Groucho Marx dijo una vez que “inteligencia militar” eran términos contradictorios.

Yo siempre he pensado que el término “Monarquía parlamentaria” también es una contradicción en sí mismo, porque la palabra “parlamentaria”, en nuestro modelo, implica que aquellos que te van a gobernar representan a la ciudadanía y han sido elegidos, con mejor o peor fortuna, por el pueblo, mientras que cuando dices “monarquía”, dices que el antepasado de ese señor fue elegido por Dios (o por la espada) hace muchos siglos.

A mí, particularmente, no me gusta cómo está estructurado actualmente el modelo parlamentario en España, y creo que se puede mejorar mucho, pero no tengo dudas acerca del fondo filosófico del modelo: me parece racional el que a los representantes del pueblo los elija el pueblo. Por eso no concibo que el Jefe del Estado al que pago mis impuestos haya sido designado por la divinidad y que sus hijos y nietos se perpetúen en el cargo. ¿Acaso no es de locos mantener una institución medieval como base de un Estado en el siglo XXI? Nos llevamos las manos a la cabeza cuando pensamos en Marruecos, Jordania o Arabia Saudita, pero no vemos la incoherencia intrínseca de nuestro modelo.

Porque con los monárquicos pasa un poco como cuando se habla de religión; no dejar de ser una creencia, y gente aparentemente muy racional entra en un bucle muy curioso de irracionalidad cuando se tocan sus creencias; pero es que no encuentro ningún argumento lógico que justifique que el bis-bis-nieto de Luis XIV tenga el derecho divino de ser el Jefe de Estado español por el mero hecho de llevar la sangre de un Borbón.

Así, entre los argumentos que se utilizan para justificar la existencia de la monarquía en España, uno de los más recurrentes es que la institución monárquica es garante de la democracia, y lo cierto es que nadie niega que tuviera un importante papel en la transición. Aunque a Juan Carlos I le eligió como sucesor Francisco Franco, un dictador que, a su vez, se eligió a sí mismo, el Rey tuvo un papel clave para permitir el paso del régimen franquista a la democracia. Pudo hacerlo porque tenía el apoyo de la vieja guardia del dictador y fue lo bastante inteligente como para darse cuenta de que si quería seguir viviendo en un Palacio y no volver a un hotel en Roma, tenía que hacer lo posible por asegurar una transición de modelo pacifica, evitando la fractura del Estado. Nadie niega que hizo bien su trabajo, pero eso no es óbice para que la institución que representa tenga tan poco sentido en estos tiempos como las máquinas de escribir o las postales navideñas: cumplieron su función, pero ahora son solo para nostálgicos.

Porque otro de los argumentos que suelen utilizar los monárquicos es que, asumiendo como necesario un jefe de Estado independiente del Presidente del Gobierno (algo que también podría discutirse), es preferible que el encargado de tal tarea sea preparado para ella desde su más tierna infancia. A mí no me convence mucho el argumento, pero es que además de la premisa básica, falla el mecanismo de elección de la persona elegida para ser formada como Rey: ¿Por qué por nacimiento? ¿Porque lleva sangre azul? No me parece muy racional dejar el destino de un país en manos de una persona simplemente porque es el primer hijo legítimo varón de un señor que a su vez era el primer hijo legítimo varón de otro y así sucesivamente.

En nuestro caso, aún asumiendo que no echemos a su padre porque hace treinta años lo hizo bien: ¿qué ha hecho el Príncipe Felipe para ganarse el puesto? ¿Quién nos garantiza que él o su hija, o sus nietos, lo harán bien en el futuro? Cerramos los ojos a algo tan evidente como que el Rey está por encima de la Ley y es intocable por nacimiento, lo que atenta contra el principio de igualdad de nuestro Estado de Derecho, y cerramos los ojos a algo tan evidente como que España ha tenido muchos más malos Reyes que Reyes buenos, sobre todo entre los Borbones, por cierto. ¿De verdad queremos jugárnosla a la carta de “rey por nacimiento”?

Otro de los argumentos recurrentes de los monárquicos es que, puestos a tener un Jefe del Estado, la Casa Real sale barata. No sé cómo se llega a tal conclusión, sobre todo teniendo en cuenta a la velocidad a la que se multiplican los miembros de la regia familia y la escasa transparencia de la Casa del Rey, ya que incluso ahora que se supone que se hacen públicas sus cuentas, no se incluyen en ellas capítulos de gasto que se imputan a Interior o Patrimonio Nacional.

Porque en España, hasta hace bien poco, nadie hablaba (mal) del Rey y todos los medios periodísticos, fueran del grupo que fueran, parecían tener un acuerdo tácito de silencio alrededor de su figura, lo que explica que escándalos como el que afectó a Colon de Carvajal apenas le tocaran, y que en cuando empezaba a vislumbrarse que el Rey pudiese tener alguna relación con algún asunto turbio, su nombre desaparecía mágicamente de las portadas de los periódicos.
Pero la tendencia está cambiando, y hace unos años la revista económica británica EuroBusiness publicó que la fortuna personal del Rey de España era de 1.790 millones de euros. Quizá gracias a que ya existía internet la notica corrió como la pólvora y la Casa Real tuvo que salir rápidamente a aclarar que el dato que daban no era cierto, que sin duda se habían confundido incluyendo bienes del patrimonio nacional de los que el Rey y su cada vez más numerosa prole disfrutan, pero que no son de su propiedad.

No me cabe duda de que el Rey dispone de una fortuna cuya cuantía nunca conoceremos, pero aunque no sea así, nuestro Rey vive en un palacio, su hijo en otro distinto y veranean en otro que le ceden los mallorquines para que pueda navegar en el barco que unos empresarios le regalaron (nadie da nada por nada, por cierto). No sé si el esfuerzo económico para el erario público de mantener ese ritmo de vida es mayor o menor que el que supondría en el caso de un Presidente de la República, pero me da igual que el palacio del Rey, el yate del Rey y los coches de Rey sean o no sean del Rey, si los disfrutan el Rey y su prole mientras que su mantenimiento lo pagamos tu y yo. Si su majestad se presenta a unas elecciones y es elegido como Jefe del Estado (elegido, no impuesto) seré el primero en aceptar que disfrute de coche oficial, escoltas y palacios de Patrimonio Nacional, pero mientras tanto, no puedo aceptarlo más que con indignación creciente.

La Monarquía en España no ha tenido nunca la legitimidad de unas elecciones o de un referéndum; ya que se aceptó como algo que iba incluido en un paquete, junto con la Constitución en un momento en que no se podía decir que no por el resto de cosas que estaban en juego, y fue útil y no molestaba demasiado. Ahora, cuando los ciudadanos estamos cansados de pagar parásitos, sea en forma de amigos de políticos o de familiares del Rey, los últimos escándalos (lo siento majestad, lo he intentado, pero es imposible no mencionar a Urdangarín o preguntarse por Corinna) están acabando con la simpatía que la institución despertaba en la ciudadanía, y cada vez somos más los que nos preguntamos hasta qué punto es legítimo el derecho que da la sangre para reinar en un país.

Por eso, aunque puede que no sea el momento más adecuado en medio del clamor nacionalista, soy de la firme opinión que el Rey debía seguir el (buen) ejemplo que ha dado el Papa a los dirigentes del mundo, dimitiendo cuando ha sido consciente de que ya no puede cumplir con sus atribuciones, y abdicar en la figura de su hijo.

Y si su hijo varón, que no primogénito (otro atentado a la igualdad entre el hombre y la mujer), quiere darle a la Corona una legitimidad que ahora no tiene, antes de aceptarla debería someter a referéndum si los españoles queremos o no una monarquía, y así los ciudadanos podríamos opinar si aceptamos como Jefe del Estado no solo a Felipe, sino a todos sus vástagos.

7 comentarios

7 Respuestas a “MONARQUÍA PARLAMENTARIA SON TÉRMINOS CONTRADICTORIOS”

  1. Absolutamente de acuerdo con todos tus argumentos. Hay un principio básico que se rompe con el modelo monárquico. Y es el de la soberanía. En este caso la soberanía del pueblo, y también la personal. Mientras haya un gobernante por herencia de sangre, la soberanía está en riesgo, porque asumimos que alguien está por encima de las leyes que nos rigen a todos. Por tanto, es fácil derivar de ahí que la soberanía es algo relativo. De hecho, pienso que los españoles no hemos sido capaces de emanciparnos completamente, asumiendo una posición siempre de asumir la jerarquía y el poder como algo innato y necesario, por la existencia de la monarquía y la condición (nunca perdida del todo), de estado confesional católico. Mientras no perdamos estas dos ataduras, la plena libertad como ciudadanos siempre, desde un punto de vista moral (no incluyamos las otras dependencias del mercado, el capital, etc.) estará supervisada y tutelada. Y esto deja vía libre para que los Bárcenas de turno y las Belén Esteban de moda, actúen impunemente y se aprovechen de la estulticia colectiva a la que nos someten. Gracias por recordar algo evidente.

  2. Suleiman dice:

    Yo no soy monárquico, porque me parece una institución de otros tiempos y estaría plenamente dispuesto a abolirla. Pero ya que Raúl se ha puesto a ello con inteligencia y valor, porque no analizar todos los niveles que implica su permanencia actual en aquello que nos toca más de cerca.

    Uno de los argumentos que se plantean para su desaparición es que el cargo se hereda por línea sanguínea restándole soberanía a un puesto de representación. Bien, pues de la misma manera deberíamos plantearnos que legitimidad tienen mis descendientes sanguineos a recoger los bienes que yo he cosechado en vida. ¿Qué legitimidad tiene que aquellos que llevan mi sangre sean los herederos legales de mis propiedades? Y ya que hablamos de moralidad, en base a que principio unas personas por el solo hecho de compartir los mismos genes que yo pueden ser los propietarios de mis bienes adquiridos. Si algo hay inmoral es esto.

    ¿Porqué no nos atrevemos con esto? ¿Es qué no está de moda, es que no nos conviene?

    Bien está quitar al Rey, pero quitemos a todos los demás reyes.

  3. gema dice:

    Nos dejaron una Monarquía Parlamentaria?, a la vez que aseguró Francisco Franco: lo dejo todo atado y bién ATADO. Y si no es así te montan una guerrita, de esas de las suyas; Estamos en Democracia realmente?,…cada cual piense en humilde búsqueda y sin autoengaños;

    Quien quiera un rey….que se lo pague, lo mismo que un cura, un chorizo y un antidisturbio. ále!!!!…..

  4. Guillermo dice:

    Totalmente en desacuerdo con que las postales navideñas sean obsoletas.
    En el resto, adhesión absoluta. Sobre la coincidencia temporal con el clamor nacionalista (supongo que te refieres al nacionalismo “periférico”, no al español), no hay que dejar que los árboles no nos dejen ver el bosque. Al igual que era legítimo estar en contra de la Fiesta nacional por motivos éticos, aunque hubiera nacionalistas (catalanes) que la criticaran por el mero hecho de ser una tradición “española”, los republicanos somos muy libres de defender lo absurdo de la monarquía, sin tener que arredrarnos ante quien nos mezcle con ciertos nacionalistas, seguramente con ganas de confundir en lugar de aportar argumentos en favor de sus propias tesis.
    Gracias por el artículo!

  5. Es necesario reconocer tambien los muy graves defectos que presenta el sistema democratico; y es ciertamente un ejercicio de rigor intelectual el disponerse a contemplar sus limitaciones, siendo el principal de ellos el problema de una cierta y necesaria tutela de las sociedades humanas que hoy en dia la realizan de forma extrajudicial-y extrademocratica-los poderes facticos tanto economicos como militar y los servicios de inteligencia. Y todos estos sectores y el poder que ostentan estan mas ella, en muchos sentidos de los poderes ejecutivos de los estados como paises, sino que los gobiernos que tienen que adaptarse a los designios en la sombra de dichos poderes facticos. Esto es un hecho no reconocido publicamente pero que cualquiera lo sabe; y de hecho, en cierto sentido, se entiende perfectamente: hay cirunstancias que las personas como ciudadanos y en grupo no estan capcitados para tomar decisiones sin que interfiera las emociones y el miedo; que de hecho, tambien, hay momentos en que los individuos y como sociedades podran saber muy bien lo que quieren, pero, a lo mejor, no lo que realmente les conviene como sociedad. Y muchas veces, es verdad, los poderes facticos tampoco tienen el mejor de los critierios sino que estan mas preocupados, mucha veces, de su permanencia en una poscion de fuertza respecto a la sociedad y no por el bien de esa misma sociedad, y que a lo largo de la historia contemporanea a las sociedades las han instrumentalizado en lugar de velar realmente por ellas.
    Pero eso no quiere decir que alguna forma de poder supremo, que este por encima del sentimiento popular, identario e emocial, sea negativo. De hecho desde el origin mismo de las democracia contemporanea siempre lo ha habido-siempre y en todos los paises (lease los masones, el Opus, lo de Davos, el CIA, los “lobby”-y siempre en union de alguna forma con el poder militar).
    Por que no formalizarlo en la persona del Principe, su altea D. Felipe, por ejemplo, como su Magistad, obviamente, y que por debajo de el discurra la democracia como siempre, mas o menos?

  6. Alicia Bermúdez dice:

    En los últimos días trascienden noticias, que no es que no estuvieran trascendiendo ya y que fueran menos escandalosas, que rayan en lo verdaderamente alarmante. Me refiero a la monarquía que nos aqueja, por eso he buscado exactamente este artículo.
    Sorprende, o creo que sorprende, aunque quizás en esta gran farsa que vivimos lo que sucede es que el conservar un mínimo de capacidad de sorpresa es sorprendente, que medios de comunicación muy críticos y pretendidamente objetivos con tantos aspectos de la actualidad (política, o económica, o social) sean tan… vamos a dejarlo en “mesurados” o “prudentes” o “corteses” — que me parecen eufemismos muy suavecitos — a la hora de tratar el proceder y los comportamientos de la familia real.
    ¿Cómo es posible que en el tema de Urdangarín se pretenda mantener el tipo o la desfachatez de sostener que “Su Majestad” está al margen de todo el asunto, porque de “Su Majestad” no se puede albergar la menor sospecha ni dudar de su “rectitud”, ni de su buen hacer, ni de su lealtad para con su país y para con sus ciudadanos?
    Pero hasta los opinantes más ácidos y agresivos pasan de puntillas sobre el tema y miden cuidadosa (o temerosa)-mente sus palabras.
    ¿Por qué? ¿Por qué hay que ser tan servilmente hipócritas en un país del que, pese a todos sus males, se dice que es una democracia y que los ciudadanos somos libres, y que hay libertad de expresión?
    Ayer mismo, hablando por teléfono con un amigo, expresé mi opinión de que el rey es un sinvergüenza (la verdad es que lo dije exactamente así). Bueno, pues mi amigo me reprendió porque, me dijo, esas cosas no se deben decir por teléfono.
    Me quedé de una pieza. De verdad. Que una persona totalmente gris y anónima no pueda decir algo que, a fin de cuentas, tan sólo es dar coces al aguijón y, ¿Qué daño puedo estar haciendo, desde mi insignificancia, a nada ni a nadie?
    El calificativo que apliqué (quizás en exceso rotundo, sí) venía al caso y al hilo de haber escuchado en la radio “IñaKi Urdangarín ha comunicado al rey que…”, bueno, eso de que se va a Qatar.
    ¿Cómo que Urdangarín ha comunicado al rey? ¿No está en todas las mentes que el rey ha echado mano de sus influencias y contactos para ponerlo a salvo (aunque con ser de “la familia” (Real) a salvo ya iba a estarlo) y en un país con el que, mire usted que casualidad, no tenemos tratado de extradición?
    Bueno, pues no se dice.
    Eligen para abogado de la infanta a un independentista catalán. Los mismos independentistas (bueno, creo que Miquel Roca ya no está en la política, pero de esa cuerda sí que es) que hace cuatro días taparon con un trapo (en no sé qué acto público) el retrato del propio padre de la propia infanta. Pero se hace abstracción de ese detalle y nos quedamos con que es que es un buen abogado.
    ¿No hay en España buenos abogados que no sean independentistas?
    Luego está el asunto del heredero al que muchos vuelven los ojos argumentándose, no sé con qué ni cuánta convicción que “pero el príncipe es otra cosa”.
    Y ahora salta el escándalo del libro del primo en el que, muy leal también él a su principesca prima y al papel que con méritos (o sin ellos) se supone que le corresponde en esta mascarada en que vivimos, destapa el secreto tan bien guardado de que un año antes de convertirse en princesa de Asturias se hizo practicar un aborto.
    ¿No debería alguien que está pretendiendo ser rey mirar con lupa con quién está contrayendo matrimonio?
    Así que, entre unas cosas y otras. Vuelvo a preguntarme si de verdad tenemos algún tipo de libertades, en general, y de opinión y de elección y de expresión, en particular. Y si estamos menos sometidos y amordazados de lo que lo estaban los siervos en la época medieval aunque, eso sí, ahora tenemos un acceso a la información tan sesgado y tan amputado que es casi tan miserable como el no tenerlo.

