La versatilidad del alma humana

Llevados por el impactante y profundo shock que supuso la II Guerra Mundial, el genocidio nazi, los campos de aniquilación masiva, y los millones de muertos que todo ello significó, ampliamente difundidos por las imágenes que recorrieron el mundo entero, algunos psicólogos sociales se propusieron experimentar a fondo los fenómenos colectivos, tras la contienda bélica.

…algunos psicólogos sociales se propusieron experimentar a fondo los fenómenos colectivos, tras la contienda bélica.

La evidente y palmaria enajenación de sociedades enteras en pos de ideales raciales, la movilización de todos los sectores productivos, el reclutamiento de millones de personas adscribiéndolas a diferentes ejércitos con un objetivo belicista, la bestial manipulación del pensamiento para crear una idea única aplicable a cualquier aspecto de la vida cotidiana, y la estructuración social basada en principios de raza –en este caso, pero hay otros parámetros–, no podía pasar inadvertida para las más prestigiosas universidades especializadas en los fenómenos psico-sociales, que dedicaron sus fondos a su estudio en pequeña escala.

Muchos son los “experimentos” sociales que se llevaron a efecto al albur del estado de estupor general que se desarrolló en la época, que cualquier curioso puede consultar sin dificultad. Pero hay dos de ellos que destacan por la contundencia y claridad, tanto de sus conclusiones, como especialmente, de las incidencias a las que dieron lugar por su desarrollo, superando con creces las expectativas de sus autores, y sorprendiendo por el curso que tomaron los acontecimientos. Me refiero al experimento de la cárcel de Stanford y al experimento de Milgram (obediencia a la autoridad), ambos llevados al cine.

…giran en torno en los dilemas entre la obediencia y el daño a los demás.

Centrados en las reacciones emocionales humanas en situaciones llevadas artificialmente al límite, ambos giran en torno en los dilemas entre la obediencia y el daño a los demás, comprobándose la facilidad con la que la primera desborda los límites éticos supuestamente establecidos en nuestra interioridad. No es un fenómeno general, pues algunos individuos rehusaron continuar, pero sí es generalizable, dado que llegar hasta el final fue una tendencia mayoritaria.

Y si esto sucede cuando en realidad no te estás jugando nada objetivamente vital, sino las recompensas monetarias por participar en todo ello, qué será cuando lo que se pusiera en juego tuviera que ver con la propia vida, la de tu entorno, la supervivencia o similares. Es tan fácil crear la ficción y que los mecanismos primarios de la subsistencia se activen, que no queda otra que aceptar que todo ello está mucho más próximo de lo que nos creemos en el funcionamiento psíquico, detrás de una endeble apariencia de educación, civilización y buena imagen. E incluso se podría ir más lejos, si nos preguntamos cuál es el efecto del sadismo, reacción exclusivamente humana, y a qué clase de objetivos íntimos de placer obedece.

…no queda otra que aceptar que todo ello está mucho más próximo de lo que nos creemos en el funcionamiento psíquico.

La facilidad con la que el alma y la mente humanas se intoxican hasta niveles sin parangón en la Naturaleza, nunca es tomada en demasiada consideración ni por la conciencia colectiva ni por la cultura social. Nuestra ficción de buenos ciudadanos es un autoengaño colectivo de conveniencia que salta por los aires a la primera.

Una de las más desconocidas pero principales consecuencias de los nacionalismos vividos en Europa durante el pasado siglo XX, tiene que ver con la facilidad con la que se puede manipular al ser humano. Altos niveles de pobreza –o potencial pérdida de riqueza–, potentes aparatos propagandísticos, fijación de un enemigo común, estrategias y mensajes de confrontación, simbolismos y líderes a favor de una causa cerrada, radical y dogmática, son los elementos principales de los que se compone.

Muchos creerán que los sentimientos de compasión, solidaridad, y los valores y creencias arraigados en lo más profundo y sublime del alma humana, son por si mismos el principal antídoto que nos protegerá de la habitual crueldad con la que, habitualmente, actúan estas propuestas político-sociales que vienen azotando a nuestras sociedades desde hace mucho más tiempo del que se suele considerar, cuando tozudamente los hechos no dejan de contradecirlo.

Muchos creerán que los sentimientos de compasión, solidaridad, y los valores y creencias… son por si mismos el principal antídoto que nos protegerá de la habitual crueldad…

Quizás a los gobernantes que dirigen los Estados, antes de asumir puestos de alta responsabilidad, habría que aplicarles alguna prueba en la dirección de los experimentos mencionados, para asegurarse de que si son realmente capaces de anteponer los intereses de todo el colectivo al que van a dirigir a los suyos propios. Nada de debates encorsetados abiertamente y manipulados por medios y partidos por consenso de intereses compartidos… un buen Gran Hermano de cinco o seis semanas las 24 horas, como campaña electoral. Todo un experimento psico-social al estilo del Robbers Cave”.

Los que no quieren elaborar las ficciones llegadas desde los Poderes, no tienen más que ir con los ojos bien abiertos a los psiquiátricos, a los patios de los colegios, o a los orfelinatos, para encontrar un poco más de verdad que en estas sociedades tan cómodamente instaladas en el engaño.

Un comentario

Una respuesta para “La versatilidad del alma humana”

  1. pasmao dice:

    Interesante columna Don Carlos

    Me pregunto si todos esos estudios post IIGM en occidente se hicieron en realidad para ver cómo se podía «aprovechar» todo ese «potencial» de desquiciameinto zombie de la Alemania nazi, pero con la propia población, y de manera menos cantosa en beneficio de terceros que mandan mucho pero que prefieren que no se les mencione.

    Visto cómo estamos ahora.

    En los experimentos de Milgram y Standford lo que mas me llama la atención no es su parte mas negativa, si no constatar que había quienes se negaron a seguir las reglas del juego.

    Y me llama la atención porque lo que se debió de haber derivado de esos experimentos debió ser ver que perfiles había en los que habían rechazado los roles asignados y ver cómo se podrían haber potenciado para que hubiera mas individuos con esas características. Lo que nos daría sociedades mas sanas.

    Pero me temo que se habrá hecho lo contrario. Se habrá estudiado cómo anularlos, porque dicha clase de personas siempre son molestas.

    No haría falta que todos los «mandantes» fueran así, pero si lo fueran un significativo numero de ellos las cosas serían muy diferentes.

    Un muy cordial saludo

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