Artículos del autor | Raúl Pérez Ponce

El 26 de septiembre de 1983 yo era aún muy pequeño. Todos los recuerdos que guardo desde entonces se los debo a un señor llamado Stanislav Petrov: no sé si llegaremos a encontrarnos, señor Petrov, pero quiero darle a usted las gracias. Por mantener la calma, por saber no obedecer órdenes; por salvarnos a todos. Corrían los años más duros de la Guerra Fría, cuando las grandes superpotencias jugaban al Gran Juego del poder en campos alejados del patio de casa. Estados Unidos ponía y quitaba gobiernos a lo largo y ancho del mundo tratando de parar el avance del odiado…
Hace apenas unos años la CIA desclasificó un documento cuya lectura encontrará deliciosa cualquiera que haya estado en contacto con el mundo laboral (el educativo también me vale), especialmente si ha visto desde dentro como se trabaja en las grandes organizaciones; entre las que incluyo exitosas multinacionales y, por supuesto, la Administración Pública; así, con mayúsculas. Me vale cualquier ejemplo de Administración. El documento está fechado en enero de 1944, y fue realizado por el Office of Strategic Services (OSS), la agencia estadounidense que centralizó las labores de inteligencia para las distintas ramas del ejército de…
La leyenda sitúa el asalto y la destrucción del templo Shaolin a principios del siglo XVIII. Los gobernantes siempre se han caracterizado por su afición a poseer el monopolio de la violencia, y al gobierno manchú de la dinastía Qing no le hacía ninguna gracia que los monjes guerreros del monasterio dominasen unas artes de combate que entendía como una amenaza para su situación de poder. Una vez iniciado el asalto y, tras ser rechazados una y otra vez sus hasta entonces invictos ejércitos por un puñado de monjes vestidos con túnicas azafrán, el comandante del ejército manchú decidió…
Hace unos días releí uno de mis cuentos favoritos, de uno de mis autores más queridos de todos los tiempos, Isaac Asimov, al que ya he citado en alguna otra ocasión (este señor inventó las leyes de la robótica y la psicohistoria, y era un visionario que en sus casi 500 libros expuso ideas fascinantes y revolucionarias: merece que se le cite a menudo). El Buen Doctor (así le llamaban) murió el 6 de abril de 1992, y a mí, entonces un adolescente amante de la ciencia ficción y de la divulgación científica, la pérdida de un hombre de…
Aunque todo aquel que haya estudiado algo de matemáticas sabe que encontrar un contraejemplo invalida de forma inmediata cualquier regla, lo cierto es que, en muchos de los ámbitos a los que nos dedicamos, el castizo dicho de “la excepción confirma la regla” es de casi (“casi”: ¡cómo no!) obligado cumplimiento. Por poner un ejemplo: si quieres pisar la Luna la experiencia demuestra que más te vale haber sido antes Boy Scout, si no tus posibilidades se reducen drásticamente, ya que de los doce únicos seres humanos que la han pisado, cuyas huellas aún permanecen sobre la superficie de nuestro…
Hoy he probado un equipo de realidad virtual: no había sentido un vértigo semejante en años; un vértigo provocado, entre otras cosas por una repentina comprensión de que pocos de los temas de reflexión que se discuten en este y otros foros tendrán sentido en unas décadas, quizá en unos años; hoy he terminado de comprender que los avances tecnológicos van a cambiar de tal manera el mundo que casi todo lo que ahora nos ocupa será fútil en poco tiempo. El problema no está en la sostenibilidad del modelo, porque el modelo no solo esta cambiando, es que pronto…
Pocos conocían (y casi nadie recuerda) a Sergéi Korolev, un hombre melancólico, cínico, austero, abstemio, bajito, fornido y de brillante inteligencia. Infiel a sus dos mujeres, pero fiel a su sueño de viajar al espacio. Su mera existencia fue ocultada en vida, pero él solo estuvo a punto, durante unos años, hasta que se lo llevó la muerte, de derrotar al “enemigo capitalista” en la Carrera Espacial, la batalla en la que dos formas de concebir el mundo se batieron a vida o muerte durante lo más oscuro de la Guerra Fría. En la vida de Sergéi Korolev hay dos…
En cierta ocasión, tras la muerte de Stalin, arropado por la masa en uno de los multitudinarios congresos del Partido Comunista Soviético, un provocador interrumpió a Nikita Kruschev en mitad de un discurso en que este denunciaba los crímenes de su predecesor. La voz anónima le gritó: “usted fue colega de Stalin, ¿por qué le denuncia ahora?, si Stalin fue ese monstruo que usted dice que fue, ¿por qué no se opuso a él en su momento?…