eso es lo que hacen todos. En todo caso el amor de verdad es dar sin esperar nada a cambio, pero ¡qué raro es eso en esta sociedad de intereses cruzados! Un saludo.

      1. Juan Teruel dice:

        Y ¿porqué siempre que se habla de la mujer se acaba discutiendo sobre la pareja y el matrimonio?

  13. Pablo dice:

    Cuando lees algo que no sólo te hace pensar, sino que gracias a su belleza narrativa y de contenido, transciende y transforma…Gracias Carlos

  14. Rosae dice:

    Qué buen artículo y qué sincero!!

    Si se valorara más a la mujer y su ‘mundo’, se viviría mejor, y
    habría menos o ninguna guerra, quizás!!..

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza Cookies propias para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios. Si continua navegando, supone la aceptación de la instalación de las mismas. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web. política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies