Evitando deliberadamente las noticias

Lejos quedan aquellas imágenes en las que se veía a mucha gente en transporte público leyendo el periódico. Esto lo hemos visto en películas o fotos de hace unas cuantas décadas. Hoy en día lo que vemos más frecuentemente es personas mirando o escuchando su teléfono móvil, algunos otros con libros electrónicos o impresos y rara vez alguien con un diario de papel en la mano.

La realidad es que la difusión y lectura de prensa escrita ha bajado tanto en España como en el resto del mundo de manera drástica. En el caso de España, según Estatista, en 2008 había un 42,1% de individuos que leía periódicos, mientras que en 2023 ese porcentaje ha bajado al 13,7% lo que supone una disminución en el número de lectores del orden de 10 millones.

¿Qué ha pasado con el resto de los medios de difusión? Mientras que la radio se ha mantenido en los últimos años y la televisión ha sufrido una ligera caída (parece ser que empleamos el mismo número de horas frente al televisor pero los contenidos tradicionales pierden audiencia, salvo en momentos excepcionales como guerras y catástrofes), el medio que ha subido de forma clara es el que difunde contenidos por internet. Así, según The Objective, mientras que en 2007 la penetración de internet en nuestro país era del 23,2%, en 2022 era ya del 85,3%. Claramente la disminución de la prensa en papel está directamente relacionada con el crecimiento de internet.

Dentro de internet las redes sociales se han afianzado con fuerza como principal fuente de noticias (y la tendencia es creciente) usando el teléfono móvil como dispositivo con una clara disposición al alza también.

Más allá del cambio observado en los medios preferidos por las personas, se constata, según un informe de Reuters, que en muchos países occidentales existe un desinterés creciente por la información, incluso una evasión (en ocasiones selectiva) de las noticias. La disminución de los medios tradicionales de prensa escrita y televisión no ha sido compensada por la prensa online y redes sociales. Cuando se le pregunta, siete de cada diez personas indican que evitan activamente las noticias o bien a menudo o a veces u ocasionalmente.

¿A qué se debe esa tendencia a desconectarse de las noticias? Hay varios factores que los encuestados aducen para ello. Entre éstos podemos citar los siguientes:

En primer lugar la saturación informativa. El número de medios disponibles en la actualidad (TV, prensa, radio, redes sociales, concentradores de noticias…) es tan grande y omnipresente en nuestras vidas que nos sentimos bombardeados por la información. Una gran mayoría de la gente considera que si una noticia es realmente importante se va a enterar en cualquier caso, por lo que no merece la pena hacer el esfuerzo de estar continuamente informándose.

Este concepto se denomina también fatiga informativa y se da tanto en personas jóvenes como en mayores, estando centrada principalmente en la información de tipo político (y en su momento del coronavirus).

Relacionado con esto está la segunda razón aducida que es la influencia negativa de las noticias sobre el estado de ánimo. La tendencia en los últimos años de los medios de comunicación es la de resaltar las malas noticias y las discusiones tóxicas ya que éstas tienen más tirón, resultan más atractivas. Cuando se abusa de este mecanismo y se produce un impacto tras otro, se llega a una saturación ante la cual el evitar las noticias es un mecanismo de defensa ya que eso sí lo podemos controlar a diferencia de lo que pasa en el resto del mundo.

La tercera de las razones que se indican es la falta de confianza en la objetividad de las noticias. En el caso de España solo el 13% de los encuestados considera que los medios están libres de influencias políticas indebidas. Esta cifra nos confirma la percepción que muchos hemos tenido de que, dependiendo de medio de comunicación que escojamos o del tertuliano al que escuchemos, la misma historia nos la van a contar sesgada a un lado o a otro.

España figura entre los seis países más polarizados del mundo (según el último barómetro de confianza de Edelman). La polarización afecta a la credibilidad que damos a los medios de comunicación y produce un consumo selectivo de noticias: no me fío de lo que dice tal o cual medio por lo que solo leo lo que dicen aquellos en los que confío porque están cercanos a mi línea de pensamiento.

Esto se fortalece en el caso de las redes sociales ya que, con los mecanismos de que disponen para identificar nuestra tendencia ideológica (a partir de las páginas que abrimos y de las noticias que recomendamos o que reenviamos), nos presentan más contenidos de esa misma tendencia ya que eso supone un mecanismo de refuerzo de nuestras convicciones. Por el contrario tiene el grave inconveniente de que solo nos muestra una parte de la realidad, apuntalando nuestro pensamiento anterior llevándonos hacia posiciones extremas y por tanto a una mayor polarización tanto nuestra como de la sociedad.

Más allá de que indican las encuestas esta desafección por las noticias puede tener otras razones que pueden ir desde la propia actitud de los políticos, que genera un distanciamiento de la gente con respecto a la cosa pública, como la creciente falta de implicación de la sociedad civil con los temas públicos.

