Bosch, Hieronymus - The Garden of Earthly Delights, central panel - Detail duck feeding man (lower left side)

Suena a catecismo y a letanía. Huele a incienso y sotana con naftalina. Sabe a hostia y agua bendita ensuciada por manos callejeras. Y es como la textura agria y angustiosa de los sentimientos de culpa propios. Es una foto sepia en la que nunca cuadran ni los fieles ni los corderos. Es un código mandatorio sobrepasado por el devenir de los tiempos, los matices del propio desarrollo, y una acumulación de sutileza artística y cultural que no quiere ningún juicio por herejía, ni quiere pagar ningún peaje a la masculinidad patriarcal.

Son rituales a los que se asoma desde hace demasiado tiempo un poder indisimulable. Unas epístolas que niegan los tiempos y los cambios, y que no han querido reconocer los hombres nuevos, ni arriesgar ante la velocidad vertiginosa del progreso. Angostados en una ortodoxia cómoda y beneficiosa, los poros por los que respira la religión que es nuestra, forja creyentes que no saben si creen o no creen, en un impulso de creencia que no encuentra el adecuado pulso.

Pero más allá de las críticas sobre las que asentar una reflexión profunda sobre el catolicismo, convendría revisar las bases sobre las que circula el ateísmo practicante y autocomplaciente de los tiempos actuales.

Si nos atenemos al sentido primigenio del término religión, nos encontraremos que la principal acepción hace referencia tanto a un vínculo (ligar-ligazón), como a una vuelta (re-vuelta a), en las que el pensamiento moderno, psicoanalítico y materialista dialéctico, se perderá ante el primero de los abordajes, porque no se reconoce más que la biografía o el entorno en el que este se recrea. En esa perspectiva no cabe otro recorrido que una espiral, a la que lo más que le puede esperar es que el bucle vaya adquiriendo un diámetro mayor sobre el mismo eje que lo dinamiza. Implosivo y desesperante, como las viscerales crisis del hombre moderno ponen en evidencia en todas las situaciones de tránsito con las que se encuentra, en las que sabe que se encuentra abocado a un recorrido ya realizado.

De todas las religiones, lo que más poderosamente llama la atención, no es el carácter eclesial al que estamos exageradamente acostumbrados en el mundo occidental, ni los conceptos habitualmente doctrinales y dogmáticos en los que se suele asentar que una mente acostumbrada al método científico o a la creación artística aborrecerá, sino la inevitable confrontación entre el espacio que hay entre el nacimiento y la muerte del hombre. Esas dos huellas, en forma de rastro y señal, marcan la existencia humana hasta el punto de que el laberinto que forman los trayectos realizados van a marcar con un rumor indeleble el trauma y el drama, y eso es lo que el impulso religioso quiere genuinamente abordar-

Sobre esa marca -nacimiento-, y ese destino -muerte-, que conjuntamente forman la evidencia más enigmática de la vida, es sobre lo cual gira la búsqueda y explicación religiosa del sentido de la existencia. Y lo que de ello se puede derivar es sustancialmente tan religioso como la Biblia, la Torá o el Corán.

Solo alguna excepción marginal en Occidente de las religiones reconocibles por todos, se preocupa del “antes de”, pero sí que todas ofrecen diferentes soluciones para el “más allá”, vinculándolo a la transcendencia, pero con una recurrente y reiterada preocupación por el “después de”. Lo habitual será una forma, tan extraña como generalizada, de la perpetuación del Ser; que, para no perderse demasiado, consiste en un infantil “lo bueno (o malo) de un lo mismo para siempre”. Total que al final el “más allá”, es básicamente un “más acá” pero a lo bestia.

Desde el anhelo sincrético de quienes sabiamente pintaban en los espacios oscuros sagrados de la madre tierra para convocar a su suerte, desde que los animistas volcaban proyectivamente su búsqueda interna en las vísceras de los animales para protegerse de lo que no alcanzaban a manejar, desde los creyentes en las cosmogonías de los mundos paralelos en su afán por conseguir la conciliación con ellos, y desde el dualismo forjador de las sagradas líneas con las que vivir hacia el logro del bien y la evitación del mal, el ser humano  ha buscado amachambrar su realidad vital desde perspectivas similares y significativas, matando y muriendo por ellas. No hacían ni suponían lo mismo, pero estaban alimentadas del mismo espíritu.

Y aunque no lo parezca, sigue sucediendo lo mismo en nuestro tiempo, en los que detrás de los rituales de la suerte, prevalece un similar deseo, o de perpetuación de la existencia, o de disimulo de su final, según los gustos. En los que la búsqueda de la gloria se ciñe al ámbito de algún deporte de masas, para saborear algo del principio de pueblo o tribu elegida. En la que el éxito profesional, o el almacenamiento de bienes y valores, centran la actividad de los hombres hasta la saciedad, como forma de perpetuación y como vía para el acercamiento al Bien y el alejamiento del Mal.

Y siendo la sexualidad la vía principal de acceso a la transcendencia, nuestros rituales no pasan de ser una búsqueda de la pulsión última e infinita del útero, por contacto o por recreación sensitiva, que queriendo simpatizar con los planos terrenales, astrales o cósmicos, quedan atenazados en el yo, sin que el éxtasis haya siquiera arañado el blindaje inmóvil de este, pero ansiando religiosamente lograrlo. También la psicótica relación del hombre actual con el espacio-tiempo que ha de transcurrir entre uno y otro hito –nacimiento y fallecimiento-, se basa en la irracionalidad de la conquista del mayor tiempo posible antes de la muerte, animada por una suerte de expectativa científico-médica de renovación permanente, subyaciendo la religiosa ansia de eternidad.

De forma similar desde el nacimiento se postulan fórmulas diversas, en las que las del mundo de la educación y la familia son la punta de lanza, para la búsqueda de una liviandad imposible y una planificación tan metódica como conductista, no tanto de un éxito social, profesional y vital, como del logro de una amplia variedad de recursos con los que disimular los signos del tiempo, como son la estética aparencial, una acumulación de bienes innecesarios, o el run-run recreativo con el que aumentar los ruidos disuasorios, todos ellos atenazados por el mismo religioso miedo al después.

Así, la religión como impulso que busca romper la cárcel del tiempo, también se manifiesta en el ateísmo actual. Y esos dos hitos vitales que lo marcan, son el foco principal de sus actos, rituales y dinámicas, en los que la ausencia de un credo reconocible no limita sus letanías y creencias implícitas, subliminales y subconscientes si se quiere, pero creencias al fin y al cabo. Simplemente es otra religión, que como solución transitoria, escinde la razón, los valores y credos, del componente irracional de la vida psíquica, en cuanto a emociones, sentimientos y pulsiones se refiere.

Al final no hay mucho más, donde los tiempos nos recorren ellos a nosotros en vez del lo contrario, que la voluntaria osadía de solo mirar de soslayo, en vez de hacerlo de frente.

17 comentarios

17 Respuestas a “Enseñar religión”

  1. Julie Pardo (@Julie_PardoZ) dice:

    Como siempre un excelente artículo de Carlos. Mis observaciones me conducer a escuchar que las personas suelen ser creyentes, en España mayoritaramente católicos, y agnósticos, ninguno me dice que es ateo. Los agnósticos suelen decir que son Darwinistas y casi ninguno se apoya en las Teorías del Universo. Me hubiera gustado haber leído algo usando la palabra “Angst” desde la percepción alemana.
    He localizado un precioso texto en inglés sobre el Angst alemán:

    http://www.dw.de/germans-and-why-they-worry-about-german-angst/a-16425161

    Me encantaría saber vuestra opinión.
    Muchas gracias a todos por todo,
    Julie

  2. Agustín dice:

    ¿Catequesis en la escuela? NOOOOO. ¿Enseñar creencias sin enseñar a creer? SÍÍÍÍÍ, es una dimensión crucial de la humanidad y una estrategia básica de la educación intercultural.Véase https://www.academia.edu/2345221/Religiones_culturas_sociedades , o bien https://www.academia.edu/2345247/Estaci%C3%B3n_de_amor._Por_una_educaci%C3%B3n_socioemocional

  3. Remedios dice:

    Bien, D. Agustín, fuera la catequesis de las escuelas, que es como debe ser. Pero ¿no le parece a usted que la doctrina religiosa no es la única que habría que extirpar de los centros de enseñanza?

    En este foro ha habido algunos articulistas que han hablado de la “ideología de la ciencia”, de doctrinas biologistas ya erridacadas en los medios científicos pero que prevalecen en los medios escolares, de doctrinas sociales, o de la propia concepción de la escuela como centro de adoctrinamiento emocional.

    Hasta que no consigamos crear escuelas como espacios de desarrollo personal global de los individuos desde su peculiar individualidad, de lo que estamos muy lejos, solo estaremos jugando a dar satisfacción a nuestras filias y nuestras fobias. El Poder, encarnado por el sentido de lo público, nunca lo va a permitir.

  4. Carlos Rubio dice:

    Soy un periodista español de un canal internacional de noticias en el extranjero. Me considero una persona relativamente culta, viajada, y leída. He tenido que dejar de leer este artículo antes de llegar a la mitad porque no entendía nada, porque no podía ver adónde iba el artículo, que argumento quería hacer y el lenguaje era enrevesado y confuso. ¿No sería posible decir lo que se quiera decir de una manera más clara? Exponer el argumento u objetivo del artículo al principio. Sospecho que ni el propio autor tiene claro lo que que pretende decir.

    1. Inés dice:

      Quizá sea eso lo único que le pase, que habla de usted en pasado…y en ese tiempo verbal uno ya no puede ..

  5. Carlos Peiró Ripoll dice:

    Siento que no le haya resultado claro el artículo en cuestión, pero quizás si hubiera tenido más paciencia para terminarlo hubiera entendido de lo que trata. A veces algunas cosas se entienden, como en el teatro, cuando se descubre el desenlace final.

    Sintetizándolo, la tesis es que detrás de las formas del ateísmo actual se esconde el mismo espíritu religioso del que se pretende escapar y negar.

    En cualquier caso, sus sospechas no son acertadas.

    Un saludo,

    1. Colapso2015 dice:

      Yo creía que detrás de la mascara se escondía un “la reproducción tapa la realidad” con eso “del útero transcendental”. Pero parece que no,…

      El ateísmo no es una religión porque carece de las más básicas características de esta. Como son el –proselitismo, liturgia y falacia lógica–. Todo ello se convoca y comparte con un grupo, une.

      Un ateo no perderá ni un segundo en convencer a otro de su visión del mundo. En esencia –un ateo sigue el “método científico”–, y su “creencia” es la experiencia.
      “Creencia “ porque en lo relativo a lo social puede tener mucho de auto-domesticación/gregarismo (las falacias del “útero transcendental”), pero en lo relativo al mundo, “empirismo”.
      Tratará de con-Vencer a sus congéneres en asuntos concretos porque es un animal social y vive en sociedad.

      He dicho y lo mantengo, Dios es un concepto relativo a la forma de poder. Anteriormente era la Naturaleza y sus correspondientes dioses (porque se carecía de la complejidad social y conocimiento), posteriormente con el monoteísmo/politeísmo el poder se transvasa al imperio/el Estado, y ahora Dios es el Estado para algunos; pero eso no tiene nada que ver con el ateísmo.

      Tiene que ver con –el poder–, porque el poder es garantía de supervivencia y la carencia de el probabilidad de muerte, servidumbre o esclavitud. Las dinámicas de grupos no son cosa de espíritus,…, los leones son leones por tener un comportamiento reconocido.
      En la versión moderna –tu pagas (nación), yo cobro, reparto (Estado) [y me llevo la mejor parte] –.
      Reitero por otra parte, la demo-cracia es un sistema en la cual se controla, o se pretende, limitar la acumulación sin control de poder; sea cual sea su naturaleza, forma u origen (incluido el propio pueblo). España no es ni aproximadamente una democracia.

      Podría querer decir “la visión de la vida” de un individuo dentro de un contexto idiosincrásico no dista mucho de las costumbres sociales, las cuales son todas creencias. O aún sin serlas forman parte de una dinámica de grupos, unas costumbres.

      Esas creencias o valores (que no religiones), son necesarias para un animal que tiene capacidad de pensamiento abstracto. Es decir, puede coger una acción y un contexto, construir conceptos nuevos, generar objetivos y usar medios; y posteriormente llevarlos a cabo a favor de su supervivencia o en contra de ella. No obstante el resultado debe ser siempre positivo por razones obvias.

      Si no las tuviera, las creencias/valores no serían tal, sino un comportamiento incluido en el genoma/o resultado de una educación básica-natural (como el caso de los monos y otros animales).

      Al igual que el agua se mantiene en el fondo del vaso, o una piedra cae por una ladera, un animal tiende a reproducir las acciones que un –contexto físico– (naturaleza) propició (duplicación de un conjunto concreto de moléculas, máquinas moleculares).
      Quien se aparta de ello, “no sale en la foto” (evolución) pues lo inanimado, lo muerto carece de ese comportamiento. Si bien debemos recordar que el ser humano (según algunos) no tiene modificaciones morfológicas significativas en más de 50000años. Por ello la evolución de las especies dentro de la sociedad es una falacia absoluta.

      Pero al igual que sabemos que la probabilidad del encaje del ATP es determinada por el contexto físico, no podemos saber (Movimiento browniano) que molécula de ATP entrará en tal o cual máquina molecular. También sabemos que existe un margen en el cual estas cosas suceden, no por ello dejan de ser aquello definido. Simplemente sucede,…

      Y no me meto con el tema de la moral natural (derecho natural, humanismo,…,etc); porque la cosa se complica y alarga.

      No hay respuestas correctas para preguntas erróneas.

      1. Carlos Peiró Ripoll dice:

        Claro Colapso2015, el ateismo no es una religión, por su propia naturaleza atea. De la misma manera que el anarquismo nunca podrá ser un movimiento político, pues contradiría su misma esencia.

        Al hablar del “ateo”, lo hace engoblando en él muchas y muy distintas formas de ateismo que se dan en nuestra sociedad. Usted hace mención al que podríamos denominar el “ateismo científico”, asociándolo a una práctica empírica asentado en la fenomenología de la Naturaleza. Un ateismo que la parte más avanzada de la Ciencia empieza a descartar tanto desde la Física de las partículas como desde la de la materia oscura. La primera al cuestionar el concepto mismo de objetividad, y la segunda al reducir la fenomenología a la más pequeña parte de la realidad cósmica.

        El ateo más habitual, y al que me refería, es el que no ha tomado excesiva conciencia de que lo es. Nunca se lo habrá planteado muy en serio, pero por eso mismo se convierte en a-religioso, que es la forma más proselitista de ser ateo, pues no para de convencerse a si mismo en todos los momentos de serlo. Se genera con ello unas cursiosas paradojas, como son que para practicar su a-religión está en permanente alerta interna para tapar toda evidencia transcendente, y, por otro lado, practica sin consciencia de ello la gran religión de nuestro tiempo que es el colectivismo (como devenir del sacro gregarismo primitivo).

        Sobre que “Dios es un concepto relativo a la forma de poder”, si está usted hablando del dios del que todos hemos oido hablar alguna vez, no puedo sino coincidir con ello, pues ese dios al que se refiere parece no ser más que una reproducción exagerada y ultracualificada de nuestra propia realidad interior, al que veneramos y tememos a la vez. Unas redes neuronales definidas con habilidad y cierto conocimiento, que dan lugar a reacciones sacro-emocionales directas y altamente precisas, que las doctrinas religiosas tradicionales han convertido en cárceles. Su comunión colectiva, en la forma en las que las iglesias lo han promulgado, no es sino una evidencia más del atributo de poder que contiene y del inmenso efecto que tiene en las conciencias individuales (confensadas o no).

        Y es que se hace francamente difícil hablar de todo ello, con la habitual asociación que hacemos entre religión y doctrinas religiosas, credos religiosos e iglesias, que pese haber intentado delimitar en el artículo, veo que no se ha logrado.

        Hay contestaciones claras ante propuestas crípticas.

