El poder de la verdad

Hay poca discusión sobre que las fake news son un peligro y que las democracias son singularmente vulnerables ante este fenómeno.

Las democracias son gobiernos de opinión y la opinión pública, con las modernas tecnologías, es fácilmente manipulable. La distorsión en la formación de la opinión pública que se produjo en el referéndum del Brexit, a través del eficaz manejo de noticias manifiestamente falsas, es un buen ejemplo de esta amenaza.

Obviamente, el fenómeno no es nuevo. Adolf Huxley, en “Un mundo feliz”, puso en boca de uno de los personajes “sesenta y dos mil cuatrocientas repeticiones crean una verdad. ¡Idiotas!”. No creo que sean necesarias tantas repeticiones.

Goebbels fue el gran maestro de la desinformación táctica y posiblemente, con los actuales medios tecnológicos en sus manos, hubiera podido decidir quién era el próximo presidente de los países aliados.

Por lo tanto, es lógico que las democracias traten de protegerse frente a injerencias externas o internas que traten de manipular a la opinión pública para la consecución de sus propios objetivos.

En España se ha hecho a través del dictado de la controvertida Orden PCM/1030/2020 de actuación contra la desinformación, aprobada por el Consejo de Seguridad Nacional.

Lo primero que sorprende es que una cuestión tan delicada, en la que debe buscarse el equilibrio entre la seguridad y libertades fundamentales, como la de expresión y de información, se haya despachado con una simple Orden aprobada por un Consejo, que tiene rango de Comisión Delegada del Gobierno. Es decir, por un órgano puramente gubernamental.

Una cuestión de este calibre hubiera merecido un debate parlamentario riguroso y un texto legal meditado y aprobado después de la emisión de todos los informes preceptivos, en particular, los del Consejo de Estado y del Consejo General del Poder Judicial.

De hecho, la Unión Europea, que lleva tiempo preocupada por este fenómeno, está preparando un Reglamento comunitario sobre la sociedad de la información, que regule estas cuestiones. A pesar del nombre de Reglamento, esta es la fuente de mayor rango de Derecho comunitario, siendo de aplicación directa en todos los Estados.

Todos los Tribunales de garantías, desde el Tribunal Europeo de Derechos Humanos hasta los Tribunales Constitucionales nacionales, han declarado que, dado que las democracias representativas se basan en la existencia de una opinión pública, las libertades de expresión y de información tienen un carácter preeminente.

Esto quiere decir que, en el choque con otros derechos, la libertad de expresión y de información suelen salir vencedoras. Sin embargo, no existe el derecho a mentir premeditadamente. Para que el profesional de la información quede protegido por esos derechos fundamentales, debe justificar que ha empleado la suficiente diligencia para contrastar la veracidad de los hechos. Pero un punto importante: son los tribunales de justicia los que deciden si la información es o no cierta y si se han empleado los medios para verificarla. Y los tribunales, con todos sus problemas, tienen una garantía institucional de independencia e imparcialidad.

Y aquí llegamos a la cuestión, sin duda, más polémica de la Orden de desinformación: quien decide qué es verdad y qué constituye una falsedad manifiesta. Pues bien, la Orden atribuye todas las competencias a órganos políticos dependientes del Gobierno de turno. En particular, se crea una Comisión Permanente contra la desinformación, coordinada, nada menos, que por la Secretaría de Estado de Comunicación. Y hay que recordar que esta Secretaría depende orgánicamente del Presidente del Gobierno y funcionalmente del Portavoz del Gobierno y tiene por misión coordinar “la política informativa del Gobierno” (Real Decreto 136/2020).

En defensa de la Orden se ha dicho algo así como que no se preocupen ustedes dado que prácticamente no se atribuyen competencias a los órganos gubernamentales. Sin embargo, la Orden es tan ambigua que en su redacción cabe todo y nada. Y ahí está el primer peligro, dado que genera una enorme inseguridad sobre qué puede hacer realmente el Gobierno.

Pero el principal peligro es que el presupuesto de cualquier actuación es la previa determinación de qué parte del discurso público, ya sea de los medios de comunicación formales o informales o incluso de los políticos, constituye desinformación, es decir, es “falsa o engañosa”. Sólo esta previa determinación de qué es verdad y qué es mentira justifica la intervención de la Comisión Permanente y de los distintos órganos del Gobierno a que se refiere la Orden.

Es decir, el Gobierno se autoatribuye la potestad de decir qué es verdad y qué es mentira y lo hace con la apariencia de objetividad que le proporciona estar supuestamente luchando contra el peligroso fenómeno de la desinformación. Y hay que tener en cuenta que la Orden tiene especial interés en intervenir en los “procesos electorales”. ¿Podemos imaginar a la Secretaria de Estado de Comunicación diseñando una estrategia de comunicación -es lo que hace- que califique como desinformación noticias de medios no afines o incluso el discurso de políticos opositores? Sí, me diréis que soy un mal pensado. Pero los abogados somos así: estamos programados para ver las amenazas y ponerles remedio.

Las recomendaciones de la Unión Europea que hasta ahora se han dictado hacen referencia a la necesidad de la intervención de verificadores independientes. Es verdad que el ritmo de los tribunales es demasiado lento para hacer frente a un fenómeno tan ágil y potencialmente distorsionador. Pero ¿no podía haberse pensado en un organismo dotado de un estatuto de independencia e integrado por jueces, periodistas y reconocidos especialistas en defensa?

En la lucha frente a las dictaduras, las democracias tienen debilidades y deben defenderse. Pero hay que tener cuidado, no vaya a ser que, en esa defensa, perdamos aquello por lo que luchamos: un modelo que garantice nuestras libertades.

8 comentarios

8 Respuestas a “El poder de la verdad”

  1. O'farrill dice:

    Excelente artículo Isaac. ¿Quien controla al controlador? En teoría es el Parlamento (en una democracia realmente representativa) quien tiene el papel de establecer a través de normas aquellas que ajustándose a los derechos fundamentales puedan resultar necesarias para evitar las mentiras con consecuencias graves.
    Que un rapero diga (porque no es cantar) lo que se le ocurre, no tiene más recorrido que el que quiera otorgarle «su» público que, probablemente esté en la misma onda. Que un responsable de la sanidad pública del Estado mienta a sabiendas de las consecuencias o medidas sobre una pandemia con miles de muertos, tiene una repercusión nacional y mediática ante unos ciudadanos confiados a sus instituciones. Que un juez sea consciente de una resolución injusta o parcial (por mucho que haya subterfugios legales que lo justifiquen) puede condicionar la vida de muchas personas y su responsabilidad será estrictamente moral o ética.
    Las noticias y opiniones siempre han estado ahí y han tenido la repercusión que tienen en quienes las han conocido. El problema es cuando se intentan elevar al supremo grado de dogma como «colapso climático» (según el Sr. Gates y otros) o la «lucha contra el cambio climático» (nueva ideología absurda compartida además por la UE que habla de «neutralidad climática» (?) y tantas «opiniones» procedentes de personas que por su posición o situación se tienen como relevantes.
    La propaganda y sus objetivos ya fueron diseñados en el año 1920 por Edward Bernays y, efectivamente, todos los totalitarios del mundo han seguido sus recetas: convertir una mentira en una verdad a fuerza de repetirla.
    En una escena de la película «You are the one» de Garci, el personaje del cura resabiado (D. Matías) le da un consejo a su monaguillo: «Que no te equivoquen». Esa sería la forma de desenmascarar la mentira.
    Un saludo.

  2. pasmao dice:

    Buenas tardes Isaac

    El problema es en mi opinión quien tiene el monopolio de las fake news esas. Lo de Goebels funciona porque todos dicen lo mismo y además se dice desde el Poder.

    Si ahora se han convertido en un problema es porque los que detentaban el monopolio de la verdad y de las fake, que eran/son los mismos, han perdido el control del juguete. Ello se sustanció en que Trump pudiera ser nominado candidato primero y que ganara después. Y todo el lío de la fallida reelección viene de que los medios tuvieron que jugar a Goebbels (lo dice Time) para poder demostrar quien manda. Cómo con Alicia y quien establece lo que significan las palabras.

    Ahora sabemos quien manda, en USA y aquí. Y nos lo han recordado desde Davos hace poco. No hay duda.

    Pero una cosa es que sepamos que manda y otra que se les respete. No se les respeta porque sabemos que mienten.

    Antes se nos decía que el Estado es el único legitimado para ejercer la violencia. Ahora, en esa extensión (en forma de metástasis) del Estado (que se llama el Nuevo Orden Mundial, se trata de que la Mentira (las Fake News) se puedan considerar una extensión de esa violencia legítima. De tal manera que el Estado estará legitimado para mentir, pero sólo el Estado podrá mentir (Por nuestro bien, ¿por qué si no?).

    Esa necesidad de que las mentiras devenidas desde el Poder tengan que ser necesariamente creídas es causa y consecuencia en la creación de de esa nueva religión de Estado que nos inoculan día y noche. La verdad es una verdad teológica, a la medida de un Poder que nos promete el cielo en la tierra, y los verificadores esos son lo mas parecido a una nueva Inquisición.

    Visto el poco tiempo que dedicamos a ver la las teles oficiales.. y la poca credibilidad que representan ( si hasta la información meteorológica está trucada), ídem con la prensa escrita y sus terminales digitales… si desparecieran sólo se enterarían quienes cobran de ellas.

    Comparen el Poder que tenía TVE, El País, ABC, La Vanguardia… en 1985 para establecer que era lo verdadero y que no, con el que tienen ahora. Háganlo extensivo a otros medios en otros paises.

    Supongo que en ese carnet por puntos a lo chino que ansían ponernos (y si te portas mal no te vacunas) una de las cosas que puntuará mas será el tiempo que se dedique a ver sólo y exclusivamente los medios homologados. Esos que ahora no ve ni el tato.

    Respecto la Unión Uropea. Que nos diga el detalle del contrato (sin tachones) que firmó con Astra Zeneca, por ejemplo. Si tan fina filipina se pone con eso de la verdad. Y menos mal que la jefa de la cosa, la tal Úrsula, es del norte. Si llaga a ser del arco mediterráneo ya la habíamos liado.

    Y si eso es con las vacunas que no será con lo del clima, los migrantes, la energía nuclear, la demonización del gasoil..; en fin.

    Un cordial saludo

  3. Ligur dice:

    Excelente y valiente artículo Isaac.
    Me gustaría que los buenos artículos que se vierten en esta página, dieran también posibles soluciones o implicaciones por parte de los articulistas (los hay que si lo hacen) y no solo la dedicación de lanzar un tema, a la espera de que los visitantes dejemos nuestras opiniones más o menos acertadas.

    Tan villano y nefasto es mentir, como ocultar la verdad a sabiendas. En unas entregas anteriores, cuando dije que la prensa y medios de comunicación, eran medios de desinformación con respecto al tema elecciones Americanas y el robo descarado de la presidencia a Trump. Cuando se descubrió el pastel que tenían montadas las tecnológicas con los medios audiovisuales y prensa, cuando el Times por fin “confesó” la villanía descarada, de como consiguieron el descalabro del republicano, ninguna alarma salto en ningún medio nacional (solo en algunos extranjeros), ni tampoco en esta página, ni en ninguno de los visitantes habituales (salvo O’Farrill) donde más de uno defendió a los medios y criticaron a los que sospechábamos de la trampa.

    Lo que me da a entender, que los intereses por mantener la mentira, ocultar la verdad, o no tener el arrojo de desdecirse, tendrían que hacérselo mirar.
    Y ahí tenemos al pobre y recién estrenado Biden, preguntándose delante de un micrófono en Texas, ¿que hago aquí?, mientras que “Kemala” alienta el aborto con la bendición del globalismo, del Vaticano y bombardeando Siria.

    Hay mucha paja que cribar

    Saludos a todos

    1. Manuel Bautista dice:

      Me sorprende, estimado Ligur, lo convencido que te muestras en saber dónde está la verdad y dónde la mentira.

      Y no solo lo ves claro, sino que además te parece obvio que los demás también lo tenemos que ver con la misma claridad y certeza que tú. De modo que si no “reconocemos” esa verdad es porque tenemos “intereses por mantener la mentira, ocultar la verdad o no tener el arrojo de desdecirse”. O sea, porque tenemos intereses espurios o porque somos cobardes. Caramba.

      También me sorprende que uno diga que se ha venido informando sobre las elecciones de EEUU en los periódicos más leídos de España (creo que cité El País, El Confidencial, ABC, diario.es, La Vanguardia y quizás alguno más) y todos ellos te parecieran entonces muy poco creíbles y, en cambio, cuando el “Times” “por fin confesó la villanía descarada de cómo consiguieron el descalabro del republicano”, eso no te plantee ninguna duda. ¿Por qué este periódico te parece más fiable que los otros?

      Saludos

      1. O'farrill dice:

        Querido Manuel: esperar información verídica (contrastada eficazmente) de la mayor parte de los medios españoles, es «esperar a Godot». Sólo hay que ver la procedencia de muchas de las noticias (agencias) y… ¿de quien dependen? pues eso…. la coincidencia de apellidos en las cabeceras lo dice todo.
        En menos de dos meses de las elecciones en EE.UU. ya tenemos el primer conflicto bélico en la frontera de Siria por supuestas agresiones a los americanos. ¿No recuerda un poco las «armas de destrucción masiva» en Irak? Mi enhorabuena a los pacifistas que machacaron a Trump , siguiendo la moda impuesta desde los «demócratas» (la «izquierda exquisita» de Wolf) sólo interesada en los rendimientos económicos de tales conflictos.
        Quizás la Historia cuente que «hubo una vez un cuarto poder, la prensa, que quiso ser poder absoluto….. «. Echo de menos nuestros cafés. Un abrazo.

  4. Ligur dice:

    Estimado Manuel:
    Siento que hayas interpretado así mi post, sinceramente no me refería ni pensaba en ninguna persona cuando escribía, si, en los medios de comunicación que han silenciado esta noticia, que a mi parecer es importante. Tampoco he llamado cobarde a nadie, ni que en esta página hayan personas con intereses espurios. Dios me libre.
    Solo quería, quiero denunciar lo ocurrido en ese tema concreto y me extrañaba, me extraña que el eco de esos hechos no salten en la prensa, es más, se oculten.
    No tengo el monopolio de la verdad, ni quiero arrogarme esa facultad, sería una auténtica idiotez. A veces ocurre, que tenemos tanta seguridad en nosotros mismos, en lo que vemos, leemos, hacemos o enseñamos, que despreciamos otra visión por pequeña e inverosímil que sea sin observar el beneficio de la duda.
    Ningún periódico de los que citas, se ha hecho eco de la noticia del Times, para mi, creo que es por algo. Si la noticia de esa revista fuese falsa, los medios que has citado, se habrían pronunciado, ¿no crees?
    Siento Manuel que lo veas así, no tengo ningún interés, es más, no pretendo menoscabar el buen hacer que desarrolláis en esta página, al contrario, me parecéis muy brillantes y acertados, aunque a veces no coincidamos en muchas cosas.
    Un abrazo
    ‘Time’ presume de que, en las pasadas elecciones de EEUU, hubo una conspiración para sacar a Donald Trump del poder y para que “ganara la democracia”
    ¿Manipular unas elecciones para que “gane la democracia” no es una ‘contraditio in términis’? ¿Y no quedamos en que no había pruebas?

    https://www.hispanidad.com/confidencial/time-presume-que-en-pasadas-elecciones-eeuu-hubo-conspiracion-sacar-donald-trump-poder-ganara-democracia_12024103_102.html

    – La historia secreta de la campaña en la sombra que salvó las elecciones de 2020 –
    https://time.com/5936036/secret-2020-election-campaign/

  5. Manu Oquendo dice:

    «Manufacturing Consent» (1998) o «Fabricando el Consentimiento» es un libro de Edward Herman y Noam Chomsky tras cuya lectura no creo que quede nadie que pueda permitirse el lujo de ignorar que los Gobiernos y los poderes fácticos que los supervisan y dirigen dedican esfuerzos constantes a fabricar la opinión predominante en sus ciudadanías. De hecho lo hacen todos los gobiernos pero se lo tienen que «trabajar» mucho más aquellos que sostienen que gobiernan sociedades democráticas y libres. Los nuestros se están poniendo muy nerviosos porque mienten tanto y ocultan tanto que no pueden resistir ciudadanos libres y con capacidad de difundir lo que piensan. Nos callarán.

    Lo de fabricar el consentimiento en la opinión pública tiene, lógicamente, muy poco que ver con la verdad de las cosas y mucho que ver con lo que el poder social desea o necesita en cada momento.

    Ahora mismo vivimos tiempos muy malos para la verdad y probablemente viviremos tiempos peores de la mano de un Biden que, si lo ven ustedes cuando le dan los bajones ante el micrófono, da terror pensar que pueda desencadenar guerras o un holocausto nuclear manejado sabe Dios por quien.
    Lo que ya sabe todo el mundo que ha seguido esta cuestión es que este señor está más cerca de ser incapacitado que de poder sostener una conversación seria sobre una cuestión compleja, Busquen el video en Texas hace unos días y verán. Realmente hemos pasado de Guatemala a Guatepeor.

    Es por tanto muy importante que los Europeos tomemos conciencia de nuestro estatus colonial –algo ya han avanzado Merkel y Macron– y se forme una opinión pública que proclame su deseo de ser autónoma al menos en mucha mayor medida de lo que hasta ahora hemos sido con este y con los anteriores presidentes de los EEUU.
    Podemos ser aliados, faltaría más, pero no vasallos que es como entre ellos nos conocen. El que lo dude que se lea al gran Brzezinski –«The Grand Chessboard» (1997)– pero léanlo en inglés porque al traducir al español lo han suavizado por aquello de «traduttore, traditore».

    No voy a hablar de la Verdad a estas horas pero ustedes ya saben que lo que hoy prima es aquella sandez machadiana de tu verdad contra mi verdad. Es decir, el relativismo nihilista. La verdad es mejor que no exista. De hecho, al Poder, no interesa lo más mínimo que exista la verdad. Pregúntenselo si no a Pedro Sánchez. Cuando la verdad no existe hoy puedo decir A porque me conviene y mañana su antítesis B por la misma razón. La coherencia se ha convertido en una tara impropia de un lider comme il faut.

    Estamos llegando a la apoteosis del Leviatán creado por Hobbes para Cromwell y sacralizado por Rousseau en su célebre «Contrato social». Quienes lo hayan leído habrán visto que es un manual de exaltación de la esclavitud del súbdito aceptada con entusiasmo y que en él nos encontramos nada menos que con la proclamación del Estado como deidad suprema de una nueva religión. El último capítulo de dicha obra, se ocupa de establecer la Religión Civil que es como Rousseau lo titula y lo hace con estas palabras. “Hay una fe puramente civil en la cual el Soberano debe establecer sus leyes no exactamente como dogmas religiosos sino como Sentimientos Sociales sin los cuales una persona no puede ser un buen ciudadano ni un súbdito fiel”.
    Este es el modelo de Estado que tenemos. No somos, como nos mintieron, personas libres e independientes, ni soberanos que delegan temporalmente. Somos súbditos a manejar y a manipular.

    Esta discusión de lo malos que son los fakes me pone muy triste; de verdad. Ya solo nos falta gritar lo de vivan las cadenas y aceptar que Ferreras y su esposa nos digan cada mañana qué les parece bien que pensemos.

    En otro momento trataré de la Verdad y del discernimiento como esfuerzo y gracia espiritual para acercarnos a ella. Tema importantísimo como nos dice Isaac Salama en su excelente artículo.

    Buenas noches

    Saludos

  6. Loli dice:

    Hace poco, el Ministro de Finanzas francés, en el curso de una conferencia, animaba a los franceses a…leer.

    Apuntaba que la lectura abre caminos a la razón, al pensamiento, a la capacidad crítica, a la reflexión y a …la búsqueda.

    Anteponía estas cualidades de la lectura al objetivo controlador, manipulador, de la imagen tecnológica a la que nos hemos, nos han acomodado.

    No es lo mismo que tus posibilidades se despierten a través de la evocación, insinuación, seducción de rastros por el trabajo que implica la lectura, a que vengan de la mano de estímulos mecánicos bien estudiados a través de impulsos nerviosos.

    Es posible que se haya realizado un trabajo ímprobo en tratar de enviar mensajes falsos, en intentar desviar la atención de las sociedades para que no se percaten de las estrategias a las que se las quiere someter….desde hace tiempo.

    Pero me da la impresión de no se está tratando de ocultar excesivamente.

    O quizás se piense que no haga falta.

    A lo mejor se está llegando a la conclusión de que existe ya un número importante y representativo de población que solamente querrá acceder a la información que, previamente, “case” con aquellos circuitos de ideas que se han arado, concienzudamente, a través de impulsos cotidianamente descargados, y aunque la verdad se encuentre desnuda ante sus ojos…éstos están ocupados en mirar a través de los “filtros” inconscientemente asumidos.

    Aún así, somos dueños de la capacidad de hacer otras cosas, aún somos dueños de nuestra voluntad.

    Pienso que se puede romper esa inercia de buscar solo lo que nos conforta ideológicamente.

    Tenemos esa posibilidad, y la búsqueda da resultados, porque, en realidad, ahora, tengo la impresión de que no se oculta tanto como podamos creer, simplemente se tapa a través de la confusión…

    En los pueblos y ciudades cercanos a los campos de concentración donde se llevaba a cabo la denominada “solución final” del régimen nazi en la Segunda Guerra Mundial, llovían cenizas, y llegaban olores que no podían ocultar su origen…, la gente no era “tonta”, pero preferían “no enterarse de lo que estaba ocurriendo”.

    Soldados y mandos integrantes de la División Azul que lucharon junto con las tropas alemanas en el frente ruso, fueron testigos, en aquel momento de la guerra en el que Europa parecía no enterarse aún de lo que estaba sucediendo en ese aspecto, de trato brutal y las matanzas sistemática de los integrantes del pueblo hebreo en aquellas tierras, a alguno le costó la vida dar comida a niños judíos.

    Cuando volvieron a España narraron escandalizados estos hechos, pero el tema no salió de ahí, no tuvo más trascendencia que sus vivencias…

    ¿Es posible que hagamos verdaderos vericuetos para huir de la verdad, que en realidad sea más complicado no enterarse de la ella, estar continuamente ideando cómo escapar de “su poder de evidencia”, que buscarla y…encontrarla?.

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