Suena a catecismo y a letanía. Huele a incienso y sotana con naftalina. Sabe a hostia y agua bendita ensuciada por manos callejeras. Y es como la textura agria y angustiosa de los sentimientos de culpa propios. Es una foto sepia en la que nunca cuadran ni los fieles ni los corderos. Es un código […]









