Cúantas veces se oye, especialmente en las consultas de temas de pareja, aquello de que “¡no hay quién te aguante!”. Tras la sorpresa inicial de la exclamación, y descartado que el destinatario del mensaje sea el propio terapeuta -descarte no siempre igual de convincente-, entramos en la consabida escena en la que en realidad ninguno […]
