    1. Inés dice:

      Alicia,
      Acabo de leerte y no puedo dejar de pensar que el otro día de vuelta a casa, escuché en la radio un programa que me sorprendió, no por lo que se decía, sino por la “impunidad natural” y la falta de escrúpulos con los que se relataba una actuación de espionaje de nuestros sistemas de comunicación personal.

      El título del programa era ” BIG DATA” y después de escucharlo pues creo que está claro que la mayoría de las cosas que afectan a nuestras vidas privadas- no a la del Rey ni su séquito, sino a las de los ” casi nadies” o/y los nadies o “clases de nadies” – los nadies de Galeano y los de todos- no son ni parlamentadas ni monárquicas.

      ‘ lo voy a hacer sin que te enteres, lo voy a vender bien vendido a tus amos, éstos sabrán en base a esos datos adivinar el futuro, como los brujos,- o los sabios- y además, todo esto, que no se te olvide, lo hago por tu bien’

      http://www.rtve.es/alacarta/audios/coordenadas/coordenadas-big-data-04-04-13/1748388/

      Tu amigo tiene razón, los teléfonos, los correos electrónicos, no digamos las páginas web, blogs, incluso la música que escuchamos, todo está comprado por las grandes compañías empeñadas en saber hasta lo más estúpido y trivial de nosotros.
      Vaya, que a mí un día me llegó por correo una carta de una compañía de gas natural o electricidad – ahora no recuerdo- pero que en su propaganda añadía dos sobrecitos de infusión de Valeriana ( risas), porque claro, dándoles a ellos tu factura te iba a entrar una tranquilidad..!!! y si no, pues hala, una infusioncita. Después de estarme riendo media hora, a la vez que despotricaba en monólogo contra su estupidez, me daba cuenta de que los tenía en mi casa! pretendiendo colgarse a mi taza de Té.

      Por supuesto que podemos adjetivar como nos de la gana la actuación de “nuestros gobernantes” lo sean por la gracia de la corona o por la gracia de una caja con un agujero.
      Pero, “peros” los hay… vaya que si los hay y además te lo dicen tus propios compañeros.
      El “ten cuidado” es la canción del verano….( “primavera, verano, otoño, invierno y primavera”).

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