  6. Manu Oquendo dice:

    De modo muy sintético porque salgo.

    A mi modo de ver el “gen” religioso está en la base del éxito evolutivo de la especie.

    Hoy, unos 200 años tras la instauración de regímenes laicistas–, está bastante claro que hasta los que se dicen ateos llevan dicho gen dentro porque en cuanto acceden a posiciones de poder se ponen moraditos a establecer normas morales y reglas de comportamiento.

    A lo largo de esos 200 años se ha producido una lucha contra el Poder Religioso Clásico y se les ha erradicado del escenario político dando paso a lo que son Religiones de Sustitución: Marxismo, Nacionalismo y Ecologismo.
    Tres Ideologías que no pueden esconder que son Doctrinas Confesionales, Transcendentes y Absolutas.

    Lo sembró Rousseau y lo vemos hoy ante nuestros ojos.

    El tema es interesantísimo porque desde que emerge el Laicismo (Una Doctrina como cualquier otra Doctrina) estamos en un proceso de Lucha por el Poder acerca de formas de Programación del Ser Humano desde las Cúpulas del Poder.

    Lo que históricamente hicieron las Religiones hoy, en Occidente, lo hacen las Élites que Controlan los Estados modernos.

    Pero ni unos ni otros terminan de presentar una visión Objetiva, Atractiva y Positiva del ser humano.

    Las Religiones clásicas porque son prisioneras de Dogmas innecesarios y de Formas Culturales de transmisión de sus Paradigmas que cambian con el tiempo sin que lo Esencial-Permanente se Ponga en Primer lugar. Hemos de reconocer que Dogmas y Cosmologías son accidentes temporales propios de cada momento histórico.

    El Estado Laicista porque presenta una Cosmología que ya hoy tiene serias brechas científicas y además no tiene una Idea decente y seria del Ser humano. Mucho menos atractiva. El ser humano que manipula y manosea es cualquier cosa menos atractivo.

    Por eso, cuando la Iglesia trata de actualizarse y presentar sus valores esenciales, se le echa encima el Poder Político.

    No olvidemos que el Papado habla de Pecado Estructural y, de repente, comienzan a pasar cosas en el Imperio.

    Saludos y hasta la noche.

  7. Manu Oquendo dice:

    Voy a soltar un rollo para intentar mostrar cómo lo que se conoce como Ateísmo Científico se basa en la crítica que el principal representante de la Izquierda Hegeliana hace de su viejo maestro: Hegel. Me refiero a Feuerbach.

    Para Hegel, malabarista de la mente, la verdadera Realidad es…………..La Idea.

    La Naturaleza es “exterioridad” “apariencia” de la Idea. La Religión era el “momento” a través del cual pasa la Idea y alcanza plena Consciencia de sí misma.

    Para Feuerbach es al revés: La Naturaleza es la realidad de verdad y la Idea su pálido reflejo.

    En este contexto, la Religión no es otra cosa que una Proyección que el ser humano hace de sí mismo. La Teología sería por tanto una Antropología liberada de sus elementos míticos.

    Por si fuera poco, Feuerbach otorga a estas manifestaciones un carácter Absoluto y en 1841 dice –en “Lecciones sobre la esencia de la religión” pags 18-51– “El hombre es lo Absoluto para el Hombre” lo cual hasta a uno le parece un tanto hiperbólico.

    Donde la Religión puso a la Idea de Dios como Sujeto (¿Qué idea puede el hombre hacerse de la causa primera?) la Ciencia pone al hombre. Pero en el lugar donde la ciencia pone el Hombre, Feuerbach (y luego Marx) no pone atributos Humanos sino Divinos.

    De nuevo, para acceder a sí mismos, –a nuestra esencia que tanto nos obsesiona–, los hombres se apropian de sus verdaderos atributos refiriéndolos al Absoluto.

    En otras palabras, Feuerbach se exhibe como un creyente en los atributos Divinos….. trasladados al Hombre.

    Marx (“Tesis sobre Feuerbach” 160-161)………dice tras un largo párrafo………”.Feuerbach diluye la esencia religiosa en la esencia humana, pero la esencia humana no es algo abstracto, inherente a cada individuo. Es en su realidad el conjunto de las relaciones sociales”

    Al final, en “La sagrada familia” pag 149, dice Marx “Porque la Naturaleza está mal organizada, existe Dios” frase que como las anteriores hay que entender porque tras ella está la Promesa del Paraíso una vez sepamos………..Organizar la Naturaleza.

    Aquí el más tonto hace relojes con los ojos vendados, pero todos creen en una Divinidad.

    Uno, que es de pueblo, adquiere su religiosidad (en el sentido usado por Carlos Peiró y por todos mis maestros) ………..de mi padre que era bastante ateo pero que en verano nos cogía a todos las noches sin nubes y nos llevaba al prado de casa a mirar hacia las estrellas. Unas veces en silencio, otras preguntando en voz baja, pero siempre asombrados porque de ellas venimos y a ellas volveremos. Sí, o sí.

    En el recuerdo de aquellas experiencias están todas las preguntas importantes.

    Hay un gran libro de un buen amigo, Ignacio Cacho Nazábal, que se titula………….”Dios es Otra Cosa” está agotado pero se encuentran algunos en el circuito de viejo. Gran libro para una vida.
    Si alguien tiene dificultades para localizarlo que hable conmigo porque tengo dos y presto libros.

    Un saludo cordial

  8. Paz dice:

    La espiritualidad también hay que educarla y me parece más útil usar la espiritualidad/ religiosidad tradicional como ‘borrador’ desde el que empezar a pensar y cuestionarse las cosas, que o bien, dar nada (que hacer algo de cero es extremadamente difícil) o dar una cierta espiritualidad desligada de la tradición, entendida ésta como conexión con sus padres o abuelos.

  9. Manu Oquendo dice:

    Hablando de formas de Programar personas, grupos y masas. Es conveniente estar al tanto de cómo es un proceso incesante. La primera cuestión es detectarlo y a renglón seguido neutralizarlo.

    Ayer asistí a una presentación del panorama estratégico actual. La voz de la Ortodoxia ante una audiencia minoritaria muy informada y descreída. Un panorama cada vez más habitual.

    El repertorio simbólico que recibe la opinión pública en tiempos razonablemente seguros suele estar sometido a evaluaciones críticas y discusiones argumentales bajo las reglas de la lógica. Este proceso ayuda a evitar que la emoción colectiva caiga bajo el control de los proveedores de imágenes simbólicas.

    Incluso en momentos no tan seguros –o en las fases de guerras sin claros vencedores como sería la actual tregua de Ucrania o el empate en Siria– la mayor parte de las emociones se organizan en torno a la naturaleza del conflicto, las opciones posibles, las dudas y las posibilidades de acuerdo.
    En esta fase los verdaderos contendientes siguen gestionando el proceso de acumulación emocional en la masa según sus intereses. Si pueden, claro.

    Pero hay fases de aguda inseguridad en las cuales el temor, la agresividad y el odio pasan a dominar completamente los espíritus aplastando cualquier otro instinto antes de que el agotamiento anímico se imponga y…… aceptemos cualquier solución que nos evite la insoportable tensión.

    Parece que estamos en ese momento en varios frentes.

    Ahora mismo vemos que, mientras dura la tregua en Ucrania, se sigue tratando de convertir a Putin en monstruoso enemigo público de todo Occidente para que la –ya discretamente anunciada– segunda etapa belicosa se haga con la opinión pública menos en contra.

    En España la guerra entre mafias corruptas se sigue llenando de Símbolos emocionales muy bien administrados.

    O que, entre Libia, Siria y Lampedusa, en vez de recordar que estos Refugiados que se Ahogan los han producido las guerras de nuestros “electos” –empeñados en cargarse determinados regímenes poco receptivos a sus ideas e intereses– se fomenta esa falsa benevolencia europea cuyo único pecado consistiría en ser gorda, lenta y rica. ç

    El caso es que, cuantas más guerras promueven, peor estamos los que vamos quedando mientras muchos otros dejan de estar.

    Para que la ciudadanía retenga un mínimo control en este entorno, es necesario trabajarlo un poco más de lo que hoy hacemos. Otro empujoncito. Un impulso adicional siempre es efectivo porque la Opinión cuenta mucho.

    Curiosamente en esta época de gran Crisis Secular la Iglesia está bastante callada.

    Saludos

    Nota1 Para la biblioteca.
    Public Opinion. Walter Lippmann. 1921. No hay que reinventar la rueda. Basta con hacer memoria.
    http://monoskop.org/images/b/bf/Lippman_Walter_Public_Opinion.pdf

  10. Inés dice:

    Me gusta mucho como escribe lo que se lee y lo que no
    sólo le pregunto una cosa
    ¿usted cree que a estas alturas la opinión cuenta mucho?
    Nos leen desde todos los frentes, los unos los otros y los picotos
    pero en el fondo, hay aún una ideología bastante genética o encallada, da lo mismo, que después de las opiniones, en el día a día no actúa con la pureza y /o la valentía que requiere este “estado de sitio” impuesto.
    Los pobres de los de allí, sólo porque sus tierras están debajo de rutas de gas, o porque tienen gas, o porque tienen agua .. o enfín cualquier bien codiciado por los que ya no lo tienen – aunque sea la belleza de sus entornos- se ven en medio de guerras sin comerlo ni beberlo. Mientras que los de aquí estamos igualmente sitiados sólo por tener un poco más de sol, un poco más de vida amable aún, o un poco- no mucho pero un poco- más de decencia.
    Existe una necesidad de “captación” de cómplices en estas nuevas religiones ateas de los tiempos que corren, así es.

    Así que sólo nos queda ser fieles fervientes de las abejas, aprender a polinizar 250 millones de flores en un sólo día, antes que los pesticidas nos extingan.
    Eso sí que sería una religión como es debido.
    ¿cree que nuestra “involución” actual puede frenarse al menos, y volver a ser un poco más paganos antes de extinguirnos?

  11. Carlos Peiró Ripoll dice:

    Sí Inés, la opinión cuenta más que en ningún otro momento anterior. Y es tal la importancia que ha tenido siempre, que los grandes movimientos articuladores de antaño le dedicaban el principal capítulo de sus acciones (evangelistas, bardos, trovadores, etc.). Fíjese si cuenta, que quienes se encargan de gestionarla se han convertido en el cuarto poder, actuando manifiestamente como tal, y con efectos auténticamente espectaculares e innimaginables hace tan solo un siglo.

    Vivimos en los tiempos del colectivo, por eso al hacer referencia a la opinión, entiendo que quiere decir la opinión propia y personal, oponiéndola a las otras opiniones como la opinión pública. Y visto desde ese punto de vista esta suena como minúscula, ineficaz e irrelevante. Casi, ni siquiera, testimonial.

    Pero estos son los momentos que toca vivir, y la situación evolutiva de la humanidad ha pasado de la fidelidad al Padre a la fraternidad entre los hermanos, seguramente como paso previo a una situación mejor y más femenina, por lo que lejos de esperar grandes frutos de esta cosecha, se habrá uno de conformar con la mayestática insignificancia de lo más propio, y paladearla con grata satisfacción.

    Yo no lo veo como involución, sino como una desesperantemente lenta agonía de un patriarcado caduco que intenta criminalmente perpetuarse ante las evidencias de su extinción. Por lo que en el plano social no espero ni claves, ni estímulos ni impulsos.

    Cálidos saludos,

  12. Manu Oquendo dice:

    Un par de apuntes sobre dos temas.

    Inés, cuando comenta sobre si la opinión pública es importante o no y Colapso, cuando sugiere con convicción que “Dios es un concepto relativo a la forma de poder”. Cualquiera de ellos da para una buena estantería pero sintéticamente…

    1. Inés.
    Como ha apuntado Carlos Peiró, la Opinión es Importantísima. Porque el Poder sobre una sociedad se ejerce en definitiva a través del:
    –Poder Político. Mando y Burocracia.
    –Poder Coactivo: Violencia, coacción, fuerza militar.
    –Poder Económico: Medios de Subsistencia y Autonomía personal
    –Poder Ideológico: Conducta individual y colectiva basadas en las Ideas, creencias.

