Los genitales infantiles

La Psicología como disciplina puede decirse que comienza en Centroeuropa a finales del siglo XIX y principios del XX, a partir de los estudios sobre la histeria de conversión realizados por Charcot, Breuer y, sobre todo, S. Freud. Los trabajos previos fueron solo balbuceos derivados de la práctica médica sobre fenómenos anormales de la actividad de los sentidos.

Desde el mismo momento del despegue como campo de conocimiento relacionado con la mente, puso su mirada sobre los aspectos sexuales y su efecto sobre la consciencia, determinando que una buena parte de ellos quedaban en su trastienda (inconsciente), lo que supuso establecer un nexo de unión entre conductas inexplicables para la razón y una lógica interna que las hizo comprensibles.

“…la sexualidad se entendía cosmológicamente, limitando las cuestiones de la genitalidad a un apartado más y a una fase determinada.”

A pesar del rechazo inicial, el impacto de los primeros trabajos de los psicoanalistas sobre la cultura y la sociedad fue haciéndose cada vez más importante, hasta el punto de provocar reacciones en masa directamente relacionadas con ello, como La belle epoque, el surrealismo o, por contra, La ley seca como reacción puritanista ante la pérdida de valores tradicionales, o lo que es lo mismo, el retorno de lo sexual al terreno de lo prohibido. Como apunte, sería interesante analizar el efecto de esta “sexuación social” sobre el curso de las políticas totalitarias del primer medio siglo pasado.

Pero la visión de la primera Psicología sobre la sexualidad la entendía cosmológicamente, limitando las cuestiones de la genitalidad a un apartado más y a una fase determinada, inclinándose por considerarla como una cuestión más amplia mucho más relacionada con los vínculos afectivos o los “juegos de género”. Tanto es así, que la considerada primera psicoanalista femenina (y feminista), la americana de origen alemán Karen Horney, centró todos sus trabajos en analizar la influencia de dichos vínculos en la conformación de la personalidad. Se podría decir que, más que de sexualidad estaríamos hablando de “amorosidad”, como centro de la actividad puramente psíquica.

“…el proceso de sexuación completa de los individuos se produce desde la pubertad a la adolescencia.”

Como un axioma totalmente aceptado en el mundo de los niños y los jóvenes, avalado por amplios, completos y extensos estudios, evidencias y pruebas científicas, el proceso de sexuación completa de los individuos se produce desde la pubertad a la adolescencia, con cambios muy significativos en todas las partes orgánicas y funcionales; que van desde el crecimiento de todo el cuerpo, el aumento de las características sexuales “secundarias” –donde los genitales ahora sí tienen importancia– , la modificación intensa progresiva y completa de todo el cerebro como órgano rector en cuanto a áreas, conexión neuronal, hasta nuevas funcionalidades y cobertura mielínica, etc. No digamos en cuanto al funcionamiento endocrino y las corrientes hormonales que empiezan a regar insistentemente sus “mensajes” hasta dominar el funcionamiento global de los individuos.

“Este sí es un momento clave en la conformación de la “identidad sexual”, pues con esta etapa se inician las primeras experiencias complejas”.

Este sí es un momento clave en la conformación de la complejidad que supone la “identidad sexual”, pues con esta etapa se inician las primeras experiencias globales –compartidas o no– de contenido y trasfondo abiertamente sexual pese a que aún son muy variables. La definición como tal de la sexualidad y los aspectos de género que suponen (modelos de feminidad y masculinidad, intensidad de los vínculos afectivos, estados de enamoramiento o desencuentro, aceptación o rechazo de los cambios y del cuerpo, experimentos y aventuras…), aún tardará un tiempo en que se fijen y se integren en la totalidad que supone un adulto como tal.  

En el ámbito educativo con los niños, hace tiempo que de forma general está normalizado hablar y referirse a los genitales de unas y otros, habiéndose roto el tabú que antes lo rodeaba. Al igual que en la enseñanza comúnmente conviven millones de chicos y de chicas cotidianamente de forma sana, y sin que las situaciones discriminatorias sean más que excepciones a recoger y tratar.

“Cuando se dan comportamientos sintomáticos, llamémoslos anómalos… …son interpretadas en la clínica como indicadores de disfuncionalidades”.

Cuando se dan comportamientos, llamémoslos anómalos, en los que hay hábitos en torno a los genitales, como frecuentes rozamientos, fricciones con objetos, búsqueda impulsiva de las zonas erógenas, e incluso estimulaciones reiteradas buscando la excitación, son interpretadas en la clínica como indicadores de disfuncionalidades que requieren de exploración, análisis y diagnóstico adecuado para subsanarlo, pues son signos de qué algo relevante pueda estar pasando en su terreno emocional-afectivo y/o orgánico.

