Nuevas formas de trabajo y de vida

La pandemia del Covid ha tenido un gran impacto en la sociedad tanto en nuestro país como en todo el mundo. Las tremendas implicaciones que ha supuesto tanto en el ámbito sanitario como económico son de sobra conocidas, pero ha tenido también un fuerte efecto sobre nuestra manera de ver el mundo laboral.

Tenemos fresco todavía el recuerdo de los meses que pasamos encerrados en casa en los cuales, en todos aquellos puestos donde no era imprescindible la presencia física, se pasó de golpe a teletrabajar. Incluso aquellas personas que no estaban acostumbradas al uso de aplicaciones de videoconferencia, tuvieron que aprender a usarlas a toda velocidad; no había otra alternativa si no queríamos que se parara de forma brusca la maquinaria productiva del país. Incluso nuestros mayores, que generalmente estaban menos habituados a su uso, tuvieron que saber cómo utilizarlas si querían comunicarse con sus hijos y nietos.

El caso es que, después de meses de trabajo en remoto, la gente le ha cogido el gusto y hay un porcentaje importante de trabajadores que quieren seguir haciendo uso de esta posibilidad al menos algunos días a la semana. ¿A qué se debe esto? Yo creo que el periodo de reclusión en casa hizo que todo el mundo tuviera tiempo para pensar en su propia vida y su entorno, y decidiera que algunos cambios eran necesarios.

Ha ocurrido con el incremento enorme de la contratación de reformas de los hogares después de la pandemia. Al estar más tiempo en casa hay muchas personas que han visto la necesidad de mejorar su propia casa para hacerla más confortable (también en ello ha influido la mayor capacidad de ahorro durante esos meses).

Otro tanto ha ocurrido con el teletrabajo. La gente se ha dado cuenta de las ventajas de esta modalidad, entre las que se encuentran la reducción de transporte al puesto de trabajo (y sus consecuencias de ahorro de tiempo y de coste, menor contaminación, reducción de tráfico y disminución de la probabilidad de accidentes), la flexibilidad de horarios (que favorece la conciliación familiar) y el aumento de la motivación del trabajador.

No cabe duda de que también es una gran oportunidad para luchar contra la despoblación de las zonas rurales. Tener la posibilidad de trabajar en remoto sin tener que vivir en una gran población permite que gente joven se sienta atraída por vivir en entornos alejados del bullicio que muchos consideran más saludables y preferibles para la educación de sus hijos.

Para las empresas tiene como ventajas la disminución de las necesidades de espacio de oficinas (con el ahorro que supone), así como el aumento de productividad derivado de la mencionada mayor motivación de sus trabajadores.

También tiene algunos inconvenientes como la falta de socialización entre empleados (lo que dificulta el trabajo en equipo), la posible falta de control de la eficiencia del trabajo por parte de los jefes, y la frecuente dificultad para separar la vida laboral de la vida personal (el estar disponible a cualquier hora).

Algunos de los problemas de esta nueva forma de trabajo tienen que ver con lo novedoso de la misma y la necesidad de establecer pautas nuevas de actuación para la misma.

Cito dos a modo de ejemplo: una es la conveniencia de establecer horarios de trabajo fuera de los cuales no se deban enviar comunicaciones de trabajo (esto lo debe implantar la empresa, además de que lo practique el propio empleado).

La otra hace referencia a la necesidad de racionalizar la participación en reuniones por videoconferencias. Recuerdo cuando en las empresas las cartas se escribían a máquina y para hacer una copia se ponía papel carbón (de ahí viene lo de “cccarbon copy”). EL enviar copia de la carta a una persona que no fuera el destinatario, era infrecuente. Con el correo electrónico enviar copias era gratis por lo que hemos pasado con el tiempo a una saturación de mensajes en nuestro buzón de entrada, que no siempre tendríamos realmente porqué recibir. En las videoconferencias observo en este momento que la tendencia es a que todo el mundo esté reunido de forma continua. Es tan fácil enviar la convocatoria a varias personas más “por si acaso”, que está produciendo una saturación. La vida laboral en muchas empresas es una reunión continua después de otra, lo que no deja tiempo a la reflexión, a la creatividad o, simplemente, a trabajar.

Las nuevas tendencias en el mercado laboral son también consecuencia de los cambios habidos en la sociedad. La Encuesta Mundial de Valores señaló que España es el país que ha tenido un cambio social más grande entre los ochenta y un países revisados. Más allá de estadísticas, si nos comparamos con lo que era este país hace 40 años, observaremos grandes cambios como la incorporación masiva de la mujer al trabajo (tanto por vocación como por necesidad, dado el coste de la vida), el elevado número de familias monoparentales con hijos, así como una conciencia de que el trabajo no es lo más importante en la vida, que están también la vida familiar, las relaciones con amigos, las actividades de desarrollo personal y el ocio.

Los que lo tienen más claro son las generaciones jóvenes, que no están dispuestas a renunciar a esa otra parte de su vida.

Es significativo que en la primavera de 2021, cuando las empresas estadounidenses decidieron que sus empleados retornaran a sus puestos de trabajo en la oficina, hubo un movimiento masivo de personas que se daban de baja o cambiaban de compañía, buscando, entre otras cosas, trabajos más compatibles con su vida personal. En los primeros meses se contabilizaron 12 millones de personas que se iban de su trabajo y, con el tiempo, hay publicaciones que estiman en hasta 30 millones o más las deserciones.

Este fenómeno, que se ha denominado “la gran renuncia” (Big quit), está produciendo un crecimiento exponencial de la tasa de rotación en el empleo alcanzando valores desconocidos con anterioridad, lo que origina un problema de pérdida de talento en las empresas. Esta renuncia no es algo exclusivo de EEUU, sino que se ha empezado a ver también en países de nuestro entorno, siendo Alemania, Reino Unido e Italia algunos de los más afectados.

En España no se ha dado de momento esta situación con igual intensidad, seguramente porque las altas tasas de desempleo, en comparación con otros países, hacen que la gente se lo piense más. No obstante sí que se ha observado que, especialmente los jóvenes profesionales, valoran cada vez más las medidas de conciliación familiar y facilidades de teletrabajo a la hora de elegir en qué empresa van a trabajar.

El que en España haya menos gente que cambie de empresa, no significa que no existan problemas. Los expertos hablan del denominado “despido interior”, gente a las que no se les despide, pero que se sienten internamente despedidos, no tienen implicación ni compromiso, tienen el síndrome del trabajador quemado y lo peor es que es una actitud contagiosa.

Lo que todo esto implica en definitiva es que las empresas deben revisar su oferta a los empleados. Es necesario que entiendan que el peso de cada una de las necesidades que perciben los empleados para su vida, según la descripción clásica de la pirámide de Maslow, está cambiando y que tienen que adaptarse a los nuevos tiempos.

El cambio de mentalidad no solo es un tema de tener más teletrabajo. Es, en palabras de Elisa Sánchez (directora de Idein), “pasar del liderazgo por control a un liderazgo por confianza”.

Un comentario

Una respuesta para “Nuevas formas de trabajo y de vida”

  1. O'farrill dice:

    Estimado amigo: el «teletrabajo» no ha surgido de la peculiar pandemia del Covid 19, sino que ya hablábamos y trabajábamos en consultoría sobre las ventajas e inconvenientes del mismo allá por los años 80. Nada es nuevo al igual que la nueva y revolucionaria sociedad «hippy» de los 70 acabó con los años (se dice que la juventud es una enfermedad que se cura con el tiempo) y con sus líderes más gordos en todos los aspectos (físicos y económicos).
    La única diferencia es que en aquellas sociedades la gente no estaba bajo la paranoia del miedo globalizado hacia cualquier cosa: virus, clima, CO2, etc. por la única razón de que todavía quedaban algunos medios de comunicación críticos con el poder, independientes y libres. Los mismo ocurría con el mundo de la Ciencia….Ahora se pueden contar con los dedos de una sola mano a los cada vez más escasos «ilustrados» y racionalistas y la gente vive en continuo sobresalto catastrofista.
    Es obvio que nadie va admitir su ignorancia sobre temas científicos consolidados y en una gran parte suponen que el mundo ha nacido con ellos. Y que ellos han nacido con el «dispositivo» pegado a sus manos que ejerce las funciones tutelares.
    En todo caso hablar de futuro en un mundo de incertidumbres absolutas es bastante arriesgado. Cada día se da un paso más hacia una confrontación bélica ajena al «teletrabajo» y otras banalidades por el estilo, porque la industria armamentística USA a través del actual presidente, así lo demanda. Nosotros como colonia americana tutelada por el «staff» político europeo, seguiremos mansamente las instrucciones que nos lleguen a pesar de que ello constituya nuestro suicidio personal, nacional y europeo (que es lo que se ha diseñado) y por eso Ucrania, sobre la que hemos hablado en el blog.
    Cerrar los ojos a todo ello o ignorar los planes que desde pps. del siglo XX tienen los gobiernos USA (excepto con Trump) hacia su hegemonía geopolítica, es hacer como el avestruz: esconder la cabeza de puro miedo al predador. Hoy ese predador está al otro lado del Atlántico, tiene cogidos a buena parte de los artificiosos líderes europeos (basta con ver la procedencia de muchos), nos vende sus productos en exclusiva, impide que los países miembros de la UE (como Alemania) comercien con los rusos, se sabotean instalaciones, se crea la guerra contra Rusia como «leiv motif» de justificación armamentística mientras se hace caja con las armas o la energía pagadas al precio que nos quieran imponer.
    Como vemos, este es el debate que no está donde debería: en los parlamentos, en la política o en las llamadas «redes» (porque se cae en ellas) sociales.
    Un cordial saludo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza Cookies propias para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios. Si continua navegando, supone la aceptación de la instalación de las mismas. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web. política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies