Reactivar los colegios

Ya lo sabíamos, pero con el confinamiento obligado por la pandemia está siendo evidente que la principal función de las escuelas no es la instrucción de los que acuden a ellas, sino la reclusión temporal de los escolares mientras que sus progenitores, tutores o responsables legales desempeñan su actividad laboral. No se puede recuperar la normalidad económica mientras sigan cerrados los colegios.

La gran mayoría de los conocimientos académicos se pueden adquirir sin necesidad de que quien los imparte esté presente, incluso sin que haya alguien impartiéndolos. Las tecnologías de la comunicación antiguas y modernas, fundamentalmente el libro y el ordenador, hacen que sea posible. Lo cual no significa necesariamente que se vaya a conseguir; como tampoco se consigue en la escuela convencional. Además de los medios técnicos tienen que darse otras circunstancias.

Estudiar a distancia requiere de una gran autodisciplina, algo que no se tiene ni se puede tener a ciertas edades, en ciertas etapas de nuestra vida. No se le puede pedir constancia, ni esfuerzo continuado a un niño o una niña de seis años; aunque hay veces que pueden estar sumamente concentrados en lo que están observando o haciendo, si aquello que observan o que hacen les interesa, les fascina o les divierte. Algo que no suelen conseguir los contenidos escolares. Tampoco se le puede pedir a un adolescente que se centre en una actividad que le resulta ajena; se lo impiden lo que está sucediendo en su cuerpo y su cerebro. La adolescencia no es el mejor momento para asimilar conocimientos teóricos elegidos por otros.

Si lo que se pretende es que los niños y adolescentes estén ocupados, todos los días durante un cierto número de horas, en realizar los trabajos escolares que se les indican, está claro que muchos no lo van a conseguir, salvo que haya alguien a su lado que les esté animando, ayudando o forzando a que lo hagan.  Y esto es difícil si los adultos no están en casa con ellos o, de estarlo, están teletrabajando.

Se puede conseguir contratando a un profesor particular, recurriendo a los familiares disponibles o haciendo malabares con los horarios laborales para que sean compatibles con estas horas que tendríamos que dedicarles a nuestros hijos. Pero son soluciones que no siempre son las mejores y que no están al alcance de todo el mundo. Al menos en lo que se refiere a la instrucción, las desigualdades sociales aumentarían en lugar de compensarse, que es uno de los fines declarados de la educación pública. Esto ha quedado patente durante estos meses de confinamiento.

Es evidente que los niños no deben quedarse solos en sus casas, ni circular a su antojo por las calles. Los niños deben crecer protegidos por su comunidad. Esto era fácil en los pueblos y en muchos de los barrios de las ciudades, hasta bien entrado el siglo pasado. Y sigue siendo posible en las comunidades pequeñas que se sienten, en conjunto, responsables de sus menores. Pero de esas quedan muy pocas.

Las sociedades modernas, más o menos desarrolladas, se están encontrando con un dilema. Sus escuelas son focos potenciales de contagio, pero no se pueden mantener cerradas indefinidamente. Todas las medidas que se implanten para reabrirlas con ciertas garantías cuestan dinero. Si ya antes de la pandemia se demandaba que no se invertía lo suficiente en mejorar la educación, ahora el problema se agrava. Mantener el modelo educativo actual cuesta cada vez más dinero.

¿Qué puede sustituir a las escuelas tal y como las conocemos ahora? Pues, si no cambian otras cosas, no hay nada que las pueda reemplazar o que permita modificarlas. No se puede cambiar las escuelas si no cambia también aquello que las rodea. Sin horarios laborales flexibles no puede haber horarios escolares a la medida, sin tecnología disponible para todos y sin espacios adecuados para trabajar no puede haber enseñanza a distancia universal, sin las limitaciones que imponen la especialización y las titulaciones no puede ampliarse significativamente el número de enseñantes, y así sucesivamente.

La enseñanza universal obligatoria y gratuita con igualdad de oportunidades educativas ya era más una intención que una realidad cuando las escuelas estaban abiertas; ahora que están cerradas o que van a estar abiertas y cerradas intermitentemente es un imposible.

Los hechos apuntan a que el modelo socioeconómico que tenemos se está desmoronando y en esta transición hacia un nuevo modelo cabe esperar que los afectados empiecen a reaccionar, a buscar remedio a sus problemas. Lo más sencillo es dejarse mantener por el dinero público, estar subvencionado, a expensas del que te subvenciona; pero esto no deja de ser un parche, una nueva vuelta del modelo actual. Aunque también podría suceder que los implicados empiecen a asociarse y organizarse, a crear soluciones propias a sus problemas concretos. En este segundo escenario es donde entrarían las posibles soluciones a la falta de escuela.

La desigualdad seguiría existiendo, porque las titulaciones con valor laboral las expende el gobierno y solo se pueden obtener en instituciones públicas o privadas homologadas, pero al menos los que recibieran estas enseñanzas alternativas estarían no solo instruidos sino educados.

5 comentarios

5 Respuestas a “Reactivar los colegios”

  1. Sedente dice:

    Sí, como se dice vulgarmente y si esto sigue así, se nos viene un marrón importante.

    Perteneciendo a uno de estos casos posibles con todas las incógnitas futuras que asoman, sin embargo, quiero aprovechar las líneas de las que dispongo para aportar una posible idea futura que particularmente me parece un «caballo ganador».

    Aunque es una idea que arrastro desde hace tiempo, desde ayer ha comenzado a tener un mayor peso gracias a un artículo leído aquí: https://www.larazon.es/ciencia/20200530/wqgk6i5r7vgzxpw6vnbu7icv24.html , seguramente lo habrán leído o visto.

    Se trata de una iniciativa parecida a lo que se hizo con el proyecto colaborativo SETI, utilizando el poder computacional de millones de usuarios para gestionar un mayor número de cálculos en la búsqueda de vida extraterrestre.
    Este proyecto SETI, aunque tenga un fin un poco rocambolesco a mi entender, es sin embargo una iniciativa colaborativa muy interesante.

    Un paso más allá lo da el proyecto al que hago referencia en el link y con el que estuve trasteando en el día de ayer.

    Se trata de un proyecto englobado en la «ciencia ciudadana» llamado Foldit, en el que no solo se utilizan los ordenadores personales de potenciales usuarios si no que estos últimos participan activamente con su pericia para encontrar soluciones médicas concretas.
    Parece que el proyecto a dado algunos resultados positivos llegando a incluir entre sus «retos» la forma de encontrar la proteína adecuada para encontrar una vacuna para el actual SARS-CoV-2. Expertos en la materia revisan las aportaciones y soluciones de los usuarios así como su viabilidad.
    (Perdónenme si mi terminología no es correcta pero no soy experto en medicina)

    El titular de la noticia es muy llamativo pues reza: «El videojuego que podría cambiar la lucha contra el Covid-19».

    Esa es la idea: «El videojuego que podría…».

    El problema es que al trastear con el programa en cuestión tanto su interfaz, como sus gráficos, como el saber mínimamente lo que uno está haciendo es un auténtico desastre.

    Es entonces cuando me viene a la mente otro antiguo conocido videojuego como era el «Flight simulator», un simulador de vuelo especialmente refinado en todos sus aspectos.
    Se empieza pilotando una avioneta sencilla y se acaba pilotando los mayores y más complejos aviones.

    Bien, no quiero alargarme otra vez pero el tema da para mucho. Existe un potencial de millones de usuarios jóvenes jugando a improductivos juegos por ahí (la mayoría simulando contiendas): Fornite, Minecraft, League of Leagends, Fifa, etc.
    Aquí pueden ver un ranking de usuarios por juego: https://www.youtube.com/watch?v=PRmhnfwyLNY . Centenares de millones.

    Ahora imaginen una interfaz cuidada para el proyecto Foldit, con un sistema de mejoras seductora, con un aprendizaje en la resolución de problemas que a su vez contenga instrucciones y conocimientos agregados para saber lo que se está haciendo.

    La interfaz es esencial porque es la forma de que algo resulte atractivo. No tiene por qué circunscribirse a un ratón tirando de enlaces proteínicos si no que podría ser un personaje (o dejen correr la imaginación) que interactuara cual héroe con los enlaces, moviendo, haciendo, uniendo o cualquier cosa que fuera necesario.

    No solo acaban ahí las posibilidades, si no que posibles videojuegos con interfaces para la distribución de riqueza planetaria de forma equitativa, solución de problemas medioambientales, diseño óptimo de ciudades o casas, transporte y distribución alimentaria adecuada para distintas comunidades, aprendizaje de distintas materias: matemáticas, física, geografía… podrían existir atendiendo un sin fin de posibilidades nuevas con nuevos puestos de trabajo en toda la cadena.

