Me contaba mi madre que en los años setenta asistió a algunas tertulias literarias en emblemáticos cafés de Madrid. Su entusiasmo inicial se iba desvaneciendo a medida que comprobaba que los contertulios, supuestamente intelectuales, opinaban sobre libros de los que solo habían leído la contraportada. Tiene su gracia si imaginas a jóvenes disfrazados de escritores, fumando en pipa alrededor de una mesa de mármol, junto a grandes ventanales, emulando torpemente a los protagonistas del siglo de oro en España. Tiene menos gracia cuando compruebo que la situación se repite ahora en cualquier esquina con los temas de actualidad, pero sin pipa, ni mesas de mármol, ni bufandas largas sobre abrigos de pana, ni juventud que justifique la osadía.

Resulta que todos tenemos una opinión sobre todo. Resulta que muchos a menudo no sabemos de qué estamos hablando, pero eso no nos detiene para seguir vomitando nuestros veredictos. Y lo que en su día era una contraportada, ahora es el titular de un periódico o un debate radiofónico.

Propongo un diálogo de ciencia ficción:

¿Qué opinas sobre la Educación para la ciudadanía?
No lo sé, no he leído en qué consiste.

Vuelta a la vida real:
¿Qué tiene que ver una cosa con la otra? ¿Desde cuándo hace falta estar informado para opinar? Si ambas cosas estuvieran relacionadas casi nadie opinaría y entonces ¿qué haríamos durante todo el día?

Dependiendo de nuestra ideología, estaremos programados para opinar a favor o en contra de lo que propongan los partidos que dicen representar nuestra ideología o la contraria.

Yo sé perfectamente qué debo despreciar y qué debo apoyar sin haber leído el contenido de la propuesta que toque. Estoy posicionada antes de indagar, de investigar, de informarme (o más bien de formarme) y leo con suspicacia todo aquello de “los otros” que cae en mis manos. Sé qué criterios se me presuponen desde mi doctrina y actúo en consecuencia (aunque negaré que exista tal doctrina). No encajar en esos criterios podría desconcertar a mis contertulios e incluso a mí misma.

Cambiar de opinión está mal visto; se asocia con falta de personalidad o de firmeza ideológica, pero resulta bastante más valiente aquel capaz de empezar por cuestionar su propia estructura mental. Aquel que no tiene miedo a lo que pueda encontrar en el camino de sus preguntas. Aquel que se arriesga a quedarse solo con sus opiniones, sin contar con un rebaño asegurado a su izquierda o su derecha.

Me aburre la gente que tiene, aparentemente, las cosas tan claras. No me interesa nada el que ya ha decidido qué bandera portará el resto de sus días, el que hará todo lo posible para no cambiar de opinión; para no enfrentar el riesgo de lo imprevisible o salir de su pensamiento dual, aunque sea durante unos segundos.

La complejidad tiene más de dos caminos, la inteligencia también. Ponerla en práctica es la única llave que nos rescatará del cautiverio del pensamiento único y nos hará libres.

Digo yo que si quiero opinar sobre la Reforma educativa, el Estatuto de Cataluña o la Ley de salud sexual y reproductiva, convendría haberme leído, como mínimo, un resumen sobre la Reforma educativa, el Estatuto de Cataluña o la Ley de salud sexual y reproductiva… Hombre, si lo lees todo el mismo día corres el riesgo de opinar sobre el Estatuto de Cataluña alegando argumentos de la Ley de salud sexual y reproductiva, pero ahí ya que cada uno se organice como pueda. Aunque, ¿para qué leerme ese ladrillo si ya sé qué posición me corresponde? ¿Por qué sufrir ese esfuerzo intelectual pudiendo ahorrármelo?

Os diré para qué: ¡para ganar!

Porque luego estamos los que nos informamos para reforzar nuestra posición con argumentos sólidos. En este “pensamiento defensivo”, la intención no es tanto aprender para ampliar nuestro conocimiento, sino informarnos para convencer a nuestros contrincantes, dejarlos KO y volver a casa con el trofeo de la superioridad moral.

Y ahora, os doy un par de minutos para formaros una opinión sobre lo que acabáis de leer.

¡Tiempo!

8 comentarios

8 Respuestas a “NO SABE/SÍ CONTESTA”

  1. Juan dice:

    Sólo puedo exclamar: ¡Enhorabuena!

  2. Ricardo dice:

    Como tu nombre de pila (BARBAR@)

  3. Alicia Bermúdez dice:

    Hay muchas cosas que no he leído, entre ellas y en efecto en qué consiste la educación para la ciudadanía, o la reforma educativa o el estatuto catalán; pero eso no es inconveniente para que no esté de acuerdo con que el Estado me tenga que instruir desde sus criterios en qué es ser un buen ciudadano, o que ese mismo Estado me diga — también desde sus criterios y desde sus interese — cómo ha de ser una educación como (a criterio mío, y con perdón, que por supuesto no tendría la menor transcendencia aunque lo expresara) entiendo debería ser, o para que un estatuto propugnado por un nacionalista separatista como es el señor Mas (aunque podría ser cualquier otro) me parezca un despropósito.
    Si de todas las cosas de que no estoy empapada tuviese que abstenerme de tener una opinión creo que terminaría quedándome muda y manca para no poder ni teclearlo.
    Una cosa es no estar dispuesto a cambiar de opinión, y yo sí lo estoy si entiendo que comprendo el planteamiento desde el que se me insta a cambiar; otra cosa muy distinta es que, en lo referente a cuestiones que me chirrían, esté dispuesta a que dejen de chirriarme… en nombre de qué.
    Tampoco sé nada, que se me estaba olvidando, de la ley de salud sexual; pero sí alcanzo a tener noticia de que en ella no se cuestiona que el derecho a practicar sexo a discreción es un derecho… ¿humano?, y que en virtud de ese derecho humano se tiene también el derecho —¿humano, también? — de no asumir responsabilidad alguna con respecto a los propios actos.
    Así que, sí; reconozco que hay muchas cosas que no he leído.
    Y reconozco, también, que tengo bastantes opiniones acerca de… casi todo.

  4. Eloísa López dice:

    Imaginémonos estudiando, investigando, abriendo los ojos, los oídos, queriendo escuchar, esperar, no sacando conclusiones rápidas, conviviendo con la duda muchísimo más que con la certeza… Cuánto ruido desaparecería y…

  5. Tinio dice:

    La soberbia habita en la boca de muchos hombres, querida Bárbara.

  6. Pyrrho dice:

    La soberbia también se esconde en aquellos que niegan la palabra a quienes saben(o creen que saben) menos que ellos.

    El silencio no es la solución. A la larga todos tontos.

    Para mi, lo que falta es voluntad de aprender (informarse), comprender y discutir. Sobra asentir y compartir prejuicios.

    Hoy en día discutir (y no compartir o intercambiar prejuicios) es un deporte de riesgo. Lo más probable es que acabes excluido o te tachen de persona conflictiva.

    Aquí mi opinión constructiva:

    Si un día oyen a alguien decir una tontería hágaselo saber de inmediato, puede que sea el futuro presidente del gobierno. Corran ese riesgo.

  7. José Luis Carrillo dice:

    Que habilidad tenéis los de OTRAS POLITICAS, para casi siempre, poner el dedo en la llaga.
    Creo que para muchos de nosotros, no opinar, es como no pertenecer a esta sociedad, y resulta necesario sentirte dentro para no sentirse solo, que no te puedan tachar de marginado. Tiene poca importancia lo que expongamos, aunque para nosotros nuestra opinión esté cargada razones y argumentos que los hayamos ido acumulando y encasillando a lo largo de nuestra vida, por motivos políticos, religiosos, morales, en definitiva doctrinales, dispuestos siempre para sacarlos de la casilla correspondiente y airearlos al mundo, sin darnos cuenta de cómo está ya el aire de cargadito.
    Pero en fin, creo que, apañados estaríamos, si cuando fuéramos al médico, (caso de no estar de huelga), nos dijera, mire usted, no le mando que le hagan unos análisis, porque tiene usted un aspecto tan deprimente, que le voy a recetar lo que receto siempre en estos casos.
    Por supuesto este comentario, también se puede incluir en el mismo saco de los de: hablar por no callar.
    Este otro va al saco de los deseos; FELICES Y CONTINUAS NAVIDADES PARA TODOS.

  8. Fernando dice:

    ¿quien era ese hombre sabio que dijo que si todxs lxs españolxs callasen sobre lo que no saben se produciria un silencio que sería muy fructifero para poder reflexionar sobre los problemas que tenemos?

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