¿Quién nos gobierna?

Cada vez que leo un análisis sobre lo que originó la última crisis financiera, sea por la caída de Lehman Brothers en Estados Unidos o por las cajas de ahorros en España, siempre me genera la misma duda: si, visto retrospectivamente, las causas y los indicios están tan claros, ¿por qué no se vio venir la crisis antes de que estallara y no se tomaron las medidas que la hubieran evitado o, al menos, suavizado?

Ya sé que cualquier relato construido a toro pasado nunca refleja fielmente las dudas e incertidumbres a las que se enfrentarían quienes tomaron las decisiones claves en aquellas circunstancias. Pero, aun así, la duda persiste.

Sin embargo, no fue posible evitar una crisis, que a punto estuvo de llevarse por delante el modelo económico actual y que, ahora, todo el mundo reconoce que se veía venir.

Probablemente, el funcionamiento de la economía y, en particular, el del sector financiero, sean de los que estén más sometidos al escrutinio de los expertos, sean de organizaciones gubernamentales, internacionales (como el FMI, la OCDE, el Banco Mundial, el Banco Central Europeo, etc.), instituciones financieras privadas y hasta universidades. Sin embargo, no fue posible evitar una crisis, que a punto estuvo de llevarse por delante el modelo económico actual y que, ahora, todo el mundo reconoce que se veía venir.

La economía es solo una de las grandes amenazas que sobrevuelan por encima de nuestras cabezas y que pueden generar graves crisis. Pero hay unas cuantas más. Una, por ejemplo, es el impacto en nuestras vidas de los avances tecnológicos. Si tenemos en cuenta la envergadura de sus posibles repercusiones (ver aquí y aquí), la atención que se le está prestando es mínima. Otro ejemplo es el del acelerado envejecimiento de Occidente, unido al “boom” demográfico en el Tercer Mundo (principalmente, en África) y su conexión con los futuros movimientos migratorios (ver aquí y aquí). Se publican cientos de artículos cada día sobre cómo tratar a los inmigrantes irregulares que ya nos están llegando, pero no parece que nadie haya puesto en marcha una estrategia que pueda solucionar de raíz este problema. Y podríamos seguir con más ejemplos.

La cuestión es si los gobiernos están, o no, capacitados para analizar todos estos grandes desafíos y actuar para evitar su explosión. Y, en el supuesto de que alguno de ellos acabase estallando, si hay alguien, en las organizaciones gubernamentales, preparando una salida inteligente a la crisis.

La cuestión es si los gobiernos están, o no, capacitados para analizar todos estos grandes desafíos y actuar para evitar su explosión.

Normalmente, los gobiernos apenas tienen tiempo para dedicarse a otra cosa que a lidiar con los problemas más acuciantes. En estos casos, como en todos los demás, dependen de los papeles de análisis y alternativas que les elaboran los expertos, sean funcionarios de la Administración de su país, de organismos supranacionales (como la Comisión Europea), sean consultores externos o “think tanks”. Los gobiernos, en definitiva, dependen por completo del alimento intelectual que les suministren estas organizaciones pensantes, por llamarlas de alguna forma.

Para que esto sea eficaz, a los efectos de lo que estoy planteando, es necesario que se den dos condiciones. La primera es que, entre esas organizaciones pensantes, haya alguna que tenga un enfoque realmente estratégico; es decir, que esté dedicada a analizar la globalidad de los temas que afectan a nuestras sociedades (los que están claramente interrelacionados) y que, además, lo haga con una visión a largo plazo, de 20 o 30 años. Y la segunda condición es que las personas claves del gobierno estén dispuestas a prestar la debida atención a los informes de estas organizaciones y que, por supuesto, sean capaces de entender y valorar sus implicaciones.

En España, y en los principales países occidentales, existen organizaciones pensantes especializadas en temas específicos, pero ignoro si existe alguna que tenga el enfoque estratégico global que he apuntado.