Sea cual sea la razón, la falta de interés por las noticias tiene, como una de sus consecuencias, un mayor consumo de contenidos de entretenimiento (como mecanismo de evasión) lo cual nos aleja de una sociedad informada de lo que pasa en el mundo y consciente de la necesidad de un papel activo en la transformación de la realidad.

La evasión deliberada de las noticias se da en mayor medida en las rentas bajas, en aquellos de nivel educativo menor y en los que no se definen políticamente. Todo ello supone que son sectores más proclives a los populismos y a la manipulación política.

Las grandes cabeceras tradicionales de los medios (principalmente periódicos) se han ido adaptando a los nuevos tiempos abriendo ediciones digitales que, además de la inmediatez de las noticias, permiten disponer de una realimentación de los lectores. Han surgido también nuevas cabeceras en medios digitales que hacen una competencia no despreciable a las anteriores.

La drástica caída en las ventas de la prensa escrita, la prensa gratuita y la enorme diversificación de medios disponibles (con la consiguiente multiplicidad de las opciones de publicidad) ha reducido de forma notable la rentabilidad de los medios de comunicación.

Frente a ello muchos medios han optado por exigir un pago para acceder a sus contenidos digitales, pero solo un 35% de los españoles está dispuesto a pagar por esos contenidos.

Todo indica que vamos hacia un modelo de pago en los medios que nos prometa una mayor objetividad y calidad de contenidos a cambio de nuestro dinero, y medios gratuitos para un público más amplio. Ojo que la mayor parte de los que actualmente están pagando estos servicios son gente mayor (media de casi 50 años); habrá que ver si las generaciones más jóvenes, acostumbradas a la cultura de “todo gratis”, están dispuestas a pagar más adelante.

Desafortunadamente algunos estudios indican que la prensa con cabeceras de prestigio ha perdido calidad en la elaboración de sus informaciones, lo cual será probablemente consecuencia de la falta de rentabilidad económica mencionada.

Resulta preocupante que el llamado cuarto poder del Estado esté en una situación tan difícil como la indicada en este artículo, siendo lo que más me inquieta la falta de calidad y objetividad de la información que facilitan.

Las posibles ayudas estatales a la prensa son un arma de doble filo ya que pueden suponer un condicionante a la libertad de prensa frente a gobiernos que no siempre salen bien parados de la información periodística. Si se dan tiene que ser con mecanismos que garanticen esa libertad.

Evidentemente el mundo no se detiene y la prensa se tendrá que adaptar a los nuevos medios y a los formatos digitales y sacar provecho de ellos pero, de su éxito en esta transición, depende no solo su futuro empresarial, sino muchas de las libertades que queremos mantener o en algunos casos conquistar.

Deberán ser objetivos prioritarios la objetividad y evitar la desconexión del gran público con respecto a las noticias ya que una sociedad no informada es una sociedad adocenada, fácilmente manipulable y, por tanto, menos libre.

4 comentarios

4 Respuestas a “Evitando deliberadamente las noticias”

  1. Manu Oquendo dice:

    Gracias por el artículo.
    Me ha parecido un buen compendio de las causas o razones que podrían explicar el descenso de los niveles de lectura de prensa.

    El que se refiere a la baja credibilidad de los medios en determinadas cuestiones es, en mi opinión, fundamental. Y ello nos lleva a recordar que estamos en un sistema en el cual el Poder Gestiona la Opinión Pública y lo hace de todas las formas posibles. Así mismo ya estamos en la etapa que Tocqueville describió como la del «despotismo democrático». Lo hace en el libro IV de «La Democracia en América»

    Así resulta que, en la reunión de Madrid de la OTAN, en Julio de 2022, se añadió una Quinta Prioridad Estratégica: «La gestión de nuestro espacio cognitivo». ¿Cabe mayor desvergüenza y descrédito?

    Esto no lo habrán visto en la prensa como tampoco habrán visto la astronómica subida durante la pandemia ( entre 20 y 25 veces) del perverso Impuesto sobre el CO2 (un gas irrelevante a efectos del posible calentamiento como verán a poco que estudien la cuestión) ni habrán visto en lugar alguno quie las leyes de la UE (2006) sobre el fomento de la Psicosis Trans en los niños prohibían y penalizaban las llamadas Terapias Inversas en contra de cualquier criterio profesional, del sentido común y hasta de la libertad de todos los afectados.

    Miremos por donde lo miremos las formas de poder que hoy nos gobiernan en la UE aborrecen la verdad y trabajan contra ella. La gente o lo sabe o lo intuye de tal manera que hoy hace 10 años (2013) que Eurostat reportó que los 28 países de la UE (con UK) calificaban con un 3.5 sobre 10 la Calidad de nuestras mal llamadas Democracias Liberales. Las mismas que presumen de ejemplares pero nos vetan el acceso a las TV’s públicas rusas, por ejemplo, mientras los medios de propiedad pública USA (NPR, por ejemplo) nos bombardean y nos mienten con sus panfletos.
    ¿Lo han visto ustedes en lugar alguno?
    Pues lo mismo sucede en cualquier cuestión importante.

    Saludos y buenos días

  2. pasmao dice:

    Buena columna.

    Pero el problema es especialmente «grave» cuando hablamos de personas con responsabilidades grandes. Me refiero a directivos, médicos, ingenieros, militares… Personas a las que se les supone un cierta solvencia intelectual y de las que se espera, por motivos profesionales, que estén bien informadas.

    Ahí la ignorancia es pavorosa. Porque da pavor ver que personas con tanto poder en sus manos desconozcan, o hagan todo lo posible por no conocer, que es lo que pasa con la realidad del mundo.

    Incluso pareciera que pudiera ser un handicap en su carrera profesional el conocer cómo funciona la realidad del mundo. Antes, los de mi generación y anteriores, era poco mas o menos que imposible que en determinados niveles se pudiera desconocer de manera tan palmaria la realidad de la vida. Intuyo que durante la Edad Media, y hasta que se afianzaron los conocimientos derivados de revolución y la Ilustración pudo haber ocurrido algo parecido.

    Lo mas ridículo es que la idea general es que ello ocurre de la misma manera en todo el mundo. Pero no es así. India, China, Rusia, Korea, etc … no creo que puedan presumir de una élite tan ignorante de lo que le rodea como la nuestra. Sólo hay que leer los medios occidentales sobre acontecimientos recientes, y los de esos países, por mucha censura que nos dicen que hay; y comparar. Para saber donde está mejor informada su clase dirigente.

    Y eso es muy peligroso.

    Un cordial saludo

  3. O'farrill dice:

    Lo que conocemos como «medios de comunicación» incluye esa «prensa» antes admirada y hoy denostada, hasta el punto de rechazarse por la mayor parte de la población (excepto quienes se alimentan sólo de las TVs) la supuesta información ahora convertida en propaganda.
    Es interesante el análisis del autor buscando las posibles causas de la decadencia de ese mundo y que podríamos quizás colocar en una sola: la perversión de los medios vendidos al dinero que, a su vez, ha globalizado las cabeceras y las fuentes empobreciendo los contenidos.
    Por algún sitio hay un análisis de la reducción del número de las llamadas «agencias de noticias» para convertirlas en «la voz de sus amos» que, a su vez, controlan la mayor parte de las grandes cadenas de TV para la oportuna difusión informativa.
    Sorprende además que grandes profesionales de la información (salvo algunos) se hayan vendido al dinero para propagar información que ellos mismo saben (porque tienen algo de estudios) son falsas e incumplen el derecho constitucional a una información veraz (artº20.1.d C.E.)..
    El N.O.M. se basa en nuevas religiones que deben propagarse en una sociedad que no quiere saber ni aprender. Los nuevos «catecismos» y dogmas ya no se reducen al mundo de la información torticera y falsa, sino que han sido adptados por los cómplices necesarios del mundo corporativo y oligárquico.
    Pero la intuición de la gente, su inteligencia natural les dice lo que me transmitía un anciano de pueblo que se proclamaba analfabeto: «yo soy analfabeto, pero nos están metiendo unas trolas…… antes se suponía que los listos estaban en las ciudaades y los tontos en los pueblos, pues ahora es al revés».
    Un saludo.

  4. Rafa dice:

    Recuerdo con agrado cuando el trabajo del domingo era leer el periódico, (nostalgias aparte) en casa lo leíamos casi siempre todos y además si llegabas a tiempo de cogerlo podías resolver el crucigrama.

    El periódico cumplía una labor informativa y una formativa; en el colegio algún profesor nos obligaba a leerlo y después comentar las noticias con los compañeros y si estudiabas otro idioma era una forma perfecta para asentarlo.

    Hace unas semanas, recibimos la noticia de la expulsión del diario El País como colaborador después de 47 años de Fernando Savater, por la razón de que sus opiniones iban en contra de la linea editorial, además de expresar que el periódico se había convertido en la portavocía del Gobierno.
    Esto me evocó antiguas dictaduras que mantenían medios afines como PRAVDA en la U.R.S.S. o GRANMA en Cuba.
    La televisión y la radio públicas han sido inyectadas por partidas de dinero aprobadas por el gobierno antes de las elecciones, por lo que omito todo comentario al respecto.

    La invasión de la política en los medios es tanta, que ahora es difícil ojear la sección de deportes de un diario sin encontrarse con los procesos contra Dani Alves o Rubiales o con el caso Negreira que son sucesos extradeportivos.

    La información por Internet, tiene un caracter denominado «intuitivo» pero que va seleccionando las noticias que vas a leer en función de los registros guardados de tus preferencias o inclinaciones.

    En la medida que se ha polarizado la sociedad, se han polarizado los medios de comunicación.

    Añade además tintes dramáticos el último informe PISA en el que nuestros jóvenes han obtenido los peores resultados de la historia en comprensión lectora.

    En definitiva que todos estos sucesos como dices, nos alejan de una sociedad informada y consciente del papel social que deberíamos desempeñar.

    Un abrazo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza Cookies propias para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios. Si continua navegando, supone la aceptación de la instalación de las mismas. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web. política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies