Castigar a Putin privándonos de Tchaikovski

Mientras escribo esto, para aislarme un poco, me he puesto en los cascos la sinfonía Patética, de Tchaikovski. Me parece que va muy a tono con lo que quiero tratar hoy: uno de los finales más desesperanzados de la historia de la música como complemento para unas líneas en las que hablaremos de la humana estupidez, esa contra la que según Schiller los propios dioses luchan en vano.

Y escucho al genio ruso porque uno de los grandes damnificados por “la humana estupidez” fue y sigue siendo precisamente el creador de esta maravilla que ahora resuena en mis auriculares: el señor Piotr Ilich Tchaikovski; lo fue en vida, atormentado por una sociedad que no le perdonaba ser homosexual y lo vuelve a ser ahora, el pobre, acusado del pecado de ser ruso y, por lo tanto, de apoyar a Putin en su salvaje locura ucraniana, apoyándole desde el cielo de los genios muertos, supongo, porque Piotr nos dejó en 1893.

Pero ser ruso (vivo o muerto) ahora no está bien visto y se penaliza por encima de ser uno de los grandes creadores de la historia. Putin invade Ucrania y la Orquesta Filarmónica de Zagreb desprograma un concierto que incluía piezas del genio ruso. ¡Brillante maniobra de apoyo al pueblo ucraniano!

Sobre todo, porque Tchaikovski no era especialmente nacionalista (lo justo para contentar al “Grupo de los Cinco” ) y, aunque su Obertura 1812 dé ganas de pelear, otra de sus grandes composiciones, la Sinfonía nº2, incluye un movimiento inspirado en una canción popular ucraniana, además de que, por supuesto, como homosexual no tendría demasiado futuro en la Rusia de Putin. Es cierto que él lo era en un tiempo en que ser homosexual en Rusia era aún más peligroso que serlo hoy y aunque oficialmente murió de cólera, muchos rumores apuntan a que sus tendencias sexuales, y no el cólera fueron la causa de su muerte, ya sea porque lo asesinaron o porque el mismo decidió tomar un vaso de agua contaminada incapaz de soportar más el peso de la culpa y la incomprensión, pero pese a todo no creo que ahora le respetaran allí mucho más de lo que hicieron entonces…

Y este no es el único caso de boicot a la cultura rusa: en Italia se han planteado cancelar un curso sobre Dostoievski… ¡nada menos que Dostoievski! ¡Como si dejar de hablar de uno de los mejores escritores de la historia fuese a ayudar en algo a los pobres ucranianos!

Y a mí estos “boicots” me parecen muy estúpidos; es más, voy a correr el riesgo de que se interprete que soy pro-ruso y a volver a confesar que me encanta Tchaikovski. Joder, me la voy a jugar del todo y voy a confesar también que Tolstoi es uno de mis escritores favoritos, que por más veces que lo lea sigo sin encontrar nada que no me guste en Dostoievski y que me sigue pareciendo que Kárpov es la leche (aunque este sí que apoya a Putin, pero en mi defensa he de decir que su arte lo creó cuando era solo soviético) y que nadie ha nadado nunca con la elegancia de Popov, aunque sean todos rusos. También diré que pocos gobernantes de la historia me parecen más fascinantes que Catalina la Grande (que nació prusiana y murió rusa) y que creo que si ahora no levantamos todos (o los que quedasen después del filtro racial) el brazo en alto para saludar a nuestros amados líderes y no recitamos “Mein Kampf” es gracias al sacrificio del pueblo ruso.

Naturalmente que me parece que lo que está haciendo Rusia en la invasión de Ucrania es una salvajada sin sentido y sin justificación ninguna, pero no deben mezclarse churras con merinas y si bien se le puede afear al pueblo ruso que no se levante contra su gobernante ante una barbaridad de este calibre (algo que, por otra parte, es muy fácil de decir desde aquí, supongo que igual que nos extraña cuando vemos en una película que judíos famélicos van a las duchas de Auschwitz sin pelear contra tipos con calaveras en las gorras, armados y con perros) lo que no tiene sentido es boicotear la cultura de un pueblo esplendido, aunque lastrado por unos gobernantes horrendos.

Supongo que, como decía una anciana que una vez conocí, será culpa del no saber.

Y aquí enlazo con la nueva ley de educación que se ha aprobado en España, muy en la línea de los procesos mentales que siguió el lumbreras que desprogramó a Tchaikovski, que supongo que ponderó que el daño que hacía a los rusos por privar a su auditorio de las maravillas de este genio era superior a lo que podría estar ofendiendo a los homosexuales (porque Tchaikovski era homosexual) o, peor aún, a los abogados (porque Tchaikovski también era abogado, aunque gracias a Dios lo dejó pronto).

Y es que leo lo que se va a enseñar (y lo que se va a dejar de enseñar) en los colegios de mi país y me dan unas ganas locas de hacer como Vigo Mortensen en la película Captain Fantastic, coger a mis hijos y llevármelos al bosque, lejos de la civilización, y enseñarles a sobrevivir en la naturaleza mientras aprenden de las lecturas de los clásicos y leen lo que escribió gente que pensaba, como Dostoievski…

Luego esta brillante idea se cae por su propio peso cuando me doy cuenta de que en España si te pillan haciendo fuego en el campo te puede caer la perpetua (mucho más que si lo quemas) y que yo mismo no duraría demasiado en el bosque alimentándome de bayas silvestres (no reconozco las comestibles) y de lo que cazase y posiblemente moriríamos todos de frio en horas… pero el mero hecho de que se me pase por la mente algo tan loco da una idea clara del tipo de aberración que me parecen cosas como quitar la filosofía de los colegios, que la historia de España “comience“ en la lucha contra Napoleón o que, en general se contemple la historia con las gafas del siglo XXI.

Supongo que en Rusia el temario escolar será parecido, con sus matices, a este que ahora nos imponen y que por eso Putin puede seguir gobernando con brazo de hierro un país que ha dado al mundo algunos de los más grandes genios de la historia, y supongo también que con este tipo de educación cada vez nos parecerá más lógico castigar a Putin privándonos de Tchaikovski.

7 comentarios

7 Respuestas a “Castigar a Putin privándonos de Tchaikovski”

  1. pasmao dice:

    Buenas tardes Raúl

    El problema no es que se quiera castigar a Putin y por pasarse de frenada hayamos acabado en estos delirios antirrusos. Llámame paranoico pero el objetivo es otro.

    El objetivo es múltiple.

    1/ Es acabar con la difusión de la cultura rusa. De lo ruso en general. Con la excusa de Putin y de la guerra.

    2/ De paso sirve para «pasar lista». Para saber quienes se apuntan de manera entusiasta y quienes retan a esta nueva inquisición.

    El que lo hayan tomado con lo «ruso» es un primer escalón, además, para tomarlo posteriormente con el resto que se considere necesario castigar, o sea todo lo que escape a lo anglo/USA pasado por su establishment. En el mundo cultural y por añadidura a todo lo demás.

    Hay algo muy curioso y un tanto freudiano. Un «piensa el ladrón que los demás son de su condición» y es que esa manía por cancelar lo ajeno lo que muestra es el pavor que les da que lo propio pierda peso en el universo cultural global. Y no porque se los censurase, si no porque fuera del ombligo anglo se cayera en cuenta de la ínfima calidad de sus productos mas recientes y el personal global comenzara un continuo y creciente desapego.

    Y ¿Que harían ese mundo anglo/USA donde el poder del $ y de su economía cada vez es menor si además dejaran de mandar en la cultura (de imponer sus patrones), de la manera en que lo han hecho en los últimos 150 – 200 años? Pero sobre todo desde la II GM hasta ahora.

    Sólo hay que ver lo de los Oscar para darse cuenta de lo floja que es la oferta cultural de este lado del mundo. Remakes y versiones de cosas pasadas … mucho políticamente correcto… un pestiño. Compárense con hace 70 años, en plena dictadura Mcartista, y aún así.

    Comentas también la triste vida de Tchaikovski, con esa homosexualidad que le pesaba y agobiaba y hasta que punto le dejó sin ganas de luchar; y la contrapones con nuestras libertades presentes en «occidente» versus el infierno ruso actual. Puede que allí la vida no le sea muy cómoda a los homosexuales, habría que estar allí y que alguno tuviera la suficiente confianza para conocer el detalle, lo veo complicado. Pero tampoco creo que lo sea aquí para quienes, siendo gays o lesbianas, no pasan por el patrón que se ha establecido para ellos. Y que puede llegar a ser un infierno.

    Gays que están en contra de la adopción por parejas homosexuales, o a los que les parece que todo el tema de la promoción de los trans (que consideran que en su mayoría son simples gays, como ellos, sólo que aún no lo han pillado) se ha desmadrado… Lesbianas que se sienten discriminadas y atacadas por el tema trans… Pero existen y son mas de lo que suponemos. Tiene que ser complicado que te digan que vives en el cielo, cuando uno se tiene que guardar su opinión no vaya a ser que se transforme en un infierno.

    Se de gays a los que el tema trans les parece que se ha sacado de quicio pero que no pueden comentarlo porque cómo quieren adoptar, si se enteran los que llevan la adopción los apartan del proceso. Las lesbianas tienen menos problemas con eso, porque se pueden quedar embarazadas, pero sino sería lo mismo. Y ya una vez, ya con hijos, siguen con miedo a hablar, no vayan perder la patria potestad (¿o debería decir «matria»? )…

    No si se si en occidente vamos a una inquisición que por sofisticada y radical puede dejar a lo de Rusia en paradigma de la libertad. Miedo me da, por lo posible. Hace diez años habría dicho que no; a saber dentro de diez a partir de ahora.

    La ventaja de vivir en la época de Franco es que uno sabía que vivía en una dictadura, uno no era un marciano por sentir que había censura; pero ahora y hágase extensivo a todo occidente, el ver de manera clara que hay censura pero no poder decirlo porque estamos en el mejor de los mudos, y el que no se lo quera creer pues cancelado. No se hasta que punto pueda ser peor. Porque las referencias se desaparecen.

    Respecto la educación en Rusia, yo creo que si en algo nos pueden dar lecciones en Rusia es de educación. Si esa nación aguantó después de la caída del comunismo es porque su nivel educativo era muy alto. Había/hay una meritocracia y consideran que el que personal tenga un cierto nivel cultural es necesario desde su punto de vista estratégico. Si luego salen díscolos ya se «encargarán», pero primero tiene que haber. En la onda de lo de aquí hasta 1975.

    Jamás se les habría ocurrido algo como el «Entetanimiento» de Brezisnky ya por el 1995. O lo de aquí traduciendo al gallego a Valle Inclán, Torrente Ballester o Pardo Bazán. Y en Ucrania con todos esos autores rusos al ucraniano, incluido Gogol.

    Un cordial saludo y muchas gracias por hacernos reflexionar

  2. Manu Oquendo dice:

    Esta tarde he visto cómo una serie de profesores se auto-evisceraban frente a su audiencia intentando ser los qué más rotundamente despedazaban a Putin. Una especie de competición en la cual el respeto por la verdad, los hechos, los datos, la historia se tiraban por la borda con tal de vencer en la justa. Hubo un par de pudorosas excepciones que no se lanzaron al ruedo pero si están atentos verán que este comportamiento se va convirtiendo en norma y que hay un miedo prudente que impulsa a seguirla.

    La audiencia estaba compuesta por gente joven. Bueno, entre 30 y 50 años y algunos menores. Gente de «postgrado», doctorandos y carreras académicas más o menos incipientes. Me quedé hasta el final de las tres mesas redondas y una de las últimas intervenciones fue de una señora que, sin cortarse un pelo, afeó dos frases concretas de uno de los profesores que según ella no eran ciertas. Se montó un buen pollo porque el profe, contertulio de una TV según me comentó otro asistente, ser revolvió un tanto agresivo y con poca fortuna porque quedó más en evidencia de lo que ya estaba.
    El organizador aprovechó el incidente para terminar la jornada con un aplauso. Un nutrido grupo de «jóvenes» se acercó a la señora para, discretamente, mostrarle su simpatía, su acuerdo y el bochorno que les producía ver a tanto académico prostituirse en el altar de la corrección política.

    Alguien, en la reunión, un hombre de unos cincuenta años, abordó ante la señora discrepante el mismo tema que trata Raúl en su artículo. Con la que está cayendo desde hace más de treinta años, dijo, ¿qué clase de gobernantes hay en Europa que legislan prioritariamente enseñar a los niños y niñas que pueden ser viceversas?
    Lo cual me hace recordar la postura pública de Putin sobre esta cuestión que tanto preocupa a nuestros gobernantes desde Justin Trudeau a Just-in Sánchez o Just-in Feijoo o Just-ine Cifuentes por citar las leyes educativas más aberrantes sin distincion de partido. La enseñanza desde el kindergarten de que tengas o no tengas colita puedes ser viceversa y que se lo digas a tus papás cuando te vengan a buscar. Eso y la elinación de toda la historia.
    Dice Putin que en Rusia si eres adulto puedes ser lo que quieras. Pero que él no tiene la menor intención de permitir que a los niños se les adoctrine al respecto desde la infancia.
    Hay otra razón que no dice Putin pero que es conocida. El mundo trans tiene una tasa de suicidios diez veces superior a la media. Y tras su transición con las cirugías que les toquen, continúan con la misma tasa. (D. Murray, «The Madness of Crowds»)
    ¿Para quién gobiernan? Cada día es más evidente que lo hacen por encargo y no para nosotros.

    Saludos y un par de libros

    1. Joaquín Nebreda: «Dignidad Humana», Almuzara 2022
    2. Douglas Mutrray: «The strange death of Europe» 2017 y «La Masa enfurecida» 2019

  3. Mª del Mar dice:

    Querido Raúl, no puedo estar más de acuerdo con lo referido al castigo a Putin mediante la privación de la cultura rusa. Evidencia el grado de memez y estupidez al que este mundo globalista nos ha llevado. En lugar de unificarnos en lo positivo y hacer una fuerza común que avance hacia adelante en todos los frentes y con todas sus peculiaridades, no solo económicos sino también humanos, este sistema nos ha juntado y nos ha hermanado a la baja, a ser cada vez más ignorantes, más estandarizados y con poca capacidad crítica y de valoración; sencillamente porque cada vez somos más uniformes y más estereotipados.

    Por eso encajan bien todas estas iniciativas de boicotear o aplaudir lo que sea, sin ningún desarrollo detrás, sin ninguna prudencia y reparo a lo que desconocemos y sin apenas capacidad de sorprendernos con un análisis que nos haga pensar y, lo que todavía sería más bonito, cambiar de opinión; cambiar de opinión porque alguien nos ha vertido un panorama más rico, distinto y nos ha aportado algo nuevo. NO. Se quiere todo atado y bien atado, blanco o negro. Pues nada, continuemos, que seremos todavía testigos de cosas más alucinantes que boicotear un concierto o un curso por el hecho de pertenecer a Rusia, como si todos los rusos comulgaran con Putin.¡Pobrecillos, bastante tienen!

  4. Marga dice:

    Gracias por tu artículo Raúl.
    Se habla muy poco de lo que planteas, y realmente me ronda mucho por la cabeza ese asunto.

    La invasión rusa de Ucrania tiene toda mi condena.
    A partir de ahí, es sorprendente que invoquemos la superioridad de nuestros valores fundamentales, y a la vez se nos olvide lo que hemos luchado por la libertad ideológica y la tolerancia de las ideas.

    Estamos obligando a que muchos rusos y otros ciudadanos:
    – se declaren públicamente a favor o en contra de Putin.
    – piensen lo mismo que yo pienso.

    ¿No son la libertad ideológica y la tolerancia de las ideas y la no discriminación por razón de ideología, entre otros, los altos valores y derechos de nuestro sistema?
    Enfin, pisoteamos nuestros fundamentos.

  5. O'farrill dice:

    `»Castigar a Putin» de cualquier forma o, como acabo de oir a un político profesional, echarlo del poder. Cuando las mentes se obnubilan y se dejan guiar por la propaganda, es posible oir semejantes simplezas incuso en personas que se consideran «preparadas».
    Uno de los problemas mayores de la políotia que se supone democrática, es que tendemos a personalizar el poder como en la época del absolutismo. En España -por ejemplo- en UCD había «familias» que compartían el gobierno, pero llegó el PSOE y ya no se era socialista, sino «felipista» (poder absoluto) o «guerrista»(poder encubierto). Montesquieu y su división de poderes murió.
    Putin es un jefe de gobierno sometido aún a las provocaciones de quienes desearían la guerra como negocio y que, el propio Eisenhoower, denunciaba en su país. El mundo de las operaciones encubiertas y de «falsas banderas» tiene unos activistas reconocidos, incluso en el mundo cinematográfico.
    No, a Putin ni a otros jefes de gobierno no se les castiga, se castiga a los pueblos, a su convivencia, a su bienestar, a su paz,a su felicidad…. y a su economía. Además, se nos castiga con todo un sistema mediático doctrinario que nos deja caer sus desinformaciones y manipulaciones dejando la otrora dignidad y búsqueda de la verdad de la prensa, por los suelos.
    Los perjudicados serán los de siempre: los ucranianos y los rusos que convivían en paz y armonía, hasta ser enfrentados por intereses ajenos; los europeos siendo los «tontos útiles» de las consecuencias de un conflicto que pagarán (ya lo estamos haciendo) con la quiebra de lo que podía ser la economía y los recursos más importantes de occidente (sobre todo si se incluye a la Europa que llega hasta los Urales)para volver a estar en riesgo de una auténtica guerra europea.
    Mientras tanto el gobierno actual de EE.UU. a miles de kilómetros del conflicto, seguirá utilizándonos como arma arrojadiza y eventuales víctimas de una guerra que no es la nuestra, sino la suya enmascarada en la OTAN.
    Ser intelectual serio o librepensador o radical (en su sentido real) es muy difícil entre tanta propaganda oficial.
    Desconocer e ignorar (incluso a propósito) la cultura de un pueblo como el ruso, es muy fácil en una sociedad que ha perdido el sentido de la vida y su trascendencia en el nuevo «darwinismo social». Y nos costará caro.
    Un saludo.

  6. Manu Oquendo dice:

    Qué razón tiene el Sr. O’Farrill cuando dice que se castiga a los pueblos. Verbigracia: nosotros mismos, mismamente.

    Los mismos que llevan 30 años provocando a Rusia. Los mismos cuyas políticas siempre desembocan en guerras porque «les convienen». Como les convinieron en Iraq, en Siria, en Libia en Yugoslavia, en Yemen, en Afganistán, etc. Ahora sancionan a Rusia dándonos patadas a nosotros, sus acémilas. Un mecanismo típico del matón de toda la vida que, descubierta su siniestra maldad, castiga a quien se da cuenta de ello.
    Menudo problema tenemos encima los europeos, mandados sabe Dios por quién y en manos de cipayos parasitarios que nunca tienen nada que consultarnos.

    Vean ustedes dos cosas.

    1. https://www.foxnews.com/opinion/tucker-carlson-democrats-replace-joe-biden Para entrar en pánico no hace falta ni tan siquiera escuchar lo que dice Tucker Carlson. Basta ver la recepción en la casa de Joe Biden. La Casa Blanca. Esa persona es quien aparentemente manda en la UE.

    2. https://institutodemocracia.ceu.es/blog/tiempo-de-discernimiento/ Editorial del Instituto de Estudios de la Democracia. Señal de que el juego sucio se va descubriendo.

    Tiempo de despertar

  7. Blanca dice:

    Estoy totalmente de acuerdo con las palabras escritas. Para mi me han llegado al corazón. A mi intelecto ávido de un conocimiento verdadero

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