Dicen los estudiosos del tema que a finales del siglo dieciocho y comienzos del diecinueve coincidieron tres revoluciones. La primera fue industrial y se montó a partir de una máquina de vapor, la segunda fue consecuencia del hambre y la llaman francesa, y la tercera es la sexual y la produjo el bidé.

Salvando la novela de caballería y los cuentos trovadorescos, con indudables connotaciones sexuales implícitas –como el Quijote o la Caperucita lo pueden ejemplificar– el arte solo empezó a ocuparse seriamente de la “cuestión sexual” en los movimientos a partir del XIX. Hasta entonces los “intemporales vigilantes de su bien común” nunca habían entendido la sexualidad como un aspecto al que prestar demasiada atención.

La represión como herramienta básica con la que tratar la sexualidad humana de forma colectiva y generalizada, pese a lo que comúnmente se piensa, no tiene más raíces que un par de siglos atrás, y fueron los poderes dominantes de entonces quienes encabezaron toda una cruzada para contener el empuje liberador que, a otros niveles, alcanzaba rápidamente a una sociedad que pulsaba por romper la esclavitud social a la que durante tantos siglos había estado condenada y sometida.

Se produjo la revolución del comercio y de la producción de bienes, se produjo la revolución artística y la de los movimientos creativos, se avanzó de manera considerable en cuanto a los movimientos humanísticos y no digamos los científicos, se dio una revolución socio-económica que creó un espacio nuevo llamado clase media, y surgieron dos ideologías que se mataron por dominarlo, fracturando al mundo en dos, pero ¿respecto a la sexualidad ha habido una auténtica o, por lo menos, significativa transformación?

Toda la fenomenología que se contiene en el mundo de la sexualidad parece indicar su íntima relación con la evolución humana individual, y la identidad sexual contiene los elementos esenciales para protagonizar un cambio de mayor profundidad que cualquiera de los mencionados anteriormente. Los que se han venido produciendo en el mundo moderno al respecto solo son como los hermanos menores de este otro, huellas e indicios del destino de una transformación de mucha mayor dimensión y calado.

Puestos a indagar al respecto en la actualidad, lo primero que sorprende es que una de las fuentes principales sobre la naturaleza del hombre y referente en las cuestiones de índole más íntima, como es la institución eclesiástica, garante de la esencia espiritual de la persona humana como rasgo diferencial del resto de animales, en lo que a la sexualidad se refiere predica seguir un comportamiento similar a estos, de forma que lo que es válido en todas las demás dimensiones humanas, no lo es aquí, condenando a la sexualidad a un hecho concebido con finalidad reproductora y enmarcada dentro de una sola relación monógama e intemporal.

O parece no entender el misterio que se esconde en toda la constelación de la llamada sexualidad humana, si es que hubiera algo de nuestros mundos que no se sustraiga en alguna medida a ello; o parece entenderlo demasiado bien, en cuyo caso, doble motivo para que un aventurero que trate de integrar su consciencia como individuo la descalifique como referente en su búsqueda, pues a la veladura intencionada se le añaden las sospechosas causas que lo puedan provocar.

Y continuando con la indagación, lo que la ciencia y los profesionales nos dicen tampoco parece poner mucha claridad en la cuestión. Algunos lo identifican con la denominada “función sexual”, es decir, con un aspecto concreto y aislado que hace referencia al acto sexual sin más, o a un conjunto de circunstancias con ese mismo denominador común. Otros científicos, curiosamente alineados ideológicamente -en esto sí- con la tesis eclesial respecto a nuestra esencia sexual animal, reducen todos los componentes relacionados con la sexualidad al ámbito estrictamente genital. ¿Es un paso, o la otra cara de la misma moneda?

Y esto es lo que se lleva ahora, la moda liberadora que establece un estilo sexual dominado por seguir simplemente los pasos de los deseos, sin fijarse mucho con quien, sin tener demasiado en cuenta cómo, y mucho menos preguntarse por qué. De ahí que esta fórmula, que empieza a ser bastante más generalizada de lo que se piensa, haya generado unas redes apoyadas en los últimos avances tecnológicos, en las que de manera fácil, asequible y anónima puedas hacerlo casi con cualquiera que tenga tus mismos propósitos. Y a medida que crecen estas prácticas, parecen crecer con ellas esas formas desesperadas de masturbaciones conjuntas.

Lo que realmente resulta decepcionante es que una sociedad que se considera liberada haya parido una sexualidad tan desastrosa, por primaria, como la actual, donde el referente principal sea simplemente ser antagonista de la represión, es decir la promiscuidad. Su principal afirmación es el deseo, su más importante argumento el apetito sexual y su más elevado principio la propia satisfacción.

Al preguntarse por una de las cuestiones que han marcado los derroteros del mundo de la cultura de forma intemporal, que ha suscitado las mayores controversias, los discursos más acentuados, las entelequias mejor desarrolladas y el arte más sublime, el discurso social actual parece reducirlo todo a un acto. Y continuando con las preguntas, la seducción, la conquista y el encandilamiento dicen que son sin más prolegómenos de lo último. Y el enamoramiento, la obnubilación y el éxtasis, vestigios antiguos de una concepción trasnochada. Y el misterio del magnetismo entre dos seres, la aventura de los derroteros recorridos en pos del encuentro, el pálpito por una apertura única son solo licencias superfluas, producto de mentes que adolecen de un romanticismo infantil.

Porque la auténtica esencia de la sexualidad reside en un desnudo interior y completo, no en el de las ropas, sino el del deshacer los nudos que la cotidianidad vertebra alrededor de cada persona. Y puesto que todo lo que hemos aprendido a lo largo de milenios de historia ha consistido en construir un capital individual, una propiedad individual, un terreno individual, un porvenir individual, y ahora, una identidad individual, y a defenderlos a capa y espada, ¿qué puede estar sucediendo cuando en nuestras relaciones, que nos hacen sentir lo contrario, tropezamos torpemente con la misma piedra, que consiste en variar la persona con la que relacionarse, manteniendo los mismos principios con la que forjamos los encuentros? ¿No será que esto del sexo guarda una relación directa con una deconstrucción, un despojo y un desapego de nuestra individualidad, que nos pide mucho más de lo que se está dispuesto a entregar?

Desgraciadamente sigue prevaleciendo una intención disgregadora en la concepción completa de la sexualidad humana, reductora, simplista y que mantiene una manera represiva de contemplarla en toda su dimensión, y defender otra que la transcienda solo te acarreará críticas y acusaciones de reaccionario, o cualquier otra cosa peor. Tratar a la persona en su faceta más animal es la estrategia moderna para mantenerlo atado a la tierra, a su territorio y a su posesividad, es una forma bastante evidente de impedir que se sueñe con ser capaz de volar alguna vez, aunque solo sea unos instantes, en algún momento.

34 comentarios

34 Respuestas a “SEXO FÁCIL”

  1. Micaela Casero dice:

    ¡Hola, Carlos! Feliz año, por cierto, que has empezado el 2013 con un tema controvertido, oscuro y con la licencia de “tabú crónico” renovada, no en los mismos aspectos que hace un par de siglos pero sí en muchos otros.

