¿Lo políticamente correcto es extinguirse en silencio?

Los datos están ahí, al alcance de cualquiera que dedique unos minutos a bucear por Internet. No obstante, periódicamente, el INE (Instituto Nacional de Estadística) nos los vuelve a poner encima de la mesa. Son tan impactantes que escandaliza la falta de reacción del Gobierno; de este y de todos los anteriores. Me refiero a lo que alguien ha bautizado como el suicidio demográfico de este país.

Según el INE, la población de España pasará de los 46,5 millones, que tenía en 2017, a 49,0 millones en 2033. Este crecimiento, sin embargo, se deberá, únicamente, a los inmigrantes. Fundamentalmente, porque el número de personas que fallecen es superior al de las que nacen, hasta el punto de que, según las previsiones, en estos 15 años nacerán unos 800.000 niños menos que los españoles que fallecerán.

Se estima que la pérdida de población se concentrará en el tramo entre los 30 y los 49 años (que es, justamente, el tramo en que las parejas españolas suelen tener sus hijos), de modo que el segmento de la población que se encuentra en esas edades se reducirá en 2,8 millones de personas, casi un 20% de las que había hace 15 años. Así que, uno de los resultados más visibles de todo esto es que la población española irá envejeciendo.

En los últimos 16 años, España ha “perdido” un 18% de sus “madres potenciales”

¿Causas de este envejecimiento? Hay dos muy evidentes. Por una parte, los españoles vivimos cada vez más –somos casi los más longevos del mundo desarrollado– lo cual explica que haya cada vez más viejos. Y, sobre todo, porque las españolas tienen cada vez menos hijos. Y eso pese a que casi tres de cada cuatro mujeres desearían tener al menos dos hijos, según la reciente Encuesta de Fecundidad del INE.

¿Por qué si las españolas quieren tener más hijos luego no los tienen? Las causas son complejas, como ya hemos comentado en otra ocasión. En primer lugar, hay menos mujeres en edad fértil. Concretamente, si consideramos como tales las que están entre los 20 y los 45 años, en 2018 hay 1,4 millones menos que las que había en 2002 en ese tramo de edades; lo que significa que, en los últimos 16 años, España ha “perdido” un 18% de sus “madres potenciales”.

La lucha por la igualdad entre hombres y mujeres –plenamente justificada en sí misma– puede derivar, en muchos casos, hacia una visión de la maternidad como una de las tradicionales “cargas” familiares de las que las mujeres se deben liberar para lograr su propio desarrollo personal

En segundo lugar, las españolas retrasan cada vez más la edad en que tienen su primer hijo. Con 32 años, en promedio, son las que más tardan de toda la Unión Europea. Naturalmente, este retraso repercute en el número de hijos que finalmente tendrá cada mujer, al reducirse su “ventana de oportunidad”. Ahora bien, ¿por qué se retrasa cada vez más esta decisión? Seguramente influyen factores sobre los que se puede actuar, como por ejemplo el mercado laboral (precariedad, desempleo juvenil, sueldos bajos, etc.), disponibilidad de guarderías, acceso a una vivienda, conciliar la vida profesional y la familiar, etc. Y, junto a ello, habrá otros factores sobre los que es imposible actuar, como, por ejemplo, encontrar la pareja adecuada. Sin ignorar el peso de ciertos factores culturales, como es, por ejemplo, la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres –plenamente justificada en sí misma– que puede derivar, en muchos casos, hacia una visión de la maternidad como una de las tradicionales “cargas” familiares de las que las mujeres se deben liberar para lograr su propio desarrollo personal.

Las regiones de donde salen esos jóvenes están perdiendo la batalla del empleo y del crecimiento económico, por mucha solidaridad interregional que llevemos aplicando desde hace décadas

En definitiva, son muchas y, en algunos casos, muy complejas las causas de nuestra natalidad decreciente. Pero, en cualquier caso, no es el único aspecto a considerar. El envejecimiento de la población está estrechamente vinculado con varios de los problemas más preocupantes que tiene este país. Voy a poner solo un ejemplo: la despoblación de la mayor parte del territorio nacional. En parte es debido a la migración interna de los más jóvenes hacia las zonas más pujantes desde el punto de vista económico, lo cual, dicho sea de paso, significa que las regiones de donde salen esos jóvenes están perdiendo la batalla del empleo y del crecimiento económico, por mucha solidaridad interregional que llevemos aplicando desde hace décadas. Pero implica, sobre todo, que los que se quedan van envejeciendo y muriendo y, con ellos, también van desapareciendo muchos de sus pueblos.

El resultado, a día de hoy, es que mientras el 90% de la población vive en el 30% del territorio (Madrid, Barcelona y zonas del litoral), el otro 10%, 4,6 millones, se distribuyen por el 70% restante. A medida que amplias zonas se terminen de despoblar, las inversiones públicas –sanitarias, educativas, en infraestructuras de transportes, etc. – se irán reduciendo, generando un círculo vicioso de difícil salida.

