¿Qué ha pasado para que, en cuestión de unos meses, personajes como Donald Trump, en Estados Unidos, o Nigel Farage y Boris Johnson, en el Reino Unido, se hayan alzado con la victoria en sus respectivos países ante la incredulidad de todo el mundo? ¿O que Marine Le Pen y Geert Wilders puedan llegar a hacer otro tanto en Francia y en Holanda?

Como sucede en cualquier fenómeno social de envergadura, en la génesis de estos movimientos, identificados como populismos, han debido intervenir muchos y variados factores. Centrándonos en los europeos, creo que en su gestación se distinguen dos etapas: un largo proceso histórico, que fue creando las condiciones adecuadas, rematado en estos últimos años por una crisis económica que terminó de desestabilizar la situación.

El origen de ese proceso histórico habría que situarlo en la Revolución Industrial, cuando surgen las fábricas y los movimientos obreros. Pero es a principios del s. XX, con la separación definitiva entre la apuesta por la vía revolucionaria de los comunistas y la de los socialistas por la vía democrática, cuando se sientan las bases de lo que viene después.

Tras la Segunda Guerra Mundial y el advenimiento de la Guerra Fría, en Europa Occidental se vio la necesidad de apoyar el desarrollo de un modelo que actuara de alternativa frente al del mundo soviético. Este modelo se basaba en tres pilares: la democracia parlamentaria, en lo político, el capitalismo, en lo económico, y el Estado de Bienestar, en lo socioeconómico. Pero, en realidad, fue la expansión de los servicios públicos del Estado de Bienestar (pensiones, sanidad, educación, subsidio por desempleo, etc.), asociada a la socialdemocracia, lo que caracterizó a este periodo histórico.

Para financiar estos servicios el gasto público se disparó. Eso hizo necesario que aumentasen los ingresos y, por tanto, los impuestos. Así, por ejemplo, entre 1960 y 1980 el gasto público (en % del PIB) pasó del 32,4 al 43% en Alemania, del 34 al 46% en Francia y del 32 al 48% en el Reino Unido.

Naturalmente, estos servicios fueron plenamente integrados en los proyectos vitales de la población como derechos básicos, hasta el punto de que ya nadie concebía una vida normal sin el colchón de seguridad que proporcionaban. La otra cara de la moneda es que también implicaron una mayor dependencia ciudadana respecto del Estado.

Las necesidades fiscales, unido a la demanda de mejoras salariales continuadas, llevaron a la apuesta por el crecimiento continuo de la economía (PIB) y a la expansión del consumo. Además de impulsar el aumento del PIB, la alegría consumista se convierte en un factor de satisfacción y de distracción social. Un nuevo opio del pueblo que también propició una relativa desmovilización social y un desinterés por la política.

Mientras, el Estado va extendiendo su papel de protector de los ciudadanos y de garante de sus derechos, a medida que se van descubriendo nuevos derechos. Conceptos tan elásticos como calidad de vida o vida digna van incorporándose, aumentando también el gasto público. Se expande una cultura del individualismo y del derecho al disfrute, con la progresiva eliminación de las responsabilidades individuales hacia los demás, por su transferencia al Estado.

El aumento del gasto público y de la recaudación fiscal hace aún más necesario que el sector privado actúe como locomotora del crecimiento económico. Como los mercados nacionales van saturándose, adquiere cada vez más peso la exportación. Se abre paso, por tanto, la liberalización mundial del comercio a fin de que las empresas puedan acceder a nuevos mercados. La Globalización se hace imparable. Con sus ventajas e inconvenientes. Así, por ejemplo, la liberalización de capitales y del comercio lleva a la deslocalización de fábricas hacía países más baratos.

Se va hacia un modelo marcado por la competencia comercial en el mundo. En él los gobiernos cada vez tienen menos instrumentos y autonomía para hacer las políticas que deseen. Además, como la recaudación fiscal no basta para hacer frente al gasto público, se recurre a un endeudamiento creciente, haciendo que los gobiernos dependan cada vez más de la financiación internacional. Por otra parte, para ayudar a que las empresas exportadoras ganen competitividad, los gobiernos se lanzan a promover reducciones salariales (mediante cambios legales) y exenciones fiscales, con la consiguiente merma en los ingresos públicos.

En resumen, tras cerca de 40 años de expansión, el modelo que tantos éxitos había cosechado en Europa mostraba claros síntomas de agotamiento. Nos encontramos en un escenario en el que la población da por sentado que el Estado tiene que garantizarle una serie de servicios, pese a la creciente dificultad para financiarlos; con una Globalización que destruye empleos y reduce salarios en ciertos sectores de la economía, por la competencia de otros países más baratos; y con una cultura ciudadana dominada por el afán de consumir y de mejorar su economía personal.

En este escenario, si no hubiera estallado la crisis económica del 2008, entre el consumo y el endeudamiento (público y privado) se podría haber continuado durante unos cuantos años más. Pero, las condiciones para lo que vino después ya estaban sembradas. El caso es que llegó la crisis, con el consabido aumento del desempleo, reducciones salariales y recortes en las prestaciones del Estado de Bienestar. El impacto es general en todo Occidente, si bien con algunas diferencias en cada país.

Si nos fijamos en España (y algo parecido sucedió en el resto de Europa), junto al malestar general que provocaron estos recortes, se produce además un sentimiento de profunda desconfianza hacia las instituciones y la clase política. Desconfianza por no haber previsto la crisis y no haber tomado las medidas preventivas adecuadas, y por haberla hecho frente con medidas tan impopulares como el salvamento de bancos privados con dinero público. Pero, sobre todo, por los casos de corrupción que se van destapando, que salpican a banqueros, a representantes de los partidos políticos y a instituciones relevantes.

Toma cuerpo un estado general de indignación que, además de cuestionar la limpieza y eficacia de instituciones y políticos, apunta a la desconexión de estos respecto de la ciudadanía y a su falta de representatividad. Se toma conciencia, por tanto, de las graves carencias de la democracia que tenemos. En este contexto, no es casualidad que el movimiento 15M, iniciado en mayo del 2011 en la madrileña Puerta del Sol, con su lema “No nos representan”, suscitara tanta simpatía popular.

Se forma un amplio sector de la sociedad, integrado por los damnificados de la crisis y los indignados por la corrupción y la incompetencia de las instituciones y la clase política. Pero, como trasfondo, también hay un miedo al futuro. Miedo porque ven que el mundo va a peor (el nuestro, obviamente) y la promesa histórica de este modelo, de que cada generación viviría mejor que la anterior, ha perdido toda credibilidad. Este sector cuestiona los principales referentes que habían definido hasta ahora la estrategia política y económica de este país (y, en gran medida, del resto de Europa): la integración en la Unión Europea y la Globalización. En muchos países (aunque no en España) se suma el miedo al fenómeno de la inmigración.

Todo ello constituye el caldo de cultivo para el surgimiento de los populismos. El material inflamable estaba ahí y solo faltaba que apareciera alguien, con las dotes personales y el discurso adecuado, para que se encendiera la chispa y el fuego se propagara.

El populismo es un fenómeno complicado de acotar y definir, aunque sí es posible señalar algunos rasgos básicos, como hemos comentado en el artículo anterior publicado en este blog. En cada país europeo hay matices específicos, pero su discurso tiene mucho en común: una desconfianza hacia las instituciones y la clase política tradicional, a los que hacen culpables del deterioro general; la demanda de cambios radicales que devuelvan el bienestar del pasado; un análisis de las causas de la situación actual y de sus soluciones teñido de indignación y de simplismo; y la adhesión a unos nuevos líderes políticos que prometen la solución rápida a los problemas actuales.

Pero, es obvio que, de cara al futuro, los problemas de fondo, básicamente el agotamiento del modelo seguido en los años anteriores a la crisis y la búsqueda de un nuevo modelo, siguen ahí. Parece evidente que la cuestión de cómo afrontar este desafío va mucho más allá del fenómeno del populismo… y de las políticas tradicionales.

PD: Este artículo, junto con el anterior, nos servirán de apoyo para el debate que OTRAS POLÍTICAS organiza el 8 de marzo, a las 18.30, en el Encuentro convocado bajo el título “EL POPULISMO: ¿DE DÓNDE VIENE Y A DÓNDE VA?”, y sobre el que podéis encontrar más información aquí.

21 comentarios

21 Respuestas a “¿Por qué proliferan ahora los populismos?”

  1. Paz dice:

    Porque nos sentimos engañados y defraudados. Los que ademas votan a estos partidos necesitan creer que hay gobernantes puros que no se corromperan y velaran por la prosperidad general.
    Pero no saben que de eso no hay, que todos los partidos politicos tienen sus intereses y no coinciden con los de los contribuyentes. Que los contribuyentes no sabemos las condiciones de contorno, que no tenemos informacion real sobre nada, que no sabemos las componendas a alto nivel y que todos los esfuerzos de los partidos politicos se centran en manejar el presupuesto que los contribuyentes proporcionan…para ganar las proximas elecciones?
    Algun partido politico tiene planes a largo plazo? Tiene un proyecto real de sociedad?
    Que partido politico tiene sentido de Estado, de Futuro?
    Estamos solos, desnudos e indefensos.