    Me explico.

    Sí, el sexo se hace ,muchas veces, con intenciones reproductivas.
    Sí, el sexo se consuma, otras, para provocar placer en estado puro.
    No conozco a ningún animal que haya violado a otro de su misma especie para poder conseguir el coitus.
    Sí, he leído sobre violaciones individuales, masivas, de unos seres humanos a otros.

    Si el sexo se “cosifica”, se “vulgariza”, se “utiliza para” …, el sexo pasa a ser un producto estandar que hay que comercializar en envases de lujo (figuras de ensueño anoréxicas o voluptuosas, encajes, sonrisas “profiden”), a precios económicos, con sensaciones salvajes, experiencias únicas y otras clasificables o enmascaradas en una búsqueda de amor verdadero (léase “agencias del tipo chico-a busca chica-o).

    Puedo imaginarme un tiempo donde había pocos seres humanos en la tierra y donde el sexo se reducía a una función reproductiva, esencial para la supervivencia de la especie.
    Puedo imaginarme un tiempo donde se descubrió la magia y el placer del orgasmo, y se pudo a través de hierbas evitar el embarazo indeseado para poder disfrutar de una relación sexual sin estrés.
    Sé que existió un tiempo donde se dividieron a las mujeres en dos clases: las que tenían hijos y las que daban placer.
    Sé que existe un tiempo donde las posibilidades sexuales han crecido hasta un infinito tan amplio que la sexualidad se ha convertido en un fín en sí mismo. Desnudo, seco, estéril, efímero.

    Pero, ayer hablé con mi hija sobre sexo, y me escuché pronunciando palabras como Amor, Comunicación, un Aspecto Íntimo del Conocimiento del Otro, un Dar y Tomar, un Confundirse, un No Sé Qué de Plenitud, una Aventura Divertida …, que tiene que ver con el Respeto, el Crecimiento Espiritual de Dos.
    Y, sin cargar las tintas, un Camino de Descubrimiento del Otro y de Tí Mismo. Eso sí, uno más donde es posible que lo sensitivo, el interés por lo nuevo, el aprendizaje (lleno de torpezas, clichés rancios y peliculeros) se tamice y haga cosquillas a esencias básicas como el amor, la fantasía, la risa, la amistad, la complicidad.

    Y, de verdad, que no me sentí cursi al hablar así (hubo alusiones concisas y concretas a condones y anticonceptivos), tal vez un poco nostálgica, eso también lo sentí flotar.

    1. Carlos Peiró Ripoll dice:

      Feliz año Micaela.

      Solo un matiz. Cuando hacía mención en el artículo a que una posición distinta a la establecida en relación con el sexo, solo te traería criticas y acusaciones de reaccionario, simplemente hablo de unas cuantas experiencias al respecto que he presenciado como espectador en tertulias, conversaciones informales, o foros públicos al uso.

      Te propongo que esa conversación que has tenido con tu hija, la tengas en un ámbito más público para ver que es lo que pasa. Si te encuentras una respuesta como la de ella, y te sientes tu misma igual que como mencionas, pago yo la ronda. Pero, te advierto, si te quieres tomar gratis la bebida, igual al final te cuesta más en amigos y adversidades.

      Un fuerte beso.

  2. Alicia Bermúdez dice:

    Nunca ha habido una revolución sexual. Jamás ha sido cuestionado que la práctica del sexo es algo así como un derecho natural e incuestionable, y poner en tela de juicio que al tal derecho se le pueda poner alguna objeción o cortapisa siempre ha estado muy mal visto, y expresar algún tipo de rechazo hacia el sexo y las relaciones sexuales es considerado una anomalía que hay que hacerse mirar, acudir a un médico que diagnostique qué es lo que está funcionando mal en quienes no están en absoluto interesados ni en él ni en practicarlo.
    Nunca entenderé por qué se es tan tolerante, y al mismo tiempo tan intransigente, con todo cuanto está vinculado con el sexo.
    Se tiene derecho al sexo, y punto.
    Los gordos o los alcohólicos tienen derecho a que su dependencia de la comida o el alcohol sea considerada y tratada como un problema de salud al que hay que encontrar una solución, aunque sea a costa del erario público; y existen cantidad de medicamentos y de dietas y de especialistas cuyo objetivo es luchar contra la ingesta de alimento o de alcohol que se entiende “excesiva”, pero no entra ni siquiera en cuestión el plantearse que la práctica del sexo pueda ser excesiva, y si lo es (que lo es) también ha de ser el erario público el que acarre con los costes de deshacerse de los inconvenientes (1.700.000 abortos el pasado año).
    El ser humano, tan afanado en poner distancia con el resto de las especies en tantos otros terrenos, en lo que hace referencia al sexo no quiere saber nada de diferencias, y alega que las relaciones sexuales son algo inherente a la naturaleza de las personas y que no cabe el tan siquiera el plantearse que pueda ser de otra manera.
    ¿De verdad proporciona un revolcón tanto placer como se cacarea?
    Más bien creo que la sexualidad ha dado a lo largo de los tiempos más disgustos y sinsabores que otra cosa y más sufrimientos de los que hayan ocasionado cualquier tipo de calamidades y de plagas.
    Por culpa del sexo las personas han cometido cantidad de tropelías e indignidades; han robado y traicionado y matado ¿O eso que se denomina de forma tan eufemística “violencia de género” tiene su raíz en otra cosa que no sea el sexo? ¿Y todo lo que se ha dado en llamar “romanticismo”, no es una forma velada y bastante hipócrita de aludir a la sexualidad?
    Las canciones, por ejemplo; es difícil escuchar una canción en cuya letra no esté presente la anatomía y no contenga alusiones constantes a contactos físicos y a calores y a temblores y a espeluznos…
    Y la fidelidad, eso que tantos quebraderos de cabeza ocasiona porque “tú te has acostado con fulanito o con menganita”, y, eso, claro está, no se puede tolerar… Sí puede tolerarse sin embargo que el “ser amado” sea un cretino o una cretina capaz de pisotear a sus congéneres y de arremeter sin piedad contra quienes por las razones que sea están en una posición social o económica o cultural inferior a la suya.
    Me quedo mirando los párrafos que llevo escritos y me digo “hija, qué mal te expresas” y que debiera borrarlos o mandar a la papelera. Y es que todo lo que tiene que ver con el sexo me irrita tanto que cuando caigo en la tentación de entrar en temas que lo tratan termino las más de las veces por desbarrar.
    Pero, en conclusión; que el sexo me parece la peor de las maldiciones que pesan sobre la humanidad. Y que la humanidad acepta la maldición con una resignación (y una soberbia, al mismo tiempo) del todo despreciable y contraria, además, a toda racionalidad y a lo que se supone ha de ser la búsqueda de una espiritualidad que nos acerque a… — no me importa ponerme cursi — la divinidad.
    Ah, que por poco se me olvida. El sexo y el Amor no tienen nada que ver.