La pérdida que, casi inevitablemente, se producirá en el gran patrimonio histórico cultural que tiene este país, en las amplias zonas rurales llamadas a quedarse vacías

Pero, igual que mencionamos el problema del despoblamiento de gran parte del país, podríamos hablar de otros, como el aumento de la edad media de los trabajadores, hoy de 43 años, con lo que presumiblemente esto conllevará en términos de menor capacidad de innovación en muchos sectores y, por tanto, de pérdida de competitividad. También podríamos hablar, cambiando de tercio, de los problemas de exclusión social y de soledad para los más mayores. Incluso, de la pérdida que, casi inevitablemente, se producirá en el gran patrimonio histórico cultural que tiene este país, en las amplias zonas rurales llamadas a quedarse vacías. Por no hablar, claro, del manido asunto del sostenimiento de las pensiones y, en general, del Estado del Bienestar.

En resumidas cuentas, esto es como un racimo de cerezas: que tiras de la primera y detrás van saliendo otras y otras. Empiezas por la caída de la natalidad y, detrás, van apareciendo un montón de problemas. Son tantas las implicaciones, y tan preocupantes, que al final uno se pregunta perplejo: ¿qué piensa hacer el Gobierno ante todo este panorama? ¿Por qué no se ve por ningún lado una auténtica estrategia nacional para hacer frente a estos desafíos?

¿Hasta dónde deberán llegar estos problemas para que un Presidente o Vicepresidente se ponga, en serio, a buscar soluciones?

Hay una primera respuesta que es evidente: los gobiernos suelen elegir, entre el menú de problemas pendientes a los que hay que hacer frente, aquellos que permiten obtener frutos visibles antes de las siguientes elecciones. Y todos los que aquí hemos mencionado requieren mucho trabajo y dinero, para que los resultados se vean, si es el caso, al cabo de bastantes años.

También hay otro motivo, aparentemente menor: para abordar en serio los asuntos mencionados habría que involucrar a varios ministerios y a muchas de las Administraciones autonómicas y locales. Alguien podría sugerir que lo mejor sería crear un Ministerio encargado de estos temas para que su titular se tratase de igual a igual con los demás ministros y, además, tuviera interlocución directa con el Presidente del Gobierno. En mi opinión, esto por sí solo no sería suficiente. Para que tuviera el impulso necesario, se requeriría que alguien con mucha autoridad, en el organigrama político-administrativo, cogiera los mandos y se dedicara a remover obstáculos semana tras semana, durante varios años. ¿Eso será alguna vez posible? ¿Hasta dónde deberán llegar estos problemas para que un Presidente o Vicepresidente se ponga, en serio, a buscar soluciones?

Postdata: Me cuentan que, en Japón, con un problema de envejecimiento muy similar al nuestro, han optado por el suicidio como nación: ni quieren cambiar su modo de vida para aumentar sustancialmente la natalidad, ni quieren recibir inmigrantes que les obliguen a modificar sus costumbres. Aceptan, por tanto, que su destino será desaparecer de la Historia.

12 comentarios

12 Respuestas a “¿Lo políticamente correcto es extinguirse en silencio?”

  1. lolo dice:

    Hace muy poco el líder de la oposición, Pablo Casado, realizó unas declaraciones contra la actual ley del aborto que, entiendo, él supuso, tendrían un impacto importante a nivel de votos en la población.

    ¿Habló de la ignorancia absoluta que tenemos respecto al inicio de la vida, y de la propia muerte?….no, ¿se planteó lo paradójico, por no decir “osada negligencia” de legislar aquello que se desconoce?….., tampoco, ¿dejó entrever, al menos, que la responsabilidad de un Gobierno sería la de ayudar a la sociedad a que no hubiera lugar para ese “drama”?, pues la verdad que tampoco pude atisbar esa intención.

    El argumento que esgrimía era puramente economicista y egoísta: “es necesario que nazcan más niños para pagarnos las pensiones a los viejos”…, genial…

    El problema es que ese mensaje “cala”.

    Y si “cala”, es que hemos concebido un tipo de sociedad tan egocéntrica que se convierte en despiadada.

    Los “viejos” se contemplan desde el punto de vista de “coste económico”, y muy lejos quedan cosas tan importantes para el crecimiento de una sociedad como son la de la “pérdida de patrimonio cultural” al que apunta el artículo de Manolo, o al reconocimiento de las singularidades y riqueza que supone esa etapa de la vida, a la que se priva de las aportaciones que puede suponer el volcar una experiencia vital, desde esquinas cercanas a otros espacios, y que solo se pueden abordar desde lo que denominamos “el envejecimiento”.

    No solo nos privamos de ello, sino que nos vamos preparando y lo que es peor, preparando a los niños y a los jóvenes, para que acepten el papel de “inútiles” y “relegados” a partir de ciertos umbrales de edad, pero eso sí, con la zanahoria en el palo de que todos nuestros esfuerzos más tempranos deben ir dirigidos a asegurarnos un importante subsidio en esa etapa de “inutilidad”.

    Da miedo la falta de iniciativas, estudios y conclusiones serios y elaborados del que adolecen nuestras instituciones y el poder político en general.

    Japón es un país…curioso, que multitud de veces se acerca a la “rareza” por decir algo.

    Aferrado a tradiciones…que llegan a la modernidad con mensajes seguramente muy alterados, y formado por multitud de islas donde parece que necesidad de defenderse, y la posibilidad de desarrollo de pensamientos y culturas ancestrales ha sido grande, quizás debido a esos espacios insulares y apartados, han llevado, a mi modestísimo entender, a una sociedad que se ha movido entre la violencia más agresiva y brutal y la exquisitez de costumbres y hasta de valores….un pueblo muy sometido a las contradicciones.

