Metaverso

Por si no lo sabes, se denomina metaverso al mundo virtual al que podemos conectarnos a través de una serie de dispositivos, que a los participantes les harán percibir que realmente se está dentro de él, interactuando con todos sus aspectos y elementos. Es una forma de teletransportación a un mundo realmente inexistente a través de gafas de realidad virtual y otros complementos que harán posible la interacción.

“Desde entonces no ha hecho más que crecer el afán por hacernos percibir algo.”

Probablemente habrás visto algo similar en algún programa de televisión, en el cual se interactúa desde el estudio con otra persona -actualmente parece más un espectro que una persona- que realmente no está presente en el mismo espacio. Pero las empresas tecnológicas se han puesto sobre ello, y esto significa que pondrán todos los medios, recursos e intenciones para lograr convertirlo en una realidad que esté presente antes o después en nuestras vidas.

Es la última vuelta de tuerca de aquella publicidad que empezó a utilizarse en los medios impresos cuando la prensa escrita nació allá durante el siglo XIX. Desde entonces no ha hecho más que crecer el afán por hacernos percibir algo, que no siempre es coincidente con lo que nuestros sentidos o nuestro pensamiento internamente nos dicen que es.

“Prácticamente ahora mismo se es capaz de hacer creer a cualquier auditorio casi cualquier cosa, de forma clara y meridiana a base de recursos, medios e insistencia preprogramada.”

Se asienta sobre la imagen, es decir sobre aquello que percibimos por el sentido más complejamente elaborado que es la vista, y se apoya en lo auditivo. El resto de los sentidos no intervienen en la elaboración de la realidad que se construye de forma virtual (artificial sería un término inexacto).

Es bastante evidente el alto grado de sofisticación que han adquirido los medios y sistemas propagandísticos en nuestro mundo. Prácticamente ahora mismo se es capaz de hacer creer a cualquier auditorio casi cualquier cosa, de forma clara y meridiana a base de recursos, medios e insistencia preprogramada. Aquello de la “verdad” -que siempre fue un concepto ampliamente polémico-, parece que ha dejado de ser un impulso vital decisivo en las conciencias de las personas. Seguramente hay muchas verdades en torno a una realidad, pero ahora de lo que se trata es de crearla camelando a los sentidos, sorteando el espacio físico, y simulando algo que no tiene existencia material.

“…el juego con los sentidos sigue teniendo una esencial importancia en nuestra vida cotidiana, y su manipulación está siendo especialmente significativa.”

El funcionamiento de las energías sensitivas ha sido objeto de trabajo desde los comienzos de la Psicología experimental, allá a mediados del siglo XIX, sorprendidos por su capacidad para crear realidades en la mente de las personas. No se tardó mucho en averiguar que, cuando menos, también sucedía algo parecido en sentido inverso, es decir, que la mente era quien dirigía -o por lo menos orientaba- a los sentidos para percibir aquello que tuviera alguna significancia para el individuo en cuestión. En la actualidad ya no se pueden separar una de la otra, pues conforman un todo que opera en función de variables distintas (edad, género, entorno, situación, actitud, etc.).

“La disociación entre los sentidos y el pensamiento está en la base de un buen número de alteraciones y trastornos mentales diversos…”

Pero el juego con los sentidos sigue teniendo una esencial importancia en nuestra vida cotidiana, y su manipulación está siendo especialmente significativa en estos tiempos de confusión, entremezcla y popularización colectiva. Baste, por ejemplo, observar los programas en los que se está permanentemente confundiendo al gusto, el olfato y la vista mediante la elaboración de productos donde la acidez es dulce, lo salado se amarga o lo sabroso se viste con colores. Toda una confabulación para confundir al pensamiento, donde a quienes lo protagonizan los llaman “genios”.

La disociación entre los sentidos y el pensamiento está en la base de un buen número de alteraciones y trastornos mentales diversos, siendo el consumo de sustancias psicoactivas la punta del iceberg mediante la que los enemigos del hombre continúan obstaculizando la apertura de redes neuronales en los que se puedan encontrar los caminos hacia una felicidad alcanzable.

Sobradamente saben que incidir lo más directamente posible en la consciencia de auto referenciación individual, hace a las personas más confusas y sumisas, dinamitando las vías a la libertad personal.

Un comentario

Una respuesta para “Metaverso”

  1. O'farrill dice:

    En los viejos tiempos esto tenía dos connotaciones: la primera era puramente recreativa para entretenimiento en espectáculos públicos sin otra consecuencia de la sorpresa y la admiración por la habilidad del «mago» o «prestidigitador»; la segunda tenía soporte delictivo y se conocía como «estafa», «timo» o «engaño», con su correspondiente pena en el Código Penal.
    En estos tiempos de cómic distópico, se ha logrado pervertir valores y principios hasta el punto de que muchos incautos creen, asumen y hasta aplauden y pagan la mentira, la falsedad y la simple apariencia adornada incluso con pretensiones científicas.
    He seguido un poco el tema de las transacciones NFT en el mundo del arte y me resulta penoso, increíble y patético ese mundo virtual que paga millones por una simple declaración de propiedad parcial de una obra firmada por quien no tiene autoridad institucional para ello (el Arte es Patrimonio Universal), por mucha «estampita» añadida.
    Como simple observación del espectáculo puede resultar hasta entretenido y chusco (ya hay denunciadas «estafas»…. ¿reales o virtuales?) de quienes lo asumen como nueva religión, pero resulta peligroso cuando se trata de imponer al mundo racional desde los intereses particulares.
    Un buen artículo que nos debiera hacer espabilar un poco y en el que destacaría la última frase: hacer a las personas más confusas y sumisas, dinamitando la libertad personal». De eso se trata.
    Un saludo.

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