Para competir con éxito en el futuro que se nos augura  es necesario estar altamente cualificado, es decir, disponer de habilidades que los demás no tengan y que, en consecuencia, nos otorguen una ventaja. Por ejemplo, hablar chino o ser un experto en las tecnologías más avanzadas. Y se entiende que las mejores escuelas, colegios y universidades son aquellas que proporcionan estas habilidades.  Lo que en la oferta escolar suele traducirse en una enseñanza bilingüe, una tablet por alumno y un certificado de calidad y excelencia expedido por alguna institución europea afincada en Bruselas.

En los siguientes artículos se reflexiona sobre la forma en que se están introduciendo las nuevas tecnologías en la escuela.

El mito de las TIC

Confieso que hago mucho uso de Wikipedia, más por pereza que porque me parezca que es la mejor fuente que podría consultar. Tengo mis reservas sobre el saber consensuado y colectivo, sobre esa especie de acuerdo universal entre internautas acerca de lo que debe decirse de cada tema.

Debo reconocer que Wikipedia es más rápida, más cómoda y más barata que cualquier enciclopedia convencional, pero a mí me parece menos rigurosa. Por citar algunos de sus inconvenientes, resulta mucho más útil para conocer al detalle la vida y milagros de un futbolista, un grupo de rock o cualquier personaje de una saga fantástica, que para averiguar, entendiéndolo, en qué consiste la materia oscura o el bosón de Higgs. Todo ello si uno tiene la suerte de que el artículo que busca no es una combinación infumable entre una mala entrada original y el poder devastador del traductor automático de Google.

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Las artes del pincel

En China, durante milenios, la caligrafía, la pintura y la poesía fueron manifestaciones artísticas altamente apreciadas y formaron parte de la educación más refinada, hasta el punto de ser consideradas como las Tres Perfecciones que debía dominar todo erudito.

Las tres compartían los mismos materiales para su ejecución (el pincel, la tinta, el tintero y el papel: los Cuatro Tesoros del Estudio) y análogos planteamientos intelectuales y estéticos. Todas ellas se basaban en el trazo, en su dominio y en lo que comunicaba, y también en lo que decía sobre aquel que lo ejecutaba. Cada trazo tenía una intención y una fuerza, se hacía con un solo gesto y no se podía corregir. Para que tuviera la forma correcta y ocupara el lugar que le correspondía en el espacio, en armonía con el resto de los trazos que formaban la obra y con el propio papel donde se plasmaba, se precisaba de una gran concentración y un alto dominio de la técnica. Y esto solo se conseguía después de un largo periodo de estudio y trabajo interior. De forma que todo maestro en estas artes, además de artista era sabio.

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Disrupción educativa

Hay palabras que súbitamente invaden el discurso del ámbito político, económico, empresarial  o educativo. Se trata de términos fuerza o conceptos clave que parecen encerrar la solución a los problemas propios de cada contexto, o que al menos suministran nuevos elementos con los que armar el pensamiento.

Se extienden desde la literatura especializada hasta los consejos de administración, gabinetes, congresos, seminarios, cursos, ponencias y demás entornos en los que se debate o se discute sobre el estado de las cosas y cómo podrían mejorar. Después pasan a los medios de comunicación, donde los utiliza cualquier experto, analista o tertuliano un poco más leído o enterado que los demás. Así se van difundiendo hasta que llegan a emplearse con profusión, con y sin propiedad, vengan a cuento o no.

Por ejemplo, igual que lo fue la palabra sinergia, el término disruptivo es una palabra de moda.

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Un comentario

Una respuesta para “EDUCACIÓN Y NUEVAS TECNOLOGÍAS”

  1. Inés dice:

    Sin libros, papel y lápices de colores, y campo y cielo y poesía y plantar y bailes juntos y cerámica y que vengan con vestidos hechos por ellos, según su día y que se acuesten en el suelo a aprender a respirar y que sepan la anatomía y la fisiología a la vez que el lenguaje y que se sientan únicos en compañía de los otros y que rían y hagan música y coman zanahorias en el recreo y pan con aceite y caminatas y días de cine y días de cuentos hechos por ellos y mayores enseñando a pequeños y nosotros, ahí, sólo de instrumentos. Y que naden, que “naden” mucho.

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