    Si a raíz de esa iniciativa, empresas consolidadas en el sector, con personas con un gran potencial creativo, cosa que me consta, pudieran desarrollar «videojuegos» que unieran las necesidades ficticias con las necesidades reales, esta «ciencia ciudadana» tendría un prometedor futuro en el mejor término de democrática y sería redistribuible por los confines del planeta.

    Nuestros hijos o futuras generaciones, sin excluir ninguna franja de edad, podrían dedicar parte de su tiempo a lo que les llamara más la atención de forma natural aprendiendo a su vez, estableciendo un sistema de bonificaciones o créditos por los avances alcanzados y aumentando sus conocimientos y aportaciones ciudadanas en un sin fín de matérias.

    Naturalmente sé que todo esto es un proyecto que tiene más flecos que una alfombra y que requeriría de mucho esfuerzo, ¿qué no lo cuesta?, pero si nuestros políticos estuvieran más preocupados por encontrar soluciones que por «ordeñarnos como a reses», se encontrarían alternativas que animarían a ver un futuro esperanzador para todos.

    Saludos.

  2. pasmao dice:

    Apreciado Don Enrique

    Tiene usted mas razón que un santo.

    Yo fui fuente de escándalo hace tiempo, cuando la segunda de mis hijas acabó el colegio y le tocó ir a la universidad y me preguntaron en un reunión familiar (bautizo, primera comunión…quien sabe) ¿que habría hecho (con la experiencia adquirida) si hubiera podido elegir otro modelo educuativo para mis hijas, si hubiera repetido al que fueron (colegio concertado duro), etc …?

    Y yo comenté que las hubiera metido al colegio mas blando y que menos deberes mandara, que tuviera manga ancha si faltaban y no tocaran las narices, y si no tenían que cargar con esas mochilas que parecen mas cinturones lastrados de buceo pues mejor .. que mi idea era que fueran al colegio para socializar y a torear al sistema; que mi esposa y yo en casa ya nos encargaríamos de que aprendiese lo que tuviera que aprender. Que para que llegaran a casa agotadas, con el riesgo de escolisis, y tener que hacer unos deberes miserables que las dejaban aún peor, para no aprender nada pues mejor lo otro.

    Obviamente lo ideal es el homeschooling, lo que pasa es que entonces no tenía mucha idea de cómo iba, y tenía la preocupación de que acabaran siendo unas frikies. Pero visto el panorama…

    Lo peor es que las familias con menos recursos, con padres con menos cultura, estarán en desventaja.

    Pero que quiere que le diga. Yo ya me he cansado.

    Que las familias con menos recursos y padres con menos cultura luchen por sus hijos de una vez, en vez de buscar cómo acomodar su existencia a querer copiar la de la de las familias pijas mas cretinas, pero subvencionado desde el estado.

    Porque parce que de eso se trata.

    Una pena. Pero la realidad es así.

    Un muy cordial saludo.

  3. Manu Oquendo dice:

    No deberíamos sorprendernos.

    El sistema educativo actual funciona como un mero aparcamiento en el cual una pequeña parte del tiempo se dedica a adquirir el mínimo de conocimientos necesarios para igualar a cada cohorte por abajo mientras se hace ingeniería social con ellos.

    Esto lo sabe cualquiera de más de 55 o 60 años que haya estudiado un simple bachiller de antes y se haya molestado en ir comparando a lo largo de su vida con lo que se ha ido exigiendo a a sus hijos y nietos progresivamente. Hoy, una de las cosas que se miran en los RRHH de las Telco es que los «telecos» que les llegan entiendan lo que leen.

    Además de lo anterior se ha extendido el tiempo educativo. Desde los que eran Bachilleres con 15/16 años del plan del 57, por ejemplo, a los 17/18 actuales y desde los 21/22 para terminar una licenciatura hasta los 22/24 de un «grado» con «master» que, en conjunto, representan una fracción de los conocimientos exigidos para una titulación universitaria de 5 años en los años sesenta y setenta.

    De esta forma el «Sistema» consigue que durante al menos tres o cuatro años que esos chicos no se aglomeran ante las Oficinas de Empleo. A unos 350,000 por año estamos hablando de cerca de 1,5 millones de Parados Estructurales a sumar a los ya existentes. Imaginen ustedes el espectáculo.

    El resultado de todo ello, –en una Unión Europea que se mira embelesada al espejo sin ver de verdad cómo somos a nivel global–, es que Corea, con 51 millones de habitantes, registra más solicitudes de Patentes y derechos de Propiedad Intelectual que toda la Unión Europea junta con unos 400 millones de habitantes. Datos que a nuestra prensa no complace comentar pero que resumo a seguir porque son bien conocidos globalmente.
    También porque tan grave es el daño como preocupante es nuestra situación.
    En 2017, según la Oficina Mundial de Propiedad Intelectual, China generó el 42.8% de las solicitudes de Inscripción de estos derechos, patentes, etc; los EEUU el 19.4%, Japón el 10.2%, Corea el 6.7%. Toda la UE produjo menos que Corea y eso que entonces contábamos con el Reino Unido.

    Datos generalmente desconocidos e ignorados pero que ponen a la UE, como “potencia económica”, en su verdadera y lamentable realidad y en su problemático futuro.

    Creo que no somos capaces ni tan siquiera de visualizar la situación que se va viniendo encima.

    La pregunta es ¿Cómo hemos podido llegar hasta esta situación?
    Es una pregunta para interiorizarla y respondernos personalmente muy despacio.

    ¿Solución? Pues una cosa tengo clara. No llegará desde las actuales estructuras de Poder, de los Partidos que la han creado ni mucho menos de los Sindicatos. Ellos contemplan su obra y se sonríen contentos porque así han salido del sistema educativo. Y les va bien.

    Saludos

  4. O'farrill dice:

    Parece evidente que no es casual el que todos pretendan manejar la Educación con unos fines u otros. He vivido la educación escolar de mi hija desde la etapa infantil y he encontrado de todo. Desde «maestros» de los de antes con verdadero amor y vocación por su trabajo, a simples profesionales de la docencia más pendientes de reuniones, convenios y circunstancias personales con graves lagunas en su formación. Del «sistema» educativo o formativo en su conjunto sacamos siempre la misma conclusión: hay una buena cantera profesional que ha sido contaminada por las ideologías políticas.
    Desde el primer momento recuperé la vieja «Enciclopedia» con sus materias básicas y empecé a dar clases a mi hija por las tardes (pizarra incluida). Luego me di cuenta de que podía hacer lo mismo con sus compañeros y lo propuse a la dirección del centro. La respuesta fue negativa porque «todo estaba ya organizado» (esto ya en el mundo de la discapacidad o de las distintas capacidades con centros especiales). Me daba cuenta de que parecía importante mantener la situación.
    Hoy, después de muchos años de ir rebotando mi hija de unas formaciones «especiales» a otras y teniendo en su poder diversos títulos (no oficiales) en diversas materias (Entornos tecnológicos, Arte, Cultura y Comunicación….) lo único que he comprobado es el mucho tiempo perdido, lo que me obliga como padre a recuperar la responsabilidad de su formación permanente, porque eso la ayudará a construirse como «persona» que, al fin y al cabo, es lo más importante.
    Pero soy consciente de las dificultades de esta dedicación para muchas personas y de las que puede tener cualquier proyecto fuera de los cauces del «sistema». Un «sistema» que, mucho me temo, tiene más de adoctrinamiento político ideológico con materias discutibles, que de verdadera formación educativa, cultural y profesional en su caso.
    Un saludo.

  5. Paz dice:

    1. En la, pequeña, época en la que las madres eran mayoritariamente amas de casa, los horarios de la escuela eran bastante más amplios que ahora, y no era por la «conciliación».
    2. Este arresto domiciliario me ha enseñado lo baratos que son los sobresalientes, la escasa autonomía de los alumnos, la escasa iniciativa de los profesores, el valor de un buen profesor en primaria especialmente, el escaso nivel académico de los profesores jóvenes (habrá excepciones, pero no son la norma), que son más animadores de tiempo libre que maestros.
    3. ¿Dónde encontrar escuelas que se empeñen en enseñar contenidos relevantes y no apoyen las mamarrachadas de pedir perdón a los negros por no se sabe qué ofensa?¿en qué escuela no han caído en la occidentefobia?
    4. ¿Qué les parece eso de que quieren sustituir el título de ESO por un certificado de «asistencia»?

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