Valle-Inclán (Wikimpace)

A menudo escuchamos que el debate político se ha situado en niveles deplorables, lo cual es evidente. Pero, este calificativo no solo lo merece el debate que tienen los políticos. También, el de la propia sociedad. Son excepcionales las veces que oímos, o leemos, a alguien decir algo realmente interesante, novedoso, con profundidad y coherencia sobre la situación que vivimos y sobre cómo encarar nuestro futuro.

Las causas más visibles son de sobra conocidas: la superficialidad en el análisis que han propagado las redes sociales, retroalimentándose con la elementalidad o el cortoplacismo de las ideas y opiniones que expresan la mayoría de los políticos y comentaristas de los medios de comunicación. Y, como trasfondo, la desorientación general en el dónde estamos y a dónde vamos o queremos ir.

Esto plantea un peligroso desafío a la democracia, en sí misma. Si, por una parte, los avances tecnológicos y científicos, la globalización financiera, la desigualdad económica, la inmigración, el envejecimiento de la población, los problemas medioambientales y la pérdida de poder de los estados-nación, dibujan un panorama futuro verdaderamente incierto y agobiante; por otra parte, el empobrecimiento intelectual unido a la falta de liderazgo que exhibe nuestra clase dirigente, nos deja, como resultado, una situación completamente a la deriva.

Me refiero a personas capaces de pensar y elaborar ideas nuevas, independientes y solventes, que vayan más allá de las habituales que dominan en nuestra sociedad.

La salida es muy complicada, porque son muchos los factores que tendrían que intervenir en la solución. Pero, hay uno que es fundamental: la falta de auténticos intelectuales. No me refiero, por supuesto, a los que hoy suelen etiquetarse como tales; que, en mi opinión, poco tienen que ver con lo que realmente se necesita.

Personas que, en definitiva, nos inspiren y espoleen en el despertar intelectual que necesitamos, aunque luego podamos estar de acuerdo, o no, con ellas.

Me refiero a personas capaces de pensar y elaborar ideas nuevas, independientes y solventes, que vayan más allá de las habituales que dominan en nuestra sociedad; personas que sean capaces de llegar a la raíz de nuestros problemas y de sacarnos de la confortable convicción de estar en el mejor de los mundos; personas que, en definitiva, nos inspiren y espoleen en el despertar intelectual que necesitamos, aunque luego podamos estar de acuerdo, o no, con ellas.

Se le atribuye a Einstein la frase: “No podemos resolver problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos”. Sea o no suya, la frase es de una lógica aplastante. Por eso, aunque es difícil saber cómo salir de la mega crisis en la que estamos, es evidente que difícilmente se conseguirá recurriendo a las ideas que salen del pensamiento convencional y sospechosamente uniforme que domina en nuestra sociedad.

Se le atribuye a Einstein la frase: “No podemos resolver problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos”. Sea o no suya, la frase es de una lógica aplastante.

Ese es el motivo por el que necesitamos vanguardias o avanzadillas intelectuales que nos inspiren para romper los moldes conceptuales que nos aprisionan. El ideal sería que a esas vanguardias se pudiera sumar cualquier ciudadano, siempre que hubiera hecho el trabajo personal de encumbrarse intelectualmente a sí mismo de forma adecuada. Pero, mientras eso sucede, y se va sumando más gente, hacen falta vanguardias de este tipo, aunque sean muy minoritarias.

Es cierto que no bastaría con disponer de esa clase de personas si, al mismo tiempo, no consiguen hacerse oír y persuadir a un amplio sector de la sociedad; y, sobre todo, si no consiguen que los gobiernos, que son quienes al final toman las decisiones clave, les presten atención. Pero, lo primero es lo primero: si ni siquiera tenemos intelectuales de este tipo, todo lo demás ni se plantea.

¿Hay algún modo de estimular la formación de este tipo de gente?

Históricamente, los grandes pensadores han sido individuos que, en gran medida, se han hecho a sí mismos. El interés y la inquietud intelectual, a nivel personal, son los ingredientes esenciales para que surjan estos personajes. Pero, supongo que también habrá influido, en muchos de estos casos, su entorno inmediato. ¿Es posible promover, de alguna manera, la creación de este tipo de entornos? ¿Hay algún modo de estimular la formación de este tipo de gente?

Nadie se siente menospreciado por no formar parte de la élite científica, pero plantear la necesidad de promover élites intelectuales que ayuden a orientar, y a elevar el nivel, del pensamiento político, suena como llamar mediocres al resto de la ciudadanía.

La respuesta no es nada sencilla. Entre otras cosas porque tampoco la sociedad lo pone fácil ya que, por principio, recela de cualquier cosa que huela a élites. Nadie se siente menospreciado por no formar parte de la élite científica, pero plantear la necesidad de promover élites intelectuales que ayuden a orientar, y a elevar el nivel, del pensamiento político, suena como llamar mediocres al resto de la ciudadanía. Algo de esto intuía Nietzsche cuando dijo aquello de «Cuanto más nos elevamos, más pequeños parecemos a quienes no saben volar».  Pero, obviamente, necesitamos que haya gente, aunque sean pocos, que puedan volar muy alto, para que nos lo cuenten a los demás y nos abran los ojos. Por otra parte, cabe suponer que, por motivos obvios, tampoco a los gobiernos les entusiasme esta idea.

Algo que, desde luego, ayudaría mucho sería potenciar los estudios universitarios y escolares de filosofía. Estudiar a fondo lo que han pensado, y debatido entre sí, los grandes filósofos, como parte de una metodología docente para enseñar a pensar y a formular ideas nuevas, serviría para crear un vivero de pensadores. Y eso no es poco. De ahí podrían salir, luego, mentes mucho más lúcidas.

Es verdad que solo con estudiar filosofía no bastaría, porque ese enfoque hay que enlazarlo, también, con la sociología, política, economía, psicología y pedagogía, entre otras disciplinas. Sería necesario un enfoque bastante multidisciplinar. Una fórmula, para ello, podrían ser las subvenciones para impulsar programas de investigación en este campo. Pero, todo eso depende de las instituciones públicas y, por tanto, en última instancia, de los gobiernos.

¿Es que nadie se siente responsable de aportar su propio grano de arena para intentar construir alguna solución?

Al margen de las instituciones y los gobiernos, y por supuesto al margen de las empresas privadas, quedan las iniciativas particulares, las que pongan en marcha grupos de individuos en forma organizada. Su objetivo tendría que limitarse, de entrada, a contribuir a la creación de una amplia base de personas inquietas e interesadas en profundizar en nuestra realidad sociopolítica, para que, desde ahí, posteriormente, pudieran surgir algunas personas de más nivel.

La cuestión, entonces, es por qué no proliferan estas iniciativas. ¿Es que apenas hay nadie que se percate de la indigencia intelectual que nos ahoga? ¿Es que nadie se siente responsable de aportar su propio grano de arena para intentar construir alguna solución?

9 comentarios

9 Respuestas a “Sin auténticos intelectuales la democracia se muere”

  1. Manu Oquendo dice:

    Puesto que tenemos en el foro a nuestro compañero O’Farrill que es una estupenda enciclopedia sobre los grupos y grupúsculos que proliferan en el mundo de los Partidos y de la Política desde los años de Franco hasta hoy, mis comentarios se refieren exclusivamente a la Pre-Política (Cultura, Ciencia, Filosofía, Economía, Derecho, etc). Lo que el artículo llama conocimiento o mundo intelectual.

    En este momento y en relación a la aparente «escasez de iniciativas» que menciona el Sr. Bautista creo que se está produciendo un cambio desde segmentos sociales amenazados en su existencia, en sus ideas y en sus valores. Al decir «momento» me refiero a los últimos diez o quince años porque los tiempos sociales espontáneos son lentos –no así los inducidos–.

    A modo de ejemplo conozco directa o indirectamente dos «grupos» que desde hace muchos años mantienen una conferencia mensual sobre temas de interés y aprendizaje social, político, filosófico, moral, jurídico, económico, religioso, etc. Ambos grupos acaban de superar la barrera de las 100 reuniones lo cual, habida cuenta de los veranos, supone algo más de 10 años. En ambos casos hay una persona que inspira y promueve las reuniones, se encarga de buscar ponentes, convencerlos, asegurar que hay asistentes y un lugar para recibirlos, etc.

    Este blog es otra respuesta a la misma cuestión. Un grupo mantiene la disciplina de estudio, preparación, discusión interna y difusión así como la de atender los comentarios de los lectores. Una ardua labor personal que, como la de los líderes de los grupos antes citados, es impagable.

    Hay mucha más actividad simplemente contando los que conozco y otros en formación. A primeros de Octubre me reuniré con un pequeño grupo de investigadores y otros especialistas para intentar al menos planificar su actividad «extra curricular» de los próximos dos años y este verano he tenido una reunión de varios días para hacer lo mismo en otro grupo que se dedica a estudiar cuestiones de «prepolítica» desde el ángulo del derecho positivo. Y hay otros que no cito. Supongo que cada uno de nosotros conoce dos o tres grupos de este estilo. La cuestión es que no están muertos, existen, se mueven y trabajan. La inmensa mayoría desde la Voluntariedad Altruista.

    Pero se les percibe poco porque, simplemente, esta actividad no interesa en un sistema que desde siempre ha tratado de organizar jerárquicamente la sociedad desde la cúpula del poder real para supervisarla y garantizar la continuidad de sus propias estructuras. Lo cual también dista de ser un esfuerzo fácil o siempre exitoso a pesar de que invariablemente, sus resultados históricos a largo plazo sean nefastos porque sus élites pasan de ser CREATIVAS (producen más de lo que cuestan) a ser EXTRACTIVAS (chupan la sangre del tejido social que ellas mismas empobrecen).

    Exactamente esto fue puesto en evidencia por el historiador Arnold Toynbee desde los años 40 del siglo pasado al analizar unos 20 casos de civilizaciones históricas. Casi todas ya muertas excepto la China, la nuestra y un par más de menor peso histórico.

    Una reflexión: ¿Por qué es tan difícil encontrar hoy la obra de este autor tan actual, tan vigente? ¿Por qué todos los intelectuales que APORTAN, comienzan a tener dificultades de difusión? Esta es también la pregunta del Sr. Bautista. ¿Por qué?
    ¿Acaso no es evidente?

    En un sistema despótico los prudentes comienzan a ser legión y esto es un indicador adelantado de la muerte de una civilización como la nuestra con más de 2,500 años de historia. En estas décadas sus élites hacen todo lo posible por destruir la memoria y los instrumentos de supervivencia de la misma. Nuestras lenguas clásicas –hoy sustituidas a toda prisa por formas dialectales –descendientes directas de ellas– que son recauchutadas a toda prisa para ser obligatorias y facilitar el desarrollo de redes clientelares, el control del sistema escolar por ideólogos afines y la difusión cultural a manos de amigos y grupúsculos. El negocio llega hasta los «dobladores» de películas para la TV autonómica.

    ¿Alguien imagina que de este sistema puedan surgir intelectuales valiosos? El desierto a nuestro alrededor es un certificado y un diagnóstico.

    Hace unos días hice aquí un comentario al artículo del Sr. Salama sobre esta cuestión de la deriva destructiva de nuestras «democracias». Una cuestión muy importante para lo que suscita este artículo de D. Manuel. En dicho comentario se recuerda la abrumadora evidencia histórica y actual de que las democracias que nacen desde la revolución francesa (esto excluye a UK, USA y CH) son en realidad formas del modelo «despotismo democrático» y contra el cual los ciudadanos deben estar activamente involucrados porque, desde la primera Asamblea Revolucionaria Francesa (recuerden a Siéyes) el sistema prohíbe la Representación Real. Algo que hoy aparece con fuerza de ley en todas las constituciones de la UE. En la nuestra lo hace en el artículo 67.2 que prohíbe el Mandato Imperativo.

    Además de lo anterior, muchos ciudadanos somos conscientes de cosas como el grado de vigilancia y control estructural que el sistema de poder ejerce sobre nosotros –algo totalmente incompatible con la pretensión de democracia– con lo cual es evidente que el sistema democrático que hoy conocemos ha caído y seguirá cayendo en el descrédito y en la pérdida de legitimidad otorgada libremente para descansar en el miedo, la prudencia, la exclusión académica, la dependencia económica del Estado y la Autocensura. Censura que ya ha infectado nuestras clases Académicas cuyas carreras han de pasar los trágalas de lo políticamente correcto.

    Esto, en ninguna circunstancia se va a arreglar desde las vigentes estructuras de poder. Y no se trata de sustituirlo sino de mudar su naturaleza. Una naturaleza que sea acorde a la de nuestra civilización. Clásica y Judeo Cristiana. Algo que el poder actual pugna por destruir con y sin nocturnidad.