    No me extraña esa forma sorprendente de “aceptación generalizada” de un suicidio como nación…, parece una manera muy superficial de adaptar la importante influencia de los “samurái”, aún muy presente en la cultura japonesa, no tanto como los “caballeros monje del País donde nace el Sol”, con un código y una filosofía que solo llega a la gente en sus aspectos más anecdóticos e impresionantes, pero desprovistos, estoy segura, de la esencia y los conocimientos que alentaban esos códigos.

    Y tengo la impresión de que serían muy capaces ello,…, de abandonarse a ese «suicidio colectivo»…aunque, probablemente también, no todos.

    Desgraciadamente, también me da en la nariz, que aquí, y digo en Occidente en general, también somos muy capaces de lo mismo, pero ya sin adornos culturales que valga…simplemente porque preferimos eso a pensar que la solución pasa por asumir el concepto “renuncia”…y…”empezar a pensar y cultivarnos por nosotros mismos”, admitir que la incultura social nos puede llevar a una crisis aún mayor de lo que suponemos.

  2. EB dice:

    Me permito reproducir un comentario que recién hice a un post de otro blog (hasta este momento no ha sido aprobado por los censores y con suerte lo harán mañana lunes temprano):

    Aunque sabemos poco, queremos pensar que sabemos lo suficiente para plantearnos qué pasaría con la demanda y la oferta en esos muchos mercados [de empleos] si X sucediera, siendo X un shock, algo imprevisto por su naturaleza o magnitud. Todavía no podemos explicar qué ha pasado en los últimos 40 años cuando “la economía global” se ha estado ajustando y adaptando a varias Xs simultáneas. Sin duda, X1=ChinaPlus ha sido el shock más extraordinario porque nunca antes “la economía global” se duplicó en población en tan poco tiempo. Nos hemos estado entreteniendo con X2=Cambio Tecnológico, X3=Cambio Climático, X4=Cambio Demográfico, X5=Cambio Biológico y X6=Cambio Cultural, sabiendo poco sobre cómo describirlos y menos cómo analizar sus causas y consecuencias. Intentar responder “Is this time different?” entretiene pero poco contribuye a entender lo que pasó y está pasando (incluso respecto a crisis financieras, mi especialización).

    Como quedó probado 50 años atrás en el análisis macroeconómico —versión Tinbergen basada en cuentas nacionales y otras fuentes de agregados— el hecho que podamos simular la “economía” con modelos cuantitativos bajo “escenarios posibles” poco ayuda a predecir. No hay atajos (tampoco lo hubo con el planteo simple de Friedman sobre dinero e ingreso). ¿Cuánto debemos entender para intentar predecir? Mucho más que lo que hoy sabemos. Ver https://lorenz.scripts.mit.edu/wp/about-the-lorenz-center/a-fresh-approach/

    Fin del comentario reproducido.

    Su post Manuel nos lleva a plantearnos qué sabemos del cambio demográfico, es decir, de cómo ha estado cambiando la población mundial, su composición por edad y otras dimensiones, y su distribución espacial. Muchos estarán contentos de saber que por fin la tasa de crecimiento de la población mundial está disminuyendo y ya sueñan con el día en que dejará de crecer e incluso que la población total disminuya. Estos deseos no deben confundirse con predicciones y menos con predicciones basadas en lo poco que sabemos sobre natalidad y mortalidad. En cuanto a la composición por edad su predicción es «automática» una vez que se han supuesto determinados cursos para la natalidad y la mortalidad y por lo tanto tienen tan poco valor predictivo como las predicciones de la población mundial.

    Distinto es el caso de otras dimensiones de la población mundial, incluso el sexo porque hemos «inventado» que el sexo no es una cuestión biológica sino una «construcción social». Cualquiera con medio dedo de frente sabe, sin embargo, que entre M y F seguirán cuenta de más del 90% de la población mundial ayer (yo considero estos disparates como una de las tantas consecuencias de ser ricos y libres para decir y repetir cualquier cosa). Otras dimensiones sí son «construcción social» para «identificar» personas o para otros propósitos, pero escapan al campo de lo puramente demográfico (por ejemplo, la dimensión «estado civil» u «ocupación o «nacionalidad»).