    Todos los estudiosos del Estado y del Poder a lo largo de la historia han terminado por llegar a esa conclusión. La Opinión es vital….ergo….vamos a controlarla y crearla.

    2. Colapso.

    Ha habido mucho de ello. De hecho nuestra sociedad ha llegado hasta aquí porque gran parte de las Normas Religiosas son de facto normas “higiénicas” destinadas a dar ventajas competitivas y unión bajo un poder (eficacia).

    Pero no todas las religiones se basan en un modelo de Dios de ese tipo que la moderna Teología describe como el Dios-Programación-Remedial. Dios infantil.

    De hecho la teología católica a lo largo del siglo XX –y en momentos aislados de su historia– ha producido y está produciendo modelos de Religiosidad propios de un Humanismo autónomo que por un lado simplifica la cosmología vital eliminando normas programáticas y por otro se sumerge en la realidad con una consciencia de identidad que es nueva en la historia.

    El filósofo francés Etienne Gilson (ya citado) reduce los momentos clave a dos.

    1. Reconocimiento de una causa primera. Exodo 3.14 en el Cristianismo.
    2. Esa Causa primera –Dios– es Amor en el Sentido griego de Agape. Es la Síntesis de la Cristología del Nuevo Testamento entre nosotros.

    Quisiera hacer notar que por primera vez en nuestra historia evolutiva la Ciencia va proponiendo escenarios plausibles plenamente coherentes con síntesis religiosas bien conocidas.

    No tengo nada claro qué saldrá políticamente de todo ello pero lo cierto es que el Estado Laicista está en….Colapso precisamente porque carece de un Horizonte coherente con las Pulsiones Básicas del Ser humano y……….con la Ciencia.

    Aunque de esta, de la de verdad, cada vez hay menos porque hacemos pasar por Logos lo que solo es Tecné. ¿Qué descubrimiento científico ha habido en los últimos 75 años?

    Saludos

    1. Inés dice:

      Sr. Oquendo,
      Vaya, de hecho la pregunta aunque en el aire se refería a su comentario en el que hablaba de opiniones.
      Claro que se que la opinión es importante, igual que la palabra, está tan llena de emoción que es una “espada de damócles”, pero a mi humilde entender sólo la palabra en el Arte es válida, como motor transformante. Casi todo lo demás, muy pronto se transforma en ruido. Y todos necesitamos las palabras demasiado en los tiempos que corren, aunque haya muchas más formas de lenguaje. Es cierto que podría ser correcto crear opiniones diferentes a las del establisment ( ……) como lo pongamos, es lo mismo. Pero a menudo esas palabras nos pierden. Sin embargo los gestos, por pequeños que fueran, los hechos que cada uno y cada grupo van haciendo, hechos plurales, basados en los conocimientos o /y habilidades de cada cual esos son los que van marcando un rumbo.
      Conozco filosofías perfectas, o casi, muchas cosas que los hombres dejaron escritas, pero los que de verdad hiceron algo, además de escribirlas las testimoniaron con su propia forma de actuar en el mundo. Los otros millones de formas de vida que nos rodean cada milisegundo, también se comunican, también expresan – también hablan?- y a veces nos llega su canto y su lección mucho mas clara.
      Pongámonos de acuerdo en lo esencial, claro! pero como dice Carlos, sin renunciar a nuestro fondo profundo, porque eso a veces nos ayuda a entender, y no sólo, sino a discernir lo que a cada uno le toca mover en cada impulso.
      Buenas tardes.
      ( alguna vez le diré que si quisiera, ya habría encontrado un buen zapatero..en serio, los conozco, existen y trabajan aún con materiales y manos de verdadero artesano)

      1. Manu Oquendo dice:

        Tiene usted razón, Doña Inés. Lo he encontrado a solo 70 Km, de Madrid, en Portillo de Toledo. Y no uno, tres de la misma familia: Juan Tenorio & Sons.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza Cookies propias para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios. Si continua navegando, supone la aceptación de la instalación de las mismas. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web. política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies