Desde la decadencia del férreo sistema de control del pensamiento que se estableció por la Iglesia tras la primera cruzada, con un cuerpo institucionalizado plenipotenciario, que velaba por la ortodoxia doctrinal y era llamado Inquisición, el curso de pensamiento del mundo occidental ha dado tantos frutos como para situarse indudablemente a la cabeza de las civilizaciones.

No es la primera vez que, a la larga, las estrategias represivas consiguen que prolifere exactamente aquello que es perseguido. La torpeza mayúscula de estas formas de tratar los problemas sociales y de conciencia logra resultados inmediatos, pero deja tan clara evidencia de que la perpetuación de su poder es el fin perseguido, que con posterioridad lo que consiguen es el inicio de su declive.

El pensamiento occidental, que como tantas otras cosas, nace al hilo del lenguaje escrito, la agricultura, la conciencia monoteísta y la conciencia de justicia, surge en el extenso territorio de la Mesopotamia ancestral, y va generando a lo largo de los siglos incesantes cambios sobre los que se asentarán los primeros imperios globales. No han sido aún suficientemente estudiados los imperios dedicados a la domesticación de la consciencia, pues el análisis de las iglesias, como instituciones portadoras de religión, no deja de ser una disciplina relativamente nueva, pero la transversalidad que suponen aquellas en la manera de contemplar, concebir y definir el mundo y la existencia humanas son definitivas para comprender lo que le sucede a la sociedad actual.

La resultante fundamental del declive de la Iglesia en los movimientos sociales, fue dejar a las sociedades desamparadas en los espacios que estas se conforman. Tomar este espacio semivacío, inexorablemente iba a ser una tentación irresistible para los insaciables copadores de Poder, como así sucedió.

Desde finales del siglo XVIII, pero especialmente durante el XIX, en Europa surgieron dos líneas de pensamiento, con un fondo abiertamente religioso, que desarrollaron dos formas de contemplar al ser humano en su totalidad completamente opuestas. Su posterior enfrentamiento en varios episodios genocidas a lo largo del siglo veinte, traspasa la interpretación bélica y política para adentrarse en los espacios más profundos de la humanidad.

Las nuevas ciencias, y especialmente aquellas que tenían a la naturaleza como objeto de su estudio, y más en concreto al ser humano, fueron desarrollando conjuntos de evidencias que dieron lugar a amplias teorías sobre este, llegando a conformarse ideologías completas en relación con él. El ejemplo más significativo y conocido es el psicoanálisis, pero no olvidemos la importancia de la teosofía en la historia de las ideas. La conclusión principal que se puede sacar de todo ello, es la nueva dimensión multifactorial, de planos superpuestos y complejos, que adquiría, a la luz de las investigaciones, el ser humano tomado en lo individual, biográfico y personal, es decir como sujeto único y diferenciado. Por dotarle de un grafismo, sería como una rueda cuyo eje se hunde en una tercera dimensión.

Desde el punto de vista del desarrollo del “yo”, esta perspectiva dotaba al hombre de una profundidad y versatilidad, que suponían un auténtico y cualitativo salto adelante. Ofrecía, además, una variante muy significativa para sacarle del racionalismo imperante, al relacionarlo con las fuerzas subconscientes (casi siempre irracionales) y supraconscientes. Por así decirlo, se afirmaba que en el ser humano actúan fuerzas más allá de su pensamiento.

Por otro lado, desde concepciones más utilitaristas, el empirismo y la naciente tecnología impulsaban hacia formas de pensamiento en las que las dimensiones, llamémosla “macro”, primaban en su desarrollo conceptual. La economía, la política y la sociología fueron los cuerpos doctrinales en los que se estableció esta idea transversal de concebir el colectivo sin considerar al ser humano más que en su conjunto, apoyándose de manera un tanto inocente e inconsciente en los planteamientos calvinistas y luteranos centroeuropeos. Las corrientes más representativas de este pensamiento son el racionalismo, el marxismo, y en cierta manera el capitalismo.

Todas estas opciones tienen en común, desde el punto de vista del desarrollo del “yo”, otorgarle un papel subordinado y supeditado al colectivo, de forma que la individualidad era concebida en un plano de infradesarrollo, pues indeleblemente debía estar a merced de la primera persona del plural. Aún se mantienen muchas de las “verdades”, formas y rituales de esta concepción. Las sociedades anónimas, las asambleas ciudadanas y la estadística, son algunas de las más representativas, por no hablar del fraude sistémico que comete por sistema la Hacienda Pública.

La primera de las corrientes ahondaba en el sentido de individualidad, la segunda en la lógica de la colectividad. El resultado, endogámicamente y simplificando, son tres grandes masacres colectivas, contadas por los varias decenas de millones de muertos. Echando la vista atrás pocos europeos no tendrán entre sus ascendentes una o varias víctimas de este furor criminal. Nuestros abuelos y bisabuelos seguro que siguen estupefactos.

Entre otras, la consecuencia de esta atrocidad, es el carácter criminal que esconden en su seno las ideologías que dan forma y estructura a los ideales. Y aunque pervive sin duda esa tensión de pensamiento entre ambos entendimientos, como por ejemplo se evidencia en las dos ideas de Europa, o en las políticas de abandono de los huidos de Oriente Medio, parecería que ambas han llegado a la conclusión de que nuestras sociedades no admitirían que se repitieran los escenarios del pasado siglo, generándose un consenso tácito al respecto.

El pavor irracional que manifiesta la mayoría de la clase media a la ideología, es el resultado lógico de nuestra más reciente historia. No es falta de ideología lo que nos define, como en apariencia podría pensarse, sino la visceral consideración de las atrocidades que conlleva, como una colectiva forma de estrés post traumático generalizado.

La consecuencia de mayor envergadura es la pérdida de los hitos internos que suponen para el hombre los ideales, cuyos efectos son palmarios en el carácter permanentemente autoreferencial del arte y la cultura. Condenado el hombre contemporáneo al laberinto de su propia existencia, mientras la perversidad crece incesante a su alrededor, se debe seguir caminando el tiempo necesario hasta darse cuenta de donde está la solución.

Inteligencia emocional, mindfulness, psicotropismo y otros… ¿no son formas de sobrellevar la claustrofóbica existencia occidental? Entonces, ¿qué habrá querido decir Malraux cuando afirmó que el siglo XXI o sería místico o no será?

¿Místico? ¿Qué es eso?

2 comentarios

2 Respuestas a “Las ideologías”

  1. Loli dice:

    Las ideologías terminan deviniendo, parece, en doctrinas, como si la certeza y la aseveración sin resquicios fuesen imprescindibles para el desarrollo humano, y de las sociedades.

    Igual es todo lo contrario, que nuestra naturaleza en realidad, se nutre de todo lo que se desconoce, que en lo que se sustenta nuestra existencia…es en la búsqueda, en la constatación de que cuánto más se descubre, también nuevos espacios con nuevas incógnitas se desvelan…..como sí lo que verdaderamente impulsa la vida, sea reconocer la in-certidumbre.

    Vivir de forma que se intente no caer en las redes de la certeza….quizás sea, de algún modo, vivir consciente de lo misterioso, de lo desconocido, como algo inherente a nuestra esencia, ¿tendría esa actitud algo que ver con el concepto de “místico”?.

    Pasaron las ideologías, las doctrinas….tenemos lo misterioso, la falta de “certezas”, de “verdades absolutas” como un paso a dar para acercarnos a la realidad, ¿querría, Malroux, llamar la atención sobre ésto al hablar así del siglo XXI?.

  2. Rosae dice:

    Ideologías: pareciera que está todo lleno de ello, y que, a cada situación social o status conseguido le correspondiera un tipo de forma mental (o ideología o manera de vivir con el substrato de lo que se “piensa”)..

    Pareciera que, Debe ser así..sin tener necesariamente Por Qué?-
    Lo que cada cual quiera, quisiera..añadiría Yo!

    P.E. que tendrá que ver, que alguien te Adecente o limpie etc..Tu Casa para pensar que “quizás”..te la puedes llevar a la piltra (o Cama)..
    Estas cosas pasaban antes…

    Por otra parte, la existencia de eso llamado “dinero” de ninguna manera justifica, lo violento- el saqueo- el expolio- la usura- las guerras en las sociedades humanas..
    estas actividades son conductas perversas y crueles de “algunos grupos” que no sienten ni piensan a otros congéneres..así lo veo yo..
    demasiada ideología Campa a sus anchas Cómo verdades Inamovibles..y, si son “palabra de Dios” la Quietud de lo pensado (y por tanto de Quien piensa) no sólo es absoluta, sino irreversible..Y,
    Si la Cabeza es cómo la Tierra, redonda, es para que Circulen libremente, las ideas o pensares para todos lados.
    Parece que existen ideologías que permiten y promocionan los “abusos” humanos..religiosas económicas etc..
    Y- este siglo, no lo va a permitir, la “sensibilidad” humana irá siendo otra, cueste lo que cueste, y hay muchas cosas que No Se Aceptarán, pero..de Cajón..
    eso sí, el camino es largo..porque la tozudez- y tonterías varias que nos Caracterizan..algo, nos impiden continuareste Viaje, curioso y místico: el camino humano..
    propongo: un fin de las guerras y, la conquista y conocimiento del “cosmos”..para saciar tanta curiosidad..
    entre otras cosas claro!!
    Perdón erratas..no puedo corregir.!

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