    1. Carlos Peiró Ripoll dice:

      Bueno Alicia, te has desatado con el tema.

      Solo quiero hacer una observación. Dices, en tu conclusión, que el sexo te parece la peor de las maldiciones, y entiendo por las argumentaciones que vas desgranando que opines así, dado que has elegido las que mayor negatividad contienen. Solo que no son todas las que se dan en nuestra vida sobre el tema.

      La sexualidad es tan transcendente que ninguna doctrina ha querido entrar de una manera auténtica a establecer unas pautas, unos criterios y unos caminos para manejarla. Tres mínimas observaciones, generalmente para denostarla, y poco más. Y las sociedades que nos hemos considerado liberadas de doctrinas y autoritarismos, hemos zanjado la cuestión con un “todo vale” menos las enfermedades de transmisión y los embarazos no deseados que, siendo otro tipo de dirección, acarrea otro buen montón de peligros y riesgos de diferente calse.

      Igual que no se puede acusar a la escritura de ser la causante de que se firmen las sentencias de muerte, ni al lenguaje de provocar los terribles tribunales inquisitoriales, ni que la búsqueda del conocimiento lleva irremisiblemente a la hoguera, tampoco se puede decir que es la sexualidad, sin más, la que ha causado los horrores que mencionas.

      Lo que pasa es que nos ha calado hondo el estilo de los Ministerios de Sanidad y la OMS, y creemos que el tabaco mata y los antibióticos curan, y me parece que los tiros no van por ahí. Porque habría mejor que decir “Señores: la Vida mata”, y desde ahí podríamos situarnos mejor para debatir lo que es positivo para el desarrollo humano y las cosas que son tóxicos.

      Solo recordarte que ahora mismo, mientras tu y yo escribimos estos mensajes, hay, también muchas personas amándose profundamente, muchas parejas con unos encuentros verdaderos, y muchas personas pudiendo sentir que el placer del otro además de provocarles a ellos mismos placer, también les hace sentir bien.

      Un saludo

  3. gema dice:

    Seré breve por falta de tiempo, siempre he pensado que, sino se A M A..con lo que eso significa- que no es lo mismo que QUERER…para que haber sexo..o sexualidad….al carajo con ello.

  4. gema dice:

    El artículo tal y como está escrito a mi parecer está MAGISTRAL.

  5. Micaela Casero dice:

    Gracias, Carlos. Ya van dos invitaciones, que una tiene memoria de elefante, una para que si algún día lo necesito me pase por tu consulta y ahora ésta de la copa gratis. Si no me pillara tan a tras mano, aceptaría cualquiera de las dos para verte y tener la oportunidad de darnos el gustazo de una buena charleta.

    Por cierto, un comentario a tu aclaración: una de las vivencias más “esotéricas” de mi estancia entre los europeos austriacos fue el descubrimiento del corsé en las relaciones entre hombres y mujeres. Aprender a tratar a los del sexo fuerte casados o con relaciones estables como posibles seres humanos con un futuro de amistad donde no intervenían sus parejas femeninas para nada, ha sido uno de los retos más maquiavélicos a los que me he enfrentado en mi vida de extranjera. Después de algunas experiencias amargas, malentendidos salobres y situaciones ridículas he conseguido consolidar un par de amistades sin sabor a sexo enlatado. Eso sí, pago yo siempre mi copa, aquí se estilan las cuentas separadas, incluidas las propinas.

    Pero, entiendo muy bien lo que me cuentas, cuando leo algunos de los comentarios a tu artículo.

    Para tí también un beso inofensivo y cariñoso.

  6. Alicia Bermúdez dice:

    No despotrico contra el artículo, despotrico contra la forma en que se ha consensuado entender en las sociedades occidentales la sexualidad. No voy a negar que mi apreciación personal esté teniendo su arte y su parte en mi forma de opinar.
    No hay problema en ser o en declararse heterosexual u homosexual, ¿verdad que no?
    Chirría sin embargo que alguien diga “detesto el sexo, y me da grima”. Pues, aunque os parezca muy raro o muy escandaloso, hay muchas personas (más de las que desde las estadísticas se tenga constancia) que sienten, sentimos, un profundo rechazo hacia el sexo.
    Espero no obstante que eso no sea un inconveniente para expresar mi sentir y mi opinar.
    Y, Carlos, las comparaciones que me haces con el tabaco y otros ejemplos que me pones no me sirven, son temas que no tienen nada que ver.
    No me negaras, en cambio, que gran número de las tristezas y depresiones y angustias que aquejan a las personas están muy ligadas a frustraciones de índole sexual por más que se las envuelva en el papel de celofán de la palabra amor. Infinidad de parejas que se han amado tiernamente el día que se separan se odian a muerte.
    ¿Qué tipo de amor es ese?

  7. Carlos Peiró Ripoll dice:

    Te he entendido Alicia, que te has desatado contra la forma que tiene esta sociedad de contemplar y practicar la sexualidad, y no contra el artículo.

    Pero mis objeciones a tu comentario no provienen de que me sienta cuestionado en sus frases, sino de que en él solo has reflejado una parte, la más negativa, de la sexualidad. Mis críticas en el artículo se centran principalmente en que un tema de la relevancia de la sexualidad, entendida en toda su dimensión, presumimos de que ha sido resuelta satisfactoriamente -y tus comentarios, por ejemplo, demuestran lo contrario- con la eliminación de los mensajes y prácticas basadas en una represión que situamos en el pasado, y en determinadas instituciones y capas sociales, y que la fórmula aplicada de manera generalizada en la actualidad se centra solamente en dos aspectos como son las enfermedades de transmisión sexual y los embarazos no deseados. Parece que el resto de cuestiones que la sexualidad implica, y, estamos de acuerdo, son la base de multitud de problemas personales hasta un punto que consideraríamos increíble, razón pues de más para entrar a debatirlas, nos sentimos incapaces de abordarlos por diferentes razones. Entre ellas, como en otras cosas en nuestro medio, por el efecto “social” que esto tiene en las opiniones generalizadas que se hacen en nuestra sociedad, es decir, por el pensamiento único que nos domina y establece lo que es lícito y lo que no lo es. Y, es que todos sabemos, que hablar de sexo es también hablar de amor, uno de los grandes tabús de esta sociedad, junto con la muerte (y la enfermedad) y la libertad (o el pensamiento).

    Hablar de amor nos da mucho “yuyu” a todos.

  8. Inés dice:

    La palabra sexo, me da mucha penita.

    No recuerdo otra palabra mas violada, castigada, utilizada y perseguida. Habría que preguntarse porqué no sabemos definirla o porqué se le adscriben múltiples significados.

    Hablar de ella cuando no existe un significado en mi vocabulario, me es imposible.
    Directamente la elimino y con ella todas las demás que pretenden acompañarla.

    Es decir no voy a hablar de “sexo”.

    Los científicos son cada uno de su padre y de su madre y tampoco jamás se ha estudiado en profundidad el Sistema o el Centro físico en el cuerpo, fuera del funcionamiento del aparato reproductor. El aparato reproductor está perfectamente explicado, pero no se nos dice nada de la fusión que un contacto íntimo y consciente con otro ser proporciona a éstos.

    Las iglesias, religiones etc, también lo han utilizado, tratándolo en distintos grados desde el más vil pecado en las más ortodoxas, hasta un obstáculo para el desarrollo o la consecución de grados más avanzados de consciencia en otros.

    Sin embargo, desde el punto de vista de la materia viva, y digo materia porque las plantas y quien sabe si también minerales aparentemente inertes, no tienen “sexo”
    tienen muy distintas formas de reproducción e intercambio de su diversidad. Pues bien, desde este punto de vista creo que no hay nada en el planeta asexuado, sino que existen distintas formas de intercambio y expansión. El caballito de mar es hermafrodita, es decir, masculino en unos tiempos y espacios, femenino en otros. Hasta las células somáticas que siempre nos han dicho que no se dividen, habría que decir que tienen divisiones mucho más reguladas, sinó que se lo pregunten a un hepatocito.
    “Los animales” es un término demasiado general, igual que el término de “humanos”. Bastantes animales y plantas necesitan un cortejo previo a la reproducción, tampoco es cierto que los animales no eliminen a sus crías o incluso a sus parejas ( lo digo por lo de generalizar).

    Con ésto que me resulta tan difícil expresar de forma sencilla por toda la actual amalgama que existe alrededor de lo “sexual”, diré que yo también he estado leyendo por encima sin poder pasar de los primeros renglones de revistas, artículos y demás, casi todos perversamente influenciados aún por eso del tal Freud al que jamás he leído directamente, pero que parece que le daba importancia, pero realmente no tengo ni idea.
    Lo que si he leído a lo largo de los años es mi propia experiencia en el descubrimiento de mi sexualidad, como indivíduo y como ser social, además de algo de prosa y poesía oriental.También me he fijado en las formas por las que muchos artistas revelan sus experiencias- siempre únicas-. y ultimamente me han llegado algunos textos de autores que profundizan en un conocimiento integrado sobre las relaciones entre los hombres con su entorno.
    Con todo esto he sacado algunas conclusiones:

    Mi función sexual no es exclusivamente reproductora y sólo un perfecto funcionamiento de todas las sustancias sintetizadas a partir de hormonas sexuales, garantiza el funcionamiento de las demás funciones corporales y por eso sus receptores se encuentran directamente en el núcleo celular. ¡ Es que no necesitan ni “segundos mensajeros”! La función tiroidea depende de éstas hormonas así como el sistema inmune, el crecimiento y la diferenciación celulares y otros muchos procesos metabólicos. Por eso, el conjunto de procesos relacionados con la sexualidad comienza en el embrión y va transformándose a lo largo de toda la vida, con el objetivo de realizar sus funciones, todas, no sólo la reproducción, hasta el mismo día de la muerte del individuo.

    – Mi sexualidad es la parte más privada de mi ser. ( Con el que primero me tengo que encontrar )

    – La unión de mi ser con otro ser es un acto sagrado, misterioso , de fusión, por tanto no tiene nada que ver con el resto de las relaciones humanas o encuentros con otras personas para otro tipo de intercambios.

    – Tiene que ver con el amado y la amada en un proceso sin tiempo en el que el recorrido es búsqueda, reconocimiento, “pausas imposibles”, comprensión de la identidad mutua y fusión en el vuelo. Ahí ya no hay ninguna barrera no existen él ni ella como identidades distintas ( no puedo explicarlo).
    – Como es un acto íntimo de libertad individual al más alto grado, no se da casi con nadie, no puede ser sustitutivo de poder, ni de soledad, ni de venta ni de sometimiento ni de represión, ni nadie más que los elegidos tienen arte ni parte.
    – Ni el cerebro (ilusiones, emociones, posesiones, confusiones, apegos, pertenencia, dominio), ni el sistema motor ( entrenamiento físico) pueden utilizar este tipo de energía tan poderosa, a partir de éste sistema, y es ésa la causa de tanta confusión sistemática, cuyo resultado es enfermedad, locura y adicción a algo con un objetivo único e intransferible a las otras funciones vitales, puesto que su función no es sólo vital.
    Creo que la naturaleza de los dioses lo ha puesto a nuestra disposición para crear un nuevo ser, un nuevo Ser porque siempre existe un nacimiento.

    _

    1. Carlos Peiró Ripoll dice:

      En realidad Freud lo importante que hizo fue rescatar la sexualidad del ámbito reproductivo-animal, para darle una consideración de energía vital y relacionarlo con el desarrollo de lo individual. Luego, en el desarrollo del término y su encaje en los sucesos del aparato mental y psíquico, quizá hubiera sido mucho pedir que estableciera una consistente teoría de los juegos y procesos adecuada para su utilización en el ámbito psicoterapéutico. Pero es muy de reconocer el mérito de introducir en el quehacer científico unos aspectos que eran indudablemente tabú en la sociedad de entresiglos del pasado y el anterior.

      Quisiera destacar una parte de tus afirmaciones que no ha sido tocado en el artículo por entender que este derivara por otros derroteros, y es la relación entre sexualidad y género. Espero que esto pueda ser suficientemente abordado en posteriores artículos, pero solo decir que el encaje entre ambos aspectos es un tema fundamental para entender el desarrollo de la identidad y el ser humano, y que en la actualidad prevalecen unos conceptos claramente estereotipados y superficiales, que procedentes del ámbito social poco aclaran al respecto, y, en cambio sitúan el debate en un terreno ideológico, instrumentado a través de las sucesivas campañas al uso de eso que podríamos llamar “conductismo social”, reflejo de un problema de fondo de mayor calado y mal resuelto como es la atávica y esencial relación de esas formas de entender el mundo, esas dos sensibilidades y esas dos potencias que en todo individuo se contemplan en su interior, como son lo femenino y lo masculino.

      Un saludo, y felicitaciones por tu comentario.

  9. gema dice:

    Opino quién no se ama-quiere así mismo@ imposible querer-amar a otr@s; básicamente, para mí vida sexual-amorosa..es liberación de Energía y otra manera de comunicación entre humanos, para ello hemos de com.con nosotr@s también,….así que los eclesiasticos por favor que no se vengan conmigo a la cama..y que se dediquen a su Dios…que ya decido propiamente que hago con mi cuerpo..que para eso es mío, que hago con mi alma y que hago con mi vida??..lo económico también influye en la sexualidad- como se concibe- sobre todo en los H. creo.

  10. José Luis Carrillo dice:

    El otro día le preguntaba por teléfono a un amigo, ¿Qué haces?, es decir, lo que se pregunta siempre por teléfono a un amigo, y va me responde, pues aquí hablando de sexo, y claro lo primero que se te viene al pensamiento es que, ala, “ya están hablando de la jodienda” con perdón.
    Pero después de leer tú fenomenal y gracioso artículo, se me vino al pensamiento la letra “X”, y seguí pensando, (que le vamos a hacer), si cambiáramos la equis por la ese, a lo mejor pasaría lo mismo que cuando decimos que algo lo podemos ver desde un punto de vista exotérico o esotérico, es decir, accesible para el vulgo, o que es de fácil acceso para la mente, o bien, de una forma oculta, reservada, de difícil acceso para la mente. Todo esto lo dice la RAE, y a continuación veo, seso; cerebro, centro nervioso del encéfalo. Y, facultad sensitiva del alma.
    Bueno, si esta especulación fuera verdad, estaría bien que alguna vez hablásemos de seso, porque desde ese punto de vista si podríamos hablar, por ejemplo, del seso de los ángeles o de la sensibilidad del alma, en fin de otro montón de cosas menos vulgares, de más difícil acceso para la mente, aunque no lo entendiera. Y que conste que con la equis te lo puedes pasar de vicio.
    En fin, ya me dirás que te parece la tontería.

    1. Carlos Peiró Ripoll dice:

      Bueno, no deja de ser un juego de palabras con cierta enjundia, lo que viene a decir Sr. Carrillo.

      El sexo y el seso, puede recogerse, en la línea de lo establecido, como un elemento representativo del fiasco que suponen unos mensajes instalados, fomentados y subvencionados en nuestra sociedad, en los que imperan políticas que lejos de intentar ayudar a resolver, en la medida que pueden, un problema de mucho calado, tratando de que lo “sexual”, entendido como genitalidad vaya siendo concebido de forma integrada con otros aspectos del individuo, colaboran más bien en lo contrario, en que se siga intentando mantenerle “roto” o desgajado en trozos.

      Me llama la atención al respecto, como las prácticas sexuales en nuestro medio van por caminos determinados. Hay una importante desacralización de estos rituales, y se realizan tendiendo hacia formas más “públicas” y, por tanto, menos íntimas, siguiendo trayectorias más abiertas que privadas, que creo que son efecto de un secretismo anterior insano, pero contribuyen a una popularización de los aspectos más primarios e impulsivos de la sexualidad. Como una muestra más de los procesos de cambios colectivos en los que estamos navegando desde hace tiempo, tiene su lado positivo y negativo, y para ser realmente de ayuda es imprescindible que salgan todos a la luz a través de la cultura, la formación, el arte y el aprendizaje, y el destino, los objetivos y los fines no se pierdan de vista en los bucles que una aventura suele propiciar en los recorridos.

      Y, como esta mañana, me he puesto la bata de psicoanalista barato, aplicando la lupa permítame que le indique como de los comentarios que hasta ahora se han publicado, solo el suyo es realizado por un representante masculino y es en términos de un simpático juego de palabras, mientras que el resto, todos aparentemente femeninos, denotan de uno u otro modo una clara disconformidad, malestar y queja sobre las concepciones de la sexualidad de nuestro entorno, a las que el artículo hace referencia.

      Reciba, por lo demás, un cordial saludo.

  11. José Luis Carrillo dice:

    Es normal que la mujer se sienta incomoda y hasta ofendida cuando se habla de sexualidad. En temas como este y por desgracia no es el único, la representación femenina de los seres humanos, ha salido bastante mal parada, no hay más que analizar los términos en los que se platea la sexualidad desde la representación masculina de esos mismos seres humanos, (por supuesto visto exotéricamente). Conquista, acoso, estrategia, etc., los mismos conceptos que se utilizan en las batallas militares para la dominación de un territorio.
    Soy de los que creen que los errores cometidos no deben servir solo para lamentarse, sino para utilizarlos como herramientas que nos eviten volver a tropezar en la misma piedra. Y mi temor al respecto, es que la parte femenina que por fin está ocupando el lugar que por derecho le corresponde en el concepto de Ser humano, pueda volver a cometer los mismos o parecidos errores que su oponente-complementario.
    Creo que todo en la vida se puede contemplar desde un punto vista exotérico o esotérico. Desde el primero está todo bastante claro, habrá que aprender; si lo quisiéramos ver desde la parte esotérica, y nos creyésemos un poco el complicado planteamiento del Génesis, pues podríamos ver que a la mujer la “sacan” del cuerpo del hombre, es decir que los dos parten de un mismo cuerpo material. En fin, que todo depende del cristalito con que lo queramos mirar.
    Sin más, recibe tú y tus lectoras, un cordial saludo.

    1. Inés dice:

      Señor Carrillo,
      Permitame que después de que me ría a carcajadas de su comentario, en mucha parte porque le han dejado sólo los de su especie y porque usted en estas cuestiones, nos clasifica, pase a comentarle, por supuesto en un ambiente distendido.
      En primer lugar mi percepción de lo leído hasta ahora, no denota ningún matiz ni incómodo ni ofendido por el artículo que se presenta, sino distintas apreciaciones sobre lo que la palabra “sexo” tiene. Y esas apreciaciones son universales dada la manipulación y negocio que sobre esa palabra y en su nombre se han vertido.
      La Señora Casero habla sinceramente de lo que le compartió a su hija.
      La Señora Bermúdez de la confusión que existe en la sociedad entre lo que es un polvo y el uso que se da de la misma palabra.
      Yo por mi parte la cuestiono, porque las relaciones íntimas entre los amantes sólo pueden describirse por los artistas, poetas, es decir pueden ser transcritas desde otros muchos lenguajes, no el filtrado por la razón, ni por la iglesia, ni por los del desahogo, ni por los que no saben mirar el cuerpo del otro, con limpieza.
      Aquí no hay o no debiera haber, representación femenina ni masculina discordante en cuestiones tan esenciales como es el cuerpo y las relaciones privadas en las que nos decidimos a entregarlo.
      Muchos hombres y mujeres, en muy distintos lugares y universos, han sentido lo profundo de su entrega a la otra persona, para los demás no hay más que indiferencia. No nos olvidemos que el instinto, el lenguaje de los sentidos unidos y no disociados y la física y la química de los cuerpos juega un papel primario esencial que no es que rechace a la primera, es que las sensaciones de contacto jamás deberían ser desagradables, o son agradables o no lo son y si se insiste en ello, una buena frase en forma de “torta” es bien definitiva.
      Conquista, acoso, estrategia, .. mire no le diré que no, pero eso era antes, ahora si dos personas se encuentran y se enamoran y pueden tener un futuro, o incluso sin futuro, se atreven a intentarlo, se hace desde las dos partes casi sin reglas, como algo que llega y que se reconoce.
      En cuanto a la forma de contemplar la vida, explíquese porque ni idea de que es verla desde exotérico, o esotérico, palabras que de verdad, no se que es lo que significan, fuera del diccionario, claro.
      Finalmente su adaptación del fragmento del Génesis que no deja de ser una metáfora, aunque fíjese los hombres y las mujeres de momento seguimos naciendo de un cuerpo de mujer, pues me parece interesante.
      ¿Troncos del mismo árbol? eso sólo se descubre en la fusión con el amado, cuando ya no existen dos pieles, por lo tanto, no hay fronteras. Puede que como algunos apuntan somos los dos en uno, si eso fuera cierto, todo lo demás lo “sexista” se vendría abajo por sí solo. Amamos seres no géneros.

  12. gema dice:

    En cuanto a las mujeres se nos enseñó que debíamos amar hasta el infinito y entregar lo que no está escrito, incluída vida sexual para con el varón, al menos por ahí capté, en su tiempo esto…resulta que el varón va a lo que va y…santis pasquis….

    Asíl as cosas, y aunque se ame o quiera..lo sexual puede ser juego, porqué no?, búsqueda de placer conjunto, y cariño y amor y lo que sea..pasar un tiempo donde ni el mundo existe..pero fuera posesiones, segundas veces o terceras cuestión de Destino etc…porque eso de “para siempre”,depende, “en la salud y enfermedad”, depende, para procrear..porqué?, que si la virginidad o la postura del misionero..por ahí hay un libro..(el Kamasutra) que parece dice algo más,….en fin..hace falta mucha vitalidad para una vida sexual plena y alegría..y de esto parece que hay poco con las crisis de toda índole que se empeñan en meternos por donde sea.

  13. gema dice:

    De verdad, al último comentario de inés, yo le doy un 10…por la forma y lo que se expresa,y porque así lo veo…en general, hay H. Que en la mujer no ven nada mas que un objeto a utilizar para satisfacción personal, cuestión cultural seguro, pero así es..y las féminas..y no es por nada pero solemos ver algo más.

  14. Carlos Peiró Ripoll dice:

    En los hombres en general el impulso sexual suele adquirir formas no de procreación sino de perpetuación. Acostumbrados en el mundo en el que estamos a verlo de ese modo, sorprende una sensibilidad femenina que dista mucho de estas maneras de sentirlo. Se le ha llamado “sexto sentido” “intuición femenina”, y algunos nos gusta denominarlo “la circular mirada del óvulo”.

    En cualquier caso, no se entiende nada cuando alguien quiere hacer prevalecer como dominante una de la dos. Las dos son humanas, las dos son complementarias y las dos tiene que aprender a entenderse y aceptarse mutuamente. No hay otra forma de ascender por la escalera al doble habitáculo, en el que solo hay una forma de subir al ático del “punto de todos los ángulos”, sin caer en la vertiginosa brecha divisoria que conduce al barro.

  15. José Luis Carrillo dice:

    Doña Inés,
    En primer lugar permítame que celebre el que haya pasado un rato tan divertido al leer mi comentario, eso sí, siento un poco de pena al ver que una parte de sus risas fueran porque me hubieran dejado solo los de mi “especie”, siempre me produce una cierta tristeza cuando veo que alguien se alegra de la soledad ajena, pero como creo que la soledad es un concepto inventado, pues me sigo alegrando de su buen rato.
    Seguramente no supe exponer mi intención al escribirlo, pero vera, yo como usted tampoco quise hablar de sexualidad, porque desde mi punto de vista, se ha metido en la palabra en cuestión, toda una serie de intenciones, (a favor y en contra), por parte de todos los poderes tanto religiosos como político y sociales, que nada tienen que ver con el que quizá sea el centro energético al que los humanos tengamos más fácil acceso, y por ende, lo podamos utilizar a nuestro libre albedrio, y es esto es precisamente lo que nos diferencia de las demás especies, animales, vegetales y minerales, (yo sí creo que todas las especies tienen sexo).
    Sinceramente, no sé en qué forma las clasifico, (a la mujer), en todo caso, mi intención era poner al hombre como artífice principal de la utilización, (manipulación y negocio), interesada de la sexualidad. ¿De verdad cree que eso de la conquista, estrategia y demás, solo se hacía antes?. ¿Está usted segura que en la actualidad no se da en el hombre y además en la mujer?. Yo sinceramente, creo que lamentablemente se está ampliando el uso y disfrute del asunto.
    Desde que el hombre fue consciente que a través del sexo podía perpetuar su linaje, se adueño de la mujer para que otro no pudiera mancillar su dinastía. La propiedad y el empeño egocéntrico de querer perpetuarse a través de los hijos, se cambio por lo de las estrategias militares, porque desde que se invento la clase media, lo del linaje casi que no tiene importancia; y mí, permítame decir, preocupación, es que la mujer en la actualidad esté, quizá por hartazgo, utilizando los mismos conceptos militares, o posiblemente por esa palabreja que esta tan de moda, lo de la igualdad.
    Vera, creo que el Amor como la Libertad, son conceptos a los que hay que llegar con un trabajo más interno, no por la entrega a otra persona o por una relación por muy intima que sea, porque la entrega si es de verdad tendría que ser al mundo, es decir, sin esperar una respuesta, y por lo general cuando uno se entrega a una, o viceversa, siempre se espera una contra entrega, y a eso normalmente se le llama amor, sin darnos cuenta, que es alguna conexión con el Amor, la que nos lleva, a través de una mirada, de ese brillo especial en los ojos, de ese nudo en el estomago que se crea cuando ves a la otra persona y te paraliza y te hace balbucear, todo eso y más, es lo que le decía que te lleva a esa entrega que usted comentaba, pero esa entrega no es Amor.
    Tampoco coincido con usted, en que las relaciones intimas de los amantes solo puedan ser descritas por los poetas, creo que una relación o más bien sensación interior, solo la podría describir quien la percibe, y normalmente cuando se traduce a palabras la estropea, porque es imposible pasar una sensación, que se produce en el plano sensorial al plano sensitivo sin desvirtuarla y si la intentas comentar peor aún. Creo que los poetas tratan de describir las sensaciones que provoca el Amor, aunque nosotros las llevemos a nuestras relaciones personales, porque estoy convencido que en nuestro interior nos queremos acercar a él.
    Tampoco entiendo cómo puede decir que no hay representaciones femeninas ni masculinas en las cuestiones del cuerpo y sus relaciones privadas del mismo, es que verá, lo masculino y lo femenino, lo positivo y lo negativo, o el hemisferio cerebral izquierdo y el derecho, todo en la naturaleza está compuesto por dos componentes u opuestos que no podrían existir el uno sin el otro, porque estamos hecho de materia y la materia lleva intrínsecamente la dualidad, somos duales lo queramos o no. Pero yo soy de los que creen que el cuerpo es el vehículo de algo que es lo que le hace funcionar y que para no meternos en más disquisiciones filosóficas lo podríamos llamar energía, y es precisamente esa energía la que nos puede sacar de la dualidad y llevarnos por el camino del Amor. (Permítame esta licencia poética en la que creo).
    En cuanto a las metáforas, mitos, símbolos, cada uno los puede ver bajo el cristal que quiera, yo intento verlos no solo literalmente, y como veo que tiene diccionario, no voy a decir nada de lo exotérico y esotérico, bueno solo decirle que cuando Cervantes dice en un lugar de la Mancha, a lo mejor no se refiere al región de la Mancha en Castilla, que cuando el Génesis habla de los días de la creación, probablemente no se refiere al concepto de nuestro día, en fin se trata de buscar algo que pudiera estar oculto en el trasfondo de la literalidad.
    Agradezco al Sr. Peiró su artículo porque nos ha servido para confrontar nuestras ideas, porque es en el respeto a las diferencias donde se puede ampliar el conocimiento.

    1. Inés dice:

      Sr Carrillo, si de verdad celebra mi risa me consuela. Realmente no tengo disculpas porque las carcajadas virtuales cuando se leen quizás le sonaran frívolas (risas).
      Distinto sería que la conversación fuera frente a frente, estoy seguro de que no se sentiría ofendido. No interprete que me alegre de su soledad, al revés me alegro de su valentía, este es un tema tan importante que debería ser comentado por personas (hombres y mujeres, sin clasificar).
      También tengo que darle la razón si miro a todos los mundos que están en éste, que desgraciadamente, sumando a los habitantes de este planeta, en muchos Países se controla por parte de los poderes, hasta las partes más íntimas de las personas, por razones que amparadas en fanatismos religiosos no son otra cosa que un intento de sometimiento y dominación de esa parte tan esencial de la naturaleza humana. Cierto.
      Cuando lo escribí me estaba refiriendo a encuentros entre personas adultas, incluso a primeros encuentros entre adolescentes -de nuestros mundos- en los que aún el enamoramiento, las mariposas en la barriga, la luz de la persona amada, el nerviosismo, el palpitar, el encandilamiento, todas esas sensaciones puestas en nosotros y que muchos han olvidado, ellos las manifiestan, testigo soy y le digo más, aún muy muy adolescente quiero seguir siendo, hasta que me muera. En nuestras sociedades ya no me vale echar la culpa a uno de los miembros del “equipo” porque esto no tiene nada que ver con batallitas, ya no.
      Se que no me expreso bien porque muchas veces no se me entiende pero estamos más de acuerdo de lo que parece. En mi comentario no quise hablar de sexualidad entre géneros porque se que hay personas del mismo sexo que se aman, y no son mis relaciones heterosexuales ni mas sanas ni menos profundas ni más limpias ni más poderosas que las de quien elige pareja del mismo género. Mantengo que en el amor y en la intimidad donde se puede disfrutar y entender la sexualidad como una energía de fusión poderosa, no hay más que seres.
      Ninguna intención en ofenderle, no se engurruñe que no le sacaba las uñas. Opiniones o formas de ver las cosas diferentes es lo adecuado, cada cual tiene sus ojos, sus trayectorias y también porque no, sus “confesiones”.

  16. gema dice:

    Este Jose Luis Carrillo, se ha quedado pero que bién a gusto..y no es lucha de géneros??, que conste eh??—–

    sexualidad–amor–vida–destino–dinero personas–fútbol–sexhop–venganzas–relación–comunicación–entrega–comprensión–juego–un hasta luego…lo del único ser-única alma etc..no lo veo tanto.

    1. Inés dice:

      Gema,
      Aquí no hay puntos porque mi escritura no es puntuable. No hay opiniones contrastadas por géneros, no la mía.
      Las relaciones son cosa de dos y para nada las mujeres somos las víctimas de acosos y de engaños en todos los casos y ésto no es un partido de fútbol, no hay equipos. El éxito o el fracaso en la consecución de una vida sana, porque al final es eso, depende de nosotros, siempre. Nuestro el cuerpo, ¿si? pues entonces para todo, teniendo en cuenta que lo que hacemos con él puede afectar muchísimo a terceros por tanto, creo que Carlos escribió ésto precisamente para que se reflexione si “tenemos derecho a hacer lo que nos de la gana, así, tal cual”. Ese es el título: “Sexo Fácil”. Piénsalo.
      Hay mucha vida, primero para descubrirse uno mismo y después para volver a mirar con la inocencia, que no debe perderse nunca y sentir que al otro quizás de verdad le gustemos sinceramente, quizás nos mire el alma y el cuerpo que es todo uno.

  17. Carlos dice:

    Es muy estimulante ver como se pueden aportar diferentes ideas y puntos de vista distintos, algunos divergentes, otros lo contrario, a un tema que considero tan apasionante como el que se debate. Me parece un tema muy amplio, abierto e inconcluso, si es que un tema así alguna vez se podrá llegar a concluir, pero es satisfactorio ver como se puede entrar en él, tras sortear clichés, estereotipos, prejuicios, ideas preconcebidas. o simplemente poder abordarlo saltando el tabú, es decir el miedo.

    Y ya que estamos, y coincidiendo en mayor o menor grado con lo expuesto, me quiero preguntar en voz alta: ¿Y, entonces, porqué hacemos el amor los humanos?

  18. gema dice:

    Eso de “hacer el amor”..que amplio que lo veo yo, no es sólo práctica de sexo a secas, ni quedarse en la obtención de placer via sexual, que así es…para que negarlo…a ver si ahora vamos a hablar como antaño que para hablar de sexo, estaba tan prohibido que decían seso…,eso de “hacer el amor”, para mí que es querer a alguien pero que bastante, pero no querer para un@mismo, querer y desear lo mejor a quién se ama o se quiere, incluso áquella otra persona..sea lo que fuere, la próximidad física-el compartir otro cuerpo, otra alma, otra vida.la intimidad…jopetas!!, que ligazón que genera todo esto no?, que emparejamiento cómo sin darse cuenta, no?, visto desde aquí, cuan difícil que se rompan las parejas si hubo-queda amor por ahí, no?; yo, imagino que esto va por ahí, pero que no soy demasiado indicada para hablar, porque de dos parejas y las dos un puñetero desastre, para que voy a mentir..que tonteria, pues eso del amor-sexualidad-hacerer el amor??…y yo que sé!!!—gracias por tu comentario inés…no capté lo de “sexo fácil”….y….Qué bueno hablar de lo que sea y no, de eeuu-crisis-tarifazos-guerras etc…….por cierto, necesito novio, soy buena persona, admito candidatos con la cartera algo saneada…..ah!ah!…lo del amor para otro momento; bueno que esto último, es broma valeeee…

  19. Rafa dice:

    Parece que la palabra debe contener el símbolo y la esencia de lo que representa .

    Que este principio se olvida en la mayoría de las ocasiones, tenemos múltiples ejemplos, las virtudes teologales del critianismo, son uno de ellos, la Esperanza (confianza en alcanzar la Gracia Divina) , se ha convertido en las expectativas de que a uno le toque la lotería,por ejemplo, y no digamos la Fé y la Caridad.

    Pero si hay una palabra que en este momento se utiliza con menos contenido de su esencia, esta es la sexualidad.

    Una manifestación humana que nos acompaña desde el nacimiento a la muerte, y se plasma en multitud de facetas, como los cuidados de las madres a sus hijos, en las caricias a otras personas, en las miradas entre los seres humanos, en cada movimiento nuevo y en casi toda la relación con el mundo en nuestra actividad humana, la estamos relacionando con actividades tales como el onanismo (que ni siquiera permite hacer amigos).

    Aunque si hay un momento en que la sensualidad alcanza una intensidad indescriptible, es en el hecho de la muerte.

    Muchos artistas y poetas, por su disposición a una especial sensibilidad han sabido verlo.

    Un ejemplo nos dá Lorca en la obra de teatro d. Perlimplín y los amores de Belisa (la muerte) en el jardín.

    También Bergamín comentó que la sensualidad es posible sin amor, pero el amor no puede darse sin sensualidad.

  20. José Luis Carrillo dice:

    Doña Inés,
    Puede estar segura que me alegré de su buen rato al leer el comentario, sobre todo porque en su respuesta no encontré ningún punto de discordia, sino simplemente de un enfoque distinto del asunto.
    Verá, reconozco que soy un maniático de las palabras, del uso que hacemos de ellas, ya que son, desde mi punto de vista, el medio de comunicación a nivel sensitivo que tenemos los humanos, todos sabemos que existen otros medios de comunicación, ya demostrados científicamente, que van más allá de los sentidos, se producen más, a niveles energéticos, por ese motivo entiendo que sean más puros, limpios o menos contaminados por los deseos, miedos y demás necesidades creadas en el medio en que nos movemos más conscientemente, el material, y de ahí mi manía de intentar acércame, sobre todo cuando se habla de conceptos tales como, amor, libertad, fe, igualdad, cuerpo, alma, y algunas más, a verlas desde un significado más profundo, como menos mundano;… es como si los conceptos que contienen las palabras, no las palabras en sí, estuvieran más cerca de ese otro tipo de comunicación menos contaminado por nuestras necesidades y miedos.
    Creo que es una pena para un idioma, en este caso el nuestro, (por cierto riquísimo en matices), que las palabras sean las protagonistas de nuestros sentimientos, sensaciones, emociones y hasta de nuestros sueños, porque siempre que intentamos traducirlos a palabras, siempre hacemos una mala traducción, quizás sea porque nos lleguen en un idioma que desconocemos.
    En fin, estoy totalmente de acuerdo con usted, en que estos temas son para hablarlos, no para escribirlos, aunque de las dos formas utilicemos palabras para transmitir nuestras ideas.
    Bueno, como ni siquiera nos hemos molestado el uno al otro en nuestros comentarios, yo por mi parte, estoy dispuesto, caso que siguiéramos participando en estos debates, a suprimir el tratamiento y respondernos por nuestros nombres.

    1. Carlos dice:

      Inés, José Luis, Gema, debo deciros que al abordar el texto me encontré con una dificultad añadida, que vosotros vais tocando en vuestros comentarios, de resultas del inevitable uso de términos muy utilizados, manidos y bastante contaminados. Las ideas asociadas a los conceptos de sexo, amor, felicidad, género, etc. son muy habituales, y además de cada personal acepción de los términos, hay una idea general sobre cada uno de ellos. Se categorizan, estigmatizan o subliman dependiendo de la manera de concebir estas realidades en cada medio social.

      En el nuestro, por ejemplo, es muy lícito que cada cual hable de sexo y se acepta cualquiera de sus múltiples usos, sin mucho inconveniente y sin el pudor con el que otras sociedades lo abordan. En cambio, sobre el amor, concepto asociado al carácter rancio, cursi y remilgado de las anteriores generaciones, se prefiere pasar de soslayo para evitar los juicios negativos.

      La principal aportación que deseaba hacer es precisamente esa, la de sacar a la luz estos temas, plantear las contradicciones en las que caemos con frecuencia, y subrayar la importancia que estos aspectos tienen para el desarrollo humano, frente a unos velos, sesgos e intereses sociales que dificultan un abordaje en su totalidad. Pero como habéis comprobado se requiere de mucho más de lo que se dispone en un blog.

      Por mi parte encantado de que todo este debate se generalizara y se extendiera en todos los ámbitos posibles.

      Saludos

      1. Inés dice:

        Pues yo Carlos, me quedé con la intriga de la pregunta que te hacías, y puesto que aunque lanzada al aire, eras el principal destinatario, me encantaría que nos compartieras la respuesta.

        ¿sabes? hay quien dice ” No nombremos el amor, extraigámoslo de la materia que nos forma” Lo leí y me pareció tan bello…..

        1. Carlos dice:

          Inés, me alegra que hayas recogido la pregunta propuesta. No tengo la respuesta que busca la interrogante, y ni siquiera se si hay una sola o cada uno tiene la suya propia.

          De alguna manera, en la frase posterior ya tu te estás contestando, y en eso puede estribar el valor del cuestionamiento, en sumergirse y bucear en los campos del subconsciente rescatando los efluvios de otras memorias y experiencias sensitivas que se recogen detrás de la consciencia esperando quien les otorgue el valor que tienen.

          Para desvelar los misterios no es muy aconsejable utilizar la consciencia al uso. Los misterios tienen una llave que solo se le concede al aventurero, y quien los custodia le gustan los héroes pero ni los mártires, ni los previsores.

          Los racionalistas practicantes son los que han desechado la fantasía infantil que todos hemos vivido, e impotentes tiran la toalla para evitar la hiel del fracaso. Y a los irracionalistas doctrinales se les invita sutilmente al suicidio.

          No quiero resultar críptico ni opaco, ni mucho menos frustrar a nadie en sus anhelos de crecer, pero ¿Porqué no dejar una pregunta en eso, una pregunta?

          Un cordial saludo.

  21. Alicia Bermúdez dice:

    El título de una película que ya tiene unos años resume muy bien el lío de cómo se utilizan los términos: “¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?”.
    La película, ya digo, tiene sus años que pueden andar rondando los veinte. Pero la pregunta, así tal cual, serviría para ahora mismo.
    La respuesta está encasquillada en… allá por los años 70, las escurriduras resabiadas de lo que fué la modernez más o menos fresquita de los 60.
    Llevamos ya nuestros buenos 40 años siendo tan “libres” como “aprendimos” a ser por entonces.
    ¿Cuando inventaremos una libertad nueva?

  22. gema dice:

    Creo que,en general la sociedad y sus mass media..no mete la cosa sexual de una manera pero que bién fría, pone a las tipas bién vestidas por si hay “faena”a la caza de lo que sea..y esto es, algo asqueroso en mi opinión, y a los tipos, o tienes la moto o coche chuliguay o la piva ni te mira..etc…y estas cosas ni tienen que ver con la sex.H. y si por ahí empieza por donde termina la cosa..a saber!, las rel.H. en el fondo son más sencillas, incluídas las sexuales…hemos aprendido demasiadas tontadas que, de alguna manera, son irrevelantes para tratarnos bién, con amor etc…

  23. gema dice:

    Errata anterior, no mete= nos meten.

  24. gema dice:

    Porque hacen el amor los humanos?, he llegado a la conclusión de que los humanos hacen o se debe hacer el amor,desde un compartir sentimientos, alegría, y placer, y desear lo mejor de lo mejor en general a los seres queridos, y en particular, con quien mas se intima; sino va por ahí esto….como que no vale tal acción, en mi opinión.

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