Tras haber elegido un nuevo Secretario General con el apoyo masivo de sus militantes, el PSOE inicia un nuevo ciclo político. Un ciclo que parte de una crisis sin precedentes para este partido en esta etapa histórica. En términos electorales, de los 11 millones y pico de votos que obtuvo en las elecciones generales de 2008 ha ido desangrándose hasta los 3,6 millones conseguidos en las últimas elecciones europeas.

Puestos a buscar las causas, hay quienes le echan la culpa a la crisis económica y dicen que, así como en el resto de Europa han caído todos los partidos que gobernaban, en España le ha tocado al PSOE. En su opinión, por tanto, bastará con poner caras nuevas al frente del partido (y mejor si, además, son jóvenes y fotogénicas), esperar a que el PP se desgaste en el Gobierno, esperar también a que el electorado se olvide de los errores de la etapa Zapatero asegurándole que el nuevo equipo dirigente hará las cosas “bien” y confiar en que, como fruta madura, vuelvan a votarles.

Sin embargo, en mi opinión la crisis del PSOE tiene mucho más calado y la solución de verdad pasa por resolver los dilemas que expongo a continuación.

Primero: cómo hacer para definir un proyecto a largo plazo, propio y creíble, que le diferencie del PP y atraiga a los desencantados.

Es un problema que no solo afecta al PSOE sino a toda la izquierda europea. Ante la complejidad del envite, hay quienes buscan la solución recuperando las recetas o señas de identidad tradicionales de la izquierda para diferenciarse de los partidos de derechas. Naturalmente, este enfoque parte de dos supuestos: primero, que esas señas de identidad fueron válidas hace 50 años y, además, lo siguen siendo ahora; segundo, que los 21 años de experiencia de gobierno del PSOE, cuando han ido en contra de ellas, han sido un error.

Otros, en cambio, señalan que lo que ha evidenciado esa experiencia de gobierno es justo lo contrario: que algunas de esas señas de identidad eran incorrectas o inaplicables y que, en todo caso, muchas de las recetas del pasado no valen para los desafíos que nos plantea el futuro, e incluso el presente. A partir de ahí hay quienes creen que la solución pasa por diseñar un nuevo proyecto que, aun conservando algunos de los ingredientes clásicos, proponga transformar la sociedad en el sentido que realmente necesita y, al mismo tiempo, devuelva a los ciudadanos la ilusión y la confianza en la acción política. Un proyecto que afronte los grandes desafíos en educación, sanidad, pensiones, empleo, competitividad, sector público, calidad democrática, demografía, inmigración y otros muchos retos. El dilema es si es posible definir un proyecto así en un contexto macroeconómico forzosamente restrictivo, en el que por mucho que se aumenten los impuestos es improbable que se pueda volver a las políticas basadas en el aumento del gasto público.

En todo caso, eso nos llevaría a preguntarnos si hay alguien en el entorno del PSOE ocupándose de definir ese proyecto y solucionar este dilema. Porque de poco vale renovar la cúpula dirigente de este partido si no hay una “fábrica” de ideas que le dé esto resuelto. En ausencia de ese proyecto lo que le podría acabar sucediendo al PSOE, si llegara a gobernar de nuevo, es lo que le ha pasado a su homólogo francés: llegar al Gobierno con un programa de izquierdas clásico y verse obligado después a hacer lo contrario.

Segundo dilema: cómo llevar a cabo la renovación de ideas que se requiere cuando el modelo de organización del partido es cerrado y endogámico.

Con un poder muy concentrado en la cúpula (tanto en la nacional como en las federaciones regionales), poca costumbre de escuchar e integrar a las voces discrepantes y, sobre todo, ausencia de foros permanentes de reflexión y debate sobre los problemas del país, abiertos a los militantes y a los simpatizantes, cualquier intento de renovación de ideas se convierte en algo esporádico, reducido a un corto periodo de tiempo y, por tanto, insuficiente para ahondar en las soluciones que se requieren. En estas condiciones es muy difícil que el partido pueda, al menos, sacarle el jugo a su experiencia de gobierno, diagnosticando bien los errores cometidos e identificando los cambios que habría que abordar en una siguiente etapa en el poder. Y aún más difícil si, aparte de eso, se pretendiera diseñar un nuevo proyecto, del tipo del que se ha expuesto. Para emprender una renovación en serio del partido haría falta reinventarlo de arriba abajo, tal como hemos sugerido en otras ocasiones.

Tercer dilema: cómo elegir a los nuevos líderes del partido para que puedan renovar la actividad política, sin verse hipotecados por los vicios adquiridos, pero preservando lo que tiene de valor la experiencia de Gobierno del PSOE.

El sistema de primarias abiertas a los afiliados y eventualmente a los simpatizantes permite, en teoría, que los nuevos líderes lleguen con las “manos libres” para hacer y deshacer. Pero, naturalmente, los candidatos solo pueden ser personas que ya estaban en el partido y puedan reunir suficiente número de avales como para ser admitidos como tales. En cierto modo son productos de la cultura del partido y eso ya es una limitación importante. Por otra parte, en su probable afán por distanciarse de la anterior etapa gobernante, para así dar una imagen de renovación, es muy posible que eviten rodearse de quienes estuvieron en esa etapa, con lo cual cabe dudar de que se hagan receptores de la parte positiva de la experiencia acumulada en el Gobierno y empiecen a gobernar casi como novatos.

Cuarto dilema: cómo atraer a las personas con más ideas y empuje, cuando el partido cada vez tiene menos afiliados y, por tanto, menos “banquillo”.

Es un hecho que el PSOE ha ido perdiendo gente en sus filas con la capacidad y preparación necesaria para poder hacer frente a los grandes desafíos que tiene este país. En parte porque la forma de hacer política que se ha instalado en nuestra democracia ha desacreditado tanto esta actividad que ya son muy pocos los que se animan a participar en la vida de los partidos. En parte también porque los propios partidos han abandonado su función de escuela de nuevos gobernantes políticos, centrándose en el día a día de la vida política y en el marketing electoral. El resultado es que tienen serios problemas para encontrar candidatos visiblemente capacitados para hacerlo bien en el Gobierno.

El caso es que no es solo un problema del PSOE

En realidad, estos cuatro dilemas no los tiene únicamente el PSOE; con algunos matices de diferencia son comunes a los partidos que podrían gobernar en España. Son, por tanto, típicos del sistema político que tenemos. Eso explicaría, en parte, por qué a muchos millones de personas cada vez les convence menos lo que les ofrecen los partidos y deciden abstenerse en las elecciones: ¡casi 19 millones en las últimas europeas! Como los grandes partidos no sean capaces de regenerarse a fondo, este sistema político se nos va por el desagüe.

Entonces, nuestro dilema como ciudadanos es si nos vamos a conformar con esperar a que algún día aparezca, como por arte de magia, un líder político fiable, competente, que de verdad esté dispuesto a cambiar las cosas y cuente con el suficiente respaldo para ello, o si, en lugar de esperar ese “milagro”, los ciudadanos estamos dispuestos a asumir nuestra propia responsabilidad y hacer, desde “abajo”, todo lo que podamos para que cambie esta situación.

 

6 comentarios

6 Respuestas a “NUESTROS DILEMAS CON EL PSOE”

  1. José Maria Bravo dice:

    Siempre interesante reflexión. Es evidente que en este Sistema todos somos responsables. Quizas cabria la pregunta de que ?

    Podria uno decir a la ligera que somos responsables del entorno, de la vida en común, de la naturaleza, de nuestro destino.

    En fin la responsabilidad es una tarea común. Es uno de los quehaceres del hombre.

    En este Sistema se ha tipificado la responsabilidad real y la responsabilidad ficticia. Por ejemplo, hay una Deuda Publica Real y hay Deuda Pública Ficticia. Algo así como una Deuda para pagar y una Deuda para generar riqueza. Asi es nuestro Sistema. Y sin la Ficticia el Sistema deja de Ser. Pero existen los intereses, vaya negocio. Es tanto el negocio que se externaliza. Bueno el Sistema conoce muy sus trucos y la Banca es muy profesional en eso.

    Es cierto, así como vamos los Servicios Sociales no se sostiene. Quien se responsabiliza de eso?. Pues, el negocio marcha si se mete en el Sistema. Y la Medicina Prepagada es otro gran invento financiero. El ciudadano paga antes y si se enferma pues paga algo más que no lo nota. Paga dos veces pero esta Seguro.

    Porque otro de los grandes inventos del Sistema es la Seguridad que también es un gran negocio

    En fin el problema del banquillo de los Candidatos del Psoe se puede solucionar con uno del PP que sepa de esto. Es fácil el travase.

    Eso no quita nuesta responsabilidad. En principio no votar a este Sistema.

  2. Manu Oquendo dice:

    Por corroborar algunas líneas del artículo de Manuel Bautista.

    Hablando con algunos profesionales de la demoscopia que llevan décadas auscultando el panorama vemos, en relación a lo ocurrido con los grandes partidos, que coinciden en que lo vivido en las pasadas elecciones europeas es una tendencia no coyuntural y de muy largo recorrido.

    Es decir, continuará y no será Pedro Sánchez quien consiga revertir esta tendencia.
    De hecho sus primeros pasos y su comportamiento electoral –que comenzó muchos meses antes de este último ciclo– indican que va a seguir por el camino ya trillado de los errores anteriores.
    Si le sumamos la inaudita vacuidad –el timo– de su “federalismo territorial”, tenemos un combinado corrosivo que se los terminará comiendo.

    Sus políticas son un peligro para todo aquel que quiera vivir en una España y en una Europa de Ciudadanos Libres e Iguales. Es decir, les queda el pesebre andaluz y lo autodestructivo. No es poco pero no es bastante.

    Por tanto, seguiremos sin tener “UN” Partido Socialista (tenemos 17 o más) , ni Español, (véanse los complejos y los “corazones partíos” del PSC, PSE, PSN, PSG, etc), ni Obrero (ya casi no quedan en buena parte por sus decisiones de Gobierno durante 35 años). En Asturias acaban de Unificar el Bable y será obligatorio. Es decir, unos y otros nos llevan a la Apocalipsis babeliana más lamentable.

    Por su parte el PP, consciente de que hay un gran espacio vacío en el Centro-Izquierda despliega su estrategia pisoteando a sus votantes, tratando de capturar o neutralizar a ese votante moderado socialdemócrata y con cargas de profundidad para todo lo que sea –Vox, Ciudadanos, UPyD– que podrían plantearle grandes brechas en sus dos flancos. Su estrategia es ser los tuertos de entre los ciegos.

    Las gentes de”Pablemos” harán el resto del trabajo de canibalización del antiguo voto PSOE e IU. Tienen bastante más cabeza y capacidad de inserción social, de comunicar emocionalmente, que lo que se observa en los grandes partidos.

    Por cierto que parece que el grupo de Pablo Iglesias se ha llevado a algunas de las mejores cabezas de comunicación del PSOE hartas, según dicen, de ser engañadas elección tras elección.

    Saludos

  3. José María Bravo dice:

    No se Manolo Bautista. No se si este debate que planteas tiene vigencia hoy para la mayoría de la gente

    Tu hablas de ideas. Las ideas que hace 30 años llevaron al poder a Felipe Gonzalez. Esa amalgama de sueños de un país que salia recientemente de la Dictadura. En otros paises gobernaba la Social Democracia y eran un modelo de reconstrucción social despues de largos periodos de guerras.

    Hablas, en otro articulo, de la vivienda. Hubo ciudades que se tuvieron que reconstruir. Había que ponerle techo a la gentes y el valor del techo era una emergencia social. Nada que ver con la especulación urbanista posterior.

    Había que dotar de Centros de Salud a las poblaciones. Los salarios eran bajos, tambien la inflación se disparaba. Era un país rural, era un país lleno de Historia pero en barbecho. En barbecho en Educación, en Servicios de Salud, en redes de comunicación. Diagamosle las ideas eran una necesidad. Eran, si quires, una responsabilidad.

    Ahora cuales son las ideas?. Desmontar esas necesidades y activar la imaginación creadora de una sociedad lista para desarrollarse de otra forma?. Pero Manuel, perdona, quizas te interpreto mal. A la vez, expones lo tozudo de la Realidad.

    Entonces cual es la Realidad. Es sorprendente pero la politica desnuda la Historia. Tozudamente se interpretaba que Realismo se identificaba con la extrema izquierda que se distinguia del Idealismo porque había “matado a Dios”. El Idealismo creía en Dios. El Realismo esbozaba la contumancia de la objetividad. Los objetos estaban ahí a pesar del hombre y este estaba para hacerlos medios de producción. Así de friamente. La cosificación de la naturaleza y, por ende, del hombre.

    Pero no. En realidad, idealmente, el Realismo Socialista, era educar a través del Arte.Claro que esto se degenero. En cambio la “Real Politick” era la fuerza imperialista de Bismarck. Y esta se ha potenciado, y en esta parece que estamos.En este “realismo” estan las ideas, Manuel?

  4. Loli dice:

    Uno de los problemas, a mi modo de ver , de los grandes partidos políticos, consolidados ya en el tiempo y en ideología, es que se hacen endogámicos, funcionan, nos guste o no , en torno a “familias políticas”.

    A la larga, esta organización, si quiere seguir funcionando como alternativa (que contiene una determinada forma de contemplar la organización social), en el tiempo, no tiene más remedio, seguramente, que organizarse de este modo.

    Con todos los peligros que ésto conlleva, claro., pues llega un momento en que se olvida el objetivo de su creación, y los intereses de la sociedad pasan a un segundo plano, creyendo, quizás, que la mejor manera de servirlos es poner como prioridad el mantenimiento del partido, y por tanto de esas “familias políticas”, que serán las encargadas de asegurar la continuidad del mismo y de su ideario político.

    A la larga ahí cabe todo, pues entonces, y ante esas macroestructuras casi “dinásticas” el maquiavélico concepto del “fin justifica los medios”, encuentra grandes resquicios donde colarse.

    Sobornos, financiaciones de dudosa legalidad, malversación de fondos públicos, corrupción, inmunidades de difícil justificación…

    Se confunde el beneficio del partido, con lo que beneficia a la sociedad a la que dice servir.

    Pero ¿es ésto inevitable?…Ahora están apareciendo pequeñas formaciones políticas, a las que , en principio, me parece sería injusto negarles un afán de cambiar las cosas.

    Muchas se han nutrido de personas que vienen de los grandes partidos, que están desilucionadas, recogiendo por ello, y empatizando pues, de manera muy directa, con la desafección y desilusión de los ciudadanos con sus dirigentes habituales.

    El problema es que, poco a poco, se van organizando como los grandes partidos políticos.

    ¿Porqué?..pues me parece que no les queda otra, si tienen vocación (tal y como está estructurada la sociedad), de continuidad y de gobernar en algún momento.

    ¿Y qué nos queda a los ciudadanos?.

    Está claro que para gestionar una socidadad, tiene que haber alguién que esté dispuesto y que se ofrezca a ello.

    El que ese alguien sea el más preparado, el que más vocación de servicio tenga, que no la tenga sectaria, el que no necesite de ningún tipo de poder y que por ello quiera ponerse al servicio de todos….me temo que va a depender del grado de intención que tengamos los ciudadanos de tomar las riendas de nuestra vida en sociedad.

    Y quizás un primer paso sería tratar de huir de todo aquello que nutre de manera pasiva nuestro deseos, en cuanto nos demos cuenta de ello y preguntarnos ¿qué es lo que de verdad está pasando? ¿qué es lo que de verdad podemos hacer?,formular demandas, requirimientos a los que gestionan nuestra sociedad sin temer respuestas demagógicas que nos dejen mudos.

    Deberíamos querer prepararnos y conocer la verdad y nuestras posibilidades, que igual son muchas, pero seguramente no con las referencias ya conocidas…perder los más miedos posibles para ello…a pesar del fútbol y de Tele5.

  5. Adam Smith dice:

    El PSOE ya es cosa del pasado, una nota de pie de página en la historia política de España. El País ha publicado un millón de llamados para su resurrección, pero ninguna propuesta seria que la justifique o por lo menos motive a alguien serio a intentarlo. Siendo órgano oficial del partido, El País sigue informando detalles ridículos de lo que ocurre en su circo y esquivando la muerte, aunque hoy está triste porque un pequeño hablador ha quedado a cargo del Partido. Por su parte, El Mundo no se quiere quedar atrás luego del fracaso de PJR, el bien forrado, en su intento de extorsionar a Rajoy y ahora su pequeño sucesor compite con El País contando detalles todavía más ridículos y quiere vender la idea de que el circo socialista está vivo y festeja al hablador, siervo de socialistas andaluces, ejemplos eternos de avaricia.

    Entre tanta tinta mal gastada, hoy leo la corta columna de J. Ramoneda en El País. Uno nunca debe acusar a los socialistas de ignorantes; ojalá fuera tan fácil. Ramoneda parte con un mea-culpa blandito y reconoce que se les fue la mano con el cuento de su superioridad moral, su afán de excluir a todos los demás y sus masacres de millones, pero igual incita a rescatar la bandera del Progreso disfrazándola de Libertad e Igualdad. Rechaza la versión francesa de Valls, pragmatismo para gozar del poder aceptando lo que sea para lograrlo, y propone la gran estrategia de mirar hacia el futuro (sí, no hablemos del pasado que nos condena) y defender al pueblo de los abusos de poder (sí, ahora va en serio y quizás condene a Fidel por sus crímenes). Pocas palabras, menos ideas y cero arrepentimiento.

  6. ubaldo de azpiazu del campo dice:

    No fue la crisis sino la gestión de la misma la que puso de manifiesto la incapacidad de los gobiernos, su alejamiento de la realidad y su falta de sensibilidad ante la que se nos vino encima, no es de extrañar el desencanto de la sociedad. Efectivamente no es un tema de caras nuevas, es mucho más profundo y ya endémico.

    Una buena noticia es que en el PSOE no hay nadie pensando en la resolución de los problemas que la sociedad tiene identificados como prioritarios, digo afortunadamente porqué el nivel de “pensantes” es como para echarse a temblar, más nos vale sigan a sus cosas.
    Existen una serie de asuntos en los que la evolución de la sociedad hizo que los márgenes de diferenciación entre derechas e izquierdas se han acortado, otros en los que la aproximación a los mismos por la propia evolución han cambiado y otros permanecen inalterables con sus señas de identidad vigentes. La ventaja es que la sociedad tiene perfectamente identificados cuales son los principales , habría que hacer una matriz de los mismos y para aquellos que aparezcan como inmediatos y en una zona “políticamente neutra” abordarlos de inmediato intentando ganarse la confianza de la ciudadanía.

    La reinvención del Partido es condición básica, efectivamente el modelo actual cerrado nos ha traído esta penuria de ideas, de otros asuntos materiales ; favoritismos, corrupciones, ascenso de personajes infumables. Etc… es un tema en sí mismo, pero también es cierto que las “fabricas de ideas y de debate” : las Universidades son un páramo , con lo cual abrir el Partido sí , absolutamente necesario, pero hacía donde? Y como?
    Tenemos que asumir, sino sería trágico, que ciertas estructuras partidarias funcionan como organización, lo indeseable es la tremenda distancia que han abierto con las demandas sociales, primero tenemos claro de que va esto de representar las demandas sociales Si nos lo tomamos en serio, lo más fácil es diseñar el como y quienes son los mejores para “acertar” en el diagnostico e implementación de soluciones, no me preocupa el como sino el tener claro el qué. Ciertísimo que las organizaciones no se suicidan y que no es fácil pero…
    Si se crean modelos abiertos de participación en los cuales la “mano negra” del Partido sea simplemente para organizar y recoger propuestas y no para impones personajes e ideas preconcebidas se podría esperar algo, me preocupa que la Universidad sea incapaz de generar un mínimo debate político.

    No es un problema de un único Partido, es general y lamentablemente todo pasa porque la sociedad empuje a los partidos a abrirse, a priorizar en los problemas de la ciudadanía, sino el modelo será los partidos por un lado cada vez más aislados y la sociedad por otro, un asunto que no puede obviarse es el papel de los Sindicatos, hoy no funcionan ni los partidos ni los Sindicatos ni las Universidades, lamentablemente los Consejos de Entidades financieras funcionan, para ellos, a la perfección.

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