En cuanto a los gobiernos, topamos ahí con un problema estructural: los partidos se han convertido en maquinarias electorales sumamente eficaces que, sin embargo, apenas invierten tiempo en pensar qué harán si llegan a gobernar, y mucho menos qué actuaciones a largo plazo impulsarán. Por tanto, cuando un líder político llega al gobierno por primera vez suele tener una idea bastante primaria de los asuntos sobre los que le va a tocar decidir. Si a eso se suma que su interés pueda estar casi exclusivamente focalizado en los temas inmediatos que preocupan a la ciudadanía, por su impacto electoral, el resultado será una baja predisposición a dedicar tiempo a considerar amenazas que, aparentemente, suenan excesivamente remotas.

El caso es que, si existen serias dudas de que los gobiernos se ocupen de prevenir las grandes crisis y, más aun, de preparar salidas cuando éstas exploten, ¿en quién se puede confiar que asuma este papel? Desde luego, en las grandes empresas privadas no, porque lógicamente su interés estará centrado, casi exclusivamente, en lo que afecte a sus negocios, no al interés general.

¿No hay nadie que le interese lo suficiente hacia dónde se está orientando el mundo, que le preocupe los riesgos de que se produzca una gran crisis que se lleve por delante nuestro tipo de sociedad y que tenga cierta capacidad para actuar?

Por tanto, si no cabe confiar en los gobiernos ni en las grandes corporaciones privadas, ¿en quién entonces? ¿No hay nadie que le interese lo suficiente hacia dónde se está orientando el mundo, que le preocupe los riesgos de que se produzca una gran crisis que se lleve por delante nuestro tipo de sociedad y que tenga cierta capacidad para actuar?

Llegados a este punto, no es infrecuente que en las conversaciones entre amigos alguno se lance a especular con posibles organizaciones secretas que actúen como auténticos “gobiernos en la sombra” mundiales. Desde luego, en el supuesto de que existieran, cabría suponer que sus estrategias de actuación se llevasen a cabo ejerciendo una influencia decisiva sobre la opinión pública, a través de los principales medios de comunicación; ejerciendo una influencia similar sobre la economía mundial, por medio de las principales empresas multinacionales e instituciones financieras y, naturalmente, ejerciendo una gran influencia sobre la política a través de los propios gobiernos.

Cuando se habla de este tipo de organizaciones secretas, dispuestas a dirigir los destinos de la humanidad, en seguida se mencionan a la masonería y al sionismo, con sus respectivas variantes, pero supongo que tampoco habría que descartar otras posibilidades. Por ejemplo, puestos a elucubrar, ¿no podría ser que uno de estos gobiernos “en la sombra” estuviese moviendo los hilos del partido comunista chino?

En cualquier caso, si admitiéramos que este tipo de organizaciones estuvieran teniendo la influencia y la capacidad decisoria que se las suele atribuir, lo que habría que plantearse es qué podría hacer la ciudadanía, o al menos los sectores más concienciados y activos, para intentar que el futuro a largo plazo se construya como realmente más le interesa al conjunto de la sociedad.

9 comentarios

9 Respuestas a “¿Quién nos gobierna?”

  1. O'farrill dice:

    Creo que la preocupación expresada por el autor se contesta en su parte final. Parece que existe un diseño predeterminado llamado «globalización» que implicaría las siguientes cuestiones:
    1.- Pensamiento global único (algo parecido a la socialdemocracia) y nuevas ideologías sustituyendo a las clásicas (de género, ambientales, etc.) como base del llamado «nuevo orden mundial».
    2.- Patrones de conducta de acuerdo con ese diseño basados en lo que a conveniencia se considera «correcto» en cada momento.
    3.- Modelos de formas de vida ajustados a lo mismo y a lo establecido desde los medios de comunicación.
    4.- Fin del pluralismo intelectual y de las libertades individuales, de los conocimientos y de su difusión.
    5.- Concentración del poder mundial en todos los órdenes y eliminación de todo tipo de competencia o independencia económica.
    6.- Dependencia total de las personas en todos los aspectos de sus vidas de quienes se consideran protectores de su bienestar.
    7.- Imposición del miedo y la inseguridad global como forma de sumisión incondicional.
    8.- Eliminación de naciones y estados soberanos con fragmentación de sus territorios.
    Podríamos seguir desglosando y analizando sector por sector cómo nos está afectando ya.
    Hay fundaciones, instituciones y organizaciones dedicadas a esta labor y cuentan con grandes medios y recursos para manipular socialmente o imponer más o menos sutilmente sus diseños sociales, económicos y políticos a todo el Planeta.
    Por cierto… ¿alguien sabe el contenido de la visita del Sr. Soros a nuestro presidente del gobierno? Debería ser muy importante ya que fue -creo- la primera entrevista tras su toma de posesión.
    Un saludo.

  2. Ligur dice:

    Cada uno va a ver a su “jefe” O’farril;
    Así como Felipe VI, al primero que visitó cuando fue coronado fue a Bergoglio,
    Sánchez fue a Soros.

    Open Arms, ONGs, llamada sin orden ni concierto a invadir Europa.
    Trollanos soristas introducidos en todos los partidos políticos.
    Financiación a la causa independentista catalana. Vaya con Soros!!!
    Un diseño exquisito de ingeniería social diseñado tiempo ha.
    Miedo , incertidumbre y duda es lo que están tratando y consiguiendo transmitir a la ciudadanía.

    Y M. Valls, Gran Oriente, ¿por que se presenta a alcalde de Barcelona?
    Pero lo que más me mosquea fue el encuentro “secreto” de Rivera el macronista y Soros el mes pasado.

    Como puedes ver O`farril y como diría un conspiranoico, “las élites nos controlan”;
    por lo menos, seamos conscientes que lo hacen.

    Saludos

  3. loli dice:

    Los países más ricos y prósperos del mundo, pienso en Estados Unidos y Canadá, por ejemplo, lo deben a la inmigración.

    Y no habría que olvidar que esa inmigración tuvo, al parecer, sus picos más altos, curiosamente, en el siglo XIX, cuando en muchos países europeos, la incipiente industrialización estaba dando al traste con los agricultores, y obligó a un desplazamiento masivo de población hacia el otro lado del Atlántico.

    Vivimos en un modelo que se nos antoja “ideal”, no tanto por cómo esté funcionando, sino por la mágica premisa a la que nos han acostumbrado: “derechos adquiridos”.

    Suena tan bien, que aunque en la práctica no se estén dando, o cada vez hay menos posibilidades reales de cobrar y mantener una “corporeidad” firme y sin marcha atrás, está sólidamente anclada en la conformación de nuestro pensamiento.

    Parece que no fue sino hasta después de la 2ª Guerra Mundial cuando, burocracia ya existente, pero más laxa, al respecto de paso de personas a través de las fronteras, y las fronteras mismas, sufrieron un duro y férreo endurecimiento.

    Hay estudios que plantean que eso facilitó el poder centrarse en la reconstrucción de Europa y en la aparición del denominado Estado del Bienestar.
    Un estado del bienestar que sin embargo, nacía ya con sus días contados, y supongo que cualquier estudioso del tema ya tenía que preveer, entonces, que la financiación de todos los elementos que contemplaba esa forma de modelo, tendría que depender de la relación que las naciones que lo abrazaran con el resto del mundo.

    Habría pues, en cierto modo, la esperanza de que, aquella parte del mundo que se había mostrado como menos “avanzada”, y formando parte como mucho de imperios coloniales, podrían, en un supuesto gesto de brindarles la posibilidad de asemejarse al “mundo civilizado”, ir adquiriendo las formas sociales y estructurales del Imperio, e ir adquiriendo, poco a poco, nacionalidades desconocidas y orgullos nacionalistas inexistentes, entre poblaciones que regían por otros cánones organizativos.

    En definitiva, pienso, que se esperaba que siempre el “mundo más pobre”, o lo que se contemplaba como tal, seguiría siendo el abastecedor barato de lo que necesitase nuestras blindadas fronteras.

    Entiendo que para que un grupo determinado, digamos, de poder, sea capaz de manejar y fabricar algoritmos futuristas del funcionamiento de aquello que quiere controlar, primero ha de asegurarse de que el objeto de control mantenga actitudes y comportamiento previsibles.

    El mundo tecnológico, y el financiero, desprovisto de barreras fronterizas, son una herramienta poderosísima para extender ese control.
    Lo lamentable es que, el cierre pertrechado, al paso de personas por las fronteras, y no al poder especulativo del dinero en su “virtualidad” más inquietante, (¿qué puede serlo más que aquello que maneja tus vidas, y no puedes ubicarlo en ninguna entidad, persona o grupos de personas,…no se le puede poner cara ni nombre?), se nos vende como garante de nuestra cada vez más tambaleante forma de vida.

    Zonas acotadas bajos fronteras impermeables, con una población asequible a todo tipo de mensajes, bajo riesgo de las famosas “fake news” y sin un sustrato digamos “intelectual” lo suficientemente libre y cultivado, como para poder desarrollar análisis críticos, globales y …valientes, de su entorno.

    No se me ocurre un escenario más idóneo para que cualquier “grupito de poder”, o sea, que ya ni siquiera uno con la suficiente solvencia o “maquiavelismo” avanzado, (es que, a lo mejor, en eso también hay niveles, y unos no actúan si ven que con lo que hacen los otros, los menos cualitativamente preparados, es suficiente), pueda actuar a sus anchas.

    Tiene todo lo que necesita, una población aferrada a una forma de vida que se desmorona, pero intimidada y que no está dispuesta a ninguna “renuncia”, sea lo renunciable, real o no, ni se lo piensa…., y mirando cada vez con mejores ojos, aislarse, cada vez más, dentro de fronteras inventadas, con altísima sensibilidad a los mensajes que encajen en sus “deseos” y/o “necesidades”, y con un comportamiento altamente “predecible”…para poder aplicar “algoritmos” muy simples, y manejar gobiernos.

    Sin embargo, hay una experiencia cercana, la de la primavera árabe, cuyas predicciones de resultados, no se produjeron, y revolvieron un panorama social, al que no se permitió evolucionar bajo sus propias formas culturales y religiosas, se trató de aplicar los mismos algoritmos simplistas que nos manejan en Occidente.

    Las consecuencias, nos sorprenden, y siguen tambaleando el mundo imaginado.

    ¿Y si dejáramos de ser tan predecibles?.¿Y si fuéramos nosotros quiénes nos adelantáramos, introduciendo variables nuevas…no contempladas hasta el momento?.

  4. EB dice:

    ¿Conspiraciones? Sí, las hay, pero no las que que Manuel y algunos lectores se imaginan. Las conspiraciones políticas que abundan son «golpes de Estado» que en Argentina hemos visto tantas veces –las primeras que yo recuerdo datan de 1951 contra Perón. Algunas tienen éxito, la gran mayoría no. En España las ha habido prácticamente todos los días en los últimos 500+ años (¿cómo explicar que alguien como Pedro Sánchez de la noche a la mañana haya podido ser Presidente para apropiarse hasta el jabón del baño?)

    Y también ha habido varios en EEUU. Anoche celebramos el fracaso del último intento, pero los derrotados están furiosos y dispuestos a cualquier cosa. Leer

    http://www.unz.com/article/watergate-the-first-deep-state-coup/

    https://amgreatness.com/2019/02/17/autopsy-of-a-dead-coup/

    1. EB dice:

      Como dije anoche celebramos el fracaso del último intento de golpe de estado. Recomiendo leer este artículo

      https://www.nationalreview.com/2019/03/trump-russia-investigation-mueller-report-full-disclosure-documents-testimony/

      publicado horas atrás y escrito por alguien que ha sido Fiscal y ha seguido toda la historia desde un principio.

      Recomiendo su lectura a los españoles para que no cometan el error de pensar que en España la política es más podrida que en otros partes. Y también para que sepan qué ha estado pasando en EEUU ya que los dueños, editores y periodistas de los medios españoles son tan o más podridos que los políticos.

      Recomiendo su lectura a los abogados para que aprendan sobre las deficiencias del Estado de Derecho en todas partes, incluso en EEUU.

  5. Manu Oquendo dice:

    Buen artículo, como de costumbre, y excelentes comentarios.

    En esta ocasión, en vez de comentar, voy a sugerir que de alguna forma instaure el Blog una especie de Seminario Permanente. Una especie de Hilo siempre abierto y fácilmente accesible e que — quizás con el título elegido por D. Manuel Bautista en esta ocasión– nos permita ir aportando datos, ideas y razonamientos explícitos o implícitos sobre la cuestión. Este proceso permitiría ir acumulando un banco de textos y datos que facilite la comprensión –el discernimiento– de la realidad a cualquier lector. Temas como este son de capital importancia.

    Discernir lo que «en realidad» sucede «en la Realidad» es muy difícil y fuera del alcance de las personas aisladas. Los medios de información son un factor que contribuye a ocultar y disimular la realidad. Una forma de abordarlo y de comunicarlo es lo que sugerimos en el primer párrafo.

    Facilitar el DISCERNIMIENTO es una prioridad estratégica fundamental.

    Un saludo cordial y muchas gracias.

    1. Manuel Bautista dice:

      Hola Manu, le he estado dando vueltas a tu propuesta y la verdad es que no se cómo llevarla a la práctica.

      Quizás la forma más sencilla y eficaz de tener esa especie de «reflexión permanente» sobre este tema sea utilizar este mismo artículo para seguir comentando sobre ello.

      Un saludo

  6. EB dice:

    Estos últimos días he estado revisando lo que ocurre en UK sobre Brexit. Para mi el problema es cómo deshacer algo que nunca debió haber ocurrido. Ese algo es la petición de UK para ser miembro de UE (la aceptación por UE es irrelevante en la medida en que UK nunca dejó de existir y que no dejó de existir porque la petición nunca tuvo el apoyo popular necesario –lo mismo vale para la gran mayoría de los países miembros de la UE).

    Dado el tiempo transcurrido desde que esa petición fue «aceptada» por la UE, los intereses en juego han cambiado mucho, pero está claro que no hay una mayoría absoluta en favor de una de las dos posiciones –salirse o quedarse. Peor, ya ha pasado suficiente tiempo desde que el referendum que intentaba forzar la salida tuvo lugar, y las partes con intereses fuertes en el resultado han aprovechado para dar sus argumentos en defensa de sus posiciones pero sin que se haya generado una clara mayoría absoluta en favor de una u otra. Hoy, el día límite para la decisión aunque recién extendido, ni un nuevo referendum ni nuevas votaciones en el Parlamento podrían dar un resultado «a prueba de balas». Ya no es una cuestión de más discursos, con suerte es una situación en la cual se pueden «comprar» algunos votos, pero no parece que quede algún idiota dispuesto a venderse a última hora por bueno que sea el precio que le paguen. Se ha llegado a una situación límite en una democracia constitucional como nadie imaginó porque no parece que haya siquiera una forma fácil de postergar la decisión final; por el contrario, cualquier postergación podría generar violencia.

    En todo lo anterior dejé fuera a la UE porque sus «líderes» dejaron claro por qué UK debería salirse de una organización fracasada. Difícilmente esos «líderes» facilitarán la salida de UK o su continuidad con un estatus «especial», pero en este momento pareciera que la única postergación posible de la decisión final de UK es que la UE acepte una transición en que al mismo tiempo se facilite la salida (cambio radical de la estrategia de los «líderes») o reconocerle un estatus «especial» para que UK quiera quedarse (también un cambio radical de la estrategia de los «líderes»). Este cambio radical hoy sería un milagro.

    Sin duda, los españoles deben estar muy atentos a lo que ocurre con Brexit. El proceso de Cataluña ha estado siguiendo el mismo curso que el proceso del Brexit y, guste o no, los independentistas están apostando a que nunca se recurrirá a la fuerza para su rendición, lo que por lo menos asegura la continuidad del conflicto a un nivel alto de intensidad en espera de que se produzca el milagro de la aceptación de la independencia por parte de la UE.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza Cookies propias para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios. Si continua navegando, supone la aceptación de la instalación de las mismas. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web. política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies