Es de sobra conocido que los términos derecha e izquierda proceden del lugar del parlamento francés, respecto al presidente, en el que se sentaban las dos posiciones enfrentadas en relación sobre la posibilidad Real de vetar las leyes emanadas de este.

Esto sucedía en 1789, cuando no existían la electricidad ni los motores de ninguna clase, ni siquiera el ferrocarril. No se habían descubierto ni la penicilina ni mucho menos los ordenadores. La esperanza de vida por entonces apenas pasaba de los 30 años, y las guerras, las hambrunas y las epidemias sembraban de muertos las sociedades occidentales. Aún se tardó tiempo en que apareciera la siderurgia, la industria pesada o la minería a gran escala. La agricultura era únicamente manual con ayuda de animales y supeditada a la climatología. La manipulación de los tejidos era laboriosa, compleja y de muy escasa rentabilidad. Las carreteras eran caminos al estilo de las calzadas romanas, el transporte más rápido de mercancías dependía de tracción animal, y aún el agua no se canalizaba. La cultura y el arte estaban recluidos a una mínima élite y la educación llegaba exclusivamente a unos pocos afortunados.

El desarrollo que han experimentado estas sociedades es sencillamente espectacular, y los seres humanos ya no dependen de la suerte para sobrevivir, ni del clima, ni del sol. Todo el mundo ha alcanzado un cierto nivel educativo y se aproxima progresivamente a más a esferas del conocimiento. Se almacenan cantidades impresionantes de datos, y todo el mundo puede ver lo que sucede al otro lado del planeta en milisegundos. Puedes tener toda la información que desees con solo un clic, y educarte al completo con dedicarle un par de horas al día sin salir de tu casa. Hay aparatos que traen a la Tierra lo que sucede en los límites de nuestro sistema solar. Y vivimos casi tres veces más de tiempo.

Aún así, en el plano político social, seguimos en un panorama muy similar al de hace más 225 años, cuando las cosas pintaban tan mal o peor como las descritas. El impresionante desarrollo a todos los niveles ha traspasado muy poco a la generalidad de la conciencia humana, que sigue utilizando todos estos recursos pero sigue anclada en la inevitable concepción  de la supervivencia de antaño, como si la muerte fuera un acontecimiento próximo y probable.

Pese a la superabundancia de recursos, se sigue planteando mi alimento como rival del de al lado, mi satisfacción como mi propio derecho desconsiderando que se asienta sobre la insatisfacción de la del otro, y cuando el trabajo colectivo nos trae beneficios los entendemos  como bienes imprescindibles solo en primera persona, aunque ahora sea del plural. Se mantiene como sagrado el principio de la propiedad, a la que llamamos privada para disimular su carácter de exclusión del resto. Hace ya más de medio siglo que se determinó que el planeta podía producir suficiente comida para toda la población que vive en él, pero seguimos en una actitud acaparadora y explotadora sin importarnos la exclusión, la condena y las muertes sobre las que se asienta. Nosotros seguimos con el juego de las derechas y las izquierdas en términos de que lo que importa solo es nuestro chiringuito. Un poquito más o uno menos para los favorecidos y los desfavorecidos.

Estamos absolutamente convencidos de que esta estructura política es la idónea para hacer avanzar a las sociedades, incapaces de generar un pensamiento más amplio en el que, por lo menos, entren todos. En el subconsciente del colectivo predomina la redención de los traumas del pasado, en un afán psicoanalítico de restañar las heridas de nuestros antepasados, dando lugar a la lucha ideológica por la historia, cuando lo ideal sería ponerle nombres a las calles de todos los asesinos de todas las facciones, para ver si así nos acabamos de enterar. Y cuando cojamos un taxi digamos: “gire a la derecha por la calle del asesino de 236, y más adelante me para en la esquina de la calle del asesino de 449”.

En vez de hacer esfuerzos para que la memoria no sea selectiva, y no olvide nada de lo que ha pasado, de lo que se trata es de quitar a aquellos y dejar a estos, volviendo a fracturar el recuerdo global e incidiendo en la misma moneda, ahora por la otra cara.