  2. Paz dice:

    P.S. Necesitamos recordar que nada es gratis, que todo lo que nos “dan” viene de lo que primero nos “quitan”.
    Y como la sociedad adulta se ha convertido en infantil, cree en los Reyes Magos y en el Ratoncito Perez, lo quiere todo y lo quiere ahora. Por eso busca unos “padres” que le consientan todo…
    A lo mejor ahora maduramos…

  3. Loli dice:

    Recientemente en un programa de televisión el periodista Jordi Evole entrevistaba al actual alcalde de Cádiz que pertenece a la esfera política de Podemos.

    En dicha entrevista, el periodista preguntó cómo era posible apoyar el encargo de la construcción de navíos de guerra, por parte de Arabia Saudí, a los astilleros gaditanos, navíos que se saben van a ir directamente a ser utilizados contra yemeníes, en el conflicto que este país tiene con Yemen, y no entrar en seria contradicción con la propia ideología (la del alcalde, la de Podemos), inclusive en un ámbito personal y moral.

    José María González ,“Kichi”, el alcalde de Cádiz, contestó que sí que era una contradicción, pero que “la asumía”, que no tenía más remedio, ya que en definitiva había entrado en una institución donde esa se perfilaba como una de las premisas (asumir “contradicciones”) para formar parte de ella y desde ahí intentar mejorar la vida de sus conciudadanos.

    Curiosa también resulta la respuesta de los trabajadores de los astilleros, “no desean saber de dónde viene el trabajo, solo quieren que exista y asegurar el salario para sus casas”.

    ¿Es posible emitir un juicio de valor ante esta realidad?, seguramente sí, pero sigue siendo un “endiablada realidad”, de la que no existe una base, primero ciudadana, y después institucional, para afrontarla y sentar premisas más verdaderas y justas.

    Ciudadana, porque, en la exposición de Manolo, se desglosa cómo el actual Estado de Derecho ha devenido en una delegación cada vez mayor de responsabilidades, y con ellas, una falta de incentivación de la inteligencia, que se manifiesta, a mi modo de ver, en una, cada vez mayor, dificultad en la asociación, en la capacidad de realizar conceptualizaciones capaces de incorporar varios factores, de globalizar, de complejizar el pensamiento.

    Por eso, actualmente, parece que nos encontramos en una situación sociosicológica, y por lo tanto, también emocional, donde existe una tremenda desconexión entre lo que entendemos que debiera ya de producirse en cuanto a desarrollo , solidaridad, derechos humanos….etc.., y la realidad que esas mismas instituciones en las que hemos delegado nuestra capacidad de pensar, como les hemos pedido que hagan, nos presentan: que nuestro bienestar se ha producido a costa de otras muchas cosas, que ahora pasan su factura, la imposibilidad de que otras sociedades se desarrollen, entre otras.

    Y a la hora de elegir, nos damos cuenta de que nuestra capacidad de empatía está en pañales, igual que nuestra cultura, nuestra inteligencia.

    Y no porque esa empatía deba producirse en un acto vacío de “voluntarismo”, porque es la “moda”, y políticamente parezca “correcto”, sino por es una consecuencia clara de desarrollar la consciencia, la capacidad de estudio, de reflexión.

    Nuestro mundo no se ha desarrollado a espaldas del resto.

    Más bien, en muchos aspectos, sobre las espaldas de muchos otros pueblos.
    Y creo que eso, de algún modo, también es conocido y/o sentido en el fondo, aunque hayamos pedido el hábito de pensar un poquito, por nosotros mismos.

    Los populismos, en parte, son válidos en estos momentos, porque, quizás, recogen, en cierto modo, esa carencia, la dificultad en la que nos encontramos inmersos, para realizar un análisis inteligente y valiente de lo que ocurre, una importante carencia asociativa de nuestro pensamiento, por lo tanto, también en la generación de nuestras necesidades, e inclusive en el atrofiamiento de la capacidad creativa en todos sus aspectos, y le da una estructura simplista, sí, pero que se acopla perfectamente a nuestro estado cultural , emocional actual, y, lo principal: no pide esfuerzo alguno, solo nos da la razón….aunque entre en “contradicción” con lo que nuestro corazón defiende, e inclusive con el fruto de un trabajo “intelectual” que hubiéramos podido realizar y que nos hubiera podido llevar a la convicción de la necesidad de buscar horizontes nuevos, a pensar en una nueva sociedad más justa, más avanzada.

    Finalmente, necesitamos asegurar lo más inmediato…apaciguar el miedo, y que conste que esto no es poca cosa.

    ¿Resolvemos todo con “asumimos las contradicciones”, pero nosotros primero?….Lo dijo un alcalde, sí, pero lo habían repetido, sin titubeo alguno, primero los ciudadanos….nosotros.

  4. pasmao dice:

    Pues porque cuando se “educa” a la población para que sean como niños pequeños, caprichosos, irresponsables, volubles.. se acaban comportando como niños pequeños.

    Tanto ue el cantaro a la fuente que…

    De vivir de tutor de un niño rico se puede vivir muy bien. El problema viene cuando ese niño deja de ser rico, sigue siendo un niño, y además mide 1,85 y pesa 90kg de los cuales la mitad son hormonas.

    Derechos sociales, bla, bla, bla.. se trató (nuestros cabezas de huevo) de que a costa de unas perdidas a corto una mayoría de la población tuviera acceso a unos bienes servicios que hiceran que vieran con recelo el comunismo del otro lado de la tapia y que los del otro lado de la tapia a us vez tuvieran envidia de lo que pasara aquí.

    O que era si no el check point Charlie

    Una vez se acabó con la tapia/muro, se calló de mohosa que estaba por alta de mantenimiento se trató de darle al vuelta a la tortilla. Y se uso el método de la rana (lo de calentar el agua de a pocos …) para que que no se liara la gorda.

    Para ello todas esas pamemas de los espacios económicos homogéneos ligados a monedas únicas pero con distintos sistemas fiscales y sin una distribución clara de los excedentes de rentas que derivaban de las distaintas competividades.

    Todo er mundo es gueno y Mastrich, el €, los del Este, la moreria, all together now.. hasta que el dopping dijo basta y nos dimos cuenta de la estafa.

    Hemos vendido nuestra heredad por mantras, si al menos fueran lentejas, y luego pasa lo que pasa.

    La cabra tira al monte.

    un cordial saludo

  5. Yo creo que una faceta importante es entender cómo el discurso va separándose de la realidad.
    Políticos y medios dicen lo que la gente quiere oír o, al menos, lo que la gente ‘compramos’.

    Un buen ejemplo es la palabra “derechos”, utilizada varias veces en el texto. Yo suelo referirme a ello como ‘palabras cargadas’:
    “Se habla de defender ‘derechos’ para referirse a mantener coberturas sociales. Una cosa es el derecho a trabajar y recibir un sueldo (nadie debe poder impedírtelo) y otra una cobertura (que el estado te proporcione trabajo y/o renta básica si no encuentras trabajo). La distorsión es más grave de lo que parece a simple vista. En las crisis se recortan las coberturas al disminuir los recursos. No es lo mismo que quitar derechos, lo que implica una injusticia. Y la injusticia es un motivador emocional fuerte.”

    Esta separación entre el discurso y realidad creo que es esencial para el crecimiento de los populismos. La desilusión no es cuestión de hechos sino de distancia respecto de las ilusiones.

  6. Loli dice:

    El otro día una amiga me comentaba que la generación de jóvenes que nos sigue, está mucho más acostumbrada a la incertidumbre y a la inestabilidad que la nuestra.

    Y es verdad.

    Si directamente no han nacido en la denominada “crisis”, sí que su desarrollo infantil, adolescente y joven se ha desenvuelto en ella, y sus parámetros, su concepción de la “seguridad” y la “estabilidad”, aunque a veces el discurso oficialista que se les atribuye, parezca mantenerse en los mismos argumentarios de bienestar garantizado que sostiene la generación que les precedemos, lo cierto es que ellos están más preparados para afrontar y desplegar otras actitudes y otras maneras de desarrollarse.

    De alguna manera, están mucho más en disposición de desplegar su inteligencia, y también su capacidad emocional, pues no están directamente contenidos por una serie de “derechos”, que aunque nombrados, para ellos son ya inexistentes en la práctica, y su capacidad de despliegue y de buscar nuevas fórmulas, de creatividad, es mayor….casi “per se”.

    Quizás una de las cosas que mejor podríamos hacer, desde la atalaya de una generación aún atada y limitada por el miedo al futuro, como puede ser la nuestra, (no digo que sin razón), que no hemos sabido, o podido cultivar una actitud más libre y desligada de ataduras supuestamente protectoras, sería, al menos, no proyectar nuestro pánico, nuestros terrores en ese campo, en una juventud cuyas características ya no son las nuestras, cuyo mundo no es como se lo habíamos contado, ni como lo habíamos imaginado, y cuyas “ilusiones”, se están desplegando, junto con sus capacidades, a golpe de fraude, de engaño de una “sociedad del bienestar”, que no les facilita nada, donde trabajan solo para garantizar la vida y los “derechos adquiridos” por otros, y donde solo parece contemplárseles como la generación que se hará cargo de pagar el crédito que está sosteniendo, a duras penas, nuestra “ilusión” de Estado.

    Es decir, que además de nuestros miedos, también les dejamos esa “herencia” social, envuelta como un gran paquete envenenado, el de la “deuda”.

    Una sociedad que hace desarrollar a sus gentes en conceptos y verdades a medias, donde finalmente esos niños crecen y se encuentran con que nada de lo contado anteriormente, funciona como les han hecho creer mientras los educaban, y además, se les informa de que el resto de sus vidas y la de sus hijos…y ¿quién sabe cuántos descendientes más?…serán los responsables de las deudas contraídas por sus antecesores.

    Sería interesante, además de comprobar los tipos sociales donde más éxito tienen fórmulas “populistas”, también mirar los rangos de edad.

    En Inglaterra, la mayoría que votaba en contra del Brexit era una población joven.

    En EEUU, parece que también, es la población más joven, la que o no votó, o no lo hizo por Donald Trump.

    ¿Es más difícil atraer, al sectores más jóvenes de nuestra sociedad, hacia populismos, que a esa clase media adulta-anciana, sobre cuyas espaldas recae el peso de mantener un sistema que parece quebrar por varios costados?.

    Que conste que esta reflexión la realizo pensando en las sociedades de corte europeísta y norteamericano en las que nos desenvolvemos, entiendo que estas mismas conjeturas, aplicadas a otro tipo de sociedades, (por ejemplo aquéllas donde las “primaveras árabes”, tan intervenidas por intereses occidentales, han terminado explotando de manera muy distinta a cómo deseaban esos mismos poderes más o menos ocultos: falta de conocimiento, de preocupación y de respeto, por las personas, las gentes y su forma de afrontar, desarrollar y hacer evolucionar su propia organización sociocultural y religiosa).

  7. Loli dice:

    Perdón, me he dado cuenta de que no terminé la exposición del último párrafo de mi comentario.

    Quería decir, que con los parámetros, incluso las valoraciones con los que intentamos acercarnos a la explicación del éxito de los “populismos” en las sociedades identificadas bajo la designación de “estados del bienestar”, seguramente no las podemos aplicar, como viene siendo la dinámica, a otras sociedades, a otros pueblos.

    Y no lo será mientras no intentemos acercarnos al resto del mundo sin la regla de medir que supone nuestro propio modelo.

    1. pasmao dice:

      Apreciada Loli

      Usted da en el clavo, pero para rematarlo aún mas.

      Compare las pirámides de población de los paises donde hubo esas primaveras árabes con los nuestros.

      Lo de allí son pirámides, lo de aquí chirimbolos..

      Las primaveras esas se dieron precisamente porque su % de población por debajo de 30 años debe de ser el doble que la nuestra. Lo digo a ojo, pero no me equivocaré demasiado.

      Y con esos % es muy fácil para un bombero pirómano (la “Adminstración Clinton/Obama, por ejemplo en el caso de Libia/Gadafi, con la extraordinaria colaboración de Sarkozy) que las cosas acaben comoa acabaron.

      De nuestra juventud no se muy bien que pensar.

      Oir cómo contaban lo que pasó con el muro de Berlín, asimilando que si había un muro era por que los paises ricos no querían que entraran los pobres comunistas y quedarse tal cual da bien la medida de su grado de información de que es lo que ha pasado, nos ha pasado y nos pasa.

      Que dios nos asista.

      Un cordial saludo

  8. Alberto Donaire dice:

    Puede que bajo todos los argumentos y todos los análisis subyazca una esencia a la que más tarde o más temprano tengamos que ir a beber: la concepción del Ser Humano sobre la que se levanta el edificio de un modelo.

  9. Loli dice:

    Tengo la impresión de que el sistema educativo no ha facilitado, precisamente, una capacidad integradora a la hora de descubrir y adquirir conocimiento.

    Es muy posible que la juventud, o una buen parte de ella, que ha crecido bajo ese “obstáculo” que en definitiva ha supuesto, en su manera de configurar el aprendizaje, esa manera de “educar”, tenga dificultades, a veces serias, de asociar y obtener una visión más amplia y global de la información a la que tiene acceso.

    De formarse… en definitiva.

    Pero creo también que quizás eso no tiene que ver con una aptitud y actitud distinta y diferente a la de generaciones precedentes.

    Y considero que eso se puede producir, porque realmente estoy convencida de que son portadores de una importante evolución biológica, ya de por sí.

    Las leyes que rigen la evolución humana, son objeto aún de descubrimiento y de estudio, porque no se conocen, no somos capaces de predecir esos pequeños matices que finalmente determinan un cambio sustancial en el campo vital.

    Las contradicciones a las que se ve sujeta esa parte de la población más joven tienen que ver, también creo, con un modelo de educación que no tiene en cuenta, para nada, primero su propia biología, y segundo, que esa biología, inclusive, ya no responde a los mismos parámetros con que se contemplaba la nuestra, por ejemplo, que existen indicios de un desarrollo perceptivo y sensorial más amplio y precoz que, por ejemplo, el que se podía dar hace cincuenta años…o quizás muchos menos.

    Por otro lado se les ha enseñado a disgregar la información, por eso quizás la dificultad a la hora de integrar, por ejemplo, hechos históricos, pero no significa que no puedan acceder a otro tipo de percepciones y que puedan ser capaces de integrarlas en otro tipo de pensamiento, quizás aún más en ciernes, no demasiado reconocible dentro del modelo al que estamos acostumbrados, pero para el que ellos, al menos potencialmente, puede que ya tengan el terreno biológico dispuesto desde su nacimiento…

    Es cuestión de tiempo y también de todas las trabas que se les va a ir imponiendo, que, finalmente, esas nuevas capacidades configuren gentes nuevas y por lo tanto, también formas nuevas de relación social, de sociedades.

    Mientras, lo importante, es posible que sea, el no perder de vista, el no terminar por que quede finalmente atrofiada, nuestra posibilidad de discernimiento, de pensamiento lo más libre posible, nuestra inteligencia, en definitiva.

  10. Alicia dice:

    El cometido de los estados, o los gobiernos, o como haya que llamarlos que siempre me confundo, nunca debió ser el de a cambio de una supuesta “protección” y otra supuesta “largueza” que no van más allá de lo puramente material ir, poco a poco y como quien dice sin sentir, incautándose de… no sé si decir primero la libertad de sus “protegidos” o la responsabilidad de los protegidos de forjar esa libertad a la que se tanto se proclama tener no sé qué derechos.
    Pero a la gente le tiene sin cuidado, un poco como en el dicho “dame pan y dime tonto”. Hemos llegado a tales extremos de pragmatismo – no sé si utilizo la palabra adecuada o estoy largando una pedantería, pero como lo busco en la Wikipedia y encuentro que “El pragmatismo se opone a la visión de que los conceptos humanos y el intelecto representan el significado real de las cosas” me parece que queda muy bien – que la dignidad y un mínimo de decoro son dolencias que sólo afectan a un puñado de lunáticos.
    Y esa – los no lunáticos – es la gente que sostiene los estados y los gobiernos, y ni los estados ni los gobiernos saben cómo podrían sobrevivir y mantenerse sin seguir alimentando al monstruo que los mantiene pero sin dejar de amenazar con dejar de hacerlo.
    Vamos, que una especie de bucle sin salida. O, bueno, con salida pero sólo una, que cada ser humano se “independice”, se separe de su Humanidad y asuma su individualidad, o su soledad, que viene a ser un poco lo mismo, y se haga dueño de lo que ello conlleva.
    Se ve en las relaciones humanas, basadas todas, sin excepción, en el trueque sea este de bienes materiales o afectivos o emocionales.
    Y la cosa no va mal del todo si lo que se intercambia, lo que se da y lo que se recibe, es de la misma… llevo un rato atascada y no me sale la palabra que busco, “sustancia” o algo así; materia por materia, afecto por afecto, emoción por emoción. Pero se termina por revolver todo y los afectos se compran y se venden como si fueran bienes de consumo, y las emociones se manipulan como si fueran masa para empanadillas, y la materia se sublima elevándola a la categoría de sublime.
    He terminado jugando con las palabras, no lo sé remediar.

  11. Alicia dice:

    Una cosa que se me olvidaba pero me parece muy buena y no quiero que se me quede en el cuerpo.
    Los derechos.
    ¿Qué derechos tenemos nadie si los hemos vendido?
    Los hemos vendido y, lo más gracioso, es que los estados, o los gobiernos, o la sociedad o el bienestar o la madre que los pario, nos los revenden, carísimos por cierto. Y se los recompramos y, encima, agradecidos.
    Y eso lo harán todos, de izquierdas, de derechas, de centro y de través… Que es lo que yo entiendo de los que por arrebañar de todas partes dicen que son “transversales”.

  12. J. L. dice:

    Parece como si todos los …ismos que nos hemos venido dando hasta ahora, fueran más naturales, porque se podía estar más o menos de acuerdo con ellos pero al menos se diferenciaban en sus doctrinas, (izquierdas, derechas, anarquista, y un sinfín de …ismos más), pero este nuevo …ismo al que llaman populismo ha conseguido que los extremos se toquen y nos tenga un poco desorientados. Antes al menos teníamos una dictadura que nos había quitado nuestros derechos, contra la que luchar y esa lucha se hacía por todos no por uno mismo, pero ahora la lucha en general se ha hecho individual, más egoísta, ahora principalmente se lucha por “estar” mejor, por tener más derechos. Posiblemente esta situación venga, entre otras cosas, por estar la socialdemocracia disputándose el mismo espacio político con la democracia cristiana y liberal y todo eso, es decir, el famoso eje izquierdas y derechas queriendo apropiarse del centro que es donde está el mayor caladero de votos, y esto ha hecho que aparezca una mezcla rara de ambos que vende un plan ultranacionalista y que ofrece, con promesas incumplibles, proteger primero a su pueblo y luego ya veremos.

    Pero si lo pensamos un poco, todos tienen los mismos padres, es decir, el modelo los fecunda y la sociedad los pare, y todos llegan con la intención de perpetuar al padre o modelo para que nada cambie y solo cuando unos se empiezan a agotar aparecen otros para que sigamos discutiendo entre nosotros, porque en definitiva como todos salen de la sociedad es muy fácil que los integremos rápidamente porque al fin y al cabo todos pertenecemos a ella.
    En mi opinión, el problema viene de habernos querido implantar un segundo paraíso terrenal, con lo de la sociedad del bienestar, en la que todos somos libres e independientes, pero dependemos de lo que nos quieran dar los que manejan los hilos, y de la libertad que nos otorgan sus leyes, pero eso sí, estamos llenos de derechos adquiridos, se podría decir que las únicas obligaciones que tenemos es la de pagar los impuestos que nos imponen.

    Después de una crisis no solo económica como la que tenemos, y yo no me puedo creer que nadie lo viera venir, en donde una parte de esa sociedad lo ha pasado mal, otra muy mal y otra hasta ha sido excluida, cualquier mensaje que nos llegue diciéndonos que nos van a devolver todos nuestros derechos, aunque nunca digan cómo, les compramos el discurso porque queremos vivir en una sociedad donde nuestro principal bien estar sea nuestra propia supervivencia a costa de lo que sea.

    Creo que esta sociedad no va a cambiar por decreto ley, entre otras cosas porque parece que no interesa a quien sea, y mientras que no seamos capaces de distinguir entre, “estar mejor” y •”ser mejor”, tendremos modelo para rato.

  13. Hola a todos,

    Aunque creo que en primer lugar hay que tener en cuenta las causas (neuro)evolutivas de nuestro comportamiento, encontré un artículo que también me gustó como explica el hecho del populismo. Como comenta Paz, tiene que ver con un proceso de infantilización.
    Os dejo el link:

    https://benegasyblanco.com/2017/02/28/la-imparable-infantilizacion-de-occidente/

    Saludos,

  14. EB dice:

    En la línea de mi comentario al último post de Isaac Salama, debo celebrar que Manuel intente aclarar las condiciones que habrían facilitado eso que etiqueta como “populismo” en lugar de perder tiempo en delirios intelectuales sobre las ideologías y las estrategias de los movimientos “populistas”. Pero su breve análisis de la economía y la política desde 1945 está lejos, muy lejos, de aclarar qué ha estado ocurriendo y pronto se enreda sin explicar las fuentes del crecimiento económico acumulado hasta hoy día en la economía global y para peor ignorando las graves deficiencias de la institucionalidad de la política y el gobierno en las democracias constitucionales a nivel de estado-nación (por suerte, el fracaso de la UE ha impedido que esas deficiencias se vuelvan a repetir a nivel supranacional). Esas deficiencias –repetidamente denunciadas por muchos durante décadas– son las que facilitaron el acceso al poder de personas incapaces y deshonestas (no se trata de teoría, se trata de historia y en particular de historia argentina cuyo Estado de Bienestar reventó en 1951; sí, hace 65 años).

    Pero volviendo al caldo de cultivo del nuevo “populismo” uno debe destacar la falsedad de las denuncias y acusaciones contra los nuevos movimientos políticos que desafían a los partidos tradicionales (cuevas de políticos incapaces y deshonestos acompañados de ejércitos de siervos que sólo sirven para insultar a los líderes de los nuevos movimientos). La lucha por el poder coercitivo del estado-nación en las democracias constitucionales ha llevado a que los partidos tradicionales coloquen todo tipo de barreras para impedir la competencia de nuevos movimientos y partidos. Por eso, en lugar de discutir los insultos de los partidos tradicionales contra el “populismo” es mucho más útil discutir cómo favorecer esa competencia, algo muy difícil como se puede ver en EEUU donde el partido más podrido está dispuesto a usar cualquier medio legal o ilegal para impedir que Trump gobierne.

  15. Loli dice:

    ¡Que curioso¡

    El surgimiento, y posteriores “resurgimientos” del movimiento peronista, coinciden con importantes crisis sociales y económicas en Argentina.

    Crisis, que, por otro lado, no paran de sucederse unas a otras, y donde, los mensajes “populistas”, siguen teniendo una base social importante.

    ¿Cuál es el papel del peronismo populista en la inhibición, marcaje y desactivación de otros posibles movimientos políticos, más demócratas, donde se propiciara una expresión más libre a una sociedad, la argentina, donde la cultura, aunque sea como una actitud vocacional, es algo extendido y prendido en ella?.

    ¿Cómo se liberan, los populismos, de las iniciativas creativas, librepensadoras e inteligentes de las sociedades a las que dicen “escuchar”?.

    1. EB dice:

      Loli, no. El surgimiento del movimiento peronista se produce después de la crisis política iniciada en 1928 cuando el Partido Radical tiene por primera vez mayoría absoluta en el Congreso (segunda presidencia de H. Yrigoyen) y que se prolongó hasta 1946 agravada por la profunda crisis económica asociada a la Gran Depresión y por el gran debate nacional sobre la participación en la Segunda Guerra Mundial (el gobierno militar rompió relaciones con el Eje en 1944 y le declaró la guerra en 1945).

      Luego del derrocamiento de Perón en septiembre 1955, el Partido Peronista o Justicialista fue proscripto y recién pudo volver a participar en una elección con candidato propio en 1973 (en 1958 Arturo Frondizi ganó la elección porque llegó a un acuerdo con Perón y fue derrocado en marzo 1962). Durante esos 18 años, el movimiento siguió fuerte y vigente, condicionando la política del país.

      El fracaso grotesco de los gobiernos militares (1955-58, 1962-63, 1966-73) facilitó el regreso de Perón ya enfermo (junio 1973, muere en abril 1974). Entre 1973-76, la lucha interna del Partido Peronista generó una crisis política y económica que terminó con el derrocamiento de Isabel Perón (puede visitarla en Madrid) en marzo 1976 y un nuevo gobierno militar, mucho peor que todos los anteriores gobiernos militares. Después de Malvinas, los militares convocaron elecciones y cuando el Partido ha ido unido ha ganado fácilmente.

      El cuento de las políticas “populistas” de los gobiernos peronistas se puede fácilmente extender a las políticas de los gobiernos militares y de los gobiernos radicales (Frondizi, Alfonsín y de la Rúa, en particular los dos últimos por su incapacidad y corrupción). Peor, se puede extender a toda Europa e incluso a todas las democracias constitucionales post-SGM.

      Sus opiniones reflejan una profunda ignorancia sobre la política en general y la política argentina en particular.

      1. EB dice:

        Recién leo este artículo

        http://www.elmundo.es/espana/2017/03/08/58befa91ca4741a37c8b4638.html

        que no dice mucho pero que me recuerda algo esencial en la política, esto es, el odio (yo prefiero hablar de promoción del odio en lugar de construcción del odio).

        Las circunstancias de mi vida hicieron que me criara en una familia extendida en que algunos adultos participaban activamente en política y específicamente en la oposición activa contra Perón. Ya en 1951 (cuando el proceso electoral que llevaría a la reelección de Perón después de cumplido su primer mandato de 6 años) la intensidad del conflicto entre peronismo y radicalismo aumentó a niveles en que los enfrentamientos personales entre políticos eran comunes, dejando en evidencia que la política es lucha bruta por el poder. Por años ese conflicto condicionó a la política argentina, tanto entre partidos como entre facciones de los dos partidos principales, generando odios que aún hoy tienen consecuencias, pero más importante dejando claro que la promoción del odio es una buena estrategia para cualquier partido político en una democracia constitucional y por eso cualquiera que haya seguido diariamente los sucesos políticos argentinos por largo tiempo no se sorprende que se siga recurriendo a su uso. Quienes décadas atrás nos entreteníamos viendo boxeo (o practicando rugby), nos gustaba que terminado el combate, los boxeadores se saludaran como “caballeros”, como si nada hubiera pasado entre ellos. En política, los boxeadores nos quieren hacer creer que nada pasó entre ellos pero sabemos bien que son mentirosos e hipócritas y aceptamos sus mentiras e hipocresías con la esperanza de que por lo menos el odio entre ellos no tenga consecuencias aún mayores.

  16. RBCJ dice:

    En el Wall Street Journal del 7 de marzo

    Populism Need Not Be Undemocratic

    https://www.wsj.com/articles/populism-need-not-be-undemocratic-1488931148
    Some manifestations of populism, in short, represent an expansion of democratic voices and choices, not a challenge to the regime. This forces us to distinguish more carefully between policy disputes within democracy and broader disagreements about democracy.
    ..
    Eternal vigilance is the price of liberty, of course. Now and in the future, Americans of all persuasions should police the boundary between legitimate if unwelcome sentiments—from the president, the press or anyone else—and the use of public power to suppress them. We should unite to defend basic democratic norms of civil discourse and respect for evidence. But we should not confuse policy disputes, however heated, with real threats to liberal democracy.

    1. EB dice:

      Sí, pero el WSJ hace tiempo que se ha quedado corto, muy corto, en denunciar el odio y la violencia fomentada por demócratas e izquierdistas, especialmente en las universidades que se han convertido en cuevas de adoctrinamiento por parte de profesores podridos y administradores corruptos. Para muestra lea

      http://www.libertylawsite.org/2017/03/07/the-incredible-shrinking-left/

      Por suerte en EEUU, a diferencia de Europa, los liberales auténticos luchan por la libertad y por la democracia constitucional. Y hoy, como ayer, terminarán en minoría derrotada.

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