
El verano pasa, pero algunos temas nos acompañan… ¿hasta dónde van a cambiar nuestras vidas las tecnologías que ya están aquí?

El verano pasa, pero algunos temas nos acompañan… ¿hasta dónde van a cambiar nuestras vidas las tecnologías que ya están aquí?
Utilizamos cookies propias y de terceros para garantizar el funcionamiento de la web, medir su uso y mejorar nuestros servicios. Puede aceptar todas las cookies, rechazar las no necesarias o configurar sus preferencias. Política de cookies
Necesarias para que la web funcione correctamente. No se pueden desactivar desde este panel.
Ayudan a medir el uso del sitio y mejorar sus contenidos.
Permiten publicidad, medición de campañas o personalización de anuncios.
Guardan preferencias o permiten contenido externo no necesario.
Suscribete a nuestra web para recibir un correo electrónico siempre que actualicemos nuestro contenido
Ya las han cambiado. No es una cuestión de futuro, sino de presente muy preocupante en muchos sentidos. Primero porque hemos dado prioridad a las herramientas sobre el servicio que pueden prestar a los seres humanos. Como en política, se han invertido los términos y para demasiada gente ahora la tecnología es lo importante. Hemos arrumbado los conocimientos (la Cultura) para ponernos en manos de la técnica pero….¿y si esta falla? Nos encontraremos perdidos porque no sabremos afrontar una respuesta alternativa. Lo vemos a diario cuando «el sistema» se queda colgado y no se pueden realizar operaciones, cuando los «sistemas» son «hackeados» o se colapsan, cuando los «sistemas» han sustituido las capacidades humanas……
Por eso hay que tener prudencia y no pretender «ser como dioses» porque tengamos en la mano una determinada herramienta sólo útil desde la inteligencia humana, pero completamente inútil o absurda sin ella.
En clave de humor. Hace unos días comentaba con una persona que vive en un sexto piso sin ascensor que con la cantidad de «tonterías» de las «apps» todavía no existía ninguna que subiera la compra hasta su vivienda. En eso estamos: en distraernos para no enfrentar la realidad diaria.
Un saludo.