    Saludos y adelante.

  2. O'farrill dice:

    Agradezco las palabras de Manu Oquendo sobre mis presuntos «conocimientos» del mundillo de la política. Simplemente empecé a estar ocupado e ilusionado por el cambio político que iba a producirse en nuestro país. Aún entonces pensaba que era más importante el incentivo moral que nos empujaba a todos a construir algo nuevo, de todos, para todos… Luego fui viendo y conociendo cómo se iba gestando un sistema de partidos políticos de forma artificial (ofreciendo cargos y prebendas a diestro y siniestro. Comprobé cómo la experiencia y el talento eran expulsados de la política por el pragmatismo (cargos y prebendas) de unas generaciones «las juventudes partidarias» que empezaban a vivir y a medrar en el nuevo caldo de cultivo al que se llamó «democracia» pero era en realidad un oligarquía mixta en perfecta connivencia para «pillar» más que para «dar».
    El comentario de Manu al preocupado artículo de Manuel, vuelve a dar en la línea de flotación de sistemas (yuppismo político) más dados por sus escasos conocimientos y amplia codicia al cortoplacismo miope de lo que es y significa la Política (con mayúsculas). Ese pragmatismo pedía unos resultados inmediatos personales y una epidemia sistémica de corrupción ocupó las instituciones en mayor o menor medida, destruyendo cualquier atisbo de honestidad, nobleza, ética, altruismo o generosidad personal. Así hoy los partidos pueden vanagloriarse de haber caído en un simple concurso de supuestos «liderazgos» (es sabido lo artificiales que son), mediáticamente publicitados, en línea con el «famoseo» reinante.
    Los intelectuales…. uno de ellos autor nada menos que del «Principia iuris.Teoría del derecho y la Democracia» llamado Luigi Ferrajoli habla de «la homologación de los que consienten (se integran) y la denigración de los discrepantes o diferentes» en un doble proceso de «máxima verticalización y concentración de poderes y máxima división y disgregación en la sociedad…. la promoción de una pluralidad de fracturas en la sociedad….» Todo esto es evidente y claro para el sector del pensamiento, de la intelectualidad verdadera (no de la ficticia), pero preferimos el engaño, la mentira y la oscuridad de la caverna, antes que la luz de la libertad…. ¡Vivan las «caenas»! clamaban los españoles ante la caída de su nación en la ignorancia y el retraso secular… No hemos salido de eso.
    Habla Manuel de «nuestros dirigentes» y es necesario prevenir sobre el lenguaje. Nuestros dirigentes somos nosotros mismos, los dueños de nuestro destino…. De ahí sale la «casta» política existente: de una sociedad anómica (Dalomacio Negro), ignorante, infantilizada y miedosa. Una sociedad incapaz de entenderse a sí misma como responsables del futuro. Ayer un magnífico artículo de Carlos Sánchez en «El Confidencial» denunciaba el «infaltilismo» de tales supuestos dirigentes……
    Al margen de ello, como señala Manu, hay pequeños grupos de herejes, disidentes, no contaminados por el pensamiento único, que aún luchan por hacer entender al colectivo social convertido en rebaño que ese no es el camino. Recordemos las manadas de «ñús»del Serengueti, uno tras otro, dócilmente, con la cabeza metida en el trasero del anterior, comiendo las hierbas pisoteadas por los primeros y conducidos por sus líderes al río Mara donde muchos de ellos encontrarán la muerte…. Escribí un cuento a mi hija «El ñú rebelde», con el deseo de que no fuese manada y supiera darse cuenta de que, fuera de la manada, había prados más frescos, se respiraba aire más limpio y se evitaba la muerte final…..
    No esperemos que tales dirigentes nos lleven a otro sitio que a las fauces de los cocodrilos… Sepamos coger el timón de nuestro destino en paz y libertad.
    Un saludo.

  3. RBCJ dice:

    La cuestión es , si esas personas existen, hay que pensar que sí, porqué el sistema no les deja entrar al debate o porqué esas personas no tienen el ánimo , la responsabilidad o la fuerza para pelear por ese debate. Y además pasar del estado de las ideas al de las acciones no resulta sencillo y menos en el mundo global que hemos creado.

