Dobles mensajes, dobles vínculos

Una de las revelaciones más importantes que ofreció la Psicología el pasado siglo sobre el comportamiento humano procede de los estudios sobre la comunicación de la Escuela de Palo Alto (Univ. Stanford, EE.UU.), y especialmente del neurolingüista y antropólogo Gregory Bateson.

…describieron los procesos humanos mediante los cuales una relación se convierte en lo que ahora conocemos popularmente como “relaciones tóxicas”.

Amén de muchos otros postulados en torno a la dinámica de los Sistemas, una de sus principales especializaciones se centró en las interacciones entre los individuos, muchos de ellos profusamente utilizados en la cibernética y la terapia familiar. Como buen investigador no se ciñó a un ámbito académico determinado, sino que sus trabajos tuvieron un fuerte impacto “transversal” en diferentes disciplinas, que bebieron de sus postulados y conclusiones.

Dentro del mundo de la Psicología, se le conoce principalmente por su aportación al estudio de los sistemas de comunicación aplicados a la familia. Junto con un puñado de visionarios (Watzlawick, Jackson, Bandler, etc.), describieron los procesos humanos mediante los cuales una relación se convierte en lo que ahora conocemos popularmente como “relaciones tóxicas”.

“…no puso el acento en el individuo, sino en la manera en que este se comunica y relaciona con otros.”

En un entorno poderosamente influido por los paradigmas psicoanalíticos, Bateson no puso el acento en el individuo, sino en la manera en que este se comunica y relaciona con otros, y cómo determinadas formas de relación y comunicación pueden causar graves daños a los individuos que componen un conjunto.

Dado que una de las estructuras más sólidas, estables y permanentes de nuestro entorno cultural es la familia, profundizó en los estilos de comunicación y relación dentro de ellas, identificando un patrón esencial como fuente de deficiencias y hasta de patologías mentales. Quizás de forma un tanto exagerada, que posteriormente se tamizó, dejó establecido que los dobles mensajes eran una fuente indudable en la génesis y desarrollo de la esquizofrenia. Siendo esta enfermedad la más grave de todo el espectro de los trastornos mentales, su discurso sobre este patrón de comunicación tuvo un transcendental impacto en los medios científicos de la época.

Esencialmente, los dobles mensajes consisten en una flagrante contradicción entre el “contenido” del mensaje y, por ejemplo, el componente emocional (no verbal) que lo acompaña. Así sucede, cuando unos padres verbalizan el mucho afecto que sienten por su hijo, y simultáneamente, en la forma de expresarlo, manifiestan hostilidad, animadversión o rechazo hacia él. O, cuando le explican al menor el deseo de que sea autónomo en su comportamiento calificándolo de deseable, y al momento critican o ningunean con severidad cualquier acción o iniciativa que realice.

“…los dobles mensajes consisten en una flagrante contradicción entre el “contenido” del mensaje… y el componente emocional que lo acompaña.”

Cuando estos dobles mensajes se perpetúan en la relación, se dice que crean dobles vínculos, en los que el niño se relaciona con su entorno en una doble realidad, compuesta, por un lado, por lo que se dice, y, por otro, por lo que se hace, estableciéndose entre ambas una notable discrepancia y contradicción. Sin llegar a concluir que esta sea una causa directa de la esquizofrenia –son necesarias algunas otras variables importantes para ello–, en el más leve de los casos nos encontraremos ante toda una disociación vincular y mental que el individuo arrastrará en el futuro, y extraerá una conclusión tóxica que consiste en que las emociones internas siguen un curso determinado, mientras que arguyo, justifico y me apoyo en unas razones aceptables para conseguir mis objetivos. Emoción y cognición en una alianza invertida perversa.

Este paradigma es perfectamente extrapolable a otros sistemas humanos, siempre que haya una relación de dependencia entre individuos o instancias, un sistema de “poder” y jerarquía (entendida como la que hay entre unos padres adultos y unos hijos), y un vínculo afectivo que lo sustenta. De ahí que, reuniendo grosso modo la totalidad de las circunstancias que se conjugan, este patrón de comunicación/relación es perfectamente extrapolable al mundo político-social.

“…esta brecha (la desafección de la población con sus políticos) cada vez más se convierte en abismo, y quién sabe si por vías legítimas se podrá cerrar.”

El vínculo que se establece entre los gobernantes y los ciudadanos puede perfectamente circunscribirse a los estilos de relación que dominan los microclimas de las familias, las empresas o los pequeños colectivos de “a pie”, aunque en aquellos se trate de grandes conjuntos de individuos (millones). Si desde hace mucho tiempo la desafección de la población con sus políticos es uno de los principales problemas sociales, a medida que pasan los tiempos y las legislaturas, esta brecha cada vez más se convierte en abismo, y quién sabe si por vías legítimas se podrá cerrar.

Y, desde ahí, comprobar factores emocionales que se disimulan detrás de los discursos ultra elaborados, filtrados por la imagen, apoyados por el marketing, bien cargados de una impecable puesta en escena y cribados por una estrategia en la que saber tocar a favor “la fibra” más sensible y maniquea de los ciudadanos, sería un ejercicio no solo necesario sino saludable para limpiar e higienizar el corrupto mundo político-social en el que estamos inmersos, en el que ahora el dinero que se manosea por turbias manos es lo de menos, y la forma en la que se manipula, sisea y sustrae el pensamiento propio de cada uno es lo más importante. Y, siguiendo el ejemplo del dedo que señala la Luna, aquí hay que evitar mirarla pues es una vía para disuadirte y disimular como el dedo se mete en tu ojo o va directamente a hurgar en tu pensamiento mientras andas despistado con la fase lunar.

Si trata de contraargumentar los principios, le costará mucho averiguar la supuesta verdad y honestidad del orador, pues ha dedicado años a esta labor y cuenta con auténticos expertos en la técnica de los dobles mensajes. Es mejor centrarse más en el contexto que en el texto, pues como decía otro de los popes de la Escuela de Palo Alto: “La disposición a someterse, a renunciar a la libertad de opinión individual y a la responsabilidad inherente a la misma, por el plato de lentejas de una colectividad que libera de conflictos, es la debilidad humana que lleva al poder a los demagogos y dictadores” (P. Watzlawick).

“Y, sobre todo, pregúntese por la relación con el Poder que tiene el orador…”

Para ello algunas sugerencias interesantes. Desconsidere como central el discurso que está escuchando, pregúntese por las actitudes que subyacen al orador, indague las intenciones no desveladas que puedan estar ocultas detrás del texto, cíñase a los comportamientos o hechos probados de los interlocutores, cuestione el afán del orador por “atraparle” en su discurso, aunque solo sea el de enmarañar su propio pensamiento, testee el uso de vocablos sublimes con los que ensalzar el contexto de la intervención, compruebe la exactitud de las respuestas ante preguntas que busquen deshacer todo lo anterior, concluya si lo que oye se lo cree o no, sin necesidad de apoyarse argumentalmente. Y, sobre todo, pregúntese por la relación con el Poder que tiene el orador, pues cuantos más “Stop” se salte en su doble juego, con más cantidad de tóxicos está llenando el vínculo que mantiene con usted.

Y, si lo consiente, su contagio convertirá el aire que todos respiramos en la pandemia que estamos viviendo, donde la española, como la del 1918, se llevará la palma por nombre y número de muertos, afectados, y secuelas posteriores.

Gracias.

Un comentario

Una respuesta para “Dobles mensajes, dobles vínculos”

  1. Manu Oquendo dice:

    Hola, Carlos, buenas tardes.

    Lanzas lo de Bateson justo cuando, siguiendo tu recomendación de hace algo más de un año, me había hecho con algunos volúmenes de la obra de Jung. Un autor este que, no sé por qué, siempre había evitado quizás por creerlo demasiado esotérico. El caso es que de momento voy a seguir con la recopilación que Anthony Storr ha hecho de los escritos de Jung. Luego veré si sigo con el volumen 9 de sus obras completas.

    Por lo tanto Bateson tendrá que esperar unas semanas pero llegará porque me gustaría revitalizar un antiguo proyecto que he dejado dormir durante quizás demasiado tiempo pero que cada vez parece más importante: Divulgar los mecanismos de manipulación social más frecuentes así como las barreras emocionales a la comunicación eficaz. El primero como arma del Poder y el segundo como forma de defensa de la sociedad rompiendo barreras que impiden la cooperación entre individuos que, sujetos a idénticas circunstancias objetivas, se sitúan en campos emocionales (identitarios, por ejemplo) radicalmente opuestos.
    Los dos aspectos son importantes y en general muy desconocidos. Probablemente porque su divulgación disminuye su utilidad.
    Algunas de las cosas que adelanta tu artículo convierten a Bateson y sus compañeros en autores que parecen muy relevantes y poco difundidos como es habitual en los especialistas en ambos campos.
    Muchas gracias

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