    Yendo a la distribución espacial de la población mundial, nos encontramos con asuntos de interés demográfico. Dejemos de la lado la posibilidad de que nos vayamos a vivir a otro planeta o que lleguen los marcianos, algo que arruinaría cualquier predicción. Todavía sabemos poco sobre el gran fenómeno de la cambiante distribución espacial de la humanidad en los últimos 100 mil años en general, y los últimos 50 años en particular. Después de la SGM muchos pensaban con buenos argumentos que habría cambios importantes en esa distribución y todo indica de que sí los hubo hasta 1970. Digamos que recién en 1970, el mundo completó su ajuste y adaptación a lo que había sucedido hasta 1950. Pero por importante que las migraciones internas e internacionales hayan sido entre 1950 y 1970, no podemos ignorar que desde entonces, y en particular desde 1980, las migraciones internas e internacionales han sido importantes, destacando la extraordinaria migración interna de China donde más de 400 millones de personas se movieron a centros urbanos. Como nunca antes, estos últimos 40 años nos preguntamos sobre los beneficios de la aglomeración urbana y todavía más importante nos preguntamos cómo estos beneficios varían según la edad de la población. Otro tema importante es la expulsión de nacionales como consecuencia de conflictos y guerras internas: «antes» las matanzas generalizadas eran la reacción «normal» de los bandos en lucha, pero «hoy» parece preferirse la expulsión para que otros se ocupen de los «refugiados». Y un tercer tema importante es lo que preocupa a usted respecto a España y Japón, esto es, en qué medida los estados-nación deben «promover» la inmigración para compensar el bajo o nulo crecimiento «natural» de la población nacional. Cada uno de esos tres temas requeriría largo estudio para entender lo que ha estado ocurriendo, pero lamentablemente el debate público se ha convertido en un obstáculo a ese estudio porque los activistas han mostrado suficiente agresividad para apropiarse de las tribunas e imponer sus gritos. Hay dos alternativas: contratacar con mayor agresividad o salirse de ese debate para estar mejor preparados cuando lleguen las grandes batallas. La nostalgia y la indignación nada ayudan.

  3. loli dice:

    Perdón…lo de Lolo ha sido producto de un desliz, involuntario, de mi dedo sobre la tecla de al lado.

  4. Manu Oquendo dice:

    El comentario de Loli sobre la idea de Pablo Casado de regresar a la Ley del aborto previa a la de Zapatero me da cierto pie para salirme un poco de la línea del artículo de Manuel Baudista, artículo importante sin duda.

    Se ha escrito mucho sobre la trayectoria electoral del PP desde la gran mayoría absoluta del primer gobierno de Rajoy pero, en general, no se ha querido hacer un análisis profundo porque el «rechazo a la austeridad» y la «corrupción pepera» bastaban a los poderes fácticos y a la oposición para construir su relato. Ello a pesar de que en términos relativos ambos argumentos son notoriamente falsos e insuficientes.

    Hay otra lectura de la pérdida de votos de Rajoy que, recordemos, comienza a materializarse solo unos meses después, en las elecciones andaluzas del 2012. Estos votos perdidos en oleadas sucesivas hasta llegar a los 3 millones con el tardío y pusilánime 155, fueron debidos, según esta teoría, a que Rajoy incumplió su programa en cosas muy baratas.

    Por ejemplo, regresar a la ley del aborto de González y exigir al Constitucional que, de una vez, se pronuncie sobre la constitucionalidad de proteger la vida humana al menos igual que la vida de un embrión animal. Sigue pendiente.

    Por ejemplo, hacer como Italia y llamar a dos personas del mismo sexo que quieren vivir juntas «unión civil» y no «matrimonio».
    Cosas de este tipo. Que no costaba nada hacerlas y las había prometido.
    Lo de Cataluña fue la puntilla sobre todo por no actuar desde el momento cero. hace ya siete u ocho años.

    Gran parte de las personas de mi entorno que muy pronto juraron nunca más votar a Rajoy lo hicieron por sentirse estafados en dichas causas.
    Probablemente Pablo Casado está tratando de que dichos ex votantes vuelvan para votarle aunque sabe que las Mismas Fuerzas Discretas que, desde fuera de España, aleccionaron a Rajoy en contra de legislar en ambos ámbitos, volverán a actuar si llegase a alcanzar el poder.
    Hoy hay un Vox que frena ese regreso pero no es imposible si Casado llegase a ser creído. Las elecciones las ganará, cada día más, gente que sea capaz de resistirse a los «poderes discretos». Ya han perdido demasiada credibilidad.

    Sobre el tema de fondo del artículo quisiera tomarme unas horas y ver si esta noche puedo contribuir algo porque parece evidente que Occidente ha sido víctima deliberada de sus Propias Políticas Públicas desde los años 70.

    Aquel año de 1974, Kissinger envió a su jefe, Nixon, el Memorándum 200 que marcaba como Principal prioridad estratégica USA el control de la población mundial. Leyendo este informe puede verse que aunque ha fallado en otros lugares del mundo, los EEUU han tenido un éxito impresionante en la Sociedad Occidental.
    Este informe fue secreto desde 1974 hasta principios de los años 90. Échenle una ojeada para ver cómo lo que hoy pasa ante nuestros ojos se sembró hace 50 años.
    https://pdf.usaid.gov/pdf_docs/PCAAB500.pdf

    Buenos días y muchas gracias

  5. EB dice:

    En una entrevista, recién leo

    P. ¿España está tratando con la profundidad adecuada el problema de la baja fecundidad?

    R. Por una parte, no basta con que un Estado quiera tener más hijos, salvo que sea una situación totalitaria y exija a las mujeres tener más. Pero pueden fomentarlo. Francia tenía un problema de una natalidad muy baja y el Estado tomó una serie de medidas, como revisar la conciliación o crear servicios públicos accesibles. Mientras los niños requieren muchísimas horas de cuidados, cualquier mujer asalariada con ingresos bajos no puede pagar a alguien que la sustituya. Así que, o hay servicios públicos o no hay nada que hacer para aumentar la natalidad. En España no se ha tomado en absoluto en serio el tema de la baja natalidad y fecundidad. Tenemos 1,3 hijos por mujer de media; haría falta un mínimo de 2,1. No es razonable creer que con esos índices vayamos a sostener las pensiones, es imposible. Incluso la aportación de los inmigrantes es muy insuficiente para compensar. Mientras no haya ayuda, las parejas no colaboren mitad y mitad y no haya estímulos de todo tipo, no tenemos suficiente natalidad para mantenernos en el número de habitantes que éramos.

    https://elpais.com/sociedad/2019/02/10/actualidad/1549831552_540914.html

    Reconozco que no sabía de la entrevistada, reciente Premio Nacional de Sociología, hasta toparme minutos atrás con la entrevista. Nada en el resto de la entrevista indica que en su larga carrera académica haya estudiado en detalle «el tema de la baja natalidad y fecundidad», pero sí cree saber que la solución requiere servicios públicos de cuidados de los infantes. Nada dice sobre el financiamiento de estos servicios. Si los financia el Estado, entonces habrá que subir los impuestos o reducir otros gastos. Si el Estado cobra por los servicios, supongo que en el mejor de los casos habrá sustitución de servicios privados. Según la entrevista, su gran contribución habría sido plantear el cuidado de los demás como una actividad «productiva», algo que entiendo que todos los economistas siempre han reconocido (me parece que erra porque los sociologos nada saben sobre qué miden las cuentas nacionales). Si observamos lo que ha estado ocurriendo a nivel mundial, nos daríamos cuenta lo mucho, muchísimo, que ha aumentado «el cuidado de los demás» en los últimos 50 años porque el creciente envejecimiento de la población ha requerido «el cuidado de los viejos», o sea que los adultos en edad de trabajar ahora no solo tienen que cuidar a sus menores sino también a sus mayores, y a veces lo hacen recurriendo a servicios prestados por otros (los mercados de «cuidado de los demás» han aumentado fuerte y sí están incluidos en las cuentas nacionales) o a servicios públicos (cuando los financia el Estado se incluyen en las cuentas nacionales pero de una manera distinta). Dudo mucho de que el aumento de los servicios privados y públicos de «cuidado de menores» vaya a aumentar la natalidad.

  6. O'farrill dice:

    A pesar de todo la población mundial sigue creciendo a un ritmo exponencial. Por ello parece más oportuno hablar de «distribución» de la población en unas u otras zonas geográficas. El fenómeno de las migraciones humanas en busca de mejores condiciones de vida se remonta a la Prehistoria, pero también las realiza el mundo animal pues responde al atavismo de supervivencia. Unos grupos se reproducen con millones de huevos o embriones de los que muy pocos llegarán a ser adultos. Otros lo hacen en cantidades escasas pero, en todo caso, suponemos que en su conjunto todas las especies guardan un cierto equilibrio.
    En el caso que nos ocupa es evidente que la baja reproducción de la especie en el mundo llamado desarrollado, tiene más que ver con cuestiones de índole ideológica o cultural que con motivaciones biológicas (el potencial existe) como apunta EB. Cuestiones como las nuevas ideologías de género donde la mujer decide no someterse a la maternidad, donde las relaciones sentimentales o afectivas que antes se consolidaban ahora son efímeras, donde las situaciones económicas, laborales o profesionales hacen necesaria una dedicación casi total, donde la confusión entre el sexo y el género que también se apuntan están a la orden del día, donde se crean nuevos géneros y modelos sociales continuamente, donde la incertidumbre sobre el futuro es general… todo ello no contribuye a que se tenga el proyecto de reproducir la especie humana.
    El llamado «suicidio demográfico» no pasa de ser una «boutade» más del lenguaje «políticamente correcto» (como es el caso del cambio climático y otras por el estilo). Hay población más que suficiente en el mundo para crear otro tipo de sociedades en que la abundancia de unos sea compensada por la escasez de otros nacimientos. La cuestión de fondo sigue siendo cómo se hace para gestionar una distribución equilibrada de población. Eso no corresponde a un «presidente» o «vicepresidente» o a gobiernos determinados que, a nivel puramente local, pueden estimular el crecimiento demográfico (hay que recordar las «familias numerosas» del régimen anterior y abolidas por el siguiente). Como casi todo está pervertido, ahora resulta que estimular el crecimiento social (estar contra el aborto) es de «derechas» y favorecer las relaciones sexuales sin control que pueden conducir al aborto es de «izquierdas». «Cosas veredes amigo Sancho….» Un saludo.

    1. EB dice:

      O’Farrill, no se que quiso decir con crecimiento exponencial, pero la tasa de crecimiento de población mundial ha estado disminuyendo desde 1970. Vea este documento con toda la información relevante –no se asuste con la pirámide poblacional que pronto dejará de ser pirámide:

      https://ourworldindata.org/world-population-growth

  7. pasmao dice:

    Complejo tema Don Manuel el expuesto y los comentarios; como suele ser norma aquí, y se agradece.

    Simplemente incidir en lo del suicidio, extinción cultural.. que no es lo mismo que la demográfica.

    Concebir que la demografía, y su promoción, deben hacerse por el tema de nuestras pensiones, dejando en manos del Estado, de éste Estado además, (abdicando de nuestra responsabilidad) las pensiones y la natalidad es, por decirlo sin demasiada acritud, paradójico.

    Si a un Estado incapaz de gestionar nada sencillo y cortoplacista vamos a dejarle que meta mano en asuntos tan complejos y de tan a largo plazo, aviados estamos.

    El tema cultural es aún mas importante porque es al mismo tiempo uno de los motivos que con mas peso inciden en los otros dos. Pero si partimos de la base que la cultura que nos ha hecho llegar a hasta donde estamos, es despreciable y necesariamente sustituible por la que impera en Arabia Saudí y aledaños, pues tendremos lo que con tanta insistencia hemos buscado.

    Existe una «solución» que supondría aceptar un cierto cambio de paradigma, para el que solicito que las mujeres que me lean tengan «un poquito de por favor».

    Dado que hasta ahora, yo espero que por mucho tiempo (hay quienes están pensando en máquinas gestatorias..), quienes tienen a los bebés son las mujeres y dado que además tenemos el riesgo (en España) de que nuestros valores culturales desaparezcan y visto que:

    1 – Hay una parte del mundo que comparte gran parte de nuestros valores culturales. Se llama Iberoamérica, Latinoamérica.. lo que ustedes quieran.

    2 – En ella hay muchas mujeres.

    Sólo se debería autorizar la emigración de mujeres, y además que fueran iberoamericanas, o latinoamericanas..

    Así tendríamos una proporción mucho mas elevada de mujeres en nuestra población y aunque la tasa de fecundidad fuera baja, pese a que hubiera una tasa de reposición no tan alta, se notaría menos.

    Obviamente ello va en contra de autorizar a todos esos que se nos cuelan saltando las vallas, donde francamente no veo a muchas mujeres, no por su origen si no porque me parece complicado que puedan parir algún día, casi tanto como que sus hijos (que no duden que los tendrán, si es que ya no los han tenido) no compartirán casi ningún valor cultural con nosotros; excepto el de adorar las subvenciones estatales, si es que ello se puede considerar un valor cultural.

    Es posible que en sus naciones de origen, las de las mujeres que aquí vinieran hubiera quejas, y bien motivadas. Primero nos traen la Leyenda Negra y después se llevan a nuestras hembras.. dirían.. y en cierto modo no les faltaría razón. Pero si son 500 millones y van para 600 y si contamos Brasil.. ni les cuento.. unas poquitas para una población de 45-50 millones al otro lado del Atlántico tampoco se notaría demasiado.

    Y disculpen esta digresión en un tema tan serio. Pero es que si no le ponemos un poco de chispa acabaremos llorando.

    Un cordial saludo

  8. loli dice:

    Entiendo que deberíamos abordar el tema de la “cultura” con la mirada amplia y compleja que el término supone.

    No es baladí que la palabra venga de otra más ilustrativa: “cultivo”.

    Esto ya nos indica que las delimitaciones de toda índole con que cercamos las manifestaciones “culturales”, como mínimo adolecen de una profundización seria de sus orígenes, en tiempo y espacio.

    Igual del “fruto” de lo cultivado, aquello que damos en denominar “valores”…..¿la semilla es algo que surge por generación espontánea, y se instala para desarrollarse en un lugar determinado, y solo en ese lugar?.

    Particularmente creo que todas las formas de hábitos, creencias, costumbres, y conocimientos de las diferentes sociedades, de los diferentes pueblos, los ligamos actualmente de manera altamente estereotipada.

    Me parece que esa forma de abreviar el discurso, y también el propio pensamiento, no hace obviar que la esencia de toda forma de cultura es el propio ser humano, y que su despliegue y expansión es el “fruto” del movimiento continuado de la Humanidad, y de las semillas que las migraciones y la mantenida interrelación del hombre a lo largo de su historia, han ido dejando.

    Indudablemente cada lugar tiene sus características, sus peculiaridades, telúricas, climatológicas, e inclusive está marcado por los que allí desarrollaron sus vidas, y la huella que por ello dejaron.

    Formas de concebir el mundo, de explorar y de conseguir la propia supervivencia, se han llevado a cabo de distintas maneras a lo largo de la historia del planeta.

    Pero de todo ello, estoy segura, todas y cada una de nuestras formas culturales, tienen un rastro, las fronteras son artificios que han cambiado continuamente, cuando no, eran algo desconocido en tiempos más lejanos, o eran otros elementos los que utilizaban para moverse en territorios extraños o inexplorados, (de esto último la lingüística quizás tenga mucho que aportar).

    También pienso que esa misma manera de adjudicar de forma “estereotipada” aquellos elementos que, o bien, directamente por intereses de poder, sobresalen como inaceptables a nuestro modo de ver, o simplemente porque el despotismo gobernante así lo impone, no es solo característica de determinadas sociedades, está mucho más extendido que lo creemos.

    En general, y más si vemos amenazada lo que denominamos “nuestro estilo de vida”….sea este el que fuere…, la tendencia es a buscar siempre el lado más oscuro de los otros, y adjudicarlo a todo su entorno, y más allá….a su historia, a su geografía…como si todo eso no formara parte, también, de lo que finalmente hemos dado como “nuestros valores culturales” .

    Si tratáramos de calmar el discurso histérico que nos invade ante la posibilidad de tener que cambiar nuestra concepción de modelo social, si procurásemos contemplar lo que ocurre tratando de profundizar más en la cultura, en la historia, en lo que denominamos “valores”, también, a lo mejor perderíamos un poco el miedo a un cambio, que, por desconocido, sin embargo sabemos que se producirá, porque nuestro sistema social está en crisis.

