Artículos del autor | Bárbara Alpuente

POLICÍAS

5 junio, 2013 /Bárbara Alpuente

Realizo el siguiente experimento para escribir este artículo porque soy súper profesional: Me desplazo hasta una estación de tren y, una vez dentro, me sitúo en una zona apartada de asientos vacíos. Estoy completamente sola y aprovecho para sacar un cigarrillo electrónico. Al cabo de unos segundos, observo cómo una señora se toma la molestia […]

Si la vida formara parte de un argumento de Aldous Huxley, nuestros movimientos estarían programados por una élite erigida para controlarnos a través de un ordenador central. La población no podría gobernarse a sí misma porque sus instintos inconscientes son violentos y egoístas, así que éstos deben permanecer ocultos e incluso desaparecer para adaptarse al sistema. El sistema está pensado para proteger a la población de sí misma. ¿Y quién nos protege a nosotros del sistema? Nuestra capacidad de discernir, nuestra inquietud política y social y nuestra formación. Pero si esto fuera una novela de ciencia ficción, existiría una estrategia mediática…
Atención, pregunta: ¿Devolveríamos un billete de 50 euros encontrado en la calle? Ante esta pregunta casi todos respondemos que sí, dando por hecho que tienes localizado al dueño del billete y, por lo tanto, puedes devolvérselo. Pero, ¿y si no sabes quién ha perdido el billete? ¿Qué harías entonces? Probablemente quedártelo con el argumento de que si no lo coges tú lo hará otro. Un otro abstracto, sin rostro y sin nombre. Pero ¿y si el otro tuviera identidad? ¿Y si supiéramos que el que viene detrás necesita ese dinero más que nosotros? Quiero pensar que muchos pasarían de largo, confiando…

EL CHISTE

27 febrero, 2013 /Bárbara Alpuente
Un amigo me envía el siguiente chiste por correo: Pitágoras no paraba mucho en su casa, y Enusa, su esposa, aprovechaba tal
 situación para copular con 4 campesinos analfabetos que cuidaban sus
  tierras. Un día que Pitágoras volvió temprano a casa, los sorprendió, y matando a 
los cinco de un solo viaje, decidió enterrarlos en el jardín. En consideración a su esposa dividió el terreno por la mitad y en un lado 
la enterró a ella.
 El otro lado lo dividió en cuatro partes y enterró a cada uno en un 
cuadrado igual; de esa forma los cuatro ocuparon un espacio idéntico…
Ver a un anciano cruzando la calle cuando el semáforo anuncia que su tregua finaliza, es una metáfora del mundo en que vivimos. Los coches comienzan a avanzar cuando el anciano todavía no ha llegado a la otra orilla. Algunos tocan el claxon segundos después de que el semáforo pase a verde y el hombre debe mantener la calma arriesgándose a que la impaciencia urbana lo arrolle en cualquier momento. Un ser humano solo, acechado por otros muchos seres humanos, que tienen como principal objetivo continuar su rumbo sin que nadie se interponga. Esta es la sociedad que…
Me contaba mi madre que en los años setenta asistió a algunas tertulias literarias en emblemáticos cafés de Madrid. Su entusiasmo inicial se iba desvaneciendo a medida que comprobaba que los contertulios, supuestamente intelectuales, opinaban sobre libros de los que solo habían leído la contraportada. Tiene su gracia si imaginas a jóvenes disfrazados de escritores, fumando en pipa alrededor de una mesa de mármol, junto a grandes ventanales, emulando torpemente a los protagonistas del siglo de oro en España. Tiene menos gracia cuando compruebo que la situación se repite ahora en cualquier esquina con los temas de actualidad, pero…

INFILTRADOS

5 diciembre, 2012 /Bárbara Alpuente
Existen los virus que, una vez dentro del cuerpo, avanzan de forma evidente y estrepitosa por nuestra anatomía. Son los que nos dan la oportunidad de prevenir, de defendernos, de medicarnos, de protegernos y aniquilarlos. Pero también existen los virus sutiles; los que protagonizan un ataque silencioso durante días o incluso meses y cuando por fin son descubiertos, ya es demasiado tarde. Han ido conquistando los órganos de forma discreta y no hay marcha atrás. Estos últimos son los que desestabilizan nuestro sistema inmune y pueden acabar con nosotros. El ataque rebelde, ruidoso y evidente es el que…

VOLVER

14 octubre, 2012 /Bárbara Alpuente
Escucho a menudo que cuando había para todos nadie se quejaba. ¿Para todos? ¿Alguna vez hubo para todos? Ah, no, espera, que “todos” no es “todos” , es “todos nosotros”. También escucho con frecuencia que antes de la crisis todo iba bien…. Y digo yo que si realmente todo iba tan bien, no tiene mucho sentido que ahora, de repente, todo vaya tan mal. Cuando vuelvo a casa de una manifestación, lo hago con cierta inquietud. No solo por la violencia que se respira en los inevitables enfrentamientos, sino por el mensaje que se detecta detrás de gritos y pancartas. Apenas…

FRÍO

23 septiembre, 2012 /Bárbara Alpuente
Vivimos observando un tsunami en el horizonte desde nuestro claustrofóbico camarote. Actuamos con supuesta normalidad, pero de vez en cuando nos asomamos por el ojo de buey para confirmar que la amenaza sigue ahí y se acerca peligrosamente. Nuestros días se sumen en la resignación del que sabe que será arrollado en cualquier momento, que sólo es cuestión de tiempo y que nada de lo que haga cambiará tan fatídico desenlace. El tsunami tiene ojos de titular periodístico, rostro de telediario en prime time y voz de tertulia radiofónica. Rugen las gargantas informativas, insistiendo en que debemos ponernos…

VENGANZA

13 junio, 2012 /Bárbara Alpuente
Creo que tras todos estos años de injusticias sociales y reivindicaciones, por fin las mujeres podemos decir que nos estamos acercando a esa perseguida y merecida igualdad de sexos. Quizá no la hayamos alcanzado en su totalidad, pero desde luego hay varios elementos y elementas en los que ya se puede percibir que el rumbo y la rumba han comenzado a cambiar. Empecé a reflexionar sobre este tema hace unos días, viendo en televisión un breve y apasionante reportaje sobre los concursos de modelos masculinos. Una reportera muy dicharachera se dedicaba a entrevistar a los candidatos mientras les…

PIRÁMIDES

20 mayo, 2012 /Bárbara Alpuente
Vivo junto a una plaza en la que habitualmente se congrega un grupo de indigentes borrachos. Esa gente es un claro ejemplo de lo que solemos definir como “chusma”. Gente que, a estas alturas, parece haberse acostumbrado a ser tratada de chusma. Personas instaladas en el último escalón de la pirámide social. Este grupo de gente, aparentemente, se lleva bien, pero cuando se pasan con la bebida tienen grandes broncas. En la bronca de esta tarde, uno de ellos insultaba a otra chica del grupo, diciéndole “calla, que yo por lo menos estoy en mi país, no soy una indígena…

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