Desde estos parámetros completamente aceptados en el mundo científico, no se entiende en absoluto estos grupos que están apareciendo desde hace años planteando actividades socio-educativas entre los menores aleccionando sobre estos aspectos relacionados de uno u otro modo con la sexualidad. Pero, lo que ya raya con lo surrealista, es que además se centren en las cuestiones genitales y lo relacionen con los géneros, cuando son aspectos absolutamente alejados del terreno de sus necesidades vitales o educativas, y por tanto, supone un adoctrinamiento puro y duro.

“…no es ni de lejos suficiente con las conclusiones de un foro limitado que se reduce a grupos alineados en torno a la forma en la que ven la sexualidad, ni con ensayos profusos sobre la materia que no han pasado los filtros de dicha comunidad internacional que las somete a críticas de todo tipo antes de darles su apoyo…”

Y convendría preguntarse con qué aval científico, desde qué tribuna internacional mínimamente sólida y consolidada, a partir de qué estudios corroborados por prestigiosos expertos, en qué congresos o actos representativos del interés general en la infancia, y con qué caudal de experimentos ajustados a los patrones de la ciencia, compartidos por toda la comunidad científica se llevan a cabo tales iniciativas socio-educativas. Tratándose de estas cosas, no es ni de lejos suficiente con las conclusiones de un foro limitado que se reduce a grupos alineados entorno a la forma en la que ven la sexualidad, ni con ensayos profusos sobre la materia que no han pasado los filtros de dicha comunidad internacional que las somete a críticas de todo tipo antes de darles su apoyo, ni con la supuesta buena intención de sus próceres y animadores.

Y si, como parece, en las nuevas políticas se pretende no solo generalizar estas actuaciones sino convertirlas además en obligatorias, por encima de la voluntad de sus padres, tutores y educadores que la libertad constitucional de elección de la enseñanza ampara, cincuenta años después asistiremos estupefactos al resurgimiento de la F.E.N. (Formación del Espíritu Nacional), en formato postmoderno y por el flanco de la izquierda, encubierta a una supuesta necesidad infantil que ningún especialista en la materia avalaría.

¿Catequesis marxista-genitalista?

2 comentarios

2 Respuestas a “Los genitales infantiles”

  1. Manu Oquendo dice:

    El fenómeno al que alude el artículo es el Adoctrinamiento Obligatorio –en contra de la voluntad de los padres– desde las guarderías y primeros años de escolarización sobre los papeles de «género» que los niños deben asumir a lo largo de la vida. Es esta una ideología de Dominación Social compleja que cumple diversas funciones. Una de ellas es romper los arquetipos de la familia hombre mujer. Un objetivo operativo desde 1965 (A critique of pure tolerance» (Wolff, Moore y Marcuse). Página 19.

    Es una ideología que no forma parte del «Marxismo» clásico sino del «Post Marxismo» que se incorpora a ella de modo oportunista. Esta metamorfosis ideológica y política que asume la izquierda lentamente desde los años 70 y aceleradamente a partir del colapso de la Unión Soviética en 1989 que obliga a toda la izquierda mundial a «reposicionarse ideológicamente» y busca aliarse a todo tipo de causas que pudieran servir para acceder al poder político fragmentando la sociedad civil convertida en objetivo. La guerra de trincheras de Gramsci no ha sido una guerra retórica. Lo ha sido de verdad.

    Las raíces estratégicas profundas arrancan en la obra de Gramsci hasta su muerte, en 1937, y se documentan con gran precisión en un libro fundamental y bastante desconocido fuera de la Izquierda: «Hegemonía y estrategia socialista» publicado por primera vez en Inglés en 1985 y hoy disponible en español y en muchos otros idiomas. Léanlo y entenderán cosas que hoy ni percibimos ni entendemos.

    Sus autores, profesores de las Universidades de Essex y Westminster, fueron el matrimonio Laclau y Mouffe. El primero fallecido hace poco en Sevilla y la segunda todavía muy presente para las Cúpulas de la Izquierda Post Marxista Global. En Google verán entrevistas del Podemismo con Chantal Mouffe.

    Pero esto es solo una parte de la historia.

    Si esto fuese solo un movimiento de Izquierdas no estaríamos hoy viendo cómo el Partido Popular y la UE lo han impulsado con fuerza de ley. La UE a través del Parlamento de Estrasburgo (Febrero de 2006 dirigiendo a todos los estados a su implantación) y el PP con algunas de las leyes autonómicas más totalitarias y despóticas del mapa territorial español. Cristina Cifuentes lo hizo en Madrid y Feijóo en Galicia, sin ir más lejos. Hoy, en Madrid, hay profesores retirados de la docencia en su materia por estas administraciones por motivos docentes, éticos y de valores. Es decir, otro paso para liquidar la poca libertad de cátedra y de enseñanza que va quedando. Un caso concreto de estas sanciones totalitarias es, en Madrid, la Profesora y Autora Alicia Rubio.