    Y yo creo ridículo, y además inútil, pedir que solo a determinadas partes del globo lleguen las gentes que nosotros queramos, y a otras parte nos lleguen las personas que nosotros designemos, en la creencia, desmentida por la propia Historia del hombre y del planeta, de que solo los “afines”, lo que etiquetamos de manera muy lineal y simplista como tales, deben juntarse con los de su “tendencia”….sin saber siquiera de lo que hablamos…, y que de esa manera nos aseguraremos un continuismo contrario a la propia evolución, y hasta a la supervivencia del ser humano como tal.

    Creo que no podemos confundir lo que ocurre de forma localizada y puntual en el tiempo, (el tiempo es algo tremendamente efímero si lo ponemos en relación con la vida de una persona, pero aquello que se va asentando, gracias a su paso, es lo que dio y dará lugar a nuevas formas de organización social…y la Historia siempre ha avanzado en ello), por ejemplo que “las subvenciones” de los países más democratizados en su modelo, sean un efecto llamada para las gentes de países más pobres.

    Vale, ¿pero es que una persona no tiene el deber de buscar y garantizar una situación de progreso para ella y su familia?.

    La gestión de esas ayudas y la evitación de los abusos, es una responsabilidad estatal y administrativa, y no se puede extender este carácter como un estigma que negativice a todo aquél que, por no reconocerle como de un clan “afín”, se le deba arrojar fuera, a buscar a los de “su especie”.

    Esa es una conducta propia de los animales, que no tienen “cultura”, hasta donde yo sé.

    Los hijos de emigrantes con diferencias culturales, no crecen para seguir recibiendo “subvenciones”.

    Y una mujer, ya sea musulmana, judía, budista, sincretista… qué sé yo….lo primero que quiere, si va a ser madre, es serlo en las mejores condiciones posibles para ella y para su hijo…, ¡No somos seres de especies distintas, y a los extraterrestres, si a lo mejor andan camuflados entre nosotros, aún no los hemos identificado!.

    Son otros factores los que determinan esas actitudes que a veces explosionan en países de una tradición importante en el siglo pasado, de migraciones de sus colonias, y los temas son muchos más complejos para abordarlo aquí y ahora.

    Lo que me planteo es que, hacemos un flaco favor, y sobre todo por parte de participantes en este blog que me constan de una importante preparación intelectual y humanística, al intento de comprensión de lo que ocurre en nuestras sociedades, y de las posibles salidas o soluciones a los momentos más complicados, si no hacemos un esfuerzo importante en entender también lo que ocurre a las sociedades y a los pueblos, si no profundizamos en su historia, arte, ciencia y cultura….en todo aquello que, hemos de reconocer, también nos ha alimentado, de lo que también somos consecuencia.

    1. pasmao dice:

      Efectivamente Loli

      Y ya en serio.

      El problema a lo que has expuesto es que la integración de unas culturas en otras, o de otras en unas, se ha hecho siempre por las generaciones mas jóvenes.

      Son los hijos de los unos los que se mezclan con los de los otros.. y «poco a poco», insisto en lo de poco a poco, y dentro del ámbito familiar, NO el estatal, es donde se van decantando.

      Ahora, con generaciones que no tienen hijos y donde la familia sobra y el Estado manda, esa posibilidad se ha perdido.

      No es posible esa integración cultural, y eso los japoneses, como muy bien explicas en tu primer post, lo han entendido perfectamente. En realidad lo entendieron desde que Mac Artur en 1945 les venció. Después pensaron que en la postguerra fría serían un actor con peso y mando, pero el desencanto de ver que sólo eran los recaderos USA ..

      En el mundo globalizado de ahora, con las guerras clásicas en estand by, porque si fueramos a ellas estaríamos liquidados, las guerras son culturales.

      Tenemos la suerte en España, de pertenecer a una de las familias culturales con futuro, gracias básicamente a hispanomérica, o Iberoamérica (si contamos con Portugal). Algo que también tienen los de UK y de lo que carecen franceses, alemanes, italianos.. algo que además de ellos envidan por ejemplo los japoneses.

      Pertenecemos a una cultura con una masa crítica suficiente para perdurar, y además está en expansión. Aunque desde aquí no se aporte mucho a esa expansión.

      Por eso muchos de los problemas de terceros, esos franceses, alemanes, italianos, nórdicos.. y sus «soluciones», soluciones diseñadas desde el poder del Estado, o de los «para Estados» ( o sea mucho peor) a nosotros no nos tienen porque valer.

      Has comentado la raiz común entre cultura y cultivo. Muy acertadamente.

      El problema es que cuando los cultivos fallan viene el hambre. El problema de la cultura islámica es que proviene de una zona y un pueblo donde los cultivos son escasos (desierto) y que ha necesitado «como sea» de expandirse y de su radicalidad para seguir existiendo. No es casual que hayan sido el «enemigo» tanto aquí cómo en Europa oriental, .. hay una incompatibilidad histórica con ella. Y donde ha prosperado (Siria, Irak, Turquia, Iran.. ) habiendo existido una potente cultura anterior, casi ha desaparecido, y lo que no ha desaprecido se considera, desde precisamente las zonas donde surgió el Islam, cómo herejías dignas de ser arrasadas (Palmira).

      Y ahora precisamente, como consecuencia de esa no sumisión, Islam significa sumisión, precisamente en esas zonas antes fértiles y rebosantes de cultura, sólo hay pobreza.

      Si no tuvierámos alternativa.. pero en España, esa es nuestra fortuna, si tenemos alternativas. Y sobre por qué desde el Estado, o desde esos para Estados, no se consideran dichas alternativas deberñia de hacernos reflexionar.

      Un muy cordial saludo

  9. loli dice:

    En realidad no se puede afirmar tan categóricamente el carácter expansionista del islam basándonos en la versión más divulgada, y oficial, de su origen.

    Creo que ya, en general, los historiadores saben que hubo otras circunstancias y caldos de cultivo que afectaban a grandes territorios del planeta, que facilitaron la rápida llegada y enraizamiento de la nueva forma de religión que representaba esta manera monoteísta, y unicista.

    Solo eso explicaría su extensión hacia territorios tan extremos como Indonesia, pasando por la península Anatolia, los Balcanes y el asentamiento en Imperio Bizantino, por no hablar de la filtración que esta forma de pensamiento y cultura ya perpetró en Europa, y no solo a través de la Península Ibérica, ahí están los ejemplos de territorios orientales europeos como los anteriormente nombrados.

    De ello deduzco que ese afán expansionista de la población árabe islamizada, no se produce únicamente, ni siquiera en su forma más importante, por la necesidad de conquista de territorios más ricos, pues parece que en diferentes puntos del planeta se produjeron cambios en las formas religiosas hasta esa islamización, sin que intermediara invasión o guerra alguna, o si estas se produjeron, fueron debidas a otros conflictos aunque como lo habitual de la época, se enarbolara la religión como bandera.

    No, creo, insisto, que en el análisis de las crisis, y de la cada vez más evidente contradicción de nuestros modelos de Bienestar con la necesidad de financiación, y de idear otra manera que permeabilice fronteras a los seres humanos, para nuestra propia supervivencia, casi por puro egoísmo, pero que no deja de ser una realidad, es inherente al encuentro de una, o varias, posibles soluciones.

    Casi lo más importante, a mi modo de ver, y seguramente puedo ser malinterpretada por ello, debería producirse, a nivel social, de sociedad civil, hacer más hincapié en aquello que nos está deteniendo y alimentando cada vez más los miedos, mirar más los problemas políticos, no como algo que hay que aplicar solo localmente y a nuestras demandas concretas, sino como una materia, la política, que de por sí entrelaza muchas cosas, pero entre ellas, las más importante, son las personas, que no podemos ya dejarnos llevar por la falsa impresión de que todo lo que creemos que hemos conseguido, ni siquiera aquello que pensamos son “valores culturales autóctonos” es tampoco así, pues todo ello no es posible, ni lo positivo ni lo negativo, sin la interrelación existente entre todos los pueblos que nos rodean, y los que formaron parte de nuestro territorio a lo largo de la Historia.

    Japón, otra vez a mi modesto entender, no es que desilusionase con los norteamericanos en su carroza económica, no…, tienen suficiente capacidad y talento, desde otro punto de vista al occidental, pero la tienen, y han demostrado que pueden competir en economía hasta hacer temblar a las más poderosas y continentales potencias en ese aspecto,…otra cosa que se gestionen bien…

    Pero ahí está también su “cultura”, esa parte emocional que no podemos negar a ningún pueblo, pero que muy poco nos interesa su indagación y comprensión.

    Japón ya tuvo, casi desde los comienzos de su complicada soberanía…son un montón de islas muy cercanas a Occidente Y Oriente…, no solo la necesidad de defenderse de manera firme y sostenida, sino que también, viviendo y conociendo la dificultad de desarrollarse y aumentar su población en los terrenos rodeados de mar que supone una isla, siempre mantuvieron una política expansionista muy agresiva, sobre todo con su vecina China.

    Lo de su “suicido económico”, antes que dejarse invadir por otras culturas, creo que no es más que un slogan que puede que se intente, desde las propias administraciones del país, cale en la gente, gente de un país que arrastra una historia de defensa a ultranza de sus tradiciones, puede que como reflejo de esa lucha constante contra los gigantes continentales que amenazaban con tragárselos, de los intentos de ellos mismos de atacar con la mayor fiereza posible a esos Goliats, y la esquizofrenia que ha representado para las generaciones más actuales el mantenimiento de esos sentimientos, de una tradición muy ritualizada y compleja, y abrazar de golpe y porrazo, y sin apenas transición, el modernismo económico, el capitalismo, y mercado libre, prácticamente desde “el medioevo” de su estructura social y emocional.

    Sinceramente creo que los “estereotipos” se nos cuelan demasiado fácilmente en nuestros procesos de pensamiento a la hora de abordar “lo que nos da miedo” mirar.

    Y puede, también, que no sea demasiado difícil darse cuenta de ello, bastaría con una intención mantenida de discernimiento en aquello que creemos tenemos «muy claro», que, curiosamente, suele ser lo que más sembrado de «argumentos filtrados» desde otras fuentes, tenemos.

    Un saludo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza Cookies propias para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios. Si continua navegando, supone la aceptación de la instalación de las mismas. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web. política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies