Cosas de niñas

A mi hija le gusta disfrazarse de Frozen y trepar a los árboles. Jugar a la pelota y luego darle de comer. Le gusta el color rosa, peinar muñecas, tirarse de cabeza por el tobogán, hacer tartas en el arenero y aplastarlas con un tractor, saltar escalones en vez de bajarlos, llevar diademas, lazos y tutus. Entre todas estas aficiones, unas se consideran “cosas de niñas” y otras, “cosas de niños”. Unas son “cursis” y otras “intrépidas”. ¿Pero eso quién lo decidió? ¿Quién decidió que el color azul es un color más digno que el color rosa? ¿Quién decidió que lo que hacen los niños es más interesante que lo que hacen las niñas? ¿No hay un discurso articulado, de toda la vida, en el que cualquier tendencia de niñas o mujeres es ridiculizada o menospreciada? ¿Se ha encargado el sistema patriarcal de tildar de cursi todo lo que hacen las niñas? ¿O las niñas repiten un patrón supuestamente femenino dictado por el patriarcado? ¿De dónde le viene a mi hija su pasión por el rosa si en casa no se lo hemos inculcado? ¿Existe una memoria cultural que influye en la biología o la biología no tiene nada que ver en todo esto?

Si llevas un carrito de juguete a un parque, tanto niños como niñas se pegarán por jugar con él. Afortunadamente, ya estamos liberando a los niños de su rol supuestamente masculino y hemos dejado de ridiculizarles cuando les apetece jugar a “cosas de niñas”, pero, como siempre, de nuevo son ellas las que siguen recibiendo nuestro juicio si juegan a “cosas de niñas” en vez de jugar a cosas más “interesantes”.

Son muchas las amigas que se sienten orgullosas de que sus hijas rechacen los roles “femeninos”, optando por jugar al futbol en vez de disfrazarse de princesas (¿Es más educativo emular a Ronaldo que emular a Letizia?). Y otras se jactan de no haber jugado nunca con muñecas en la infancia, como si eso fuera una virtud, evidenciando que, en el fondo, le damos más valor a aquello que resulte “masculino”. Y todo nos empuja a menospreciar los juegos de las niñas, las aficiones de las mujeres o cualquier cosa que se asocie a algo femenino, más allá de que sea biológico o cultural. Creo que esto deja claro que nosotras mismas somos patriarcales y resulta imposible salirse del patriarcado para tomar perspectiva, que es casi como salirte de la Tierra para observar a los seres humanos.

E intentando mirar el mundo como si fuera una extraterrestre, compruebo que, así como los niños emulan a sus madres o padres, las mujeres acabamos emulando a los hombres incluso para combatir el patriarcado. El feminismo patriarcal lucha con las mismas armas que el patriarcado, y por eso hemos empezado a hacer las cosas porque “nos sale del coño”, cuando siempre hemos encontrado de lo más infantil y estúpido referirnos a los genitales para hacernos entender. El feminismo patriarcal pretende quemar los libros de los misóginos y censurar las obras de arte de los machistas, como hicieron con nosotras; con las brujas, con las herejes, así como han silenciado, imperdonablemente, a artistas femeninas desde el principio de los tiempos. Y todo esto en vez de apostar por conservar la inteligencia para discernir entre artista y obra, y de explicarles a nuestras hijas que detrás de algunas obras, se escondían hombres machistas en un contexto histórico determinado y, aun así, sus trabajos siguen formando parte de lo más valioso que tiene el ser humano: El arte. El feminismo patriarcal pretende prohibir conciertos de machirulos en vez de confiar en estar educando a las niñas para que sean ellas las que se nieguen a acudir.

El patriarcado ha ocupado las gradas del circo romano mientras a nosotras nos echaban desnudas e indefensas a los leones. Ha asistido siglo tras siglo a la desintegración de nuestros derechos, a nuestro temor, y a los abusos constantes contra nosotras desde el palco de honor.  No hay un solo rincón del mundo en el que una niña o una mujer esté a salvo de la violencia sexual. Nos hemos acostumbrado a llamar para decir que hemos llegado vivas a casa, a recibir comentarios sexuales desde los once años y a vigilar los pasos tras nosotras cuando caminamos solas por la calle. No sabemos lo que es vivir sin miedo a la agresión.

Por eso la respuesta tenía que llegar, por eso ha irrumpido en forma de estallido y no de susurro agradable que sugiere amablemente que no nos sometan más. Porque ninguna revolución es sosegada y ecuánime y tampoco lo iba a ser esta. Creo que era necesario llegar hasta aquí, que nuestro cabreo está justificado, que nuestras manifestaciones han ayudado a cambiar las cosas, incluso a cambiar algunas mentes. Llevamos años gritando y todavía conservamos la voz, quizás porque estuvimos mucho tiempo en silencio esperando a que llegara este momento.

Insisto en que esto tenía que pasar, pero sería un fracaso tomarlo con un fin y no como un medio. Porque la lucha feminista es un medio para llegar a la convivencia, pero empezamos a correr el riesgo de dejar de ser quienes somos para convertirnos definitivamente en soldados del patriarcado. Yo no quiero dejar de ser quien soy mientras recorremos el camino, porque si dejo de ser quien soy, también dejaré de buscar la convivencia y perseguiré el poder, el sometimiento de otros, conservar mis privilegios y ocupar el palco de honor. 

Por eso reivindico mi derecho a conservar la capacidad de compasión, la empatía y la sensibilidad; atributos que se asocian a lo “femenino” y por eso tanto despreciamos, porque parece que no son actitudes suficientemente dignas para ganar una batalla. Pero si permito que me arrebaten mis mejores cualidades, por mucho terreno que gane, al final, habré perdido. Si hay que seguir peleando para que dejen de violarnos, matarnos y humillarnos, me pondré la armadura y bajaré a la arena, pero prefiero soñar con una sociedad en la que nuestras hijas puedan usar esa arena para seguir aplastando tartas con un tractor.

6 comentarios

6 Respuestas a “Cosas de niñas”

  1. Loli dice:

    Parece que, si bien los movimientos reivindicativos feministas tienen una antigüedad mayor de la que cabría suponer, los momentos más visibles y vertebrados de los mismos se ponen en evidencia a partir de la Revolución Francesa.

    Los movimientos de las sufragistas inglesas y norteamericanas reclaman su existencia y visibilidad en la sociedad y su derecho a ser escuchadas.

    Sin embargo a mí me parece reconocer un matiz, en estas luchas, que no se pone de manifiesto ni se incide en él cuando se habla de ello.

    Y es la notoriedad que, artistas, escritoras, poetisas, que, muchas veces junto también con hombres, maridos, amigos o parejas que compartían la vivencia del arte a través de las letras, o de cualquiera de sus campos, otorgaban al mundo de la “Estética”, ligándola, de alguna forma, a un despliegue de lo “femenino”….como la parte más sometida y apartada en el ser humano, en su relación consigo mismo, y con el entorno.

    Y eso es algo que ahora está en manifiesto retroceso.

    Si algo fue importante y novedoso en las reivindicaciones de los movimientos feministas, desde la Ilustración hasta “las sufragistas” del finales del siglo XIX y principios del XX, fue, su desmarque de la “ética patriarcal y moralista” que imperaba…e impera…, y su apertura a un nuevo campo de descubrimiento que arropaba también al resto de la sociedad, a la mitad que la compone, a los hombres.

    El “Mundo de la Estética”, esa “Habitación Propia” que reclamaba Wirginia Wolf, para …todos…, el lugar donde la individualidad de cada uno se pudiera visibilizar, sin estereotipos “morales” que la atraparan y atemorizaran….

    Me he asomado, esperanzada, a las manifestaciones que se han producido, recientemente por el derecho de la mujer a no ser forzada, violentada, a no tener que volver a casa después de trabajar, o de cenar…o de fiesta…con el móvil en la mano, mirando en todo momento detrás suyo….

    Me he asomado, esperanzada, a las pancartas, a los colores pintados en las caras….pero….no me ha parecido “estético”.

    He visto “moral”….muuucha moral…patriarcal.

    Mensajes lineales, simples….sin inteligencia.

    Lenguaje grosero, y alarde del mismo….

    No…., tengo la impresión de que se realizaron logros importantes en momentos heroicos para lo femenino….como el movimiento sufragista, donde, quizás…lo menos importante fue conseguir un derecho…prácticamente sin gran poder real en estas democracias aún latentes en las nos desenvolvemos, pero sí ese otro mensaje…el de una “estética” que permita el despliegue de la riqueza de cada ser humano…el que vuelva la mirada a la sensibilidad, a la belleza que pide atención, cuidado, y exquisitez, para ponerse de manifiesto, en cada ser humano….sin miedo.

    ¿No estaremos, en realidad, malogrando aquella posibilidad?…¿No nos está, finalmente, volviendo a apresar entre sus redes la misma moral patriarcal que ahoga, bajo leyes y etiquetas infinitas, yabsurdas, de igual manera a hombres y mujeres?.

    Muchas gracias, querida Bárbara, por tan necesario artículo.

  2. Paz dice:

    El mayor movimiento de liberación de la mujer fue…la medicina.
    Solo cuando la mortalidad materno-infantil empezó a decrecer, solo entonces, el trabajo de la supervivencia de la familia, de la especie, el objetivo biológico y atávico de la reproducción se hizo más leve para la mujer y le permitió dedicarse, masivamente, a otros menesteres. Pero también para el hombre, porque, además de la bajar la mortalidad materno-infantil, aumentó la esperanza de vida.
    Esa fue la verdadera revolución: ni sufragistas, ni flower power, ni las feministas enloquecidas de hoy en día.
    La vida nunca ha sido fácil, ni para hombres, ni para mujeres, y estas manifas ayudan cero a mejorar la vida de TODOS.
    Las mujeres están ahuyentando al 99% de hombres sensatos y protectores, como siempre lo han sido, de los seres más débiles físicamente. Ellos han ido a la guerra, ellos han luchado por sus familias. Les van a convencer de que es peligroso cuidarlas por si ellas se ofenden.
    Qué bonita manera de intentar atomizarnos, de separarnos, de hacernos infelices.

  3. O'farrill dice:

    Siempre es complicado entrar en el debate entre géneros donde cada cual hablará según sus propias experiencias. Hay que remontarse al reparto de funciones que los grupos de homínidos primigenios debieron establecer por puro instinto para sobrevivir (protección en los machos y cuidado de la prole en las hembras, tal como alude el comentario de Paz). Habría que discurrir por los diferentes momentos evolutivos de la especie humana para darnos cuenta de que siguen existiendo cuestiones biológicas que no han cambiado a través de tiempos, generaciones, civilizaciones y modelos culturales o religiosos como la maternidad (símbolo de la reproducción) donde ambos géneros se encuentran para formar familias y lo que ello supone (recuerdo ahora la tesis doctoral de una buena amiga socióloga con un análisis histórico del tema propuesto por Bárbara) de reforzamiento social.
    Las funciones o «roles» fueron cambiando, pero se ha mantenido la base biológica de reproducción (para lo que es necesario la relación afectiva previa) y donde la hembra ha seleccionado instintivamente al macho que creía mejor como pareja desde el principio de los tiempos.
    Otra cuestión aparte es la posibilidad de acceso de ambos géneros a ser «líderes» sociales. Ahí es donde la hembra ha quedado en segundo plano normalmente (aunque se dice aquello de que «detrás de un gran hombre, siempre hay una gran mujer»). Esto nos llevaría a preguntarnos el porqué de esa reticencia de la hembra a involucrarse en cuestiones de mayor proyección personal, cuando tienen cualidades más que suficientes para hacerlo.
    Me cuesta trabajo creer que ha existido un «plan patriarcal» premeditado de los hombres para mantener a las mujeres en ese segundo plano, sino más bien la aceptación tácita de la mujer de mantener unas funciones en las que por alguna razón se encuentran más cómodas.
    Un cordial saludo.

  4. Loli dice:

    Tengo la impresión de que abordamos, de nuevo, el tema del “género”, (palabra que no me gusta, porque creo que lo “femenino” o lo “masculino” son conceptos que sobrepasan nuestros limitados criterios de “nomenclatura”), como si, efectivamente, ya supiéramos, o fuéramos absolutamente conocedores y consciente de a qué nos referimos al hacerlo.

    Sinceramente, creo que aún estamos muy lejos de ello, y buena prueba de ello es el mundo de confusión en el que tan fácilmente se está enredando, en este modelo social nuestro tan “avanzado” a las gentes que se desarrollan él, respecto a cómo son las cosas…como si en realidad se supiera.

    Estoy de acuerdo con que la medicina ayudó….a la mayor supervivencia de hombres y mujeres, pero entiendo que el ser humano existe no en función única y exclusiva de la mera supervivencia.

    Sobrevivir y alcanzar una situación de sosiego, es necesaria… y mucho más si se pretende que mucha más gente acceda a la posibilidad de dar rienda suelta a crecer…a evolucionar…a desarrollar su aún incompleta biología…., que integra de todos modos otros aspectos más invisibles y desconocidos en nosotros….en el ser humano.

    Y quizás todo ello sea parte del camino de crecimiento, de la aventura de la evolución del hombre.

    El problema es cuando no somos capaces de admitir esa ignorancia y nos negamos a calificar como «aún muy desconocido», algo que da tan pronto y rápido poder, como es por ejemplo “la sexualidad”, y todos los campos y la características sobre las que actúa.

    Puede que lo que denominamos “masculino” y “femenino”, siga aún siendo una magia que deberemos descifrar….no relegar…o intentar apoderarse de ella, o soliviantarla.

    Los roles, las formas sociales, se establecieron en base a ignorancias que dieron lugar, seguramente, a abusos de poder, a injusticias y tiranías…que necesitaron, o necesitan de ser respondidas, puestas en evidencia y avanzar en nuevos escalones.

    Seguramente, en su momento, hubiese, no lo llamaría un “plan matriarcal”, (como tampoco ahora califico de “un plan patriarcal”) pero sí todos los mecanismos posibles en aquel momento para que ese sistema se mantuviese vigente a pesar de que estaba llamado a desbaratarse, es muy posible por los mismos métodos y estrategias…quizás de otras formas, en otros contextos… que para nosotros serían terribles y brutales….

    En realidad, pienso, no se trataba de mantener un sistema social en función de esas energías que se miran, se buscan y se entrelazan , lo masculino….lo femenino…, se trataba…, quizás,….entonces y ahora…, de mantener una forma de “poder”….a toda costa….y a todo coste.

    El coste es lo que estamos viendo ahora, me parece, y no es pequeño, en esta sociedad nuestra tan abierta a hacer suya, enseguida, cualquier frase corta y sin mucho vocabulario, que encuadre perfectamente en nuestros esquemas de pensamiento…sin tener que desmontar nada.

    El coste de la “confusión”.

    Y sigo pensando que hubo momentos, muy recientes, en los que los movimientos contra las situaciones asfixiantes e injustas contra la mujer se desenvolvieron, y fueron necesarios, no negando, tampoco, que fueran o se intentaran manipular, como todo poder lo intenta ante lo que considera un peligro.

    Sin embargo, mantengo la sensación de que también que se empezaban a aportar cosas novedosas, o aparentemente «diferentes».

    El que se pidiera por la libertad al atisbo de nuevas posibilidades….a eso llamado “estética”, que quizás se intuía podría venir de la mano de volver a entender lo “femenino”…y no devolverlo a la marginación.

    Y qué curioso…seguía siendo los poetas, hombres y mujeres, los que apostaban por esta nueva senda que parecía querer brotar.

    Es la sensación que tengo.

    Un saludo

  5. pasmao dice:

    Apreciada Bárbara

    Valiente columna. Poco que añadir.

    Se puede discrepar mas o menos, pero no reconocer que ha sido escrita por una persona inteligente que reflexiona entre lo que ella experimenta, a través de los suyos, y lo que le quieren vender sobre que tiene que sentir, aceptar.. que se parece cómo un huevo a una castaña a sus evidencias empíricas del día a día, es aleccionador.

    Le voy a poner un link de un Blog

    https://www.lasinterferencias.com/

    Es de una persona, Tanía Gálvez, que se podría definir de izquierdas y que está muy desencantada con la deriva en que los que supuestamente deberían de estar de su lado han tomado para acabar precisamente enfrente de lo que ella siempore defendió.

    Supongo que tendrá poco tiempo, pero muchos de sus posts son dignos de dedicarles unos minutos. Lo mínimo que se pueden decir de ellos es que están bien escritos, bien documentados, y no le importa quedar mal o bien, y lo hace de manera inteligente.

    Es posible que mas que poner luz en sus cogitaciones (en la de usted) pongan una atisbo de que por lo menos no está tan sola en sus reflexiones.

    Un cordial saludo

    PS animo a los lectores en general del blog, y a quines escriben aquí, a echar un vistazo en ese blog. Sin prisa pero sin pausa. No es perfecto, por fortuna, pero si nos da una perspectiva de que otro mundo mucho mas «normal» también es demandado desde otras «trincheras»

  6. Manu Oquendo dice:

    Muchas de las preguntas que se hace la autora son difíciles de responder y necesitarían un buen rato de conversación previa para aclarar si son preguntas genuinas o más bien son formas retóricas de transmitir ideas con más o menos base.

    Dos de mis nietas, hoy excelentes jugadoras de baloncesto, fueron vistas un día mirándose en un gran espejo en su casa tras una orden imperiosa de la mayor a la pequeña del siguiente tenor: «Lola, vamos a mirarnos al espejo del salón». Esto sucedió hace unos ocho años y causó generalizada sorpresa porque son niñas de una madre «progre» y de un padre obediente. Aquella casa, como todas las de mi familia durante muchas generaciones, es un hogar matriarcal donde los «patriarcas» suelen estarse callados no sea que la cosa se complique.

    Al leer el artículo de doña Bárbara casi me da un vahído de la cantidad de discrepancias fundamentadas que es posible mostrar casi con cada línea de texto. Un texto excelente que también muestra un estado de ánimo legítimo pero quizás no generalizable al nivel de ley universal.

    Por ejemplo, la pregunta siguiente: » ¿Quién decidió que el color azul es un color más digno que el color rosa?» . Nunca se me había ocurrido que nadie pudiese hacérsela o, mejor, que nadie pensase que la «dignidad» pudiese ser un atributo de un color. El cielo es azul, y nunca, pensé que pudiera ser más digno que el pétalo de una rosa, la mejilla de un niño o los bordes brillantes. Es decir, lo que a uno le viene a la cabeza es ¿quién puede hacerse tal pregunta y por qué se la hace? Sobre todo el ¿Por qué?

    O esta otra: «¿No hay un discurso articulado, de toda la vida, en el que cualquier tendencia de niñas o mujeres es ridiculizada o menospreciada?». Mi respuesta es que no. Que tal discurso no existe. ¿Quién puede pensar que jugar con un kit médico o de farmacia es más o menos interesante que hacerlo con un camión o con una espada? No he conocido a nadie que sea tan tonto que pueda menospreciar a lo femenino y reverenciar lo masculino porque se estaría tirando piedras contra el 50% de su ascendencia y de su descendencia.

    En todo caso cabría preguntarse «¿Por qué las niñas tienden a buscar juegos relacionales –con personas o «personajes»– y los niños son más proclives a juegos con «cosas»? ¿Es esta conducta aprendida o es innata como lo fue la orden de una de mis nietas a su hermana pequeña para ir a «verse al espejo»? En ambos casos hay respuestas con base empírica y estas respuestas no apuntan a un mundo blanco y negro sino a una gama de grises que se extienden a muchas más especies sexuadas que la humana. Hay cosas aprendidas y hay cosas naturales.

    Por ir terminando: El empeño actual por crear roles «independientes del sexo» tiene muchos ángulos y perspectivas. No voy a extenderme pero quiero recordar un documento que casi nadie ha leído. El National Security Memorandum 200 de Kissinger a Nixon en 1974 (operativo pero secreto hasta 1991 que se desclasificó). Son 123 páginas todavía hoy no traducidas del inglés donde se establece lo siguiente.

    1. La principal prioridad estratégica de los EEUU es…………….la reducción de la fecundidad mundial,
    2. Todos los métodos anticonceptivos , las políticas abortivas y otras relacionadas con la contención física de la población deben ser apoyadas desde muchos ángulos e implantadas por los estados que quieran acceder a fondos para el desarrollo y cualquier tipo de ayuda. La ONU, OMS. etc que financiamos tan generosamente, ha de ser agentes pro activos al igual que FMI, Banco mundial para el desarrollo, etc.etc.
    3. Han de establecerse cambios profundos en los roles tradicionales de Hombre y Mujer así como en el modelo familiar clásico y en los roles sexuales.

    Esto sucedió en Washington en el año del Señor 1974.

    Desde la Izquierda, Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, los dos gurus globales del Post Marxismo y buenos conocedores de Gramsci ven en este objetivo imperial la base de una alianza instrumental con los hasta entonces Promotores del Liberalismo pero, ya desde entonces, conscientes de que el «liberalismo» no podía extenderse a la gestión de un Impero que eventualmente podría ser global –como así fue a partir del 89 y hasta que Rusia y China se rebelaron contra el Imperio– .

    De este modo El Post Marxismo (Portolagre, etc) se sube al carro y trabajan de la mano con el Imperio.

    El resultado lo tenemos a la vista en Occidente.
    Más de cien millones de abortados y subiendo-
    Programas de Eutanasia en la cocina a punto de ser servidos.
    Tasas de divorcio del 70% como expectativa vital para los jóvenes.
    Más de 30 géneros –espacies mutantes protegidas– en los reglamentos municipales de, por ejemplo NYC-
    Una batalla campal entre hombres y mujeres ya en campos separados con un antagonismo fuerte.

    Decía Brzezinski que había que evitar la colusión entre vasallos. La familia clásica era una «colusión» demasiado flagrante y demasiado eficaz.

    Y mientras tanto cada año nace un 6% de chicos más que de chicas pero cuando llega la hora de votar, en el censo electoral hay un 6% más de mujeres que de hombres.
    Piénsenlo con calma porque es brutal. No hay ni programas ni «observatorios» ni nada de nada y sin embargo es 1.3 millones de seres humanos «missing antes de tiempo» pero de lo que no se habla. Ni un solo departamente gubernamental.¡¡ Y miren ustedes el Tamaño de la Brecha!!

    ¿Es esto lógico? ¿Se entiende que un sistema tan «humanista» como este se olvide alegremente de este capital humano?

    En España se suicidan unos 7 hombres y 3 mujeres «cada día». Tres mil seiscientos al año. Por no haber, no hay ni un teléfono público para atender al suicida. El que hay es privado.

    Comparen y piensen lentamente en qué está, tras lo aparente, pasando.

    De momento, una de mis hijas, empresaria como sus abuelas, nos dice cuando se enfada: «Nos habéis estafado. Lo bueno es vivir como mamá»

    Un saludo cordial

    PS. Un vídeo que creo deben guardar ….y ver. https://www.youtube.com/watch?v=brOO5m90WVg&t=207s

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