Energía nuclear

El 6 de agosto de 1945, a las 8:15 de la mañana, la gente que paseaba por las calles de Hiroshima no podía imaginar que en unos segundos se iba a desatar el infierno, literalmente, sobre sus cabezas. En ese momento, a casi 10.000 metros de altura, el Enola Gay, un bombardero norteamericano B-29 dejó caer sobre la ciudad japonesa a Big Boy, la primera bomba atómica en ser detonada sobre una población civil. La bomba estalló a 600 metros de altitud, provocando un hongo nuclear que arrasó todo en muchos kilómetros a la redonda. Se calcula que entre los muertos causados directamente por la explosión y los debidos a la radiación más de 70.000 personas perdieron la vida en tan solo unos instantes y otros tantos en los días posteriores.

Nadie duda que lanzar la bomba atómica sobre una población civil es una de las decisiones más salvajes, difíciles y controvertidas que ha tomado jamás ser humano alguno, pero lo cierto es que, en su momento, lanzar esta primera bomba parecía hasta cierto punto justificable.

En los primeros enfrentamientos entre japoneses y americanos durante la Segunda Guerra Mundial, la estrategia de los japoneses cuando veían cerca la derrota era simple y estúpida por igual: cuando se sabían vencidos empuñaban sus bayonetas y sus katanas (espadas samuráis) e iniciaban una de sus famosas cargas “banzai”, en las que se lanzaban a morir contra los nidos de ametralladoras de los marines norteamericanos, a mayor gloria del emperador. Como se puede ver, los islamistas radicales no han inventado nada.

En las primeras islas y atolones del Pacifico que los americanos tomaron cuando empezaron a avanzar hacia Japón se encontraban una y otra vez con estas estúpidas cargas suicidas, con lo que el numero de bajas de los norteamericanos era, proporcionalmente, mucho menor que las de los japoneses, pero la cosa empezó cambiar en la batalla de Iwo Jima; allí el comandante japonés prohibió las cargas banzai: obligando a sus hombres a luchar hasta la muerte, pero esperando a los marines en sus trincheras, donde les causarían muchas más bajas.

Por eso, aunque la Guerra estaba ya ganada, con los alemanes vencidos y los japoneses recluidos en sus islas, alguna de las previsiones de los marines que podrían morir para tomar el archipiélago nipón, en función de lo que había ocurrido en Iwo Jima (todo el pueblo de Japón, incluidos mujeres y niños, estaba siendo adoctrinado para esperar a los americanos con el cuchillo en la mano) elevaba el número de fallecidos americanos a más de un millón, y Truman decidió usar su arma secreta.

¿Por qué Hiroshima?: por pura mala suerte para sus habitantes. La ciudad elegida tenía que ser una en la que no hubiese campos de prisioneros aliados y que hubiese sido poco dañada por bombardeos previos, para que los observadores que viajasen junto al bombardero pudiesen fotografiar la ciudad para saber hasta que punto la bomba era letal. Hiroshima no era el primer objetivo (parece ser que este era Kioto), pero la ciudad que iba a ser destruida ese día estaba cubierta de nubes, con lo que no se podrían tomar fotografías: las nubes salvaron a unos y sellaron el destino de otros.

De cualquier modo, puede entenderse o no la decisión de lanzar la primera bomba, pero lo que resulta difícilmente justificable es lanzar otra sobre Nagasaki tres días después. Puede que la bomba de Hiroshima se lanzase para acortar la Guerra y salvar a chavales de Oregón a costa de niños japoneses, pero desde luego la segunda bomba no se la lanzaron a los japoneses: se la lanzaron a los rusos por persona interpuesta. Fue una forma de decir a los soviéticos: estamos armados y dispuestos a disparar.

Con esta entrada en escena tan poco glamurosa no es de extrañar que la energía nuclear tenga ahora tan mala fama, una reputación de peligrosa a la que no ha ayudado precisamente los accidentes de Chernóbil en 1986 o de Fukushima en el 2011.

Pero lo cierto es que estos dos accidentes son eso: accidentes de los que hay que aprender para que no se vuelvan a repetir, pero no convierten este modo de energía en el más peligroso de los que usamos actualmente, ni mucho menos. Según la OMS más de 7 millones de personas mueren cada año en el mundo por culpa de la contaminación atmosférica asociada al consumo de combustibles fósiles. Nadie murió víctima de la radiación en Fukushima.

Hoy por hoy, vivimos en un mundo que aún no puede sostenerse solo con energías renovables, y nuestra dependencia del petróleo es brutal, una dependencia que no se puede permitir ni nuestra economía (escribo esto tan solo unos días después de que un ataque con drones a unas refinerías en Arabia Saudí haya hecho aumentar el precio del petróleo un 15%) ni nuestro planeta (yo soy de los que cree en el cambio climático, y soy de los que considera que nos estamos cargando el planeta, si perteneces al colectivo que lo niega quédate solo con el argumento económico).

En este momento, a la espera de que la ciencia consiga encontrar una forma de explotar de forma segura la fusión nuclear, la energía de las estrellas -que sería el mayor avance científico de la historia-, la única forma en la que podemos utilizar la energía del átomo, la fisión nuclear, es la forma de energía más segura, económica, sensata y, aunque pueda parecer paradójico para un no informado, ecológicamente responsable de la que disponemos, y sin embargo estamos cerrando centrales sin criterio y sin información solo atendiendo a argumentos irracionales y demagógicos.

Hasta que tengamos algo mejor no podemos renunciar a la energía del átomo, por mucho miedo que dé algo que mata y no vemos. Solo vapor de agua sale de las torres de refrigeración de una central nuclear y todos los residuos generados por todas las centrales del mundo (que, es cierto, serán radioactivos hasta que se acabe el mundo) caben en un pozo profundo.

4 comentarios

4 Respuestas a “Energía nuclear”

  1. pasmao dice:

    Apreciado Raúl

    Mas claro, agua.

    Has obviado sin embargo uno de los contras mas importantes de la energía nuclear. El manejo de los residuos y su larga vida radiactiva.

    El problema principal, a mi entender, es que todo ese esfuerzo difamador sobre la energía nuclear ha evitado que se investigue mucho mas en ella, sobre todo en nuevos combustibles de fisión cuyos residuos tuvieran una vida radiactiva mucho mas corta. Comentan que con el Torio se conseguirían periodos de semidesintegración de cientos de años..

    El verdadero enemigo de la energía nuclear es que daría autonomía energética real a muchas partes del mundo que en este momento están colgadas de la brocha del sistema energético actual. Y eso a los que mandan no les gusta.

    Es incompatible la fiebre por el coche eléctrico que hay ahora, por ejemplo, con el anatema que hay contra la energía nuclear. Y es mas, uno de los problemas que hay para el reciclado (el real, no el tirarlos de manera disimulada) de productos es el coste energético asociado. Y ello con la energía nuclear, si no se pasaban cargándola de impuestos, sería mucho mas sencillo, dado que sus costes son mucho mas bajos.

    Los costes de la energía nuclear no son los del combustible, son los de amortización y mantenimiento de la central.

    Un muy cordial saludo

    PS habría que hacer un aparte con lo de las centrales de fusión. Y un aparte aún mayor con las de fusión fría, donde no está muy claro que es lo que realmente pasó y si se echó tierra encima de un sistema que si podría haber funcionado pero que que de funcionar podría alterar de manera grave el estatus quo energético global.

  2. O'farrill dice:

    Estimado Raul. Tu artículo en defensa de la energía nuclear es racional. Apoyarlo en las bombas atómicas injustificadamente lanzadas por EE.Uu sobre poblaciones indefensas, no creo que sea el motivo de que se haya demonizado la energía nuclear. Más bien creo que los accidentes que comentas junto a los «intereses» petroleros, nos han llevado (como siempre) al huerto de lo «correcto».
    En todo caso voy a fijarme en una afirmación que haces: «yo soy de los que creen en el cambio climático y soy de los que consideran que nos estamos cargando el planeta». Evidentemente no se puede refutar que la Tierra, como tantos otros planetas, desde el momento de su existencia está sometida a «cambios climáticos» PERMANENTES. Es decir, en los muchos miles de millones de años que se calculan en la vida de nuestro sistema solar, todos sus componentes están o han estado influidos en sus -llamémosle- «condiciones ambientales o climáticas». Otra cosa muy diferente es que seamos tan pretenciosos como para «luchar contra el cambio climático», tal como se suele afirmar con total frivolidad e ignorancia, siguiendo el «mantra» oficial que toca. No entro en cuestiones de astrofísica aplicadas al planeta y a sus muchos «movimientos» porque, como sabes, el tema es muy amplio y complejo.
    Cuestión muy distinta es la «utilización política» (como tantas otras cosas) y mediática que solo produce simplezas pero sirve a los fines: repetirlas hasta que se conviertan en verdad en una sociedad poco informada y miedosa, que es de lo que se trata. Pensar que sólo se ha producido «cambio climático» en los escasos miles de años de nuestra Historia y más concretamente desde que Obama o Gore empezaran a «utilizar» el argumento (hace unas simples decenas de años) cuando otros países empezaban a industrializarse y a crecer, es mucha casualidad. De ahí los «protocolos» firmados o sin firmar que tratan de arrimar el ascua a la sardina de quien tiene los «royalties».
    Otra cosa diferente es el asumir que el desarrollo y expansión de loa especie humana por todo el planeta, va a producir siempre efectos colaterales contaminantes. Por ejemplo, nadie habla de la contaminación acústica en las ciudades…. o de la contaminación ideológica… o de la contaminación social….. o de la contaminación mediática….. que también causan estragos. En el planeta Tierra y en su futuro, están incidiendo y afectando muchas cosas por algo tan simple como el modelo o patrón de vida que hemos ido creando. ¿O acaso pensamos que podríamos volver atrás en lo que se supone «civilización» ? La niña usada como cebo emocional para la causa del cambio climático ¿estaría dispuesta a recolectar su alimentación en forma sostenible? Y los otros chavales «utilizados» en las manifestaciones ¿estarían dispuestos a renunciar a los bienes de que disfrutan para «salvar el planeta»? Otra cosa diferente son los procesos de eliminación de residuos de todo tipo provocados por nuestra actividad consumista. Ahí sí existen formas de intervenir desde el mundo institucional pero ello llevaría consigo protestas sociales. Si queremos afrontar de verdad la problemática ambiental hagámoslo desde la lógica y la racionalidad, no desde la manipulación mediática o emocional.
    La evolución de las especies (entre ellas el hombre) se ha basado siempre en algo llamado «adaptación al medio». Cuando el medio es frío han buscado la forma de abrigarse; cuando ha sido cálido se inventaron los «bikinis» y las vacaciones en la playa…. Esa capacidad es lo que nos ha hecho evolucionar en lugar de dejarnos constreñidos a un «nicho» intelectual y biológico. La capacidad de respuesta a cada situación es lo que va a permitir conocer también nuestra capacidad de evolucionar.
    Dicho esto, personalmente preferiría un planeta más salvaje (no domesticado), unas formas de vida más sencillas y sanas, una menor dependencia tecnológica, una mayor solidaridad social….. pero eso no me impide reconocer que hay otras muchas cosas que han valido la pena.
    Un saludo.

  3. Paco dice:

    El panorama mundial de producción de la energía es bastante complejo, todos lo sabemos. Es muy interesante consultar las predicciones de la Agencia Internacional de la Energía en su página de “World Energy Outlook” (ver https://www.iea.org/weo/).

    De estas predicciones, hechas con el horizonte de 2040 y dando la alternativa de dos escenarios distintos (“Nuevas políticas energéticas” y “Desarrollo sostenible”), se pueden sacar varias conclusiones interesantes, de las cuales voy a destacar dos.

    Por un lado se observa que la inercia del sistema de producción mundial de energía es muy grande: a pesar de todos los esfuerzos por cambiarlo, el “mix” de producción de energía se mueve relativamente poco en los próximos 20 años según la predicción, si nos atentemos al escenario de “nuevas políticas energéticas”. Con un aumento total de la producción energética del 27%, la suma de la contribución del petróleo, el carbón y el gas (casi a partes iguales) pasa del 81% al 74%, la energía nuclear se mantiene en un 5% y la suma de la hidráulica y otras renovables pasa del 4% al 10%. Hay cambios sí, pero no tan radicales como uno podría pensar oyendo a los políticos.

    Si nos fijamos en el escenario de “desarrollo sostenible” (si hay acuerdos internacionales para limitación del consumo energético y la emisión de gases con efecto invernadero) el consumo energético mundial se mantendría a los niveles actuales, la suma de petróleo, carbón y gas baja al 60% y la hidráulica y otras renovables suben al 20%. Lo interesante aquí, para el artículo que nos ocupa, es que la nuclear sube al 9%.

    Parece que el mensaje aquí es que, si queremos un escenario de energía menos contaminante, es previsible que aumente la producción de energía nuclear.

    Otra discusión aquí es cómo de realista es que se consiga el escenario de “desarrollo sostenible” comentado. La falta de acuerdos a nivel internacional, empezando por dos de los principales actores como son EEUU y China, no invita a ser muy optimista en esto.

    En segundo lugar me gustaría destacar el apartado de “Generación eléctrica por tipo de tecnología” (en el apartado anterior lo que hemos estado viendo es el total de las energías producidas, no sólo la eléctrica). Aquí se observa un protagonismo creciente de las energías no contaminantes (aunque aquí la nuclear sigue en porcentajes similares a los actuales)

    Otro tema sobre el que gustaría compartir una reflexión es sobre el hecho de que los efectos de la contaminación hay que verlos de forma global: no es tan importante dónde se produce la contaminación ya que, a través de la atmósfera que compartimos todos los países, se traslada de un lugar a otro y afecta a todos, sino la cantidad total de gases de efecto invernadero emitidos a la atmósfera.
    Es el caso de los coches eléctricos en los que a veces se quiere ver sólo que no contaminan mientras están conduciendo sin tener en cuenta de dónde ha venido esa electricidad y si ha contaminado en origen.

    No estoy en contra de los coches eléctricos sino a favor de que en la ecuación incluyamos todos los términos, no sólo los que aparentemente interesan.

  4. O'farrill dice:

    La «lucha contra el cambio climático» parece que ya empieza a aportar «pasta» (150 millones de euros de los contribuyentes españoles) que es de lo que se trata a algo parecido como «Plan Verde…… Tras el espectáculo (no puede llamarse de otra forma) de la llamada Cumbre del Clima ( o algo parecido), con el «guión» especial escrito para la niña sueca (¿o es noruega?) hábilmente utilizada por sus padres y éstos a su vez utilizados de igual forma por quienes de verdad mandan en el planeta, la pregunta sigue sin respuesta: ¿quien o quienes y de qué forma van a influir en los movimientos planetarios de la Tierra, en las radiaciones solares y en la justa distribución del clima en los diferentes países?
    ¡Chapeau! por quienes son capaces de: primero crear ignorantes, segundo manipularlos a su antojo, tercero infantilizarlos con banalidades, cuarto desinformarlos para «formarlos» a conveniencia, quinto hacerlos cada vez más pobres y más dependientes…….. y encima, que aplaudan. Toda una obra maestra de ingeniería social propia del «neototalitarismo»….
    Nos esperan años de más coerción sobre la sociedad hasta dejarla reducida a torpes guiñapos, sin voluntad, sin criterio y sin embargo felices…….
    Un saludo.

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