    Por consiguiente, cuando la Post-Izquierda se sube al carro de la homosexualidad, cambios de sexo, ruptura de la famila de padre y madre (tradicionalmente protegida por el marxismo clásico), etc. lo hace porque tiene en el Gobierno de los EEUU un aliado insospechado desde que en 1974 Kissinger publica internamente (permanece secreto hasta 1991 pero plenamente operativo incluso hoy día ) el National Security Memorandum 200. Lo encontrarán buscando tal cual, Tiene 123 páginas y establece todo el amplio abanico de medidas que se imponen –directa o indirectamente– desde el impero para ayudar en el Principal Objetivo geoestratégico definido por dicho documento: El Control de la Fertilidad Global. Es sin duda uno de los documentos que más han influido e influyen en nuestras vidas. Hoy ya no es secreto pero es casi totalmente desconocido.
    Aquí el texto del Memorandum de Kissinger. https://pdf.usaid.gov/pdf_docs/PCAAB500.pdf

    Lo dejo aquí pero son dos factores relevantes y necesarios para entender la Agresión Identitaria en toda Regla que desde hace décadas viene sufriendo la sociedad civil occidental.

    Por eso no debemos considerar, en modo alguno, que en este aspecto y en otros la Izquierda Postmatrxista actúa sola. No lo hace y lo estamos viviendo en directo cada vez que, por ejemplo, Vox reclama no adoctrinamiento sexual a niños y el PP y C’s no saben dónde esconderse ante sus propios votantes. En ese instante, incomprensiblemente ante una causa de sentido común, se alza un coro uniforme y, de hecho, totalitario acusando falsamente a quien a tal aberración se oponga. A derecha y a Izquierda. Lo que prueba la existencia de otros Poderes y otras Agendas más importantes que la Izquierda y mucho menos visibles.

    En cualquier caso muchas gracias por el artículo.

    Un saludo

  2. Ramón Estévez dice:

    El uso social de la psicología individual y colectiva es una cuestión de importancia y creo que tenemos la gran suerte en este blog de contar con un profesional de la materia. Que D. Carlos nos traiga sus breves artículos es especialmente enriquecedor.

    En 1916 Wilfred Trotter, neurólogo inglés coetáneo y amigo de Freud, publicó un libro que no está traducido al español pero cuyo título podría traducirse como «El instinto de la manada en la guerra y en la paz».
    Es un libro raro y difícil de encontrar pero que tiene su interés porque nos recuerda la fuerza de nuestros instintos gregarios. Freud, que escribió más tarde «La Psicología de las masas», cita a su amigo Trotter en su breve trabajo sobre esta cuestión.
    Por algún lado guardo entre mis papeles una traducción al español. A ver si le doy la última revisión y la publicamos aunque sea una edición corta.

    Con el paso de los años han caído en desgracia todas aquellos enfoques académicos que sacan a la luz pública la facilidad de manipulación perversa de las personas en masa y a Trotter, a fin de cuentas, le ha sucedido lo mismo que a toda la Psicología Introspectiva. De momento, claro, porque esto tiene ciclos.

    Esta semana estuve leyendo una conferencia del catedrático Fernández Dols en la cual cita a otro estudioso de nuestro comportamiento: el especialista en sesgos cognitivos A. Greenwald que en 1980 publicó «The totalitarian ego» –aquí el PDF libre http://www3.psych.purdue.edu/~willia55/392F/Greenwald.pdf — que como ya he dicho aborda diferentes aspectos de nuestros Sesgos Cognitivos (egocentrismo, utilitarismo y preservación) que son sistemáticamente tenidos en cuenta para nuestra manipulación en consumo y en filiación política que muy frecuentemente se apoyan en querencias o reflejos adquiridos casi exclusivamente emocionales. Un mecanismo pavloviano llevado al campo de lo político y del consumo.

    Un Sesgo Cognitivo es una desviación sistemática de la norma objetiva al interpretar un evento.

    Por ejemplo: Supongamos que nuestra esposa, un hijo, etc. sale de casa después de comer sin despedirse dándonos un beso.
    Unas personas se preguntarán qué ha pasado y lo recordarán para comentárselo durante la cena. Otras no se darán cuenta porque es lo normal en su familia, otras se sentirán menospreciadas y pensarán sufriendo que no significan nada para quien se ha ido.

    Los dos últimos casos son sesgos cognitivos en el sentido aquí descrito porque son reacciones emotivas (nada o demasiado) derivadas de una conducta concreta que se desvía de la norma social. Uno de ellos no siente nada porque no espera un gesto de afecto y el otro se traumatiza por sentirse minusvalorado.
    Ambos van mucho más allá de lo que sería la norma habitual en el entorno y muestran perfiles emocionales vulnerables o conflictivos.

    El profesor Fernández Dols planteaba en el trabajo que comento –«La resiliencia ante el poder duro»– la siembra anticipada de estos sesgos cognitivos como formas de influencia en la conducta social a gran escala. Un fenómeno muy presente en nuestras sociedades a partir de los años noventa.

    Es importante que una ciudadanía adulta sea consciente de estas cosas porque será menos manipulable y detectará aquellos comportamientos de Partidos Políticos o de anunciantes de Productos de Consumo que usan continuamente estas técnicas de manipulación.

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