Ciberodio

La mala leche, la animadversión, las manías y la inquina, o cualquier otro derivado del odio, está presente en la vida del hombre desde tiempos ancestrales, y es parte inherente del desarrollo individual adiestrarse en las capacidades para manejarlo y no ser víctima interna o externa de ello. Aunque siempre se esté más dispuesto a lo segundo que a lo primero, pues pocos admiten que las semillas del odio se encuentran en uno mismo y no solo en lo que viven de los demás.

La mala leche, la animadversión, las manías y la inquina, o cualquier otro derivado del odio, está presente en la vida del hombre desde tiempos ancestrales.

Históricamente a nuestra civilización que se la define como “la de los cereales”, es decir, que de una u otra forma los pilares sobre los que se asienta en su origen tienen que ver con la siembra y recolecta del arroz, el trigo, el centeno, la avena… y, mitológicamente, el episodio que da a lugar al comienzo de esta Era es esencialmente un asesinato fratricida cometido por el odio irrefrenable de un hermano contra otro, derivado de que la víctima, pastor, permitía sin rubor que su ganado se comiera por sistema todo lo que el asesino fraticida tenía a bien plantar en sus tierras de cultivo.

La íntima relación de las peores emociones negativas con las tierras destinadas a la propia subsistencia está muy ligada al ámbito rural, donde con frecuencia los problemas derivados de las lindes, los conflictos de intereses, las herencias o el reparto del agua para los riegos, dan lugar a episodios sangrientos de una crueldad inimaginable.

Pero en unas sociedades evolucionadas y complejas como las nuestras, el origen territorial de los conflictos relacionados con el odio se desdibuja y difumina.

Pero en unas sociedades evolucionadas y complejas como las nuestras, el origen territorial de los conflictos relacionados con el odio se desdibuja y difumina en los entresijos de las relaciones humanas y las gigantescas instituciones, y no es tan evidente identificar los orígenes y naturaleza de ciertos comportamientos emocionales negativos detrás de muchas expresiones, altamente elaboradas y argumentalmente bien sostenidas, que están presentes con frecuencia en ámbitos colectivos.

… en su base subyacen los mismos impulsos cainitas que dieron pie a la cultura a la que pertenecemos.

Enmascarados detrás de modas, estilos dominantes, ideologías y formas de pensar, en su base subyacen los mismos impulsos cainitas que dieron pie a la cultura a la que pertenecemos. Queremos pensar que como conjunto hemos superado y abandonado conductas emocionales que atribuimos a sociedades e individuos de tiempo atrás, arrogándonos una superioridad que nos hace mejores que aquellos y nos definen como más cultos, educados y refinados. Seguramente esto es así en una parte, pero parece que se está muy lejos de poder hacer una consideración de este tipo de manera generalizada y global como queremos creernos.

Ha bastado con la proliferación y sofisticación de ciertos instrumentos tecnológicos, y su posterior difusión, generalización y comercialización, para enfrentarnos a una realidad que desdice con mucho esta conclusión.

La parte más soez, mediocre, vasta, chabacana y odiosa de los seres humanos se generaliza…

Desde la aparición de Internet como vehículo de comunicación colectiva, a través de plataformas mundiales con los que poder interactuar (Twitter, Facebook, Instagram, etc.), la sensación de suciedad, toxicidad y contaminación se ha extendido por todas las sociedades que hacen un uso muy habitual de estas redes. La parte más soez, mediocre, vasta, chabacana y odiosa de los seres humanos se generaliza y refleja en los mensajes e intercambios de la Red.

Los expertos dicen que en nuestro país alcanzarían la cifra de unos 6.000 anuales (delitos de odio).

Como seguramente de todo hay, no se sabe si por vergüenza ajena, por afán de encubrir verdades, o por la protección social, lo cierto es que se ha tenido que legislar sobre mensajes que puedan difundir contenidos de odio contra personas, colectivos, géneros o naciones enteras, dada la frecuencia con la que aparecen en estos medios. Los expertos dicen que en nuestro país alcanzarían la cifra de unos 6.000 anuales, de los cuales solo un porcentaje muy bajo se denuncia.

… pero no se puede regular… lo odioso.

Con la ley se puede legislar, fijando delitos, sanciones y penas correspondientes en base a lo que se quiere preservar, pero no puede regular lo que sin duda es infinitamente más presente en dichos medios, que no es el odio sino lo odioso, actitudes destructivas y malintencionadas que solo pretenden herir al destinatario de cualquier forma.

Asaltarían serias dudas sobre quien afirmara que el odio, lo más tóxico y contagioso que los seres humanos poseemos, ha sido resuelto. Mientras tanto ¿A qué viene mirar por encima del hombro si tenemos los pies anclados en ello?

4 comentarios

4 Respuestas a “Ciberodio”

  1. Paco dice:

    Las redes sociales han facilitado la difusión de contenidos que, como dice Carlos, están llenos de odio. El tema que me parece clave aquí es que las redes han facilitado el hacerlo desde el anonimato.

    Este anonimato permite decir lo que a uno se le ocurre con bastante impunidad. Para mucha gente, el que no se sepa quién es el que está dando una opinión, constituye la oportunidad idónea para dar rienda suelta a las expresiones menos prudentes o más salvajes, aquellas que no nos atreveríamos a decir si estuviéramos cara a cara con la otra persona.

    Este mecanismo no es exclusivo de las redes sociales. Lo mismo ocurre cuando tenemos oportunidad de actuar anónimamente por otros medios ya sea una nota, un comentario o una pintada. Cuando oímos “es que la gente dice…” o dejamos de hacer algo por “el qué dirán” nos está condicionando esa masa bajo la que se esconden personas anónimas.

    El anonimato puede tener un lado positivo en cuanto a expresión de ansias de libertad cuando están reprimidas por el poder y las expresamos en pintadas o por otros medios. Pero esto es otro tema que se desvía del propuesto en este post.

    Dado que estoy considerando que el anonimato es la razón fundamental de ese aumento del ciberodio ¿Habría que hacer algo para limitar ese anonimato? Es un tema complejo y ampliamente debatido.

    La realidad es que el anonimato total prácticamente no existe. Hemos oído ya muchas veces en la prensa que la policía localiza y persigue a los que cometen delitos en la red aunque sea amparándose en nombres espurios.

    Eliminar el anonimato se ha considerado como un ataque a la libertad de expresión y es cierto que puede propiciar la difusión de opiniones que están subyaciendo en la sociedad y que no se expresan de forma abierta por otros medios. Otro tema interesante: habría que analizar hasta qué punto los medios de difusión convencionales están representando la opinión de la gente en general o más bien muestran la opinión de los poderes e intereses que representan. Las redes sociales, y en gran parte el anonimato que llevan en gran medida asociado, es una bocanada de aire fresco, de opiniones que de otra manera no verían la luz.

    Otro asunto es el de la manipulación al que son muy propicias las redes sociales (veo que esto es como un ramo de cerezas, según saco una van apareciendo nuevas ramas). Esto es un tema muy serio y que va totalmente en contra de las posibles bondades de la red como expresión de libertad.

    El debate está servido y muchos gobiernos tratan de encontrar un hueco que haga compatible la libertad de expresión con evitar delitos amparándose en el anonimato. Lo que me parece que todavía no está bien abordado es el tema de la manipulación. Estamos precisamente viviendo en la etapa histórica en que esto se está empezando a producir de manera masiva y eso hace que no tengamos perspectiva histórica. Recordar que lo que está ocurriendo con la elección de Trump, con el Brexit, con empresas como Cambridge Analyitical, etc. es algo que todavía no conocemos en toda su extensión.

    Volviendo a lo que plantea Carlos, me temo que el odio es parte de la naturaleza (imperfecta) del ser humano y que se muestra de forma más descarada cuando se ampara en el anonimato. Esto explica muchas cosas en mi opinión.

  2. O'farrill dice:

    «Del odio al amor (o viceversa) no hay más que un paso». Cuando los políticos quieren ser «como dioses» intentan controlar algo tan complejo y tan fuera de su competencia como los sentimientos. El control pasa por exacerbarlos cuando conviene y reconvenirlos en la misma forma. Un ejemplo de ello es la llamada «memoria histórica» y todas sus ramificaciones (algunas claramente crematísticas); otro es el «feminismo» (también subvencionado) como contraposición al «machismo»; otro es el «ecologismo» (sin saber bien de qué va) frente a lo que se llama «progreso»….. La cuestión es enfrentar con cualquier motivo y luego crear leyes para castigar a los enfrentados por ellos mismos. La cuadratura del círculo. Las tonterías y simplezas que hay que escuchar de los que se consideran «nuestros dirigentes» empiezan a oler a aquello de provocar conflictos para aparece después como «salvadores» y evitar la fuerza de la unión y cohesión social frente a sus desmanes.
    La manipulación propagandística se realiza a través de los medios de comunicación previamente «apesebrados» que son campanas de resonancia a las que la gente hace cada vez menos caso. Pero sigue habiendo unas mayorías a las que manipular o desinformar para suscitar respuestas emocionales de amor o de odio.
    El mayor delito que se puede cometer es provocar tales enfrentamientos pero, curiosamente, parece que el delito es no caer en sus mentiras.
    Un saludo.

  3. O'farrill dice:

    El bochornoso espectáculo ofrecido por el nuevo alcalde de Madrid, en plena plaza de Cibeles, ante numerosos ciudadanos, es un ejemplo de los resultados del odio político al diferente y como el supuesto pluralismo ideológico, queda plasmado en una imagen: el «cuatrifachito» del pensamiento único, cuyas caras de odio y desprecio hacia el pequeño grupo de herejes («Vox») decían claramente lo que se puede esperar de un sistema empeñado en sembrar confrontación social y unos «políticos» responsables de la misma.
    La utilización torticera de las desgracias como son la muerte por violencia de cualquier persona (no sólo de un determinado grupo), es precisamente por la contaminación de la «política» a la busca de electores, no a la busca de resolución de problemas ciudadanos.
    Se ha planteado en varias ocasiones porqué desde que la «política» ha puesto su mano en la ley para retorcerla a su gusto. hay mayor número de victimas. No se dan cuenta u olvidan interesadamente que la raiz de la violencia está en esa confrontación de diseño ideológico y en su difusión permanente (propaganda) a través de los medios «apesebrados» (Goebbels). Hemos abierto la «caja de Pandora» y no buenas intenciones.
    Un saludo.

    1. Manu Oquendo dice:

      El mismo día del homenaje a la mujer asesinada, un señor de 90 años fue muerto por su mujer que le golpeó con un plato en la cabeza. El triste evento aparece escondido en páginas interiores al igual que la señora, en la página 63, que arrojó a su pequeña por la ventana y a continuación se tiró ella. Todo el mismo día.
      Por lo visto la enajenación mental como factor desencadenante de estos sucesos ha desaparecido del mapa de pre-diagnósticos policiales y ya solo se reportan los delitos que interesan a la Ideología de Género y a sus poderosas redes clientelares. Por cierto, estos delitos están creciendo y se observa una curiosa correlación entre el ascenso de esta ideología, sus presupuestos y las muertes que les interesan. Normal y ya sabemos que correlación no significa causalidad.

      El caso es que estos delitos, cuando son cometidos por hombres, se califican de inmediato como «machismo blanco y patriarcal» –falta el calificativo de cristiano– tal como indican los manuales de estilo de nuestra amable prensa que se ve incluso obligada a excluir de la noticia ocultándolo cualquier otro factor que pudiera sugerir una razón alternativa.

      Creo que a medida que Vox vaya aprendiendo a plantear estas cuestiones con mejor «know how» de comunicación –un fin de semana leyendo a lippmann, Bernays y Westen les sería muy productivo– irá poco a poco «convirtiendo» al resto de partidos que, en privado, saben perfectamente lo que pasa pero que no se atreven a replantearse el DOGMA ni siquiera tímidamente para restablecer un sistema legsal que proteja y juzgue a todos por igual desde la verdad jurídica de cada caso.

      De hecho las palabras del alcalde Almeida no reprochaban a Ortega Smith el fondo de la cuestión, sobre el que todos coinciden, sino que le organizasen el pollo en medio de la liturgia ortodoxa de aquel acto.

      La cuestión realmente importante es ¿¿¿POR QUÉ??? lo hacen líderes y estructuras de partidos que en privado saben que lo legislado es perverso, destructivo e injusto. Esto lo encuentro extraño. Es como si alguien que no está en la foto pero que todos ellos temen les hubiera dado claras instrucciones so pena de represalias personales importantes.

      Sabrán ustedes que la Comunidad de Madrid ha multado con 20,000 euros a una psiquiatra que a lo que parece estaba dispuesta a atender a personas homosexualdes que quieren salir de ese armario.
      Usted si es hetero puede recibir tratamiento para hacerse homo. Si un profesional acepta dar un tratamiento inverso las leyes del PP aquí lo penalizan.
      ¿Por qué? ¿Es esto constitucional? ¿Es siquiera decente o justo o serio?

      Pues bien las leyes autonómicas españolas siguen una ley del Parlamento Europeo de 2006, febrero.

      ¿Alguien lo entiende?
      ¿Quién llevó dicha ley al Parlamento Europeo?
      ¿Qué lobby?
      ¿Por que se les hace caso en cosas como la anterior?

      Como decíamos, lo importante es ¿Quien manda estas cosas y por qué? desde luego no es para proteger al mundo LGTBI. De hecho quienes piden ayuda son de dicho segmento social.

      ¿Por qué todo el arco parlamentario produce tales aberraciones jurídicas que violan tantos derechos constitucionales? ¿Quién se lo ordena?

      Si a lo largo de este curso que empieza conseguimos entender las razones de esta deriva despótica habremos dado un gran paso adelante.

      ¿Recuerdan la cruzada de los 100,000 niños de San Luis?
      Está en marcha lo mismo en otra religión. https://www.nationalreview.com/corner/climate-change-faith-nbc-solicits-climate-confessions/

      ¿Qué les recuerda?

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