Percibimos el mundo a través de los sentidos; pero lo que estos ven, oyen, gustan y sienten es interpretado después por el cerebro, de forma que la realidad que percibimos es distinta del objeto percibido. Si no totalmente distinta, por lo menos sí distorsionada por recuerdos y emociones previas. Además, nuestros radares sensoriales son limitados […]