La irrelevancia de los movimientos políticos es manifiesta, y ya solo son auténticos obstáculos para el desarrollo global. Son simplemente la manifestación más viva del estado primitivo que pervive casi desde el Neanderthal, en el que la derecha era la tribu que quedaba en esa dirección, y la izquierda en la contraria. El juego político se suscribe en su totalidad a mantener el pasado, ya sea por el egoísmo del mantenimiento de los privilegios alcanzados, ya por la obsesión en la reescritura de la historia. Vive de espaldas al futuro, al futuro más responsable que pudiera darse, que es el futuro histórico, aquel que entiende el sacrificio de los anteriores en aras al beneficio colectivo de los venideros.

El último episodio de este auténtico lio político-conceptual en el que nos hemos metido es la crisis de los inmigrantes. Le llamamos crisis para que la opinión pública se asuste bien y no vea desbaratado el discurso de sus derechos; porque simplemente se trata de que los que están siendo machacados al otro lado del Mar también Nuestro, quieren vivir y comer como nosotros. ¿Y qué hacer entonces con los derechos humanos? ¿Por qué no lo llamamos como lo que son?: nuestros derechos humanos, y solo nuestros.

Se debe empezar a cambiar, educándola, la conciencia del hombre, porque el sentido del yo tiene unos topes, que empezando por la limitación de tus privilegios y la aceptación de la realidad del otro, va buscando en los encuentros la profundidad que cada individualidad puede alcanzar, rompiendo la rigidez de la estructura del ego, perdiendo el miedo a la desestructuración, y entendiendo que la única división a vencer en el futuro es la del hemisferio derecho y la del hemisferio izquierdo, en una suerte de integración trinitaria.

¿Mística o simple eliminación de la estupidez?

3 comentarios

3 Respuestas a “Las guerras de nuestros antepasados”

  1. Alberto Donaire dice:

    Afortunadamente la eliminación de la estupidez es posible. No depende de los políticos, ni del buen funcionamiento de las instituciones, ni siquiera del poder; depende de cada uno de nosotros. Y ser cada día menos estúpidos hasta dejar de serlo por completo depende,de manera directa, de la profunda asunción de la responsabilidad sobre el hecho de vivir.
    Puede que la principal diferencia entre el estúpido que reclama derechos y el intrépido que renuncia a ellos para asumir responsabilidades sea que el primero tiene vocación de súbdito y el segundo de hombre libre.
    De esta sencilla reflexión podría llegar a derivarse una gran transformación social.

  2. Rosae dice:

    Recuerdo la 1vez que vi un “noticiero televisivo” (18A), por aquello de estar informada: estuve el año entero con depresión, qué mundo es este?-

    Volví unos años más tarde, y..esos noticieros seguían igual o peor..

    después, las torres de Usa..y guerras posteriores!!- un espanto todo y jamás entenderé Cómo es posible todo esto.

    Las declaraciones de DDHH relatadas en la ONU desde 1945, hacen aguas por todas partes..
    esa OMS- UNICEF-..ETC, Organismos en los que se había creído totalmente, al menos yo..qué hacen?- a quien defienden?- para qué sirven?-

    El lío que armaron con la vacuna H1N1 que se quedó en ná, sí en ná!!..
    Y, con la que querían alarmarla..cómo si no hubiera alarmas ya!!, vamos a ver!!

    De verdad, que “asquito” de mundo nos presentan a la mínima de cambio..y, mira que por aquí sólo estamos un “tiempito”..

    O esas estructuras internacionales, se renuevan y Acometen sus funciones asignadas de manera Escrupulosa o, No Lo Contamos!!..
    Parece que no fue bastante aquello de horas imágenes y nagasaki- de verdad?- qué nos pasa?- si somos peor que animales..no llegamos a ese grado algo superior (estupidez) todavía!!

    Podríamos aprender de nuestra madre naturaleza, aunque sólo fuera un poco: todo nos lo dá!!!
    Por cierto, qué hacen los pinguinos en Madrid (Faunia) si su casa es el “poloNorte”…ufff- que pasaos que estamos joé!!!”..

  3. Rosae dice:

    Errata del corrector= horas próximas= Hirosima. .

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