  4. Ligur dice:

    Mientras la mayoría de la sociedad siga engañada, encerrilada y siga creyendo en las mentiras que les cuentan sobre el cambio climático (antes llamado calentamiento global), la leyes de memoria histórica que enfrentan a las dos Españas, mientras sigan creyendo en las leyes de género, a los LGTBI y a las alertas antifascistas . Mientras asociaciones y grupúsculos varios sigan siendo untados con dineros del contribuyente y prebendas para que solo oigan la voz de su amo….

    Mientras todo siga así y sea la ingeniería social, la que vaya dando forma y moldeando al ciudadano sobre como tiene que curarse, hablar, ver, pensar, decir, sentir, vestir y comer, no verán otra cosa más allá de sus narices . A la mayoría de las gentes, solo hay que darles carnaza como acicate, para que se lancen como fieras hambrientas a todo lo que sus domadores digan que hay que vilipendiar, atacar y silenciar.

    Mientras se siga viendo telebasura (casi toda la televisión lo es).
    Mientras cualquier cantante del tres al cuarto llene el Santiago Bernabeu, y como decía un amigo, en la actualidad, Jesús de Nazaret, Nietzsche o Averroes, no llenarían ni el césped del campo…. Mientras no vuelvan a las aulas la asignaturas de Filosofía (dicen que volverán para el 2.020 – 2.021).

    Mientras los políticos, no den ejemplo de comportamiento y de buen hacer a la ciudadanía …. Mientras la mayoría de la gente siga mirando solo por si misma y olvidando a quien tiene al lado… Mientras no salgamos del apoltronamiento de nuestro falso estado de bienestar … Mientras no sepamos cuales son nuestros deberes y obligaciones… Mientras que el Arte y la Poesía no se consideren herramientas para el Despertar, y se cuide y potencie …

    Seguro que hay muy buenos intelectuales, muy necesarios para nosotros y para esta democracia. Claro que hay Esperanza.
    Pero la mies es mucha y pocos los segadores.
    (y con ese “pero” por delante, ni quito, ni anulo lo dicho anteriormente).

    PD. Me encanta esa fotografía de D. Ramón M.ª. del Valle-Inclán

    Saludos.

  5. Rafa dice:

    Magnifica y acertada fotografía de Valle Inclan la que ilustra el artículo, porque este fue el intelectual por excelencia.
    Aunque durante un tiempo militó en las filas carlistas, defendiendo la fé tradicionalista, más tarde compartió alguna idea del fascismo, también fllrteo com el republicanismo de donde recibió el único cargo público que se tomó en serio.

    Pero el desarrollo de su azarosa vida, nos indica que trascendió estas afinidades para crear su propia cosmogonía como corresponden a un auténtico intelectual.

    Pero como consecuencia de su carácter y su amplísima multiculturalidad, fue escabroso y provocador.
    Y esto le costó caro en términos de público y amistades, pues su dardo con la palabra le restó ventas, taquilla y premios.

    Actualmente con la estructura politico-social que desafortunadamente vivimos, no tienen cabida los intelectuales de peso, aunque fuera para criticarles o descalificarles, pues no se les permite que sean permeables a una sociedad adoctrinada como la nuestra.
    La democracia trampa en la que vivimos apoya esta estructura que permite que los mediocres decidamos sobre las propuestas de auténticos intelectuales por muy elaboradas o inteligentes que estas sean, y por tanto no pasen a la práctica.

    En definitiva, en este momento los intelectuales y la democracia son antagonistas.

    Incluso cuestiones ontologicas de trascendencia para el ser humano, que han sido materia de la filosofía, la psicología o religion como es el aborto o la eutanasia, son decididas por un quítame allá esas pajas en función de un porcentaje de votos.

    Quizá un día de estos con el discurrir de esta especie de locura, veamos.

    «Queda aprobada la existencia de dios por tantos mil votos a favor, ,tantos mil en contra y tantas abstenciones»

    Un abrazo

    1. O'farrill dice:

      Estimado Rafa: eso ya se votó en el Ateneo madrileño en la época republicana….
      Ultimas «novedades»: Podemos propone un departamento público para estudiar la influencia del cambio climático en las mujeres indígenas…»
      Otra: construcción de un Buda gigante en Madrid (proyecto Carmena que a lo peor les gusta a los nuevos munícipes como lo del «Madrid central»)
      Otra: se investiga una empresa de la Junta de Andalucía (época PSOE y Cs) por la creación de una línea de producción de aceitunas eróticas…..
      La creatividad no para….
      Un saludo.

  6. Paco dice:

    Estamos en un momento en el que lo que parece que se estila no son los dirigentes intelectuales, sino todo lo contrario. Y esto es una tendencia internacional. Sólo hay que fijarse en quién gobierna naciones como EEUU y el Reino Unido, por no hablar de otros dirigentes, ex dirigentes o posibles futuros gobernantes como los que hay en Italia, Hungría, Brasil, etc. Lo que abunda no sólo es el populismo más descarado, sino incluso la zafiedad.

    No hago más que asombrarme de esta ola que recorre el mundo en este momento en el que se valora más la respuesta facilona y abrupta a los problemas de la sociedad, que la reposada y cargada de argumentos fruto de un estudio profundo. Mi única esperanza es que esto sea eso, una ola, que desaparezca en algún momento y volvamos a cierta racionalidad internacional.

    No obstante esto no es un problema exclusivo de los políticos. Parece el reflejo de algo más extendido en la sociedad, por lo que todos tenemos colectivamente una responsabilidad en ello. En primer lugar porque les votamos y que no salimos a denunciar de forma enérgica a esos políticos.

    Pero también encontramos síntomas de esa “simpleza” y falta de profundidad intelectual en muchos otros aspectos. Hoy en día no está “bien visto” ser un intelectual y que se te note, impera el “rollo colega”. Si alguien se expresa con cierta riqueza de vocabulario y corrección gramatical, se le mira con una media sonrisa, como diciendo “¿Qué se habrá creído éste?, ¿Que es más listo que los demás?”. Esto ocurre especialmente entre la gente joven y en los colegios, en donde el nivel de la lengua hablada y escrita ha bajado enormemente. Produce cierto sonrojo ver cómo se expresa la gente corriente en algunos países sudamericanos en comparación con la pobreza de lenguaje que se está imponiendo en la “madre patria”.

    Además de trabajar más el lenguaje y promover la enseñanza de la filosofía, en las escuelas habría que fomentar más los debates, el sentido crítico, el ser capaz de presentar y defender unas ideas, el análisis no sólo de textos literarios sino de temas de actualidad.

    De la misma manera se deberían fomentar los debates y los análisis en profundidad en televisión. En Francia estos debates son mucho más populares que en España donde prácticamente han desaparecido. ¿En Francia hay más porque son más intelectuales o porque las televisiones no se han dejado llevar por la rentabilidad cortoplacista de la audiencia del momento?

  7. Ligur dice:

    Veamos D. Paco, populistas en todos los sectores de la sociedad , haylos y habrán; en el periodismo, cadenas de radio y televisión, youtube, algunos puñeteros contertulios y creadores de opinión, hasta ciertos sectores del clero y su mandamás tienen su puntito, y por supuesto en muchas familias bien avenidas, casi siempre suele haber algún miembro que apunte maneras.
    Si me apura, diría, que muchos tenemos en algún momento un apunte-ramalazo populista, dependiendo, eso si, de que estemos defendiendo y de cuan importante sea eso que defendemos, aunque la razón en la exposición brille por su ausencia.

    En estos casos incipientes, no hay nada mejor para atajar esta desvariación que, estar muy atento, no creer en las mentiras de boca chanclas y tuerce botas de los políticos, no ver telebasura, leer buena Poesía y ver mucho Arte. Y si en algún momento aparece un atisbo o rebrote, pues nada, respirar profundamente y atender a lo dicho anteriormente.
    A los populistas de verdad, asentados, afincados y arraigados, poca solución veo.

    En el mundillo politico, y ya que lo menciona, le recuerdo que se ha dejado en el tintero a populistas peligrosos que fueron y que son:

    Los finados: Juan Domingo Perón y Sra. – Che Guevara y su enemigo Fidel Castro –
    Hugo Sánchez. (hay muchos más)
    Y los presentes: Nicolás Maduro – Evo Moral-es – López Obrador – Cristina Crichner – Erdogan – Alexis Tsipras entre otros muchísimos.
    Y como no, nuestro nacionales, Pablo Iglesias y Sra. – Íñigo Errejón Sra. Carmena – la patulea de golpistas catalanes – la patulea de proetarras vascuences y afines … en fin … un sindios.

    De los nuevos, no puedo decir nada porque, como se diría en términos taurinos, aun no están muy bregados y no son casta y en términos cinegéticos, porque aún no han cortado pelo, solo alguna plumiglia.

    Saludos

  8. Manu Oquendo dice:

    Como comentábamos hace unos días es fundada la impresión de que hay un número creciente de personas que se reúnen en privado para APRENDER y DISCERNIR porque intuye que el momento es grave y el Poder actúa justo en el sentido contrario: trata de reducir la capacidad de discernimiento de sus súbditos.

    El mismo fenómeno es observable en los comentarios de los lectores a los artículos de los medios sistémicos cuando estos permiten que se haga sin excesiva censura. Por cierto, el nivel de censura está aumentando mucho en las plataformas de redes sociales y en blogs de entidades subvencionadas y comprometidas con el sistema.
    Los más veteranos recordarán que, hace ya bastantes años, El País, cerró sus foros abiertos tras comprobar que el hilo sobre «El Proceso de Paz» de Rodríguez Zapatero triplicaba la audiencia de sus mejores artículos de opinión –hasta superar un millón y medio de visitas al año– con comentarios que abrumadoramente exponían la política de aquel gobernante en esta cuestión.
    El resultado de aquel gobierno lo sufrimos hoy porque no hizo más que agravar la cosa hasta llegar al golpe de Estado de los Indepes en Cataluña con el apoyo de PNV y Bildutarras amén de todo el Podemismo y, guste o no, la inestimable ayuda del PSC.

    Es de prever, lo estamos viendo, que esta situación empeore y que cada vez haya más trabas a la difusión libre de noticias, información y comentarios. Esta constatación es también uno de los motores de esta tranquila pero creciente rebeldía de partes importantes de una sociedad que cada vez más, es dirigida, vigilada y gestionada con gran desconfianza por parte del Poder (gobiernos, los poderes fácticos y las redes clientelares que los dirigen así como las instituciones que viven de ello). Al verlo mucha gente se reúne para hablar de este fenómeno –inesperado en autoproclamadas sociedades libres– y para aprender lo que se pretende que sea desconocido o tergiversado. Recuerden que tenemos en el sistema educativo gente sancionada y expulsada de la docencia por explicar la verdad histórica o científica. Por ejemplo, D. Francisco Oya en Barcelona y Dña. Alicia Rubio en Madrid.

    A un servidor esta resistencia civil le parece un acto moral necesario por parte de aquellos ciudadanos que, según sus capacidades, pueden dedicarse a ello con más o menos intensidad. Esto es lo que se llama Acción Prepolítica o, en términos castrenses, Defensa Civil ante intentos sistemáticos de creación de «Territorios Grises». Una forma de guerra incruenta basada en actos que subvierten cultura, valores y derechos. Como ante nuestros ojos está sucediendo.

    Ningún sistema político ha resistido nunca la pérdida de legitimidad otorgada libremente por los ciudadanos.
    Agrúpense, estudien, analicen, discutan entre ustedes y alcancen un buen grado de discernimiento. No es sencillo, cuesta trabajo y no siempre es posible en un momento en el cual el recurso a técnicas psicológicas de manipulación de masas es el mayor de la historia. Tampoco es un trabajo de lobos solitarios. Es comunitario, social.

    Ya es evidente que el nivel de vigilancia individual a través de Redes Sociales niega no solo que vivamos en un sistema libre sino que exhibe con impudicia la realidad de que, en vez de ciudadanos, somos tratados como súbditos que han de ser vigilados y dirigidos como tales. Es pues patente que las bases proclamadas del sistema político son radicalmente falsas.

    Lo resumía un especialista así: «…Se estudia el cerebro para ver el camino físico que recorren nuestras sensaciones, de qué manera se siembran en los surcos abiertos nuestras necesidades más íntimas…para convertirnos en clientes adictos, seguidores fanáticos, votantes cautivos de partidos políticos, etc…Los «anzuelos digitales» son cada vez más sofisticados» –y, añado por mi cuenta–, nos hacen perfectamente visibles a los instrumentos de una forma de poder ajena culturalmente a nuestros valores proclamados. Un poder que nos mantiene en vigilancia, escrutinio y observación permanente. Hoy vivimos en una situación en la cual, por ejemplo, se ha legislado que toda nuestra correspondencia digital se guarde tres o cinco años. Vamos, que ni en mis años de internado pasaban estas cosas.

    Es momento de acelerar el paso. Paso a paso.

    Un saludo

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